Tesorillo del Cerro del Peñón, en Alcaracejos

Frecuentemente denominado tesorillo de los Almadenes en Pozoblanco, pues Samuel de los Santos Jener publicó este tesorillo en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, VII, nº 21, pp. 29-60, en 1928, con el título de «El tesorillo celtibérico-romano de los Almadenes en Pozoblanco», aunque resulta incorrecto pues la mina de Almadenes pertenece al término municipal de Alcaracejos. Error que en buena parte de la bibliografía posterior se repite. Además el hallazgo no fue exactamente en la citada mina. La denominación correcta sería la de Tesorillo del Cerro del Peñón, en Alcaracejos. En cualquier caso, ambas localidades se encuentran próximas y en la comarca de los Pedroches, en Córdoba.

Mina de los Almadenes (foto cortesía www.adroches.org)

Mina de los Almadenes (foto cortesía http://www.adroches.org)

 

El hallazgo se produjo en 1925, al realizar labores de arado el agricultor Manuel Fernández en sus tierras del Cerro del Peñón, que corona el Barranco de los Arrabaleros. Cerca se encuentra la mina Almadenes (conocida localmente como Chaparro Barrenado). El caso es que notó que la reja se había trabado con algo que resultó ser una olla metálica aunque no le dio mayor importancia pues consideró que habría sido desechada por los mineros. Tuvo que transcurrir un año, hasta que en 1926 sus hermanas Otilia y Catalina, mientras cuidaban del ganado, decidieron desenterrarla encontrando en su interior multitud de objetos de plata, incluido monedas. El hallazgo fue adquirido por el farmacéutico de Pozoblanco, Moisés Moreno Castro. Finalmente éste hizo entrega del mismo al Museo Arqueológico de Córdoba en julio de 1928, por mediación del eminente geólogo y miembro de la Real Academia de Córdoba D. Antonio Carbonell Trillo-Figueroa, con la condición de que no se transfiriese a ningún otro museo o institución, y con la excepción de una vasija cónica y un denario (RRC 252) que por su deseo expreso pasaron al Museo del Archivo Municipal. El conjunto estaba formado por siete fíbulas, siete vasos, ocho placas circulares, dos torques, anillos, pulseras y unas doscientas monedas, todo de plata, y contenido en una vasija de cobre.

Denarios romanos del tesorillo expuestos en el Museo Arqueológico de Córdoba

Denarios romanos del tesorillo expuestos en el Museo Arqueológico de Córdoba

Bastantes años más tarde se descubrió que algunas monedas podrían haberse quedado al parecer en poder del citado farmacéutico de Pozoblanco. La historia es como sigue. En 1976, E. Pareja publica «Nuevos denarios de Pozoblanco» en Numisma, 138-143, pp. 91-98, donde cuenta cómo una alumna le presentó trece denarios para su estudio y valoración, pertenecientes, según le relató, a un tesorillo de monedas y diversos objetos de plata encontrado hacia 1930 en tierras del cortijo del Alentejo, cerca de Pozoblanco, y que había sido depositado en el Museo de Córdoba. Una pequeña parte de las monedas se las acabó quedando el propietario del cortijo, y los herederos estaban entonces interesados en conocer su valor. Tres de ellas eran denarios ibéricos, dos de la ceca de Ikalkusken y uno de Bolskan.

En el lugar del hallazgo no hay constancia de restos antiguos, pero la abandonada mina de Almadenes, en Alcaracejos, de plomo argentífero y situada a un km aproximadamente del hallazgo, parece que fue explotada ya por los romanos, encontrándose en sus inmediaciones un poblado minero de la época (hoy cubierto por construcciones modernas y campos de labor) y multitud de fragmentos de sigillata hispánica y galorromana, tegulae, cerámica común, ánforas y vidrio, que sugieren una cronología que va desde el siglo I a.C al II d.C. 

Fíbulas de plata del Tesorillo del Cerro del Peñón, expuestas en el Museo de Córdoba

Fíbulas de plata del Tesorillo del Cerro del Peñón, expuestas en el Museo de Córdoba

Respecto a su composición, las noticias siempre han sido confusas y plagadas de errores. Ciñéndonos a los denarios ibéricos, De los Santos Jener habla de 4 ejemplares, uno de cada ceca: Bolskan, Arsaos, Arse y Damaniu. Zóbel añade un quinto ejemplar, de Acci. Para Gómez Moreno se trata de Arsaos, Arse, Iltirta y Ikalkusken, pero Guadán indica que son Bolskan, Arsaos, Iltirtasalirban, Ikalkusken y Turiasu. Villaronga, en su TMPI, con el nº 128, contabiliza los mismos que Guadán. El problema es todavía mayor cuando se comprueba que en ningún caso hay concordancia exacta con las piezas conservadas en el Museo de Córdoba. Si hablamos de los denarios romanos republicanos, las incorrecciones de lectura y catalogación en el artículo de Samuel de los Santos son numerosas. Francisca Chaves Tristán establece un excelente estado de la cuestión respecto a la polémica constitución del tesorillo en su estupenda (¡y voluminosa!) obra «Los Tesoros en el Sur de Hispania»(1996).

Torques de plata del tesorillo del Cerro del Peñón, expuesto en el Museo de Córdoba

Torques de plata del tesorillo del Cerro del Peñón, expuesto en el Museo de Córdoba

En 1996, T. R. Volk publicó «Nuevos datos sobre el tesoro del Cerro del Peñón («Los Almadenes en Pozoblanco, 1925-1926″)», en Numisma 237, pp.83-131. En él no se posiciona sobre si el tesorillo del Cortijo del Alentejo (el de los trece denarios) es un depósito independiente o una parte desgajada del tesorillo que nos atañe, pues constata que E. Pareja no indica ni el nombre de los propietarios ni de los herederos. Sin embargo, Chaves da por hecho que son piezas que se quedaron en poder del farmacéutico y que pertenecen al mismo hallazgo.

En ese mismo artículo, Volk detalla cómo nuestro tesorillo fue exhibido en la sala II del Palacio Nacional de Montjuic para la exposición «El Arte en España» en el marco de la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona. Su guía fue elaborada por Gómez Moreno, y se mostraron la totalidad de los objetos de plata y 114 monedas, que fueron fotografiadas y cuyos tres negativos de cristal se conservan en el Archivo Histórico de la Ciudad del Ayuntamiento de Barcelona.

Asimismo, con el apoyo del material fotográfico citado, propone una reconstrucción de la composición del tesorillo, que tanto problemas plantea por las inexactas catalogaciones que ha sufrido, sobre todo en lo que respecta a los denarios republicanos romanos, junto a la imposibilidad de localización de algunas piezas y a la errónea adjudicación de la procedencia de algunos ejemplares. Además, Volk supone que el Museo de Córdoba no se hizo con todas las monedas del hallazgo, y que tampoco envió todas a la Expo de Barcelona. Al tratarse fundamentalmente de un asunto que concierne a los denarios romanos, obviamos aquí el asunto, y remitimos al lector curioso a la publicación citada.

Torques de plata del tesorillo de Cerro del Peñón, expuesto en el Museo de Córdoba

Torques de plata del tesorillo de Cerro del Peñón, expuesto en el Museo de Córdoba

He tenido la oportunidad de visitar Córdoba recientemente, y de disfrutar también de su Museo Arqueológico, donde tomé varias de las fotografías que ilustran esta entrada. Al no estar expuestas ninguna de las monedas ibéricas, me acerque al mostrador de información a preguntar por ellas. Me indicaron que para obtener sus fotografías, debería rellenar un impreso dirigido a la Junta de Andalucía solicitándolas, así como mi identificación y las motivaciones. Ni corto ni perezoso (no tenía nada que perder) lo rellené y me lo recogieron allí mismo. Pocos días después de mi regreso a casa recibía un sobre que contenía tres folios «muy oficiales» en los que la Consejería de Cultura autorizaba a la Directora del Museo a proporcionarme las fotografías solicitadas, y un CD con las mismas. Mis temores a haberme topado con un muro burocrático eran infundados, y quiero agradecer desde aquí su colaboración y gentileza tanto a la Delegada Territorial de la citada Consejería, Manuela Gómez, como a la Directora del Museo, Mª Dolores Baena, y a su Conservadora, Mª Jesús Moreno (ésta última ayudándome a solventar un error inicial en el envío de las citadas imágenes).

El hecho de haber permanecido la vasija de cobre y su contenido desenterrados y expuestos a la intemperie durante un año, seguramente ha influido en el estado de conservación de los denarios, que presentan en bastantes casos concreciones verdosas.

Las siguientes imágenes, pertenecientes al archivo fotográfico del Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba, y por cuya gentileza las podemos publicar aquí, son de los siguientes ejemplares:

Bolskan AlmadenesDenario de la ceca suessetana de BoLSKaN, del tipo II-III de Jenkins. ACIP-1417. Su peso es de 4,19 gr y su eje de cuños es a las 12 h. Seguramente fue acuñado hacia finales del siglo II a. C. Detrás del busto, BoN, en alfabeto ibérico, y bajo el caballo, BoLSKaN.

 

Denario de la ceca vascona de ARSAOS. Arsaos AlmadenesPertenece al grupo que tiene el busto con peinado de abundantes rizos. Su peso es de 3,90 gr, y su eje de cuños es a las 12 h. Arado y delfín a ambos lados del busto. Bajo el caballo, ARSAOS en alfabeto ibérico. Acuñada hacia final del siglo II a.C. 

 

Ikalkusken AlmadenesDenario de la ceca ibérica de IkaLKuSKeN,  localizada en Iniesta (Cuenca). Pertenece a la clase II de Villaronga. ACIP-2078. En esta ceca, el jinete del reverso, a izquierda, lleva las riendas de un segundo caballo. Porta clámide y una rodela (escudo redondo). Acuñada en la primera mitad del siglo II a.C. Pesa 3,62 gr, y tiene el eje a las 9 h.

 

Denario de la ceca de Iltirtasalirban AlmadenesILTiRTaSALIRBaN, en la actual Lérida (Lleida). Iltirta era ciudad ilergete, y luego la Ilerda romana. Se piensa que la leyenda puede significar «la plata de Iltirta». Acuñada en la primera mitad del siglo II a.C. Está partida y perforada, y pesa 2,40 g.

 

Lamentablemente, el dracma de Arse figura en los archivos del Museo Arqueológico de Córdoba como «no localizada», según me informa Mª Jesús Moreno, Conservadora de dicho Museo. Su fotografía, así como las de los otros tres denarios ibéricos en manos de un particular, figuran en el libro citado de Francisca Chaves, «Los Tesoros en el Sur de Hispania», de donde los he tomado. Es imprescindible su consulta.

Dracma de ARSKiTaR, fotografía F. Chaves

Dracma de ARSKiTaR, fotografía F. Chaves: «Los Tesoros en el Sur de Hispania»

Dracma de ARSKiTaR (Arse). ACIP-1959. Acuñado en la primera mitad del siglo II a.C. Pesa 2,99 gr, y tiene el eje a las 12h. Anverso: busto de varón a izq. con clava sobre hombro dcho., y estrella delante de la frente. Reverso: Toro androcéfalo andando a dcha. con leyenda ibérica ARSKiTaR encima e inscrita en un rectángulo, y luna menguante delante. 

 

Los tres últimos denarios consisten en un BoLSKaN y dos IKaLKuSKeN (uno de ellos, de leyenda IKaLKuNSKeN) en propiedad de un particular. Como ya dije, E. Pareja publicó un grupo de monedas que se podrían atribuir a este tesorillo: 3 denarios ibéricos y 10 denarios republicanos romanos.

Denario de Bolskan ACIP-1418. Fotografía F. Chaves: "Los Tesoros en el Sur de Hispania"

Denario de Bolskan ACIP-1418. Fotografía F. Chaves: «Los Tesoros en el Sur de Hispania»

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN que presenta la particularidad de tener el signo ibérico Bo transformado en O (forma de H) y el busto característico de esta variante OLSKaN. ACIP-1418. Acuñado hacia finales del siglo II a.C. Chaves no indica peso ni eje.

 

 

Denario de IKaLKuSKen, fotografía F.Chaves: "Los Tesoros en el Sur de Hispania"

Denario de IKaLKuSKen, fotografía F.Chaves: «Los Tesoros en el Sur de Hispania»

Denario de la ceca de leyenda IKaLKuSKeN de la clase III de Villaronga (letra Ku redonda, en vez de romboidal). Tampoco disponemos de su peso ni su eje de cuños. Según este autor, estaría acuñada hacia el año 150 a.C.

 

 

 

Denario de IKaLKuNSKeN, fotografía F.Chaves: "Los Tesoros en el Sur de Hispania"

Denario de IKaLKuNSKeN, fotografía F.Chaves: «Los Tesoros en el Sur de Hispania»

Denario de la ceca de leyenda IkaLKuNSKeN, de la clase IV de Villaronga, caracterizada por llevar un signo representativo de la N, intercalado. Según este autor, estaría acuñada después del 140 a.C, entre el 109 y 100 a.C. seguramente. No disponemos de peso ni eje de cuños.

 

En definitiva, este tesorillo, aunque con el nombre de «Almadenes de Pozoblanco», viene consignado en el repertorio de Villaronga «Tresors monetaris …» con el número 128, y data su ocultamiento en las guerras pompeyanas (44 a.C.), entre los tesoros con denarios ibéricos y romanos (RRCHAD 119, y Mateu i Llopis 223).

Siguiendo a Chaves, que realiza una excelente revisión en su obra citada, el último denario romano (MN. FONTEI) es el RRC 307/1 datado en el 108-107 a.C., por lo que hubo de ser escondido mucho antes de las guerras pompeyanas. De unas 200 supuestas monedas iniciales, se conocen 129. En el Museo de Córdoba hay 101 denarios romanos y 4 ibéricos (y un dracma de Arse ilocalizado) y en manos de un particular 10 romanos y 3 ibéricos. Además hay 9 denarios romanos perdidos, pero identificados por la obra de S. de los Santos.

ACTUALIZACIÓN (14/09/2016)

Este pasado mes de agosto he tenido noticias de que un par de comerciantes ponían a la venta, a través de una conocida plataforma, varios de los denarios señalados anteriormente como en manos de un particular y fotografiados en la obra de F. Chaves. De este modo, me ha sido posible hacerme con los dos de la ceca IKaLKuSKeN y fotografiarlos, pesarlos y obtener sus ejes de cuños, así como catalogarlos con más precisión siguiendo la obra de Leandre Villaronga «Els denaris ibèrics d´Ikalkusken».

141Denario de la ceca de leyenda IKaLKuSKeN, de la clase III de Villaronga, tipo 38 (anverso 17, reverso 24). Pesa 3,48 g, y tiene el eje de cuños a las 12 h.

 

140Denario de la ceca de leyenda IKaLKuNSKeN, de la clase IV de Villaronga, tipo 64 (anverso 29, reverso 35). Su peso es de 3,51 g y tiene el eje de cuños a las 5 h. 

 

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Dos cuencos, dos fíbulas y dos denarios del tesorillo del Cerro del Peñón. (Foto: Museo de Córdoba)

Dos cuencos, dos fíbulas y dos denarios del tesorillo del Cerro del Peñón. (Foto: Museo de Córdoba)

 

 

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Tesorillo de Altorricón

Este tesorillo ha pasado desapercibido para la gran mayoría de los investigadores numismáticos, seguramente al no venir mencionado entre los repertorios de obras tan imprescindibles como «Tresors monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August» de L. Villaronga o el monográfico sobre la ceca «Las monedas ibéricas de Ilerda» del mismo autor.

"Museo de las Monedas Desconocidas Españolas"

«Museo de las Medallas Desconocidas Españolas» V.J. de Lastanosa. 1645

Estamos ante uno de los más antiguos hallazgos de denarios ibéricos reflejados en las fuentes numismáticas y tuvo lugar en Altorricón, localidad oscense que dista apenas 30 km de Lleida (aunque hoy es término municipal independiente, en aquel momento pertenecía a la vecina Tamarite de Litera). En 1630 un pastor se encontró varios denarios mientras apacentaba su ganado y, posteriormente, al dar voz del suceso, varias personas se personaron en el lugar y acabaron descubriendo más de quinientas. Un tiempo después, según se nos relata, vecinos de Tamarid (hoy Tamarite) se enriquecieron con un nuevo hallazgo «no menos abundante y copioso» de monedas de plata de la «misma forma y caracteres que las referidas».

Al parecer, se trataba en su mayoría de denarios con la leyenda ILTiRTaSALIRBaN. Tristemente, la mayoría fueron fundidos en la platería de Zaragoza, pero unas cuantas, seguramente escogidas, pasaron a las colecciones de Gaspar Galcerán de Pinós y de Francisco Ximénez de Urrea.

Veamos lo que dice V.J. de Lastanosa en su obra «Museo de las Medallas Desconocidas Españolas» de 1645, pp. 61-62, que es quien da cuenta del hallazgo:

"Medalla" tercera, del repertorio deV.J. de Lastanosa en su "Museo de las Medallas Desconocidas Españolas". 1645.

«Medalla» tercera, del repertorio de V.J. de Lastanosa en su «Museo de las Medallas Desconocidas Españolas». 1645.

«La tercera medalla es de plata, y la debemos a la diligencia del Doctor Gaspar de Lastanosa; hallose el año mil seiscientos treinta en Altorricón, aldea de la villa de Tamarid de Litera, y sucedió así, que repastando un pastor su ganado por los términos de aquel lugar, encontró algunas Medallas Españolas, con caracteres desconocidos, de peso de un real, poco más; y divulgándose el tesoro y frecuentando el puesto diferentes personas, hallaron en diversas ocasiones más de quinientas medallas de plata, con poca diferencia en la forma y cuños; y antes de este descubrimiento, en las zanjas que abría un labrador en su cortijo, por los años de mil seiscientos, halló mucha cantidad de monedas de cobre españolas; y después de estos hallazgos no fue menos abundante y copioso el que enriqueció a muchos moradores de Tamarid porque se hallaron tantas de plata, de la misma forma y caracteres que las referidas, que causaba no pequeñas admiraciones. En la platería de Zaragoza se fundieron muchas porque las hazes y los reversos eran unos mismos y así tuvieron poco que escoger los inquiridores de la antigüedad. De éstas vi muchas en poder del ilustrísimo don Gaspar Galcerán de Pinós y Castro, conde de Guimerá, nuestro singular amigo, y del doctor don Francisco Ximénez de Urrea, capellán de su Majestad y Cronista del Reino de Aragón, generoso mecenas de los estudiosos, con cuyas antigüedades pueden competir pocos …»

De este texto se deduce que hubo tres hallazgos independientes:

– El de 1630, en el que, tras su descubrimiento por un pastor, se acabaron encontrando más de 500 denarios «con poca diferencia en la forma y cuños» con el dibujado por Lastanosa.

– Otro, posterior a 1630 pero de fecha indeterminada (en cualquier caso, anterior a 1645 que es cuando se publica esta obra), también de monedas de plata «de la misma forma y caracteres». No sería muy distante del anterior, pues la única referencia al respecto es que «enriqueció a muchos moradores de Tamarid», y de parecido volumen («no menos abundante y copioso»).

– Un tercero, anterior a ambos, pues fue hallado en 1600 por un labrador, pero de monedas de cobre.

ACIP-1242

ACIP-1242

Por el dibujo y por los comentarios («medalla de plata», «de peso de un real, poco más») se deduce que se trata de denarios de leyenda ILTiRTaSALIRBaN. En su obra, Lastanosa dibuja otros denarios de distintas cecas, por lo que sería perfectamente capaz de identificar otras si las hubiera, cuando dice «con poca diferencia en la forma y cuños» o «de la misma forma y caracteres». Estamos pues ante un doble hallazgo en la zona de Tamarit en la primera mitad del siglo XVII que sumaría unos 1000 denarios ibéricos de ILTiRTaSALIRBaN (por lo menos en su mayoría), que concuerda perfectamente con su cercanía a Lleida (la antigua Iltirta). Es interesante señalar que en aquel momento se desconocía la lectura de las leyendas en caracteres ibéricos, por lo que no existe ninguna posibilidad de sesgo en su descripción y dibujo por parte de Lastanosa.

Estos denarios fueron emitidos en la primera mitad del siglo II a.C, tras los de la leyenda KeSE, y seguramente coetáneos a los de AUSESKeN (con los que guardan gran similitud). Todos presentan en su anverso un busto de varón a derecha con dos delfines delante y otro detrás, y un reverso con un jinete con clámide a derecha portando una palma y, debajo, la leyenda ibérica curvada. Son de un arte excelente.

leyendas Iltirtasalirban3Villaronga, en su ACIP, diferencia cinco tipos:

ACIP-1233: el tercer signo de la leyenda (Ti) presenta los tres trazos superiores paralelos (leyenda tipo 1). Un solo rizo, horizontal, detrás de la oreja, y hacia abajo.

ACIP-1234: idem, salvo que presenta dos rizos verticales detrás de la oreja.

ACIP-1241: Leyenda: ILTiRTa, en vez de ILTiRTaSALIRBaN.

ACIP-1242: el tercer signo de la leyenda (Ti) presenta los dos trazos superiores de los extremos divergentes, no paralelos (leyenda tipo 2). Un solo rizo detrás de la oreja, horizontal y hacia arriba.

ACIP-1248: segundo y octavo signo de la leyenda (L) distinto, más moderno (leyenda tipo 3). Dos rizos verticales detrás de la oreja.

Reverso de denario de ILTiRTaSALIRBaN. ACIP-1242

Reverso de denario de ILTiRTaSALIRBaN. ACIP-1242

Existen también dos tipos de quinarios, raros. 

Anteriormente, esta ceca había emitido dracmas de imitación emporitana con distintas leyendas: ILTiRTaR, ILTiRTaSALIR, e ILTiRTaSALIRUSTiN.

Iltirta era una de las ciudades más importantes del pueblo ilergete (aunque su capital era Atanagrum, de localización desconocida). Indibil y Mandonio fueron dos de sus caudillos, y lucharon contra cartagineses y contra romanos, cambiando varias veces de estrategia y de bando. El significado de Iltirtasalirban es, muy probablemente, «la plata de Iltirta» o «el dinero de Iltirta». En la comarca de la Litera existen muchos yacimientos ibéricos ilergertes. Entre los más importantes podemos mencionar Los Castellassos, La Vispesa, San Sebastián, Torre Peris, Les Torrelles, Roca Partida,…

Los Castellassos (Gentileza de V. García Solino)

Los Castellassos (Gentileza de V. García Solino)

La única monografía publicada sobre esta ceca data de 1978. Es obra de Leandre Villaronga, y se titula «Las Monedas Ibéricas de Ilerda», editada por la ANE. Como he comentado al principio, no menciona este hallazgo. Aunque esto no resta un ápice su interés y valía, como todas las publicaciones de este autor, creo que este tesorillo es un ejemplo ilustrativo de lo importante que es una revisión continua de la bibliografía tanto clásica como actual. Y aunque sin duda no soy la persona más capacitada para tal misión me apetece ponerme a ello, y que por lo menos le pueda servir de estímulo para gente con la debida formación. Si de algo les puede servir la lectura de estas entradas al blog, bienvenido sea.

 

Estela de La Visesa. Museo de Huesca

Estela de La Vispesa. Museo de Huesca

 

 

 

 

 

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Denario de KeSE

Tarraco en época imperial. Gentileza de J.R. Hernández Correa

Tarraco en época imperial. Gentileza de J.R. Hernández Correa

Prácticamente es seguro que la primera ceca en acuñar denarios ibéricos fue la que empleó la leyenda KeSE. Aunque existe cierta controversia a la hora de identificar Kese con Tarraco, realmente la discrepancia no es tan grande. KeSE podría ser el nombre ibérico de la misma ciudad, Tarraco, o dos poblaciones contiguas, una ibérica y otra romana. 

dracma ibérica de imitación emporitana, con leyenda TaRAKoNSALIR, del tesorillo de Oropesa. ACIP-362. Cortesía P.P.Ripollés.

dracma ibérica de imitación emporitana, con leyenda TaRAKoNSALIR, del tesorillo de Oropesa. ACIP-362. Cortesía P.P.Ripollés.

Para Villaronga y otros autores, Kese sería el nombre ibérico de la gens indígena y Tarakon su capital. Hoy se sabe que la etimología de Tarraco no sería latina, sino ibérica, pues se conocen dracmas ibéricos de imitación emporitana con leyenda TaRAKoNSALIR, que se traduciría por «la plata de Tarakon».  En cualquier caso, la duplicidad de nombres es frecuente en la zona en esa época como sucede con Untikesken-Emporion y Arse-Saguntum.

Se conocen también dos raros divisores de plata (de 1,46 g y 0,41 g, respectivamente) emitidos a finales del siglo III a.C. con las leyendas KeSESALIR y KeSEKu, en los que aparece representada la Gorgona en el anverso y un lobo en el reverso.

Seguramente Kese pueda ser la Cissa citada por Polibio y la Cissis de Livio, a propósito de la victoria de Cneo Cornelio Escipión sobre las tropas cartaginesas de Hannon en el 218 a.C. También Plinio habla de la «cesetania», y Ptolomeo de los «cosetanos». Tarraco se convertirá en el primer centro de operaciones de los romanos en la Península, y posteriormente en la capital de la Hispania Citerior cuando Roma decide dividir Hispania en dos provincias, Citerior y Ulterior (197 a.C.), con un pretor al gobierno de cada una, Cayo Sempronio Tuditano en Tarraco, y Marco Helvio Blasio en Corduba. 

197 a CA principios del siglo II a.C. se inicia la acuñación de denarios en esta ceca, siendo la primera vez que se emite una moneda así en la península ibérica. El motivo más lógico y admitido como su origen es la necesidad de moneda para hacer frente a los gastos militares. La administración romana permite la utilización de leyendas y tipología local indígena, pero impone su metrología (metal, peso y medidas), que será la del denario romano de peso reducido (de un peso teórico de 3,98 g.). Precisamente la república romana había creado el denario para sustituir al quadrigato, de mayor peso, en el 212 ó 211 a.C., en plena II Guerra Púnica, para poder financiar sus tropas. Aunque el denario romano empezó a acuñarse con un peso teórico de 4,5 g, a principios del siglo II a.C bajó a esos 3,98 g. Nació con un valor de diez ases (es lo que significa su nombre), aunque en el 144 a.C. pasó a valer 16.

Desde el 218 a.C. los romanos habrían utilizado la ceca de Emporion (dracmas, de 4,7 g) y pueblos indígenas vecinos (dracmas que imitaban a los emporitanos, como el que hemos visto de TaRAKoNSALIR), que ya emitían esas monedas desde mucho antes, para financiar el esfuerzo militar de la guerra. Pero, finalizada ésta y convertida Tarraco-Kese en capital de la Citerior y centro neurálgico militar para su expansión por el resto de la península, se inician así las emisiones de plata de KeSE (ya llevaba años haciéndolo con emisiones de bronce, suficiente para abastecer de moneda destinada a pequeños pagos y comercio local, pero insuficiente en las nuevas circunstancias).

Villaronga, en su estudio de la ceca («Les monedes iberiques de Tarraco») identifica 31 cuños distintos de anverso y 32 de reverso. Al estudiar los enlaces entre ellos, el gran desorden que aprecia le permite deducir que el taller acuñaba con cierto desbarajuste: al acabar la labor diaria se guardarían los cuños y al día siguiente se comenzaba a trabajar cogiéndolos al azar. Esto contrasta con el magnífico estilo del abridor de cuños, que grabó exquisitamente el busto varonil, el jinete, los caballos, cuidando los detalles con un delicado realismo.

Esquema de la técnica de acuñación. Dibujo: J.R.Hernández Correa. Publicado originalmente en "Las Monedas Incusas", de Carlos Traver

Esquema de la técnica de acuñación. Dibujo: J.R.Hernández Correa. Publicado originalmente en «Las Monedas Incusas», de Carlos Traver

Pero no puede extrañarnos: al tratarse de una actividad relativamente novedosa para la ciudad, sería normal que para grabador de cuños se eligiese a un maestro de orfebrería con experiencia en trabajos artesanos que no se alejarían demasiado de la técnica empleada para esta nueva labor, mientras que el supostor (operario que sujetaba el cospel con las tenazas) y el malleator (el que golpeaba con el martillo el cuño móvil contra el yunque), y otros trabajadores auxiliares, serían obreros poco cualificados y además sin experiencia. Villaronga también señala que se aprecian más defectos en los cuños de los anversos que en los de los reversos, cosa que resulta extraña pues lo habitual será lo contrario en las demás cecas que acuñarán posteriormente. Seguramente se explica por un criterio de aprovechamiento al máximo de aquéllos (los de anverso), pues al estar unidos al yunque podían seguir siendo utilizados a pesar de estar estropeados, mientras que los de reverso, al ser móviles y golpeados directamente por el martillo, al surgir grietas deberían ser sustituidos pues se romperían.

ACIP-1122, leyenda KeSE sobre línea

ACIP-1122, leyenda KeSE sobre línea

El anverso es un busto de varón, con collar, mirando a la derecha. Podría representar un dios local o un héroe fundador o mitológico.

El reverso, un jinete cabalgando hacia la derecha con palma y clámide, y que porta un segundo caballo. Se ha relacionado con el mito de los Dioscuros, Castor y Pólux, en el que uno de ellos lleva las riendas del caballo del hermano ausente.

En cuanto a las variantes de estos denarios, se consideran tradicionalmente dos: con línea bajo la leyenda (ACIP-1122) y sin línea (ACIP-1123). De los 32 cuños de reverso identificados en la obra de Villaronga, sólo dos no presentan dicha línea, los cuños 7 y 8. Además, Villaronga clasifica un tercer tipo, con línea bajo la leyenda del reverso y una línea que atraviesa la oreja del busto del anverso (ACIP-1124). Existe también un quinario (ACIP-1125) de esta ceca, con valor de mitad de un denario.

Se han encontrado denarios de esta ceca en los siguientes tesorillos: Lleida (mal llamado de Hostalric), Alto Ampurdán, El Segaró, La Barroca, Aragón (no publicado), Salvacañete, Arcas, Villar del Humo (mal llamado tanto de Albacete como de Villar del Álamo), Córdoba, Idanha-a-Velha, Oristá y Francolí. Este último es especialmente interesante, pues, gracias a su estudio, Villaronga corroboró su teoría y pudo situar el inicio de la acuñación en esta ceca (y, por tanto, de los denarios ibéricos) en el primer cuarto del siglo II a.C., en concreto después de los levantamientos de los iberos de hasta el 195 a.C, pero anterior al 170 a.C. (cuando Crawford data la emisión del Cr 169).

Las 46 monedas encontradas en el Francolí se repartían así: un cuadrigato, 35 denarios republicanos romanos (el último, Cr 169/1) y 10 denarios ibéricos, todos de KeSE. Estos últimos se encontraban sin apenas desgastes por circulación. El más antiguo de entre ellos es este ejemplar, que podemos catalogar como tipo 11 (anverso 7, reverso 5), de 4,21 g de peso y eje de cuños a las 2h. (ACIP-1122).

 

Denario de KeSE del tesorillo del Francoli. ACIP-1122. Tipo 11

Denario de KeSE del tesorillo del Francoli. ACIP-1122. Tipo 11

 

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Tesorillo de Alcalá de Henares

Cuenta una leyenda que la Cuesta de Zulema de la antigua Complutum (Alcalá de Henares) está repleta de cuevas y oquedades que guardan preciados tesoros. Tal es así que el mismísimo moro Muza habría encontrado allí la Mesa de Salomón. Era de color verde, los bordes y las patas de esmeraldas, y abundantes incrustaciones de perlas y corales. Reflejaba tan intensamente la luz que no se podía contemplar si el sol incidía directamente sobre ella. Cuando Muzaraque (Muza «el árabe») fue a rendir cuentas de su conquista ante el califa de Damasco, se la entregó como presente. Pero al fallecer, su espíritu quedó preso en el lugar y condenado a cabalgar errante sobre una cebra o alfana durante toda su existencia al haber arrebatado ese tesoro de las entrañas del cerro.

Alcalá de Henares desde la Cuesta de Zulema (cortesía astaroth´s world)

Alcalá de Henares desde la Cuesta de Zulema (foto: cortesía astaroth´s world)

Pues bien, este tesorillo que nos ocupa fue encontrado en 1934 de modo casual en dicha Cuesta de Zulema, en el sur de Alcalá de Henares. Su historia es esta: Felipe Mateu y Llopis publicó el artículo «Tesorillo de monedas ibéricas y romanas republicanas hallado en Alcalá de Henares«, en la revista Ampurias nº 2, de 1940, pp.178-181. En él refiere la compra realizada por el Museo Arqueológico Nacional, en julio de 1935 (en realidad parece ser que fue el 20 de junio), de un lote de 51 denarios (24 de Bolskan y 27 romanos republicanos) hallados «en unas montañas que hay frente a Alcalá de Henares, junto al río, al arrancar tierras para una fábrica de cerámica que se halla instalada entre Alcalá y dichos barrancos». Esta es la declaración, escrita en una nota, que hizo la persona que se las vendió al MAN. En la misma se añade: «Estaban, en número de 1500, encerradas en un cacharro de barro rojo, sin asas, que sufrió un golpe con el pico de cavar la tierra, rompiéndose. Las monedas se las repartieron entre los trabajadores del tajo. Todas eran iguales a esas entregadas en el Museo. 30 de junio de 1935.» 

denario de Marcus Nonius Sufenas, Cr 421/1, del 59 a.C. (cortesía denarios.org)

denario de Marcus Nonius Sufenas, Cr 421/1, del 59 a.C., col. Rosae (foto: cortesía denarios.org) similar al descrito

El propio Mateu y Llopis duda de la veracidad con respecto a la cuantía del hallazgo, pues considera que se suele exagerar cuando se piden referencias sobre ellos, pero, de ser cierto, el número de ejemplares dispersos y perdidos para el estudio es considerable. También señala que, en cualquier caso, se observa una proporción muy equilibrada entre las piezas ibéricas y las romanas (24 y 27 respectivamente) recuperadas.

Lamentablemente, todo el lote adquirido por el MAN resultó dispersado entre sus fondos, pues, tal y como era costumbre entonces, fue recolocado en las respectivas series monetales de la república romana e ibérica del Gabinete Numismático sin señalar su origen o procedencia. De este modo, las piezas están en el Museo, pero por desgracia resulta imposible identificarlas. 

Disponemos al menos de la información que recogió Mateu y Llopis en el mencionado artículo. En él, hace un inventario y cataloga los 27 denarios republicanos romanos en referencia al Babelon. Hoy, utilizando el Crawford, podemos situar su cronología entre el

denario de Marcus Baebius Tampilus (236/1a, del , de la col. Rosae (cortesía denarios.org)

denario de Marcus Baebius Tampilus (Cr 236/1a, del 137 a.C.,  (foto: cortesía denarios.org) similar al descrito

137 a.C el más antiguo (de Marcus Baebius Tampilus, Crawford 236/1) y el 59 a.C el más moderno (RRC 421/1 de Marcus Nonius Sufenas), aunque, como sabemos que faltan bastantes ejemplares, no se puede precisar el momento del ocultamiento. Respecto a los ibéricos, señala que «las monedas ibéricas vistas son todas ellas -veinticuatro- de Bolscan, y en lo fundamental enteramente iguales. En el anverso aparece la cabeza barbada varonil característica de estas monedas, con rizos cortos, también rizada la barba, con torques o collar no muy ceñido al cuello, sino largo, tipo que indudablemente era realista y, como el jinete del reverso, tomado del mismo ambiente tribual, puesto que la citada cabeza no era la misma para todas las monedas ibéricas, sino que, según las tribus, aparece o no imberbe, con ínfulas o no, con o sin laurel, con rizos largos o cortos, dependiendo todo ello de modas o usos locales, producto de influencias extranjeras o recuerdo de estilos o maneras antiguas (sabido es que la cabeza típica en las monedas ibéricas -siempre varonil y a la derecha- ha sido considerada como del Hércules ibérico). 

denario de BoLSKaN tipo Jenkins II-III (col. francis)

denario de BoLSKaN tipo Jenkins II-III (col. francis) similar al descrito

Prosigue diciendo: «Detrás de la cabeza aparecen los signos alfabéticos ibéricos cuya transliteración es Bo y N, que coinciden con el primero y último del nombre de la ciudad, indicadores probablemente de la tribu en que está enclavada. En el reverso el conocido jinete en carrera o galopando, con lanza, a la derecha, tocado con un gorro, pilos; el jinete mete sus pies -visible el derecho- en un estribo cuya forma cuadrada o rectangular es inequívoca, detalle que no vemos mencionado en Heiss (Description generale des monnaies antiques de l´Espagne, 1870), Delgado (Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España, 1876) ni Vives (La moneda Hispánica, 1926)».

Carpetania2De todos modos, es muy interesante señalar que Fidel Fuidio Rodríguez ya había dado noticia previamente, en 1934, de que un particular había adquirido 8 denarios romanos datados entre el 101 y el 63 a.C, y dos denarios de BoLSKaN de segunda mitad del siglo II a.C. Puesto que aparecieron en la misma zona y en la misma época, es muy posible que se trate del mismo hallazgo. Esto es lo que nos cuenta el arqueólogo e historiador alavés y religioso marianista (beatificado en 1995 por su martirio, pues fue fusilado por unos milicianos en 1936 simplemente por portar un crucifijo) en su obra «Carpetania Romana», pp. 111-112, ed. Reus, Madrid, 1934, fruto de su tesis doctoral:

«En cuanto a los hallazgos de monedas romanas de esta región (se refiere a la Carpetania) se ha de consignar que tres son los lugares donde se han encontrado las monedas en serie, constituyendo las monedas de plata encontradas junto al puente de Zulema en Alcalá de Henares el único hallazgo que pueda llevar el título de tesoro. El sr. Bento adquirió unas cuantas monedas de plata del susodicho hallazgo. Aparecieron en una tumba, dentro de una vasija, al abrir una zanja los obreros al pie de la calzada que traspone la cuesta de Zulema».

Añade lo siguiente: «lo constituyen diez denarios de plata, ocho son romanos y dos autónomos o indígenas, cuyo análisis es como sigue. Todos ellos tienen muy buena conservación«Y pasa a describirlos en detalle, aunque no los clasifica. Tenemos la suerte de que incluyó una lámina con las fotografías de los anversos y reversos de las diez piezas. Con los criterios actuales, podemos otorgarles con seguridad la siguiente clasificación (de izq. a dcha y de arriba abajo:

C. Norbanus, Cr 357/1b, 83 a.C.  lamina2

C. Licinius Macer, Cr 354-1, 84 a.C.

C. Marcius Censorinus, Cr 346/2b, 88 a.C.

C. Poblicius, Cr 380-1, 80 a.C.

C. Naevius Balbus, Cr 382/1a, 79 a.C.

L. Sentius, Cr 325-1b, 101 a.C.

L. Manlius Torquatus, Cr 367/3, 82 a.C.

L. Cassius Longinus, Cr 413-1, 63 ? a.C.

BoLSKaN tipo Jenkins II-III, ACIP 1417, segunda mitad del siglo II a.C.

BoLSKaN tipo Jenkins II-III, ACIP 1417, segunda mitad del siglo II a.C.

Vemos que el denario más antiguo es del 101 a.C, mientras que el más moderno es el Cr 413-1 de L. Cassius Longinus, del 63 a.C según Crawford, pero existe discrepancia entre los distintos autores: para Babelon sería del 54 a.C., Grueber lo data en el 52 a.C. y Harlan en el 60 a.C., por lo que quizá habría que trasladar la fecha de ocultación del tesorillo a unos años más tarde y resultar algo más reciente de lo que se pensaba. Para conocer más acerca de este interesante denario: Crawford 413 en denarios.org, y Luis Amela en «La cronología de la amonedación tardo-romana de la década de los años 60 y 50 a.C.», GN 168 (2008), 3-11.

denario de L. Cassius Longinus, Cr 413-1, del 63?-52? a.C., col. Siredv, similar al descrito

denario de L. Cassius Longinus, Cr 413-1, del 63?-52? a.C., col. Siredv, similar al descrito

Villaronga, en su «Tresors monetaris…» adjudica a este tesorillo el número 127 de su inventario, y lo encuadra entre los ocultados con motivo de las guerras pompeyanas (44 a.C) y compuesto de denarios ibéricos y romanos. No menciona la reseña de Fidel Fuidio, que suele ser ignorada en la bibliografía. La coincidencia en el tiempo y en lugar, hacen muy probable el hecho de que se trate del mismo hallazgo (opinión que comparte Luis Amela Valverde en «El tesoro de Alcalá de Henares (RRCH 394) y otras ocultaciones de entreguerra«, Numisma 250, pp. 333-344, 2006) que, en definitiva, se trataría de un importantísimo número de denarios (1500, según se relató en su momento) del que conoceríamos un total de 35 romanos republicanos, con una horquilla que va del 137 a.C. el más antiguo (gens Baebia, Cr 236/1) al 59 a.C (Nonia Cr 421/1) o quizás al 52-54 a.C (gens Casia, Cr 423-1), y 26 ibéricos todos ellos de la ceca suessetana de BoLSKaN.

Para Amela, el ocultamiento tuvo lugar un poco antes de la guerra civil del 49-44 a.C., en concreto durante la sublevación vaccea del 55 a.C., y podría ser una prueba de que el conflicto también alcanzó el sur del Duero (el único punto con localización segura es Clunia, por la cita de Dión Casio, pero los vacceos estaban a ambos lados de ese río) y abarcar un mayor terreno.

Es muy interesante comprobar que en esas fechas todavía circulaban (aunque ya no se emitían) los denarios ibéricos, lo que indica la importancia que tuvieron también en la Meseta.

 

 

Por la citada Cuesta de Zulema se asciende al castro del Salto del Cura, de pequeña extensión y perteneciente a la II Edad del Hierro, arrasado por una urbanización actualmente. No muy lejos se encuentra el cerro de San Juan del Viso, donde parece ser que se encontraba el primitivo asentamiento prerromano de Complutum, un importante oppidum carpetano que controlaba el paso de la vía del valle del Tajo con la costa mediterránea (Valentia, Ilici, Cartago Nova) a través de Segobriga y Saltigis. Para saber más: «La II Edad del Hierro en la Comunidad de Madrid«, «lista roja del patrimonio complutense«, y puente de Zulema.

Quiero agradecer desde aquí la inestimable ayuda de Néstor Marques, que amablemente me ha proporcionado documentación difícil de conseguir y necesaria para elaborar esta entrada. Muchas gracias!

ACTUALIZACIÓN (Abril 2019):

El 9 de diciembre de 2015 el Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR) en Alcalá de Henares presentó al público la donación de 24 denarios ibéricos y 6 republicanos romanos recibida de los hermanos Paloma y José Luis Morata Torres, y que pasaron a formar parte de la colección estable de dicho museo.

Denarios donados al MAR (foto gentileza: http://www.dream-alcala.com)

Según relató el sr. Morata alrededor de los años 60 del pasado siglo XX, y durante los trabajos de cimentación y movimientos de tierra con motivo de la construcción de una fábrica de cerámica industrial de unos familiares en la subida al Gurugú, en la zona delimitada entre la carretera y el río, un operario descubrió una pequeña caja enterrada. Al comprobar que contenía un conjunto de monedas se la entregó a los dueños de dicha fábrica. Estos guardaron las monedas durante años hasta que acabaron regalándoselas a José Luis y Paloma en 1975 en un reparto de recuerdos personales de la familia. Desde entonces han permanecido en un cajón, hasta que en una visita a Alcalá de Henares Paloma descubrió el MAR y le ilusionó la idea de donar las monedas al mismo. Con el beneplácito y apoyo de su hermano decidieron que los denarios volvieran al lugar donde fueron descubiertos y pudiesen ser contemplados por la gente interesada y permitan a los investigadores avanzar en el estudio de este tesorillo, pues todo parece indicar que, a pesar de las discrepancias de fechas (bastante frecuente cuando se trata de historias de familia trasmitidas oralmente), se trate de parte del hallazgo que nos ocupa.

La historia completa la dio dream-alcala , que gentilmente me permitió reproducir aquí las imágenes y la información precedente.

Nueva ACTUALIZACIÓN (Marzo de 2020):

Por último, he podido conseguir recientemente las imágenes de los 24 ejemplares de los denarios ibéricos:

Grupo I:

MAR 2317

MAR 2320

MAR 2351

Grupo II:

MAR 2331

MAR 2341

MAR 2354

 

Grupo III:

MAR 2315

MAR 2319

MAR 2323

MAR 2325

MAR 2327

MAR 2329

MAR 2333

MAR 2335

MAR 2337

MAR 2339

MAR 2343

MAR 2344

MAR 2347

MAR 2349

MAR 2355

MAR 2356

MAR 2359

MAR 2361

 

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Tesorillo de Fuentecén

Conocemos muy poco de este tesorillo hallado en tierras burgalesas. En 1939, un labrador de Fuentecén llamado Juan Casado se encontró, en el pago de San Pedro, un pequeño vaso de barro tosco con diecisiete denarios ibéricos en su interior. Gratiniano Nieto Gallo tuvop846 ocasión de verlo y mencionarlo en una escueta nota a pie de página cuando publicó el «Tesorillo de denarios republicanos encontrado en Orce (Granada)«, en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos LXVII, nº 2, 1959, en la página 846 (nota 15).

Según sus palabras, los denarios «todos del tipo de jinete» eran los siguientes: «dos de Aregoradas, siete de Segobrices, cinco de Bolscan y tres de Duriasu«. Era la denominación habitual de la época para referirse a AREKoRATaS, SEKoBiRIKeS, BoLSKaN y TuRIAZU.

También añade «ignorándose en la actualidad su paradero«. Hemos de tener en cuenta que sus palabras están escritas en 1959, veinte años después del hallazgo.

Fuentecén (Burgos). Foto: Goyo Carrero

Fuentecén (Burgos). Foto: Goyo Carrero

Gómez Moreno no lo menciona en su «Misceláneas». El resto de los autores posteriores, no pueden sino citar las palabras de Nieto Gallo (Guadán, A.Domínguez, Gozalbes, …) pues no se dispone de más datos. 

Villaronga, en su «Tresors Monetaris de la Peninsula Iberica…» le asigna el número 105 de su inventario y lo encuadra dentro de los tesorillos ocultados durante las guerras sertorianas (80-72 a.C.) y compuestos exclusivamente por denarios ibéricos.

La ceca con más representación en el tesorillo es SEKoBiRIKeS con 7 ejemplares. No es extraño, pues de las cuatro cecas presentes es la más próxima al lugar de su aparición. Le siguen BoLSKaN con 5, TuRIAZU con 3 y por último AREKoRATaS con 2 piezas. Faltan las cecas vasconas de ARSAOS y BaSKuNES, dentro de las habituales en este tipo de hallazgos, y que sí están en el tesorillo de Roa I de 1947, que apareció en esa localidad distante apenas 11 km de Fuentecén.

Veamos como ejemplo un denario de cada ceca mencionada. Ninguno pertenece al tesorillo que nos ocupa, pues ya hemos dicho que todos están en paradero desconocido.

37 copia  41 copia 

54 copia  111 copia

De izq. a dcha y de arriba a abajo: SEKoBiRIKeS – BoLSKaN – TuRIAZU – AREKoRATa

 

 

Fuentecén, Roa y Pinilla Trasmonte (probable localización de la ceca de SEKoBiRIKeS)

 

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Tesorillos del Castro de Chano I y II

La importancia de estos dos tesorillos radica en que no nos encontramos ante un hallazgo fortuito ni tampoco clandestino, como en tantas otras ocasiones, sino fruto de una excavación científica de un yacimiento arqueológico. Esto nos da la seguridad de que su composición ha llegado íntegra para su estudio, así como la posibilidad de conocer exactamente las circunstancias y localización del hallazgo, sin manipulaciones ni tergiversaciones al respecto.

La excavación del yacimiento del Castro de Chano en sus dos primeras campañas, entre diciembre de 1990 y noviembre de 1991, y dirigidas por Jesús Celis, dio lugar al hallazgo de estos dos tesorillos, compuestos por 17 y 28 denarios ibéricos, respectivamente. Pilar Alegre y el propio Jesús Celis lo publicaron en «Dos tesorillos de denarios ibéricos del Castro de Chano, provincia de León», en la Memoria del VIII Congreso Nacional de Numismática celebrado en Avilés del 1 al 4 de Abril de 1992. De este trabajo he podido extraer gran parte de la información y también tres fotos, de la excavación y del hallazgo, con el permiso del autor, al que desde aquí le agradezco su gentileza.

En la composición de ambos tesorillos no había alhajas ni tampoco ningún denario romano, lo cual tiene su importancia, remarcada por el hecho de que estamos seguros de que no falta ningún ejemplar del hallazgo.

Castro de Chano. Foto: F. Cerecedo

Castro de Chano. Foto: F. Cerecedo

El Castro de Chano se encuentra en el municipio leonés de Peranzanes, en plena sierra de Ancares, en El Bierzo. De pequeñas dimensiones, su superficie habitable no supera la media hectárea, como la gran mayoría de los castros de la zona. Se emplaza en mitad de una ladera con bastante pendiente, dominando un fondo de valle y ríos circundantes. Es interesante señalar que existen otros cuatro castros en pocos kilómetros a la redonda (Cariseda, Peranzanes, Melandriegas y Reconquius), formando una especie de red que se sospecha intencionada y de ocupación sincrónica. 

El castro tiene una serie de fosos y zanjas defensivas (posiblemente de tipo hidráulico, canalizando el agua que baja por la pendiente), una muralla o quizá muro de contención, escaleras de piedra y dieciséis construcciones, todas circulares, que le confieren el aspecto característico de este tipo de núcleos castreños, con unos espacios exteriores especialmente estrechos. Las viviendas son colindantes, pero independientes entre sí. No está clara la función y origen por la que se edificó. No parece que su razón sea la explotación agropecuaria en un terreno tan escarpado. Lo más probable es que su misión fuese la explotación de los yacimientos de oro cercanos en conexión con los castros vecinos, controlando cada uno una parte del territorio.

Los estudios arqueológicos parecen revelar que sólo existe un nivel de ocupación, es decir, que fue habitado durante un tiempo no excesivamente prolongado y después abandonado, sin que ninguna señal apunte a motivos violentos como desencadenantes (no hay rastros de incendios, ni derrumbes generalizados, …). Sí hay indicios de que el abandono sucedió abruptamente en un momento determinado, pero por causas que se desconocen.

Castro de Chano6    Castro de Chano 05

Es de destacar la total ausencia de elementos romanos entre el material recuperado. Ni cerámicas, ni monedas, etc… También es interesante señalar la presencia de un tipo de cerámica indígena habitualmente ausente en el mundo prerromano del siglo I a.C. y presente en los llamados castros mineros altoimperiales de Asturias y Galicia, que no son anteriores al 15 d.C. Por otro lado, se ha hallado un conjunto de objetos de hierro, además fabricados in situ, que hacen suponer la importancia de esta actividad en la economía del asentamiento. Entre los objetos de bronce tenemos fíbulas de varios tipos, torques, cinturones, enganches, asas decoradas, etc, … que son del siglo II-I a.C. , aunque en el mundo castreño-romano sabemos que perviven hasta nuestra era.

 

Interior de cabaña del castro de Chano (foto: turisbierzo.com)

Interior de cabaña del castro de Chano (foto: turisbierzo.com)

Las cabañas cuya función era la doméstica suelen tener un patrón interior característico: una piedra con cazoleta (seguramente un mortero) junto a la entrada; en el centro, una base con un orificio central para insertar una viga que sujetará la cubierta; y un hogar, sobre una gran losa de pizarra. El suelo es habitualmente de lajas y cubierto con barro prensado. Las paredes interiores presentan huecos a modo de alacenas. Algunas cabañas disponen de un piso superior que hace de altillo.

Tesorillo 1:

Estaba compuesto por 17 denarios ibéricos agrupados y compactados, y una pequeña argolla de bronce que sería el único elemento conservado del contenedor.

Tesorillo 1 (cortesía Jesús Celis)

Tesorillo 1 (cortesía Jesús Celis)

Apareció en la denominada cabaña IV, una de las peores conservadas, pues se había desplomado la parte superior de sus paredes.

La estratigrafía del hallazgo nos indica que la localización original del tesoro ha de ubicarse en la techumbre o en el piso superior, pues se encontró en el suelo pero en una capa de tierra marrón oscura con carbones vegetales diseminados y lajas de pizarras pequeñas, formada por el derrumbe de la cubierta.

Parece ser que el propietario ocultaba sus ahorros del alcance de sus vecinos utilizando la parte alta de su estancia. Se podría descartar así una relación directa entre el ocultamiento y un episodio de violencia, pero no sabemos por qué su dueño no lo recuperó cuando abandonó el poblado (ya fuese de manera individual o colectiva). Además, el resto de materiales recuperados en esta vivienda son de poco valor y escasos. Podemos echar a volar nuestra imaginación al respecto.

Tesorillo 2:

El segundo tesorillo consta de 27 denarios ibéricos, y apareció dentro de la cabaña V.

Cabaña V, lugar del hallazgo del tesorillo 2 (cortesía J. Celis)

Cabaña V, lugar del hallazgo del tesorillo 2 (cortesía J. Celis)

Esta cabaña, de forma ovalada y contigua a la otra, quizá fuese complementaria a ella y dedicada a la actividad doméstica específicamente. En ese caso, el propietario podría haber sido el mismo individuo que acumuló una buena suma de dinero, la dividió en dos lotes, y la ocultó de la vista de sus convecinos.

Del mismo modo que antes, el análisis estratigráfico nos lleva a pensar que el emplazamiento original del tesorillo no es el mismo que el del hallazgo, el suelo del habitáculo, sino un metro por encima, en un hueco de la pared interior.

También aparecieron las monedas de forma agrupada y compacta, con una pátina verdosa de mineralización de bronce producida por adherencia, lo que hace pensar en un contenedor delgado de este metal (ya documentado en otros hallazgos de esta época). También aparecieron en esta estancia otros materiales típicamente domésticos: fragmentos cerámicos, objetos de hierro, fusayolas de piedra, etc…

Tesorillo 2 (cortesía J. Celis)

Tesorillo 2 (cortesía J. Celis)

 

Estamos ante la principal prueba de la expansión del denario ibérico en territorio astur. Los astures no acuñaron moneda, pero está claro que la conocían y, al menos, la atesoraban.

Todos los ejemplares que aparecieron en ambos tesorillos fueron depositados en el Museo de León. Sus fotografías, que se muestran a continuación, son gentileza de dicho Museo. He de agradecer la amabilidad de su director, D. Luis Grau, que me ha facilitado las mismas y me ha dado la oportunidad de que sean publicados estos conjuntos de denarios en su totalidad, y en buena calidad y resolución por primera vez.

Los 17 denarios ibéricos del tesorillo I se reparten así: 1 BoLSKaN, 1 ARSAOS, 1 TuRIAZU, 1 AREKoRATa y 13 SEKoBiRIKeS.

1bolskanDenario de la ceca de BoLSKaN tipo Jenkins II-III. Esta ceca suessetana, que posteriormente se convirtió en la Osca romana, se localiza en la actual Huesca. Peso 3,26 g. Cuño: 11h. ACIP-1417. Acuñada en la segunda mitad del siglo II a.C.

 

Denario de la ceca vascona de ARSAOS. Variante de busto con múltiples rizos, que2arsaos presentan entre su peinado dos adornos en S, y un tercero, más pequeño, perpendicular. También, justo detrás de la oreja, una especie de roseta formada por cuatro puntos. Como siempre, un arado y un delfín a ambos lados del busto, y el jinete del reverso porta un hacha bipenne o un dardo arrojadizo. ACIP-1656. Pesa 3,47 g, y cuño a las 12h. Acuñada entre la segunda mitad del siglo II a.C. y principios del siglo I a.C. 

 

3 turiazuDenario de la ceca lusona de TuRIAZU. Esta ceca celtibérica seguramente se localiza en el yacimiento de La Oruña, en Vera de Moncayo, no lejos de Tarazona. Este ejemplar se encuadra hacia la mitad del grupo 5 de Gozalbes, tipo 420b, acuñado entre finales del II a.C y principios del I a.C. Pesa 3,34 g, y cuño a las 2h.

 

Denario de la ceca arevaca de AREKoRATa, ciudad celtibérica localizada seguramente en Muro de Ágreda (Soria).4 Este ejemplar pertenece a la variante de leyenda en una sola línea y jinete con ambos pies visibles, y círculo con punto central (o signo ibérico Ku) tras el busto del anverso. Pertenecería así a la serie VI (establecida por Paloma Otero) y se acuñó hacia finales del siglo II a.C. Pesa 3,49 g y su eje de cuños es a las 12h. ACIP-1774.

 

El resto de los denarios que aparecieron en este primer tesorillo pertenecen todos a la ceca celtibérica de SEKoBiRIKeS, localizada probablemente en el yacimiento del Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos). Su cronología podríamos situarla entre el último tercio del siglo II a.C. y principios del siglo I a.C. Se trata de 13 monedas, y llama la atención el alto porcentaje de ejemplares con bustos atípicos para esta ceca. Para esta ceca yo sigo mi propia clasificación basada en el nº de rizos-nº torques-nº puntos/clámide(con/sin)-nº pies.

Los ocho ejemplares siguientes presentan un busto con peinado de seis rizos celtibéricos. Veamos sus variantes:

5 sekobirikes 6r 1t 1 1p s     16 sekobirikes 6r 1t 1 1p s

10 sekobirikes 6r 2t 1 1p sLos tres presentan un reverso similar, con un jinete sin clámide y un sólo pie visible. Como detalle anecdótico, podemos asegurar (más claramente en el tercer ejemplar) que se trata de un caballo y no de una yegua. Los tres tienen un punto entre el creciente y la nuca, pero los dos primeros tienen un torques y el tercer ejemplar, parece que tiene dos (aunque, por el desgaste, no se aprecia bien en todos los casos). Serían 6r-1t-1/s-1 los dos primeros y 6r-2t-1/s-1 el tercero.

Estos otros cuatro ejemplares de seis rizos presentan en sus reversos a un jinete con clámide al viento y ambos pies visibles. En los tres primeros no se aprecia si el busto del anverso lleva torques: 6r-?-0/c-2.

15 sekobirikes 6r 2p C  14 sekobirikes 6r 2p c  13 sekobirikes 6r 2p c

17 sekobirikes 6r 2t 1 2p cEl cuarto presenta un punto entre el creciente y el busto y porta dos torques: 6r-2t-1/c-2.

 

 

Veamos ahora 4 ejemplares de la variante de busto con 8 rizos. Los tres primeros se adornan con un torques. El cuarto, con dos (uno de cada tipo), y además presenta un punto entre creciente y nuca. En todos sus reversos el jinete no porta clámide, y sólo se le ve un único pie. Son 8r-1t-0/s-1p los tres primeros, y el cuarto 8r-2t-1/s-1p. El primero y el tercero (es decir, los dos de la izquierda) comparten cuño de reverso y presentan la peculiaridad de tener los dos últimos signo nexados (Ke-S).

12 sekobirikes 8r 1t 1p s  6 sekobirikes 8r 1t 1p s 11 9 sekobirikes 8r 2t 1 1p s

 

Los dos últimos denarios de SEKoBiRIKeS presentes en este tesorillo tienen, respectivamente, 5 rizos y 6 rizos y medio, y ambos se adornan con 1 torques y en su reverso el jinete no porta clámide y enseña sólo un pie. Su arte es atípico. Son, respectivamente, 5r-1t-0/s-1p y 6 1/2 r-1t-0/s-1p.

7 sekobirikes 5r 1t 1p s 8 sekobirikes 6 ymedio 1t 1p s

 

 

Los 28 denarios ibéricos del tesorillo II se distribuyen así entre las distintas cecas: 4 BoLSKaN, 9 TuRIAZU y 15 SEKoBiRIKeS.

SEKoBiRIKeS de 5 rizos: hay seis ejemplares. De ellos, estos dos presentan las mismas características, aunque el segundo tiene un arte muy peculiar. Son 5r-1t-1/s-1p

5   10 sekobirikes6 5r 1t 1 S 1p

En los dos siguientes no se aprecia bien, por el desgaste, el número de torques (parece que uno). En el segundo denario tampoco podemos saber si lleva o no punto entre creciente y nuca (parece que no). En lo demás, son del mismo grupo que los anteriores.

13 sekobirikes17 5r 1 S 1p   4 sekobirikes8 5r S 1p

 

2 sekobirikes5 5r 2t 1 S 1pEste quinto ejemplar, sin embargo, parece que tiene dos torques, pero en lo demás es semejante a los anteriores: 5r-2t-1/s-1p. 

 

 

14 sekobirikes13 5r C 2pPor último, el sexto ejemplar con 5 rizos presenta unas características distintas. Aunque no podemos ver si hay o no punto entre creciente y nuca (parece que no), y tampoco el número de torques, el jinete de su reverso porta clámide y se le ven los dos pies.

 

Hay 8 ejemplares con el busto de peinado con 6 rizos.

Cinco ejemplares son del siguiente grupo: 6r-2t-0/c-2p, es decir, 6 rizos, 2 torques y ningún punto entre cuello y creciente del busto del anverso, y jinete del reverso con clámide y 2 pies visibles:

3 sekobirikes7 6r 2t 0 C 2p 15 sekobirikes11 6r 2t 0 C 2p  1 sekobirikes9 6r 2t 0 C 2p 9 sekobirikes16 6r 2t 0 C 2p 6 sekobirikes15 6r 2t 0 C 2p

Otros dos son similares, pero el jinete no porta clámide: 6r-2t-0/s-2p. Son estos:

7 sekobirikes12 6r 2t 0 S 2p  12 sekobirikes18 6r 2t 0 S 2p

Y el sexto de este grupo de seis rizos sólo lleva un torque, hay un punto entre cuello y creciente y el jinete no lleva clámide y muestra sólo un pie, 6r-1t-1/s-1p:

8 sekobirikes10 6r 1t 1 S 1p

 

El último ejemplar de la ceca de SEKoBiRIKeS es un denario de 8 rizos, 1 torque, 3 puntos entre cuello y creciente, y jinete del reverso sin clámide y un sólo pie visible, 8r-1t-3/s-1p:

11 sekobirikes14 8r 1t 3 S 1p

Los denarios de SEKoBiRIKeS fueron acuñados hacia finales del siglo II a.C y principios del siglo I a.C, sin que se haya podido establecer por ahora diferencias cronológicas en sus variantes.

 

De la ceca de BoLSKaN hay cuatro ejemplares, todos del grupo II-III de Jenkins:

26 bolskan1 27 bolskan2 28 bolskan3 bolskan4

Se acuñaron hacia la segunda mitad del siglo II a.C.

 

De la ceca de TuRIAZU tenemos 9 ejemplares, todos pertenecientes tanto a la segunda mitad como a finales del grupo V de Gozalbes, y fueron acuñados entre finales del siglo II a.C. y principios del siglo I a.C.

 

16 Grupo V, tipo 219c

Grupo V, tipo 219c

21 Grupo V, tipo 248b

Grupo V, tipo 248b

19 Grupo V, tipo 386a

Grupo V, tipo 386a

23 Grupo V, tipo 415b

Grupo V, tipo 415b

18 Grupo V, tipo 517b

Grupo V, tipo 517b

17 Grupo V, tipo 523e

Grupo V, tipo 523e

22 Grupo V, tipo 529c

Grupo V, tipo 529c

24 Grupo V, tipo 564a

Grupo V, tipo 564a

20 Grupo V, tipo 607b

Grupo V, tipo 607b

 

Como se ve, la ceca más representada en ambos tesorillos es, con amplia mayoría, la de SEKoBiRIKeS. Su localización más probable es Pinilla Trasmonte (Burgos), lo que la convierte en la más occidental de las que acuñaron denarios ibéricos, y, a su vez, en la más próxima al yacimiento del castro de Chano.

 

 

Todas las fotografías de las monedas de estos dos tesorillos del castro de Chano se publican aquí por gentileza del Museo de León. Desde aquí mi agradecimiento a su director por su amabilidad y colaboración.

 

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Tesorillo de Pozalmuro

Madoz1Pascual Madoz e Ibáñez fue el primero en publicar una reseña sobre este hallazgo, en el Tomo XIII de su obra «Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar«, en 1849. En este tomo, en su página 186, dice, al hablar de la localidad soriana de Pozalmuro (mantengo la ortografía original de la época): «Dentro de él se encuentran … un sitio que llaman la Hoya de los Santos, en el cual se notan ruinas de edificios, y en 1835 se hallaron alli 2 basijas y mas de 2000 monedas de plata que fueron valuadas a 44 mrs cada una; habia algunas con un busto en el amberso y en el reberso un ginete con espada, en otras habia solo un ginete con espada y algunas lo tenian con arco y dardo«.

Años después, en 1861, Eduardo Saavedra vuelve a mencionarlo en la página 48 de suSaavedra portada «Descripción de la vía romana entre Uxama y Augustobriga» donde dice: «Otra piedra (nota: se refiere a un miliario) ha desaparecido desde el siglo pasado al presente, que se hallaba, según Loperraez, a un lado del camino que es la carretera para Navarra, y a la distancia de media legua, situación que conviene perfectamente al sitio llamado La Hoya de los Santos, en donde se han encontrado en varias ocasiones algunos objetos antiguos, como molinos de mano, sillares y otros, y en 1835 salió una olla llena de monedas iguales a la que acompaño, única que quedaba ya en el pueblo, atribuida por el sr. Delgado a Turiaso«. En la página 112, la clasifica como «Turiaso. Lorichs IV, 7» (ver al final de la entrada) y le asigna el nº 43 en el catálogo de monedas que acompañó a esta memoria presentada a la RAH y que fue premiada en ese año.

Blas Taracena lo menciona en la «Carta Arqueológica de España, Soria», de 1941, p. 136-137, nº 5. En este punto nº 5 dice: «Saavedra refiere que en la Hoya de los Santos apareció en 1835 una olla llena de monedas acuñadas en Turiaso (yo no lo interpreto así); Madoz dice que constituían el lote unas tres mil piezas de plata (tampoco es exacto), que entonces se valuaron a cuarenta y cuatro maravedís cada una. Blasco, con posterioridad, afirma que había dos vasijas y contenían gran número de monedas de plata, en las que aparecía un busto en el anverso y jinete con arco y dardo, o armado de espada, en el reverso (esto ya lo había escrito Madoz)». Y añade la bibliografía de Loperraez, Obisp. Osma, tomo I, p.23; y Blasco, Nomenclator. 

Es extraño que Gómez Moreno no haga alusión a este tesorillo en «Notas sobre Numismática Hispana» de su obra «Misceláneas» de 1949.

Almudena Domínguez lo reseña en «Las Cecas Ibéricas del Valle del Ebro», 1979, cuando habla de los tesorillos que contienen monedas de su área de estudio, en la página 272, con el nº 34: «Hallazgo de 1835. Se trata de una olla conteniendo unas 3000 piezas de plata de Turiasu, según referencia de Saavedra y de Madoz«.

Leandre Villaronga le da el nº 108 de su «Tresors Monetaris de la Peninsula Iberica…», y lo encuadra dentro de aquéllos tesorillos ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.) que contienen exclusivamente denarios ibéricos: «Unos 3000 denarios ibéricos, quizás todos de Turiaso«. Añade la numeración otorgada por Raddatz: 284.

 

Pozalmuro

Pozalmuro

 

Me gustaría hacer unas precisiones. Es Taracena el que eleva la cifra inicial de Madoz «más de 2000 monedas de plata» a «unas 3000» que mencionan posteriormente tanto Domínguez como Villaronga, seguramente tomando el dato de él. Pero, en principio, no veo el motivo para pasar de más de 2000 hasta 3000. Lo hace citando a Madoz de manera inexacta, no aportando nuevos testimonios.

Tampoco creo que deba considerarse el total de los denarios como pertenecientes a Turiazu. Si bien Saavedra dice «llena de monedas igual a la que acompaño» no tiene por qué referirse a monedas de la misma ceca (y más en aquélla época en la que el desconocimiento respecto a este tipo de piezas era grande) sino a su tamaño, peso, composición (plata) y aspecto general, es decir, creo que aludía a denarios ibéricos. Pues si alguno fuese romano, como éstos eran mejor conocidos entonces lo habrían podido identificar como tales. Además, Saavedra escribe 26 años después del descubrimiento, y habla de oídas, pues sólo pudo rescatar «la única que quedaba ya en el pueblo».

 

Torre de Masegoso, en las cercanías de La Hoyo de los Santos

Torre de Masegoso, en las cercanías de La Hoya de los Santos

Es Madoz el que posiblemente tuviese acceso a las mismas, pues da una valoración (44 maravedíes cada una) y hace una descripción que no deja lugar a dudas de que al menos algún ejemplar de la ceca de ARSAOS estaba presente: «algunas lo tenían (al jinete) con arco (¡?) y dardo». Además, y por otro lado, yo me inclino a pensar que hubiese sido perfectamente capaz de diferenciar entre una lanza (como las del jinete de Turiazu) y una espada, como puede ser interpretada el arma de los de la ceca de Baskunes, y que es lo que explícitamente señala.

Así pues, pienso que al menos tres cecas, Arsaos, Baskunes y Turiazu, estaban presentes entre los más de 2000 denarios, todos ibéricos, del tesorillo aparecido en dos vasijas en La Hoya de los Santos, en Pozalmuro (Soria). Sólo uno se conserva, el de Turiazu, rescatado por el académico Saavedra, y está depositado en el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de Historia. Por gentileza de Pere Pau Ripollés (Académico Correspondiente de la misma y catedrático de Arqueología de la Universitat de València) que me ha proporcionado la foto, podemos mostrarlo aquí. Desde aquí quiero agradecer enormemente su amabilidad. Se trata del ejemplar nº 1502 de la obra «Monedas Hispánicas», en el que Abascal y Ripollés catalogan estas piezas del citado Gabinete de la RAH.

turiazu Pozalmuro

Es un denario de la ceca lusona de TuRIAZU que podemos situar hacia la mitad del grupo V de Gozalbes, en concreto el tipo 232, ejemplar k. Pesa 3,33 g y su eje de cuños es a las 9h. Esta ceca celtibérica seguramente se localizaba en el yacimiento de La Oruña, en Vera de Moncayo, y no en la actual Tarazona. El grupo V comenzó sus acuñaciones hacia el 120-115 a.C., y las terminó a finales del conflicto sertoriano, hacia el 70 a.C. Podríamos considerar que este ejemplar fue emitido en ese cambio de siglo II a.C. al I a.C, seguramente.

 

 

Podemos comprobar la cercanía con Muro de Ágreda, donde es probable que estuviese la ceca que acuñó las monedas de AREKoRATa. No podemos saber si el tesorillo contenía denarios de esta ceca, pero no sería extraño. También está próxima Tarazona, de la que ya hemos dicho que sería la localización de la ceca de TuRIAZU.

Lámina IV de «Recherches Numismatiques concernant principalement les Medailles Celtiberiennes» de G.D. de Lorichs, 1852. Saavedra clasifica el ejemplar de la RAH como el nº 7 de esta lámina.

Lorichs

 

 

 

 

 

 

 

 

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Tesorillos de Palencia I, II y III

Esta entrada pretende solamente facilitar el acceso a aquéllas anteriores donde he hablado de estos tres tesorillos.

-Palencia I. Del que hablaremos al final. No contenía denarios.

Palencia II o tesorillo del Cerro de la Miranda. (click en el enlace).

Palencia III o tesorillo de las Filipenses. (click en el enlace).

 

Aquí podemos hacernos una buena idea de los lugares de aparición de los tres tesorillos de Palencia. Haciendo click sobre el marcador azul se especifica de qué tesorillo se trata:

 

Se aprecian las pilastras del desaparecido puente del ferrocarril junto al que apareció el tesorillo I, el cerro de la Miranda del tesorillo II, y el colegio de las religiosas filipenses del tesorillo III, en pleno casco urbano ya.

 

Ya he comentado en las entradas de los tesorillos de Palencia II y III la controversia acerca de si ambos formaban parte o no del mismo hallazgo. En “Los tesoros prerromanos de Palencia”, publicación de junio de 2012, F. J. Pérez y G. Delibes manifiestan estar en condiciones de ratificar que Palencia II y Palencia III son dos tesorillos independientes (tal y como sospechaba M. Gozalbes, conservador del Museo de Prehistoria de Valencia, tras el estudio de cuños de los ejemplares que los componían), pues han podido entrevistarse con un testigo que tuvo ocasión de contemplar el conjunto del hallazgo del Cerro de la Miranda extendido sobre la mesa de su casa el mismo día de producirse, a finales de verano o principios de otoño de 1947 (cuando contaba con 21 años de edad).

Inmediatamente, el descubridor junto con el párroco del pueblo se desplazaron a Valladolid para ofrecer el lote por varias joyerías. Es evidente que el conjunto se dividió, llegando un torques y un brazalete espiraliforme a la colección Calzadilla. Pasados unos años, un anticuario vallisoletano (probablemente de Tordesillas) a medida que va consiguiendo distintos lotes se los va vendiendo al cordobés Rodríguez Mora, quien a su vez se los vende al MAN (dirigido por su amigo Navascués). 

También manifiesta que el conjunto apareció dentro de una vasija de cerámica, que contenía además dos lingotes macizos de plata, “un pecho petral de un caballo”, y un cuenco de plata. Lo sorprendente es que el testigo afirma que no había ninguna moneda en el hallazgo. Y además recuerda que años antes, «anterior al uso de tractores», un pastor de la zona había descubierto un buen lote de ellas próximo al lugar de los hechos.

Por otro lado, ya sabemos que el tesorillo de Palencia III apareció al realizar las obras del colegio de la religiosas filipenses, por lo que, en cualquier caso, se confirma el hecho de que se trata de hallazgos independientes.

 

 El tesorillo de Palencia I se ha venido diciendo que apareció en 1905 al acometer las obras del Puente de Hierro, sobre el río Carrión. Aunque se daba por desaparecido, según investigaciones de Javier Pérez Rodríguez (director del Museo de Palencia) y gracias a unos dibujos de época realizados por el erudito local Francisco Simón Nieto, tras pasar por manos de un anticuario inglés residente en Francia, actualmente se halla en la Hispanic Society of America prácticamente en su totalidad. Las fechas concuerdan perfectamente con la etapa de Huntington. No consta que contuviese moneda alguna.

TesorodePalencia1HSA

Pero según información del Museo Arqueológico Nacional, en realidad apareció en 1911, y no en 1905 (como informó Raddatz), concretamente en la zona de Don Guarín, al hacer las susodichas obras del Puente de Hierro sobre el río Carrión para el ferrocarril secundario.

En el MAN se expone una fíbula de plata tipo La Tène I, procedente de la colección Antonio Vives, que pensaba que era jienense pero parece pertenecer a este tesorillo:

Museo Arqueológico Nacional. Foto: A. Martínez. http://ceres.mcu.es)

Museo Arqueológico Nacional. Foto: A. Martínez. http://ceres.mcu.es)

Igualmente, probablemente también pertenezca al tesorillo de Palencia I un torques expuesto en el Museo Gómez Moreno, de la Fundación Rodríguez-Acosta, de Granada.
Procede de la antigua colección del palentino Francisco Simón Nieto:  http://www.fundacionrodriguezacosta.com/visita-y-servicios/itinerario-de-la-visita/museo/

Torques y brazalete expuestos en la Fundación Rodríguez-Acosta (Granada). Foto: Siredv

 

He podido ampliar aún más la información respecto a este tesorillo de Palencia I, al tener acceso a la mencionada publicación “Los tesoros prerromanos de Palencia”, de F.J.Pérez y G.Delibes. No le dedico una entrada pues ya he dicho que no contiene denarios ibéricos, pero me parece interesante recopilar al menos aquí cuanto se sabe de él. 

Las joyas se encontraban en una vasija de barro cuya boca tapaba un vaso cónico de plata que resultó dañado por el operario que cavaba. 

La HSA conserva una nota manuscrita en papel timbrado del Congreso de los Diputados de Madrid, con letra atribuible a Francisco Simón Nieto, del que se deduce que apareció el 30 de abril de 1911, y no en 1905. 

También existe confusión en cuanto a su localización: Parece ser que fue durante las obras de desmonte para el trazado del ferrocarril secundario Palencia-Villalón de Campos, en la margen derecha del Carrión a la altura del puente que se construía, aunque Raddatz, que reprodujo el plano de situación que elaboró el coronel Villegas en 1957, lo situaba en cambio en la vía férrea Palencia-León. 

Las joyas fueron adquiridas por Francisco Simón Nieto. Posteriormente vendió una buena parte a unos anticuarios de París, los hermanos Feuardent, a quienes A. Huntington se las compra finalmente el 8 de octubre de 1912. Un torques se lo quedó el palentino Simón Nieto, y luego pasó a la colección Gómez-Moreno para estar ahora expuesto en su museo de la Fundación Rodríguez-Acosta, de Granada. 

Para más información respecto a las joyas, os remito al trabajo del ex-monje benedictino silense Constancio del Álamo (conservador de la sección de Arqueología de la Hispanic Society of America) “La colección de orfebrería de la HSA” en el catálogo de la exposición “El Tesoro Arqueológico de la HSA”, 2008:
http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=MUSE_Publicacion_FA&cid=1142605432754&language=es&pageid=1142605412678&pagename=Museos%2FMUSE

 

Joyas del tesorillo de Palencia. Colección Huntington (HSA). De la exposición "El tesoro arqueológico de la HSA" (Sevilla 2009)

Joyas del tesorillo de Palencia I. Colección Huntington (Hispanic Society of America). De la exposición «El tesoro arqueológico de la HSA» (Sevilla 2009)

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Tesorillo de las Filipenses

También denominado tesorillo de Palencia III, su estudio fue excelentemente realizado por Manuel Gozalbes (del Museu de Prehistòria de València) en 1997, en el BSAA 63. Desde aquí mi agradecimiento por permitirme reproducir algunas imágenes y tomar prestados muchos datos para elaborar esta entrada.

La Congregación de las Religiosas Filipenses fue fundada en 1858 en Mataró tomando como inspiración la obra de San Felipe Neri (aprovechando que el Carrión pasa por Palencia, recomiendo la película italiana sobre la vida del santo, con música del inigualable Angelo Branduardi). La Congregación se fue expandiendo, y se instalaron en Palencia en 1914. En 1956 acometieron una obras para la construcción de un nuevo convento y colegio. En el transcurso de estas obra, dirigidas por el arquitecto local Luis Carlón Méndez-Pombo, apareció el tesorillo de alhajas y monedas celtibéricas que ahora trataremos.

El coronel de ingenieros de armamento José Manuel Villegas y Silva, que colaboraba con la Comisaría Gral. de Excavaciones Arqueológicas, escribió unas notas en enero de 1957 respecto a dicho descubrimiento, que son la primera referencia escrita que se tiene de él. Dicho manuscrito se encuentra ilocalizable, pero Raddatz copió en su momento los datos más importantes. En él se precisa que apareció a primeros de agosto de 1956 al hacer la excavación del sótano que lleva al edificio destinado a colegio. El conjunto pesaba 1,54 kg de plata y 15,8 g de oro, y las alhajas y las monedas se hallaban en dos vasijas independientes. Hace constar la existencia de una tradición oral en Palencia que hablaba de un tesoro enterrado en dicho solar. Antes de que trascendiera el hallazgo a los encargados de las obras, sabemos que se ocultaron algunos de los objetos encontrados, pues fueron devueltos posteriormente un fragmento de cadenilla y dos pendientes de oro. En el momento del descubrimiento, todos los objetos estaban íntegros, pero algunos se rompieron fruto de la excavación y se perdieron muchos de los pequeños fragmentos.

Raddatz1  Raddatz2  Raddatz3  Raddatz4

 Copia realizada por Raddatz del manuscrito de Villegas. Gentileza de M.Gozalbes. (click para ampliar)

Señala que el solar se halla sobre una zona romana con industria y viviendas. La profundidad de la capa fértil llega hasta los 1,30 a 3,0 metros por debajo del nivel actual, y más abajo es ya terreno virgen formado por cascajo, arcilla y arena, acarreo del río Carrión. La obra exigió descender a los 3,75 m, y a una profundidad de 3,35 se encontró una de las vasijas, y, al día siguiente, a la misma profundidad y muy cerca, la segunda. A continuación, describe la estratigrafía de la zona. El dato a destacar es que el estrato al que apareció el tesorillo era ya virgen y estéril, no era a nivel ocupacional, y el ocultamiento fue intencionado pues su autor tuvo que cavar.

Tesoro de las Filipenses. Museo de Palencia (depósito de la RR. Filipenses).

Tesoro de las Filipenses. Museo de Palencia (depósito de la RR. Filipenses).

La primera vasija encontrada, de forma biglobular, contenía 42 monedas, que pesaban 138,6 g. Dice que son de las cecas de «Segobriga 19, Turiaso 18, Aregrad 4 y Arseas 1».

La segunda vasija, más grande y de «barro algo poroso y pintada», contenía: tres adornos, fragmento de collar y dos pendientes de oro, nueve torques de plata, siete brazaletes y algunos fragmentos, cinco aros pequeños, y una fíbula de arco.

Hasta aquí los datos que recogió Villegas en su manuscrito. En resumen, da una descripción estratigráfica detallada y describe el contexto del hallazgo. Analiza pormenorizadamente las joyas (cosa que no he incluído aquí), pero de las monedas solamente da el número de ejemplares por ceca y el peso total. Lo más interesante es que al final resulta ser la única referencia de la presencia de la ceca de Arsaos en este tesorillo.

Finalmente el tesoro acabó dispersado en tres lotes:

1- Sabemos que parte del tesorillo se lo quedaron quizá uno o varios obreros antes de dar parte a los responsables de la obra (aunque se devolvieron un par de alhajas, como hemos señalado). Algunas joyas compradas por el MAN en 1956 al anticuario de Córdoba Juan Rodríguez Mora provenían de Palencia, según sus declaraciones, y coinciden con las descripciones del manuscrito de Villegas. Da noticia de ello Almagro Basch en MMAP 16-18, 1955-57, Madrid 1960, pp.31-33.

Se trata de un pendiente de tipo arete de oro y una fíbula tipo La Tène I, del mismo material. Publicamos sus fotografías, realizadas por Ángel Martínez, gracias al proyecto CER.es del Min. Cultura (www.ceres.mcu.es).

Ya sabemos que ambas alhajas del MAN pertenecían a este tesorillo. Ahora bien, si los trabajadores se apropiaron de más joyas o denarios no lo sabemos, y estarían ilocalizables.

2- Las RR. Filipenses se quedaron con 38 denarios: 19 SEKoBiRIKeS, 17 TuRIAZU y 2 AREKoRATa. Desde el año 1996 se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Palencia, junto con el resto de las piezas del tesorillo que conservaban: los dos recipientes cerámicos, 6 torques de plata, 1 brazalete fragmentado, y dos pulseras también de plata.

3- El arquitecto Luis Carlón se quedó con 13 denarios. Seis de ellos se dispersaron hace mucho tiempo (según información facilitada por la familia) y están ilocalizables. Los otros 7 se reparten así: 5 SEKoBiRIKeS y 2 TuRIAZU. El 11 de febrero de 2010 la familia Carlón depositó estos ejemplares en el Museo Arqueológico de Palencia, junto con el resto de las joyas del tesorillo que permanecía en su poder: tres torques, tres pulseras, una fíbula y fragmentos de un brazalete, todo ello de plata, y tres piezas de oro (dos arracadas y una cadeneta).

Tenemos, por tanto, localizadas 45 monedas, todas ellas hoy en el Museo de Palencia. Es el mismo número que inventarió Raddatz en su publicación de 1969 sobre los tesoros peninsulares de época republicana (en alemán). Si sumamos las que se desprendió el arquitecto Carlón, seis según fuentes familiares, resultan 51, que es el número que indica Almagro Basch en su publicación citada de 1960: «Formaban dicho lote, que no es del caso estudiar aquí, 51 denarios ibéricos del jinete con lanza, torques y brazaletes de plata (muchos de ellos oxidados y muy destruidos) y dos fíbulas de oro: una de ellas la que ahora publicamos, y otra que se conserva en Palencia en manos de particulares. Al MAN vinieron a parar, vendidas, un ajorca amorcillada y una fíbula de oro que ahora vamos aquí a describir».

Denarios del tesorillo de las Filipenses. Museo de Palencia. (Foto: David Raúl Esteban Redondo)

Denarios del tesorillo de las Filipenses. Museo de Palencia. (Foto: David Raúl Esteban Redondo)

La distribución del total por cecas sería entonces: 24 SEKoBiRIKeS, 19 TuRIAZU y 2 AREKoRATa, más 6 no determinadas. Aquí surge un problema. No hay coincidencia con el informe de Villegas (que habla de 19, 18 y 4 respectivamente, más 1 ARSAOS), aunque se aproxima a las que se quedaron las monjas (19, 17 y 2). Comprobamos también que Villegas no llegó a tener acceso a la totalidad de monedas que aparecieron, pues sólo habla de 42 ejemplares. Eso sí, parece que, como mínimo, hemos de sumar ese denario de ARSAOS al total del tesorillo. En definitiva, no podemos conocer con exactitud el número de ejemplares y cecas del tesorillo, pero como mínimo constaría de los 45 depositados hoy en día en el Museo de Palencia, más los seis de los que se desprendieron los Carlón, más el ARSAOS , y quizá también otros dos AREKoRATa, pues Villegas menciona cuatro.

Su composición a base de joyas y denarios ibéricos, la distribución de sus cecas y la ausencia de denarios romanos, son las típicas de los denominados tesoros meseteños ocultados con motivo del conflicto sertoriano (80-72 a.C) en territorio vacceo. De todos modos, no se puede descartar otra cronología. La falta de denarios romanos viene a dificultarla además. Los últimos estudios arqueológicos retrasan la datación de los estratos más antiguos hallados en Palencia al siglo I d.C.

Comprobamos que el atesoramiento descansaba fundamentalmente en las alhajas, y sólo una mínima parte en las monedas (155 g frente a 1,54 kg de plata en joyas, además de los 15,8 g de oro), lo que podría hablar en favor de que en esta zona se practicaba más el trueque que el uso de la moneda. Ya sabemos que los vacceos no acuñaron piezas de ningún metal.

Joyas de la colección Carlón, del tesorillo de las Filipenses. Museo de Palencia

Joyas de la colección Carlón, del tesorillo de las Filipenses. Museo de Palencia

Como ya comenté al hablar del tesorillo del Cerro de la Miranda, se pensó que quizá estos dos hallazgos fuesen en realidad uno sólo. En ambos las circunstancias se rodearon de cierta confusión intencionada. Me remito a lo que señalé allí, pero puedo añadir que el anticuario que proporcionó al MAN las joyas de aquél y la fíbula y el arete de éste era el mismo individuo, el popular personaje cordobés Juan Rodríguez Mora, lo que apoyaría la tesis de que se tratase de un único hallazgo. Sin embargo, hoy en día se consideran definitivamente tesorillos independientes: Por un lado, hay que insistir en que el único indicio seguro, el estudio de cuños, habla en sentido contrario y este es un dato objetivo. Pero es que además, en 2012, Pérez y G. Delibes han podido certificarlo gracias a las declaraciones de un testigo (ver Comentarios de la entrada del Tesorillo del Cerro de la Miranda).

La vaccea Pallantia fue ciudad de «gran valor y opulencia» según Apiano. También Plinio la menciona como importante ciudad vaccea. Sus jinetes plantaron cara tanto a Lúculo (151 a.C.) como a Escipión (134 a.C.), y las tropas de Lépido y Bruto fueron masacradas a sus puertas (137 a.C.). En el conflicto sertoriano (80-72 a.C.) Pallantia, partidaria de Sertorio, padeció el asedio de las legiones de Pompeyo que quemaron sus murallas hasta que la llegada de aquél las hizo huir. Ya en el 72 a.C., de nuevo Pompeyo, con 60.000 hombres, logró conquistarla.En la actual Palencia no se ha constatado hábitat vacceo, ni se han encontrado registros anteriores al siglo I d.C. , por lo que algunos autores sitúan Pallantia en Palenzuela, a 43 km. Otros hablan de dos Pallantia, una vaccea (actual Palencia) y otra arevaca (Palenzuela), apoyados en Estrabón.

En 15 de los denarios (10 TuRIAZU y 5 AREKoRATa) Gozalbes señala que se aprecian manchas cobrizas, en algunos casos muy pequeñas, que no se corresponden con las habituales de las piezas forradas. Podría tratarse de una aleación baja o irregular, o ser realmente forradas, pero no lo parecen. 

AREKOx375 y 376Los dos denarios de AREKoRATa presentes en este tesorillo se clasifican en el ACIP con el nº 1774. En el anverso, tras el busto varonil de peinado celtibérico (pares de arcos concéntricos), hay un círculo con un punto central, que se correspondería con el signo ibérico Ku (o un símbolo solar quizás). En el reverso, al jinete lancero se le ven ambos pies y la leyenda AREKoRATa en una sola fila (el ACIP-1773 tendría sólo un pie visible). Sus pesos son 3,72 g y 3,27 g, y sus ejes de cuño 1h y 11h, respectivamente. Ambos proceden de la religiosas.

Paloma Otero, en el estudio de las emisiones de esta ceca, los sitúa en su serie VI, la última y también la más abundante. Esta serie muestra una buena calidad de acuñación, y se conocen más de 90 cuños de anverso y más de 115 de reverso. Las fechas estimadas de emisión se sitúan entre el 125 y 100 a.C. La localización más probable de la ceca es el yacimiento de Muro de Ágreda, que posteriormente pasó a ser la romana Augustobriga, pero en aquellos tiempos celtibérica (arevaca o quizás pelendona, no está claro).

 

Respecto a los denarios de SEKoBiRIKeS, yo utilizo mi propia clasificación tipológica, basándome en el número de rizos del busto del anverso y en cuántos puntos hay entre su cuello y el creciente (de 0 a 3), y en el jinete lancero del reverso, si porta clámide o no, y si se le ven dos pies o uno sólo. 

En las fotografías de los vaciados de escayola de los ejemplares, que Gozalbes  gentilmente me ha permitido reproducir aquí, a veces resulta difícil valorar bien el número de torques y de puntos del anverso, y en algunos casos hasta el número de rizos. De todos modos, voy a intentar clasificarlos combinando mi método con el del ACIP.

Los siguientes 9 ejemplares presentan en el reverso un jinete sin clámide y con un sólo pie visible.

De ellos, los cuatro primeros no presentan ningún punto entre cuello y creciente, así que serían del tipo ACIP-1869. Los dos primeros tienen un busto con peinado de 5 rizos, mientras que los dos últimos muestran un adorno de rayas entre sus 8 y 8 1/2 rizos.

Filipenses_x418 5r0 1pS Filipenses_x393 5r0 1pS Filipenses_x395 8r0 1pS Filipenses_x388 8r y medio 1t 0 1p S

 De izq. a dch. y de arriba abajo pesan 3,50 g, 3,69 g, 3,70 y 3,45 g. Eje: 12 h, 12 h, 9 h y 7 h. El tercero y cuarto presentan manchas cobrizas (según anota Gozalbes), y todos procedentes de las religiosas filipenses excepto el primero, del arquitecto Carlón.

 

Los cuatro siguientes sí presentan un punto entre cuello y creciente: serían ACIP-1870. Los bustos tiene un peinado con 7 1/2 , 6 2/2, 6 y 5 rizos, respectivamente. Pesos: 3,69 g, 3,23 g, 3,94 g y 3,78 g. Ejes: 12 h, 2 h, 2 h y 12h. El último presenta manchas cobrizas. Todos proceden de las religiosas filipenses excepto el segundo, del arquitecto Carlón.

Filipenses_x383 8r1 1pS Filipenses_x420 7r1 1pSFilipenses_x381 6r1 1pS Filipenses_x377 5r1 1pS

 

9r-3/1p-S

9r-3/1p-S

Por último, el siguiente ejemplar presenta tres puntos entre creciente y cuello. El jinete muestra un pie, y no lleva clámide. El busto parece que presenta peinado de nueve rizos. Pesa 3,71 g y su eje de cuños es a las 3 h. Procede de las religiosas filipenses. Es un ACIP-1872.

 

Los siguientes cuatro denarios de esta ceca siguen presentando un jinete sin clámide, pero ahora tiene los dos pies visibles: ACIP-1873. Todos tienen el busto con peinado de seis rizos, y sólo el segundo lleva un punto entre la nuca y el creciente lunar. Sus pesos son 3,21 g, 3,31 g, 3,22 g y 3,45 g. Sus ejes de cuño 3 h, 1 h, 3 h y 12 h. Los dos últimos proceden del arquitecto Carlón, y el resto de las religiosas filipenses. El último de ellos tienen un arte peculiar para esta ceca.

Filipenses_x386 6r0 2pS Filipenses_x389 6r2p 2pS Filipenses_x408 nose 2pS Filipenses_x419 6r0 2pS

 

ACIP-1874

ACIP-1874

ACIP-1874

ACIP-1874

Los tres próximos denarios de esta ceca presentan una peculiaridad interesantísima. El jinete del reverso sigue sin portar clámide y enseñando ambos pies, pero en el peinado del busto del anverso, escondido entre los rizos, hay una sorpresa: en los dos primeros, una letra ibérica que algunos interpretamos como el signo (invertido) que representa el sonido S (es decir, algo así como el dibujo de una W) y otros como el del sonido M (una W con un palito). En 1995, en los Anejos de la AEspA XIV, Paloma Otero publicó «Una firma de grabador en los denarios de Sekobirikes», en donde describió esta variante en siete cuños distintos. Se clasifica como ACIP-1874, en el Corpvs no venía.

Estos dos ejemplares creo que comparten cuños, al menos de anverso. Sus pesos respectivos son de 3,74 g y 3, 44 g, y en ambos el eje de cuños es a la 1h. El primero muestra manchas cobrizas, según describe Gozalbes. Ambos provienen de las religiosas filipenses.

92 copia2 Os muestro ahora un denario de mi colección, en el que se aprecia más claramente la marca W (una M invertida, a mi parecer). Todos estos denarios presentan un busto con 9 rizos y un jinete sin clámide y los dos pies visibles, y su diseño es de los de mejor arte en esta ceca.

En el tercer ejemplar la marca que aparece es el símbolo creciente lunar. Procede de las filipenses. Pesa 3,86 g y su eje de cuños es también a la 1h. Presenta manchas cobrizas. No viene en el ACIP. Tendremos ocasión de hablar de este tipo de ejemplares en una futura entrada de este blog. Los grabadores griegos y romanos a veces también colocaban este tipo de marcas en lugares poco visibles.

Variante con creciente entre los rizos

Variante con creciente entre los rizos

 

Variante de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Variante de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Los últimos ocho denarios de esta ceca tienen un jinete que sí porta clámide, y se le ven ambos pies. Villaronga los clasifica como ACIP-1875. Sus pesos son 3,78 g, 3,49 g, 2,78 g, 3,48 g, 3,19 g, 3,20 g, 3,49 g y 3,54 g. Sus ejes: 12-12-12-12-12-12-12-1 h. Sólo el quinto procede de la familia Carlón. Vemos en todos ellos que la cabeza es pequeña en proporción al cospel, con un cuello estrecho y alargado, característico de esta variante.

Variantes de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Variantes de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Variantes de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Variantes de busto de 6 rizos, y jinete con dos pies y clámide.

Igual que las seis anteriores, pero con un punto entre busto y creciente.

Igual que las seis anteriores, pero con un punto entre busto y creciente.

En este tesorillo no hay ejemplares del tipo jinete con clámide y un sólo pie visible, y que tampoco vienen catalogados en el ACIP. En el tesorillo del Cerro de la Miranda tampoco había. Os muestro aquí un ejemplar de mi colección.

21 copia

Ya dije que la localización de la ceca era muy probablemente el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos), en el territorio celtibérico de los arévacos. La cronología de las emisiones de sus denarios se sitúa entre el último tercio del siglo II a.C y principios de siglo I a.C.

 

Tenemos, por último, 19 denarios de TuRIAZU en el Museo de Palencia pertenecientes a este tesorillo. No se han encontrado restos arqueológicos celtibéricos significativos en el núcleo urbano actual de Tarazona, por lo que quizá la ceca haya que situarla en el yacimiento de La Oruña, en la cercana Vera de Moncayo. Desde luego, el municipio romano de Turiaso, en la propia Tarazona, fue ceca provincial, pero sus acuñaciones son muy distintas a los de la ceca celtibérica de los lusones que nos ocupa. 

Como ahora veremos, a diferencia del tesorillo del Cerro de la Miranda, la mayoría de estas piezas pertenecen a la fase final de la clase V de Gozalbes.

Incluso hay tres ejemplares de la clase VI. No hay más que un ejemplar del tipo «Alagón» (de fases iniciales de la clase V). El denario más temprano es el tipo 119, sí pertenece a ese período inicial de acuñación de la clase V, pero los siguientes son ya a partir del tipo 244. El punto de arranque de las emisiones del grupo V se sitúa en torno al 120-115 a.C, y las del grupo VI se supone que están relacionadas con la producción destinada a sufragar el conflicto sertoriano y su inicio se estima hacia el 80 a.C.

Grupo V de Gozalbes. Tipo 119e y 244b

Grupo V de Gozalbes. Tipo 119e y 244b

Grupo V de Gozalbes. Tipo 285e y 303c

Grupo V de Gozalbes. Tipo 285e y 303c

El peso de estos cuatro ejemplares es de 3,59 g, 4,06 g, 3,76 g y 3,04 g. Sus ejes de cuños son 12h, 11h, 3h y 12h. Todos provienen de las religiosas, y, excepto el primero, presentan manchas cobrizas.

Los siguientes cuatro ejemplares pesan 3,68 g, 3,55 g, 3,33 g y 3,22 g, y sus ejes de cuños son 2-3-2-1 h. Los dos primeros presentan manchas cobrizas, y sólo el último proviene de la familia Carlón. Los dos últimos comparten cuño de reverso.

Grupo V de Gozalbes. Tipo 382a y 417Ba

Grupo V de Gozalbes. Tipo 382a y 417Ba

Grupo V de Gozalbes. Tipos 430a y 431a

Grupo V de Gozalbes. Tipo 430a y 431a

 

Los ocho denarios siguientes pertenecen a las últimas emisiones del grupo V.

Grupo V de Gozalbes, tipos 562a, 572f, 589d y 592a

Grupo V de Gozalbes. Tipos 562a, 572f, 589d y 592a

Sus pesos son: 3,28-2,92-3,30-3,06-3,26-3,26-3,36-3,50 g , y sus ejes 6-1-1-1-7-1-3-1 h.

Grupo V de Gozalbes. Tipos 595d, 597a, 608a y 609d

Grupo V de Gozalbes. Tipos 595d, 597a, 608a y 609d

Sólo el primero proviene de Carlón. Este primero y el penúltimo comparten cuño de reverso. El último presenta manchitas de cobre.

 

Y, para finalizar el repertorio, los tres denarios del Grupo VI de Gozalbes.

Grupo VI de Gozalbes, tipo 644d

Grupo VI de Gozalbes, tipo 644d

Se caracterizan porque las patas traseras del caballo se apoyan directamente sobre la línea de exergo de la leyenda, en lugar de ir recogidas y sobre la leyenda. Tanto el grupo V como el VI pertenecen a la serie que lleva las letras ibéricas correspondientes al sonido Ka-S-Tu repartidas por detrás, debajo y delante del cuello del busto del anverso, respectivamente.

Grupo VI de Gozalbes, tipo 646f

Grupo VI de Gozalbes, tipo 646f

Este grupo VI es la última emisión de denarios de esta ceca, y ya he comentado que posiblemente se relacione con las guerras sertorianas (80-72 a.C).

Sus pesos son: 3,20-2,98-3,56 g y sus ejes 3-2-12 h. Los tres presentan manchas cobrizas, y provienen de las religiosas filipenses. Los dos últimos tienen el mismo cuño de reverso.

Grupo VI de Gozalbes, tipo 647a

Grupo VI de Gozalbes, tipo 647a

Como vemos, la presencia de denarios de TuRIAZU de finales del grupo V y del grupo VI no concuerda con la composición del tesorillo del Cerro de la Miranda.

Este tesorillo no aparece mencionado en el repertorio del TMPI de Villaronga, pero, por su composición, parece razonable situarlo entre los tesorillos ocultados en territorio vacceo con motivo del conflicto sertoriano.

 

Actualización 19/12/24: cuelgo este vídeo del Museo de Palencia, de youtube:

 

 

 

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Tesorillo del Cerro de la Miranda

En 1947, en el Cerro de la Miranda, un alto situado en el municipio palentino de Fuentes de Valdepero, a 9 km de Palencia, un campesino encontró en un pozo un conjunto de joyas y monedas mientras labraba la tierra. Sin dar parte del hallazgo, vendió el tesorillo en el mercado de antigüedades, y quedó disgregado en varios lotes. Dos de estos lotes fueron finalmente adquiridos por el Estado e ingresados en el Museo Arqueológico Nacional. Ambos estaban formados exclusivamente por joyas.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

El primero de ellos, adquirido por Orden Ministerial de 13/10/1955, estaba formado por cinco brazaletes y seis torques. El segundo, adquirido por Orden Ministerial de 22/10/1956, por cuatro brazaletes y cuatro torques.

La gestión de compra la realizó el director del MAN, Joaquín Mª de Navascués, con la ayuda de la Dirección General de Bellas Artes. Las poseía un anticuario, que en primera instancia dijo que creía que procedían de Tordesillas, para más tarde indicar que fue encontrado “arando un campo en término de Valdecepeda, provincia de Palencia” (esto lo señala así Almagro Basch, pero constato que no existe tal localidad, que ha de tratarse de Fuentes de Valdepero, de parecida fonética, donde hoy en día sitúan el hallazgo otros autores).

Por otro lado, un tercer lote compuesto por un torques y un brazalete había acabado en la colección de Fernando Calzadilla, de Badajoz, según publicó A. Blanco Freijeiro en AEspA 30, nº 96, 1957, que posteriormente fue adquirida por el Estado, en 1984, para el Museo Arqueológico de Badajoz.

Hay indicios de que algunas otras piezas de orfebrería presentes en los Museos de Jaén y de Córdoba quizá pertenezcan también a este tesoro.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Y por último, y la parte que nos atañe, un lote de doce denarios ibéricos que pasaron a poder del ingeniero de armamento José Manuel Villegas Silva.

Parece ser que había más denarios, alguno romano, según insinúa Martín Almagro Basch, autor de la primera referencia publicada de este tesoro, en Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales 16-18, 1955-57, Madrid 1960, pp.33-49. Sabemos que posteriormente a esta publicación, el 8 de enero de 1960, Villegas donó al MAN estos doce denarios.

Almagro Basch en su trabajo describe no sólo las joyas sino también los denarios, referenciándolos al Vives, y dando su módulo y peso. Al final, repite su convicción de que faltan más piezas por inventariar: “debemos esperar que se pueda completar pronto el inventario de lo que aún no llegó al MAN ni ha salido a la luz y entre cuya parte figuran varias monedas. Denarios romanos e ibéricos, de los cuales ninguno ha llegado aún a nuestras manos, aunque tenemos la esperanza de poderlos incorporar un día al avance que estas líneas representan, para el estudio de este importante depósito arqueológico, del arte de los pueblos prerromanos célticos de la Meseta española”.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

 

La siguiente noticia de este tesorillo la tendremos años después, cuando Navascués, en “Las Monedas Hispánicas del MAN”, tomo II, 1971, p.39, dice así:

“El 8 de enero de 1960, don José Manuel Villegas donó al Museo 12 denarios ibero-romanos hallados con diversas joyas de plata en el Cerro de La Miranda en las proximidades de Palencia. Dos lotes de tales joyas habían sido adquiridos para el Museo por el Ministerio de Educación y Ciencia según Órdenes de 13/10/55 y 22/10/56. De estas adquisiciones dió noticia don Martín Almagro Basch en la Memorias de los Museos Arqueológicos, agregando una mala descripción de las doce monedas que entonces poseía el señor Villegas.

Alhaja de plata perteneciente al tesorillo. MAN

Alhaja de plata perteneciente al tesorillo. MAN

Del ingreso de las monedas por donación de su propietario se dio cuenta en el siguiente volumen de las Memorias y en Numario Hispánico, refiriendo simplemente el hecho y sin hacer descripción ni inventario de las piezas. De cuanto dice el señor Almagro (p.33) y de cuanto se desprende de las circunstancias del hallazgo del tesoro de plata  y de su dispersión, dedúcese la sospecha vehemente de que las monedas regaladas por el señor Villegas no son más que una parte de las que aparecieran en el cerro de La Miranda”.

Y añade la siguiente nota al pie: “Nota: compuesto este trabajo, y en prensa ya, salió la “Numismática ibérica e ibero-romana”, de Antonio M. de Guadán (Madrid, 1969), en donde trata de los tesoros de Azaila y de Salvacañete sin decir cosa alguna de interés, ni del centro en el que se conservan. No trae el tesoro del Cerro de La Miranda”.

Resulta llamativa la crítica tan agria que realiza Navascués tanto de Almagro como de Guadán. Y todavía más cuando tampoco él da mucha mejor información de las monedas: “las doce monedas del Museo se distribuyen así en detalle: Arsaos: una moneda; Secobirices: 7 monedas; Turiasu: 4 monedas. Total: 12 monedas”. Increíble. Almagro, a pesar de lo que dice Navascués, no daba una tan mala descripción de las piezas. No nos detendremos en ella, pues disponemos de las fotos de los ejemplares, que se encuentran, como hemos dicho, depositados en el MAN. Estas fotos se encuentran a disposición del público en los enlaces correspondientes de http://ceres.mcu.es/pages/Main

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

 

En la bibliografía que trata de los hallazgos, podemos decir que frecuentemente se habla de tres tesorillos de Palencia:

-El tesorillo de Palencia I, que apareció en 1905 al acometer las obras del Puente de Hierro, sobre el río Carrión. Aunque se daba por desaparecido, según investigaciones de Javier Pérez Rodríguez (director del Museo de Palencia) y gracias a unos dibujos de época realizados por el erudito local Francisco Simón Nieto, tras pasar por manos de un anticuario inglés residente en Francia, actualmente se halla en la HSA prácticamente en su totalidad. Las fechas concuerdan perfectamente con la etapa de Huntington. No consta que contuviese moneda alguna.

-El tesorillo de Palencia II, que es el que nos ocupa, llamado de Cerro de la Miranda.

-El tesorillo de Palencia III es el denominado tesorillo de las Filipenses, compuesto por joyas y denarios ibéricos, al que próximamente dedicaremos una entrada en este blog.

Siguiendo con nuestro tesorillo, Villaronga, en su TMPI, le asigna la numeración nº 104, y lo clasifica entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.), y compuesto por denarios ibéricos exclusivamente. Como en otros tesorillos meseteños, están ausentes los denarios republicanos romanos (lo que dificulta su datación), y hay alhajas de plata.

Fuentes de Valdepero

Fuentes de Valdepero. Al fondo, el Cerro de la Miranda

Unas notas manuscritas de Villegas, que recordemos que fue el que adquirió los doce denarios, apuntaban que el hallazgo tuvo lugar en el Cerro de la Miranda. Este manuscrito, fechado en enero de 1957 y en paradero desconocido, felizmente fue copiado textualmente por K. Raddatz, y dice así: “Cerro de la Miranda: 1947, hecho al labrar una tierra en lo alto del Cerro de la M. El estado de conservación de los…objetos y su carencia de corrosión…, hacen sospechar estaba…encerrado en una vasija”. Y lo diferencia claramente del «Tesorillo de objetos suntuarios célticos hallado en el solar de la religiosas Filipenses de Palencia, de 1956«.

Pero existen muchos datos confusos en relación con este tesoro que pueden llevar a pensar que guarda alguna relación con el tesoro de las Filipenses. Sin embargo, el estudio de los cuños presentes en ambos conjuntos parece negar esta posibilidad, según Gozalbes (La ceca de Turiazu, p.69, 2009).

Veamos. En 1997 este mismo autor pensaba que era muy probable que el tesoro solo fuese una parte desgajada del tesoro de las Filipenses de Palencia (Palencia III). Delibes de Castro tambien manifestó que según informaciones del arquitecto Carlón (que dirigía las obras en el convento de las monjas Filipenses cuando apareció dicho tesoro) el del llamado del Cerro de la Miranda en realidad apareció aquí también, pero fue distraído, y se falseó su origen para evitar repartos y problemas legales.

Cualquier teoría al respecto puede ser cierta, pues la información en ningún momento fue completa. Puede tratarse del mismo tesoro, encontrado a la vez o en distintos momentos, o no tener relación alguna.  Se han perdido muchos de los detalles del descubrimiento y no se sabe prácticamente nada del contexto arqueológico de este conjunto pues no fue resultado de una excavación científica. Además, tampoco estamos seguros de su composición original pues pronto se dispersó en el comercio de antigüedades.

Mostramos ahora las imágenes de las piezas de este tesoro, depositado en el MAN, gracias al proyecto Ceres del Ministerio de Cultura, que las pone a disposición del público en los términos que se especifican al final de este trabajo. Mi agradecimiento a los responsables de dicho proyecto, al MAN y a los fotógrafos (ver nota a pie de página).

 

Denario de ARSAOS del tesorillo de Cerro de la Miranda. 3,40 g. Cabeza barbada, con peinado de muchos rizos distribuidos en tres niveles y sin adornos, un cuello característicamente largo, y ojo de factura natural, igual que el resto de la faz (los denarios de esta ceca suelen mostrar un rostro idealizado, con ojos desproporcionados en algunos casos, cuello corto, adornos en el peinado,…). En el ACIP no se incluye esta variante, pero considero que su peculiaridad lo merece. Por supuesto, también presenta arado y delfín, y reverso con jinete portando bipenne o cateia (no está claro qué arma es representada con esa forma de dardo), como es constante en esta ceca. Tengo un ejemplar con el mismo cuño de anverso.

95 copia

Arsaos es una ceca vascona, cuya localización ha de estar en las proximidades de Sangüesa (Navarra), posiblemente en el yacimiento de Campo Real. La cronología de su emisión se estima hacia finales del siglo II a.C y principios del I a.C.

 

Seko 1,4 y 33 denarios de SEKoBiRIKeS cuyo jinete del reverso no porta clámide y tiene un solo pie visible. Los tres presentan en su anverso un busto imberbe con peinado de los denominados rizos celtibéricos (semirrizos  en forma de semicírculos concéntricos que se afrontan muchas veces con otros, formando así círculos). Los tres ejemplares tienen ocho rizos (el segundo tiene uno superpuesto y podría considerarse como de 7 y 1/2). Dos de los ejemplares muestran dos torques (o un torques y un collar de cuentas), y un punto entre creciente y nuca, y el tercero sólo un torques y ningún punto. Vemos que el tamaño de la cabeza (respecto al cospel) es similar en todos ellos. Sus pesos son 4,68 g inusualmente alto, 3,31 g  y  3,72 g.  respectivamente.

Yo los clasifico a los dos primeros como 8r-2t-1 / S-1p  (8 rizos-2 torques-1 punto / Sin clámide-1 pie). Y al tercero como 8r-2t-0 / S-1p

 

En este ejemplar, el jinete tampoco presenta clámide, pero tiene ambos pies visibles.

El busto del anverso tiene el peinado en seis rizos concéntricos y se adorna con dos torques (según autores, un torques y un collar de cuentas). No hay ningún punto entre creciente y nuca. Sería un 6r-2t-0 / S-2p. El ACIP asigna a estos ejemplares sin clámide y dos pies (sin entrar en más consideraciones) el número ACIP-1873. Pesa 3,80 g.

 

Los otros tres ejemplares restantes de SEKoBiRIKeS presentan un jinete de reverso portador de clámide y con los dos pies visibles. El busto del anverso presenta los característicos rizos descritos pero esta vez en número de seis. Sólo en uno de ellos podemos asegurar que su cuello se adorna con dos torques, debido al mal estado de conservación de los otros dos ejemplares. No parece que presenten ningún punto entre creciente y nuca.

Seko 5y6

A estas variantes de jinete con clámide y los dos pies visibles se les asigna el ACIP-1875. Sus pesos respectivos: 3,62 g, 3,57 g y 3,42 g.

La localización de esta ceca no es el yacimiento romano de Segóbriga, en Cabeza del Griego, Saelices (Cuenca), sino seguramente hay que buscarla en el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos), en el territorio celtibérico de los arévacos. La cronología de las emisiones de sus denarios se sitúa entre el último tercio del siglo II a.C y principios de siglo I a.C.

Por último, cuatro denarios de la ceca de TuRIAZU, todos ellos del grupo V de Gozalbes, y, dentro de este grupo, todos ellos pertenecientes a la fase intermedia. Sus cuños guardan bastante semejanza entre sí. De izq. a dcha. y de arriba a abajo, son, según consta en «La ceca de Turiazu», la excelente monografía de Gozalbes, los ejemplares catalogados con los números 299q, 303e, 421c y 464d. Sus pesos son 3,82 g, 4,05 g, 3,29 g y 3,35 g.

Turi

 

Este grupo V empieza a emitirse hacia el 120-115 a.C y acaba seguramente en el 70 a.C, con el fin del conflicto sertoriano. Se caracteriza por presentar en el anverso los signos ibéricos Ka-S-Tu, y las patas traseras del caballo del reverso recogidas y por encima de la leyenda. Los primeros cuños de este grupo son los del «tipo Alagón» (por aparecer significativamente en este tesorillo), y los últimos presentan un busto de anverso con un llamativo prognatismo mandibular (como el de Carlos I de España). Os muestro un ejemplar de ambos, de mi colección:

38y88

 

El grado de desgaste similar en los doce denarios coincide con la cronología aproximadamente simultánea de ellos. También encaja perfectamente que la ceca más próxima al lugar del hallazgo, la arévaca de SEKoBiRIKeS, es la más representada en él. Sabemos que esa zona de Palencia era territorio vacceo. Los vacceos no acuñaron moneda alguna, pero, como vemos, sí la utilizaron y atesoraron.

Se trata pues de un típico tesorillo de los denominados meseteños, con alhajas y denarios ibéricos y ausencia de romanos, ocultados con toda probabilidad con motivo de la situación de inestabilidad que provocó el conflicto sertoriano (80-72 a.C.) en estas tierras.

 

 

Quiero agradecer a mi amigo Juan Denarios su inestimable trabajo en el tratamiento de imágenes con el único fin de hacerlas más atractivas en este blog.
Las imágenes de las joyas y denarios que aquí aparecen reproducidas lo son, ateniéndonos a las condiciones legales, como uso privado y no lucrativo y con fines divulgativos, y no podrán ser utilizadas por terceros. Todas pertenecen al Museo Arqueológico Nacional, y son obra de A. Martínez Levas (todas las joyas excepto la 2 y 14, de A. Boyero y M. A. Otero respectivamente) y de M. A. Camón Cisneros (todas las monedas). Gentileza de http://ceres.mcu.es   Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. Mi agradecimiento a todos ellos.
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