Tesorillo de Salvacañete

Tesorillo de Salvacañete. MAN. (Foto: Santiago López-Pastor)

Tesorillo de Salvacañete. MAN. (Foto: Santiago López-Pastor)

Importantísimo tesorillo de denarios ibéricos y romanos, así como de diferentes objetos de plata, cuyo origen parece ser votivo en lugar de un depósito de platero como a veces se ha considerado. El hallazgo fue descubierto casualmente por el cazador Mariano Martínez Pérez en un lugar indeterminado del municipio de Salvacañete (Cuenca) en 1934. En su gran mayoría pasó al comercio de antigüedades de Madrid, donde los anticuarios Apolinar Sánchez Villalba y Enrique Galera se lo confiaron a D. Manuel Gómez-Moreno, director del Instituto Valencia de Don Juan (IVDJ), con vistas a que realizase las gestiones oportunas para su adquisición por el Estado.

tabla Cabre El primero en publicarlo fue Juan Cabré Aguiló en «El tesoro de plata de Salvacañete (Cuenca)», en 1936 (AEspA 35, pp 151-159) donde relata que «he tenido la fortuna de estudiar con la atención debida por haberlo tenido en mi poder varios días, gracias a D. Manuel Gómez-Moreno…».

Tras describir las joyas y objetos de plata, cuenta que había 74 denarios, ibéricos en su mayoría y casi todos flor de cuño, aunque 34 estaban perforados. Da una relación de cecas (ver tabla adjunta), y el resultado final es, curiosamente, de 75.

tabla GomezMorenoGómez-Moreno, en «Notas sobre numismática hispana» de su «Misceláneas» de 1946, da otra relación, que tampoco coincide exactamente, como podemos ver. Señala 10 IKaLKuSKeN (dos más que Cabré), y «más de 50 BoLSKaN».

Sabemos que durante bastante tiempo el conjunto permaneció depositado el IVDJ, hasta que en marzo de 1941 ingresó en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) como adquisición del Estado. Pero sólo ingresaron 66 denarios, según hace constar Joaquín Mª de Navascués en «Las monedas hispánicas del MAN» vol. II, de 1971 (ver la tabla adjunta con el desglose por cecas).tabla Navascues

El resto seguramente quedó en el IVDJ al ser adquiridos, al parecer, por el propio Gómez-Moreno, su director. Entre ellos, el magnífico denario de leyenda SEKaIZA, único ejemplar conocido con lobo (o leona) tras el busto del anverso.

Pero algunas piezas ya se habían desgajado incluso desde un primer momento del conjunto inicial hallado. Tras terminar la guerra civil, el Gobierno Civil de Cuenca, vía Comisaría General de Excavaciones, requisó un brazalete de plata que fue entregado al MAN en febrero de 1940.

Años más tarde, el 2 de febrero de 1952, y siguiendo con esta azarosa historia, Julián Martínez Pérez (hermano del descubridor) depositó en el MAN para su estudio otra parte del hallazgo, compuesto por 4 denarios de BoLSKaN y tres alhajas de plata, en concreto un arete, un anillo y un brazalete, pero que le fueron devueltos dos semanas después. Dos años más tarde sin embargo, en otoño de 1954, ese lote fue vendido al Estado por Juan Fábregas Cercós, con excepción de dos de las monedas, que han quedado en paradero desconocido.

De todo esto dieron noticia Augusto Fernández de Avilés en «Nuevas piezas de plata del tesoro ibérico de Salvacañete (Cuenca)» en MMAP 15, de 1958 y, años más tarde, Alicia Arévalo et al. en «El origen votivo del tesoro de Salvacañete (Cuenca)» de 1998.

Pero aquí no acaba todo. Finalmente, sabemos que en 1974 los herederos de Josefa Pérez Asensio, tía del descubridor, donaron al Museo de Cuenca dos brazaletes y cuatro denarios más: dos BoLSKaN, un KeSE (perforado) y uno romano republicano (perforado), según informó su Director,  Manuel Osuna Ruiz, en «Nuevas piezas del tesoro de Salvacañete en el Museo de Cuenca» en 1976 (nº exp. AA74/21). 

Salvacañete y ermita de Valdeoña. (Foto A. Asensio)

Salvacañete y ermita de Valdeoña. (Foto A. Asensio)

He tenido la suerte de poder contactar con una nieta de doña Josefa, que me ha revelado la historia que tradicionalmente ha circulado en los relatos familiares, y que difiere en algunos aspectos de la hasta ahora conocida. Parece ser que el hallazgo lo realizó, efectivamente, Mariano Martínez Pérez «el Urbano», pero no cazando, sino en una zanja cuando se construía la carretera de Salvacañete a Albarracín, en 1928 (es decir, seis años antes de la fecha dada hasta ahora), y concretamente en las inmediaciones de la ermita de la Virgen de Valdeoña (situada junto a un yacimiento romano que conserva restos de mosaico pertenecientes a una villa, fechado en el siglo IV). Tras el hallazgo repartió alguna pequeña cosa con su tía Josefa, a cuya casa acudió al parecer en primera instancia, y entonces le regaló un pequeño puñado. Es el lote que donaron sus hijos al Museo de Cuenca. Algo además le dio a su hermano Julián, y no sabemos si también a su otra hermana. Y se cuenta que el resto lo vendió, aunque no en su totalidad, a un anticuario de Barcelona. Supongo que de ahí pasaría a los referidos comerciantes de antigüedades madrileños que se lo ofrecieron a Gómez-Moreno.Salcacañete MAN archivo Tiempo después y cuando se marchó a Barcelona el sr. Mariano le llevó alguna pieza restante a Martín Almagro Basch (director del Museo Arqueológico Provincial de Barcelona, y, por cierto, natural de Albarracín) para su análisis, con lo que obtuvo, por recomendación, trabajo y una vivienda en la ciudad condal (supongo que por su venta). Parece ser que se trataría de un vivienda perteneciente a la promoción que se construyó con motivo del Congreso Eucarístico de Barcelona de 1954. Y es precisamente en 1954 cuando tenemos el dato de que Joan Fábregas Cercós, hombre de confianza de Martín Almagro Basch, vendió al Estado dos denarios, un arete, un anillo y un brazalete, como he dicho previamente, que dos años antes había ofrecido al MAN el hermano de Mariano. ¿Faltan piezas de este lote comprado a Mariano (o a su hermano Julián)? ¿Se trata de ese lote u otro distinto y no conocido hasta ahora el que «solucionó la vida» a «el Urbano»?. Es difícil averiguarlo ya. Muchos de estos datos me han sido facilitados por el erudito local don Mariano López Marín, cronista oficial de Salvacañete, que los plasmó en su libro «Salvacañete, su historia y sus gentes» en 2004, y a quien le agradezco mucho su gentileza.

Conjunto de denarios del tesorillo de Salvacañete conservado en el MAN. Foto: cortesía Benjamín Collado.

Conjunto de denarios del tesorillo de Salvacañete conservado en el MAN. Foto: cortesía Benjamín Collado.

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Vamos a estudiar los denarios ibéricos de este tesorillo. Todas la imágenes reproducidas a continuación de las monedas y objetos depositados en el MAN es gracias a la gran labor de divulgación de sus fondos de la página web http://www.ceres.es del Ministerio de Cultura.

IKALKUSKEN

Ikalkusken1Denario ibérico de leyenda IKaLKuSKeN, de la Clase I de Villaronga (4º signo, Ku, romboidal). Es del tipo 7 (anverso 3, reverso 2). Pesa 3,93 g, y eje a las 10h. Presenta perforación. Es de los tipos más antiguos. Se conserva en el MAN.

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Ikalkusken2Denario ibérico de leyenda IKaLKuSKeN, de la Clase I de Villaronga (4º signo signo, Ku, Romboidal). Es del tipo 13 (anverso 4, reverso 4). Pesa 3,84 g, y eje a las 2h. Presenta perforación. Es también de los tipos más antiguos. Se conserva en el MAN.

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Los dos siguientes denarios ibéricos comparten cuños y llevan leyenda IKaLKuNSKeN, y son de la Clase IV de Villaronga (4º signo, Ku, redondo, y 6º, S, vertical). Como vemos, se intercala el signo N entre Ku y S. Son del tipo 58 (anverso 27, reverso 39). Pesan 4,02 g y 3,98 g y sus ejes son a las 11h y 3h, respectivamente. No están perforados. Se conservan en el MAN.

Ikalkusken3 Ikalkusken4

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Ikalkusken5El siguiente denario de leyenda IKaLKuNSKeN también es de la Clase IV de Villaronga, tipo 64 (anverso 29, reverso 35). Su peso es de 3,67 g y el eje de cuños es a las 6h. No está perforado. Se conserva en el MAN.

Estos son los cinco denarios de esta ceca conservados en el MAN. Haciendo caso a Juan Cabré, faltan otros tres del tesorillo, de los que uno ha de ser perforado. Aunque siguiendo a Gómez-Moreno, faltarían cinco. Ya he comentado que lo más probable es que se encuentren en el IVDJ, de donde era director el erudito granadino. Gracias al trabajo de María Ruiz Trapero «Las monedas Hispánicas del Instituto de Valencia de Don Juan» podremos intentar identificarlas entre ellas.

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ivdj1La única moneda perforada de esta ceca de IKaLKuSKeN que se encuentra entre los fondos del IVDJ consta además como procedente de la colección Gómez-Moreno. Por lo tanto yo creo que la certeza de su pertenencia al tesorillo es absoluta. Viene catalogada en la obra citada con el número 963.  Se señala que la perforación ha sido rellenada. Su peso es de 4,08 g y su eje de cuños a las 6h. Es de la Clase I, tipo 13. Es decir, similar a la segunda moneda mostrada arriba, pero mucho mejor conservada.

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ivdj2El siguiente denario, también conservado en el IVDJ, viene señalado por Ruiz Trapero como «procedente de la colección Gómez-Moreno; antes del tesoro de Salvacañete». Por lo tanto, de nuevo tenemos la certeza de su pertenencia al tesorillo. Catalogado en su obra con el número 964, pesa 3,82 g y tiene el eje de cuños a las 2h. Es de la Clase I de Villaronga, y me parece un tipo 7, es decir, similar a la primera moneda, aunque veo ligeras diferencias (¿retoque de cuños?).

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ivdj3Este otro denario también viene catalogado por dicha autora como procedente de la colección Gómez-Moreno, aunque nada dice de que también lo fuera del tesoro que nos ocupa. No podemos tener la certeza de que provenga de él, aunque sí una sospecha razonable. Su número de catálogo es el 987. Pesa 4,11 g y su eje de cuños es a las 8h. Es de la clase IV, tipo 44 (anverso 22, reverso 30).

Ningún otro denario más de esta ceca figura con indicación de procedencia alguna, siendo el total 24 los ejemplares que se conservan en el IVDJ. Así tendríamos localizados los 8 denarios de IKaLKuSKeN, tres de ellos perforados, que indicó Juan Cabré en su publicación. Pero si seguimos a Gómez-Moreno, aún faltarían dos más. No resulta posible, al menos por el momento, identificarlos.

En cuanto a su datación, Villaronga estima que la acuñación de su grupo I se produciría a principios del siglo II a.C, y la del grupo IV en el período que va del 140 a.C hasta el 100 a.C.

SEKAIZA

En el IVDJ se conserva el denario de SEKaIZA perteneciente a este tesorillo y procedente de la colección Gómez-Moreno. Se trata de un excepcional ejemplar. Su estado de conservación es excelente, y solo la perforación le resta algo de belleza. Es el único denario de esta ceca con un lobo detrás del cuello del busto del anverso. Dicho busto es barbado y se adorna con un torques. Su arte guarda un gran parecido con los de BoLSKaN y, sobre todo, con SESARS. En el reverso un jinete porta un cetro, y un ave sobre éste. Fue acuñado hacia mediados del siglo II a.C.

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Denario de leyenda SEKaIZA. ACIP-1534. Peso 3,61 g. Eje: 2h.

Denario de leyenda SEKaIZA. ACIP-1534. Peso 3,61 g. Eje: 2h.

Por otro lado, algunos autores interpretan que el cetro del jinete del reverso incorpora al ave a modo de remate o adorno. Pero seguramente no es así, pues en esta ceca se conocen bronces en los que el ave guarda distintas posiciones en el campo del reverso, ya sea delante del caballo e incluso sobre la punta de la lanza. Es más, es probable que se trate de una escena de cetrería.

Se da por segura la identificación de Sekaiza con la Segeda de las fuentes históricas. Se trata de una ciudad celtibérica, en concreto de los belos, situada en Poyo de Mara, cerca de Calatayud. Hoy en día se la denomina Segeda I, pues tras la guerra numantina su población se trasladaría a lo que hoy es la vecina Durón de Belmonte dando lugar a Segeda II, ya romanizada, y que sería destruida en el conflicto sertoriano.

KESE

Respecto al denario de KeSE que nombran Cabré y Gómez-Moreno hay que darlo por desaparecido. Navascués no lo contabiliza entre los depositados en el MAN. En el IVDJ solo hay tres ejemplares de esta ceca y ninguno está perforado, como debería estarlo pues así lo describe Cabré.

ILTIRTASALIRBAN

Lo mismo ocurre con el denario de ILTiRTaSALIRBaN. De los dos ejemplares de esta ceca conservados en el IVDJ ninguno está perforado como señala Cabré, y no se encuentra tampoco entre los depositados en el MAN, según Navascués.

ARSKITAR

Sí que están en el IVDJ los dos dracmas perforados de ARSKiTar.

340350

Son los ACIP-1963 y ACIP-1964. Pesan 2,80 g y 2,82 g, y sus ejes son a las 9h y 8h, respectivamente. Su acuñación se estima que fue en la primera mitad del siglo II a.C.

BOLSKAN

Respecto a los denarios de la ceca de leyenda BoLSKaN se conocen 51 ejemplares clasificados en el MAN, de los que 2 son forrados y 17 están perforados. Han de ser los 49 que dijo Navascués que habían ingresado en su momento más los dos comprados a Fábegras. Voy a seguir la clasificación de Jenkins, aunque en algunos ejemplares la asignación a uno u otro grupo puede resultar difícil. Hay que señalar que no hay ninguno del denominado por Villaronga grupo 0 (los más antiguos, de buen arte, con algún rizo de gancho y la leyenda del reverso curvada y sin línea debajo, ACIP-1412).

BoLSKaN36Este es un ejemplar representativo de los del tipo Jenkins I, que se caracterizan por tener aún algún rizo de gancho, en concreto junto a la oreja al inicio de la patilla de la barba. ACIP-1413.

BoLSKaN11 BoLSKaN21 BoLSKaN23

BoLSKaN24 BoLSKaN33 BoLSKaN48

Tras esos siete ejemplares, veamos los diez del tipo Jenkins II. En estos se conserva un buen estilo, pero han desaparecido totalmente los rizos de gancho. A veces es difícil clasificarlos en uno u otro grupo. Un ejemplar característico sería este:

BoLSKaN25

BoLSKaN10 BoLSKaN15 BoLSKaN20 BoLSKaN22 BoLSKaN27 BoLSKaN29 BoLSKaN35 BoLSKaN37 BoLSKaN39

Otros veintinueve ejemplares pertenecen al grupo Jenkins III. El estilo es más bárbaro, aunque en algunos casos también resulta difícil incluirlos en uno u otro grupo (por ejemplo, el sexto denario de la serie de fotografías de abajo quizás encajaría mejor en el grupo II). De hecho, Villaronga unificó ambos en uno solo, el tipo Jenkins II-III, ACIP-1417. Un ejemplo claro del grupo III para mí sería el siguiente ejemplar:

BoLSKaN43

BoLSKaN1 BoLSKaN2 BoLSKaN3 BoLSKaN4 BoLSKaN5 BoLSKaN6 BoLSKaN7 BoLSKaN8 BoLSKaN9 BoLSKaN12 BoLSKaN13 BoLSKaN14 BoLSKaN16 BoLSKaN18 BoLSKaN19 BoLSKaN26 BoLSKaN28 BoLSKaN30 BoLSKaN31 BoLSKaN34 BoLSKaN40 BoLSKaN41 BoLSKaN42 BoLSKaN43 BoLSKaN44 BoLSKaN46 BoLSKaN47

Los dos denarios restantes de este grupo III presentan alguna peculiaridad. El primero de ellos, un arte especialmente bárbaro. El otro, una transformación del signo del anverso con forma de asterisco que representa el sonido Bo, a una forma parecida a una H que representa el sonido O, con una arte del busto especial, tipo «persa», y que Villaronga clasifica como ACIP-1418. Sin embargo, en nuestro caso, en el reverso sigue siendo Bo.

BoLSKaN45 BoLSKaN17

Los siguientes tres denarios son del grupo IV, formado por los prePalenzuela y Palenzuela. El primero de ellos es un ejemplar característico de los prePalenzuela. El segundo también pertenece a ellos, y sobre el tercero hay que señalar su gran parecido a los denarios de leyenda Osca de Domitius Calvinus, del que muestro una imagen de anverso para poder apreciarlo.

BoLSKaN50

BoLSKaN38

BoLSKaN3232a-460€

Por último, los dos ejemplares forrados:

BoLSKaN49 BoLSKaN51

Tenemos así los 51 denarios de leyenda BoLSKaN conservados en el MAN (los 49 señalados originalmente por Navascués más los dos adquiridos en 1954). Como he dicho al hacer el resumen de la azarosa historia de este tesorillo, están en paradero desconocido dos de los cuatro BoLSKaN que en su momento depositó en el MAN el hermano del descubridor (los otros dos sí están en el Museo pues los acabó vendiendo Fábregas). Pero tenemos la suerte de conocer aunque sólo sea sus reversos gracias a la investigación de Alicia Arévalo, que ha localizado sus  fotografías en el expediente 1952/13  del MAN («El origen votivo del tesoro de Salvacañete»).

Bolskan Salvacañete ilocalizablesComo vemos, el segundo tiene todo el aspecto de ser un Palenzuela o prePalenzuela.

Recordemos que Gómez-Moreno indicaba la presencia de «más de 50 BoLSKaN, de los que 2 eran forrados». Entre los denarios de esta ceca conservados en el IVDJ sólo 2 constan como pertenecientes a su colección, y están ambos forrados. Así que se descarta que puedan pertenecer a este tesorillo, pues ya hemos visto los dos candidatos en el MAN. Si alguno de los otros lo es, no tenemos manera de saberlo.

Por otro lado, hay discrepancia con los datos de Cabré. Éste señala 50 Bolskan, de los que 15 están perforados y 2 forrados. Sólo coincide el número de forrados, pues hemos visto que los perforados de esta ceca son 17.

DENARIOS ROMANOS

En lo único que hay unanimidad entre Cabré, Gómez-Moreno y Navascués es en la presencia de 12 denarios republicanos romanos en el tesorillo. El primer autor indica que de ellos 11 están perforados. Efectivamente, todos ellos están depositados en el MAN.

57 58 59 6160 62 63 6465 66 67 68

Van desde el RRC 88/2b acuñado en el 209 a.C. hasta el más reciente, los dos ejemplares del RRC 328/1 acuñados en Roma el 100 a.C.

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MUSEO DE CUENCA

Como ya he dicho, en 1974 los herederos de Josefa Pérez Asensio, tía del descubridor, en un gesto que les honra, donaron al Museo de Cuenca dos brazaletes y cuatro denarios más que permanecían en su poder: dos BoLSKaN, un KeSE (perforado) y uno romano republicano (perforado). Gracias a su generosidad podemos contemplarlos en una vitrina del citado museo.

Denarios del tesorillo de Salvacañete (los bronces no pertenecen al mismo) conservados en el Museo de Cuenca. Foto gentileza de Santiago Abella.

Denarios del tesorillo de Salvacañete (los bronces no pertenecen al mismo) conservados en el Museo de Cuenca. Foto gentileza de Santiago Abella.

 

Como podemos apreciar los dos denarios de BoLSKaN pertenecen a los grupos IV (Palenzuela) y III de Jenkins, respectivamente, y están muy bien conservados. Su peso es de 4 g y 4,30 g. También está muy bien conservado el denario de KeSE (a pesar de la perforación), cuyo peso es de 4,10 g. El denario romano es un anónimo RRC 53/2 acuñado en Roma en el 211 a.C. de 3,40 g de peso. Se trata del denario más antiguo del tesorillo.

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DATACIÓN

Es muy interesante señalar una aparente contradicción que nos evidencia el estudio de este tesorillo. El denario romano más reciente nos da la fecha del 100 a.C., mientras que la presencia de denarios de la ceca de BoLSKaN del tipo IV o Palenzuela han sido datados por Villaronga en el 80-72 a.C. (precisamente basándose en el tesorillo de Palenzuela, con un denario romano RRC 397/1 del 74 a.C.). Esto nos llevaría a tener que retrasar varios años dicho grupo (aunque también hay que considerar que quizá falten ejemplares romanos debido a la dispersión y azarosa historia del hallazgo que nos ocupa). Por lo menos son cuatro los BoLSKaN de este tipo (y quizá un quinto, del que sólo conocemos el reverso) y de ellos el ejemplar del Museo de Cuenca es paradigmático.

Villaronga en su TMPI le asigna el número 63 de su repertorio, y lo encuadra entre los tesorillos ocultados desde finales del siglo II a.C. al 98-94 a.C. con denarios ibéricos y romanos. Me parece correcto, pero, como digo, obligaría a retrasar la fecha de acuñación de los BoLSKaN tipo Palenzuela a dichas fechas y dejar de relacionar el inicio de su emisión con el conflicto sertoriano, como tradicionalmente se ha hecho.

Existe una significativa ausencia de las emisiones romanas de entre los años 138 a.C y 100 a.C. , así como de los IKaLKuSKeN de los grupos II y III (datados desde principios del siglo II a.C. hasta el 150 a.C), y del V (datados del 100 a.C. al 82 a.C).

He creado una hoja de cálculo xls con todos los ejemplares de los denarios ya clasificados, y con indicación de peso y eje de cuños, y lugar de depósito, que os podéis descargar aquí.

 

ORIGEN VOTIVO

Miniatura (5,7 cm) de punta de lanza. MAN.

Miniatura (5,7 cm) de punta de lanza. MAN.

Ya he comentado que la hipótesis más aceptada acerca del motivo de este ocultamiento es el origen votivo en lugar de un depósito de platero. Como bien explica Alicia Arévalo et al. la presencia de placas de plata repujada representando ojos, similares a las que aparecen en otros santuarios, una punta de lanza y una doble hacha-pico en miniatura (posiblemente amuletos) y la importante cantidad de denarios perforados, apoyarían esta idea.

Miniatura de pico-hacha (3 cm). MAN

Miniatura de pico-hacha (3 cm). MAN

Parece ser que las perforaciones de las monedas se practicaron de reverso a anverso en la mayoría de los casos. Por su ubicación predominantemente en el margen superior del reverso y por respetar de forma significativa la integridad (al menos en lo sustancial) de la representación del caballo o del toro (en caso de los ARSKiTaR), se cree que su práctica sea votiva o ritual. Además, incluso parece que hubo un proceso selectivo en la elección de los denarios romanos, pues sólo están presentes aquellos tipos con representación equina en sus reversos (quizá porque a partir del 137 a.C. empiezan a ser frecuentes otras representaciones en los reversos). Todo esto lo explican muy bien Cruces Blázquez y Mª Paz García-Bellido en «Las monedas de Salvacañete (Cuenca) y su significado en el tesoro».

 

Colgante de plata repujada. MAN

Colgante de plata repujada. MAN

Placa de plata repujada. MAN

Placa de plata repujada. MAN

Dos ejemplos de los objetos de plata presentes en el tesorillo. En el colgante se distingue representado un rostro, un ave y un fruto o insecto (¿abeja?) o quizás punta de lanza. En la placa, un rostro. Ambos mediante la técnica de repujado. Simbolizarían el espíritu del donante o del difunto, según la tradición de los pueblos célticos.

 

También ha tratado el tema Magdalena Barril, en el marco del VI Simposio sobre Celtíberos, Ritos y Mitos, con su trabajo «Tesoros de plata en el ámbito celtibérico ¿función votiva, depósitos de platero o dinero fraccionario?, en Daroca, 2008.

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Pendiente, brazalete y vasos, pertenecientes al tesorillo de salvacañete. MAN. (click en ellos para ampliar).

Se puede disfrutar de una excelentes fotografías del tesoro en el siguiente enlace: El Arte en Cuenca. Tesoro de Salvacañete.

 

 

Agradecimientos: En primer lugar a Mª Elena Martínez, nieta de doña Josefa, por la amabilidad y simpatía con que me ha ayudado. A Benjamín Collado y Santiago Abella por sus fotografías, así como a Santiago López y A. Asensio. A Elatunako, por su docta ayuda. A Numisma, porque siempre está dispuesto a echar una mano. A Mariano López Marín, por aportar datos sobre la historia del descubrimiento y por su amable atención. Y por último, al Ministerio de Cultura y a su página http://www.ceres.es por permitir reproducir aquí las imágenes de las monedas y objetos depositados en el MAN. Los del IVDJ son de la publicación de Ruiz Trapero. Por supuesto, el mérito de esta entrada corresponde a las publicaciones académicas realizadas por Cabré, Gómez-Moreno, Fernández Avilés, Navascués, Osuna, Arévalo et al, Blázquez y García-Bellido, Mariano López y M. Barril.
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Tesorillo de Villa del Río

La primera noticia sobre este tesorillo aparecido en Villa del Río (Córdoba) se la debemos a Jacobo Zobel de Zangróniz, en «Estudio histórico de la moneda española, desde su origen hasta el imperio romano«, p.197, publicado en 1878.

ZobelExplica que fue descubierto en 1874, aunque por error sitúa la población en la provincia de Sevilla en vez de en la de Córdoba. La leyenda IKaLKuSKeN la interpreta como perteneciente a la ceca de Acci, pero hay que  considerar los conocimientos de la época en la que lo escribe. Lo que es realmente importante es que identifica ejemplares con las dos variantes principales, IKaLKuNSKeN e IKaLKuSKeN (es decir con y sin signo N), y, dentro de esta última, con el 4º signo (Ku) en dos variedades, círculo y rombo. La composición que da es de 607 denarios, de los que 500 serían romanos y 107 de IkaLKuSKeN. Resulta también interesante su aportación a la cronología del tesorillo: dice que hubo de ser enterrado poco después del de Cazlona, al que unas lineas antes ha datado en el año 660 de Roma. Es decir, considerando la fecha tradicional de fundación de la ciudad eterna en el 753 a.C., sería hacia poco después del 93 a.C.

Nada se sabe de las circunstancias del hallazgo ni de su paradero. Estos son realmente los únicos datos que tenemos de este tesorillo. A partir de aquí, todo se trata de especulaciones. En primer lugar, Gómez-Moreno en «Notas sobre numismática hispana» de su «Misceláneas» 1949, dice que ante esta noticia de Zobel y considerando la coincidencia de fecha y la proximidad geográfica con Azuel, «se abre la sospecha de si sería un desmembramiento del mismo tesoro». Este asunto ya lo he tratado al hablar del Tesorillo de la dehesa del castillo de Azuel. Como hipótesis está bien, pero no hay que considerarlo como seguro ni mucho menos.

Ejemplar dedicado por el autor a Antonio Delgado. Universidad de Sevilla.

Ejemplar dedicado por el autor a Antonio Delgado. Biblioteca U. de Sevilla.

Villaronga también dice que deben ser dos partes procedentes del mismo tesoro, siguiendo a Gómez-Moreno. Pero lo enumera aparte, con el nº 68 de su TMPI, denominándolo tesorillo de Villa del Río 1874 (Sevilla) (repitiendo el error de la provincia). Da una composición de «107 Ikalkusken y 500 denarios romanos de hasta el 96-90 a.C.» Este rango de fechas vemos que da exactamente la media de la aportada por Zobel.

El elevado número de ejemplares de IKaLKuSKeN en ambos tesorillos, tanto en términos absolutos como relativos (en este tesorillo son 107 de los 607 totales, y 107 de 107 ibéricos; en el de Azuel serían unas 140 de los 1096 totales, y unas 140 de más de 165 ibéricos) es un hecho común en los aparecidos en esta zona.

Viene catalogado en el RRCHAD con el nº 116, y en «Los Tesoros en el sur de Hispania» de F. Chaves con el nº 28, junto con el de Azuel, aunque esta autora reconoce que no hay seguridad de que se trate de dos partes del mismo hallazgo.

Denario de leyenda IKaLKuNSKeN, no perteneciente al tesorillo

Denario de leyenda IKaLKuNSKeN, no perteneciente al tesorillo

 

 

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Tesorillo de la dehesa del castillo de Azuel

En vísperas de la Navidad de 1874 un arado «arrancó un vaso de plata y tras de él fueron recogiéndose otras piezas y hasta 1096 denarios» en la dehesa del castillo de Azuel (Córdoba), a más de 500 m del castillo y cerca del camino que va desde la venta de Cardeña a Villanueva de Córdoba, una zona donde ya había registro tanto de sepulturas excavadas en sus rocas de granito como de restos óseos y cerámicos, así como de monedas.

vista de la dehesa desde el castillo de Azuel. Foto cortesía www.rioyeguas.blogspot.com.es

vista de la dehesa desde el castillo de Azuel. Foto cortesía http://www.rioyeguas.blogspot.com.es

El hallazgo permaneció inédito hasta que Manuel Gómez-Moreno lo publicó en 1949 en sus «Misceláneas (Historia-Arte-Arqueología)», en el capítulo «El Tesorillo de Azuel», páginas 343-346. Antes también lo había mencionado Juan Cabré Aguiló en «el tesoro de plata de Salvacañete (Cuenca)» en 1936 (AEspA 35, 1936, p.156), señalando su condición de aún no editado. Su publicación fue posible gracias al estudio que realizó de los papeles sueltos que a modo de expediente sobre el tesorillo se guardaban en el archivo del gabinete arqueológico del Colegio Nª Sª del Recuerdo de Chamartín de la Rosa, de los jesuitas de Madrid.

De este modo sabemos que los 1096 denarios fueron clasificadas por un tal sr. Visconti en 129 clases, de las que una estaba conformada por «unos 140 denarios de Ikalkusken», otra por «ventitantos de Bolskan» y otra por «5 monedas celtibéricas diferentes». Todo el hallazgo fue posteriormente trasladado a París, aunque retornó «sin consecuencias», según se señala. Finalmente su propietario, José Muñoz del Valle, vecino de Lucena, lo vendió el 28 de mayo de 1878 al jesuita Antonio F. Cabré (preferido sobre otro licitador llamado Rivas Gay) por 4780 reales, a razón de un real por gramo (o sea, con un premio de un 25% sobre el valor de la plata). Pesaron los objetos 693 g. y las monedas 4099 g., quedando en poder del dueño 20 de ellas. El padre Cabré vendió luego todos los objetos y la mitad de las monedas, desconociéndose a quién y dónde, y depositó la otra mitad en el gabinete arqueológico del colegio de Chamartín de la Rosa, de Madrid, que él formó íntegramente.

Colegio de Chamartín de la Rosa en 1920. Foto: www.fuenterrebollo.com

Colegio de Chamartín de la Rosa en 1920. Foto: http://www.fuenterrebollo.com

En su archivo existía, como he dicho, un expediente formado por papeles sueltos donde constaban todos estos datos, que pudieron ser examinado por Gómez-Moreno gracias a su amistad con el rector del centro. Lamentablemente, en los sucesos del 11 de mayo de 1931 el colegio sufrió el asalto de las turbas y, aunque no fue incendiado como otras instalaciones religiosas, todo el material resultó perdido o destruido.

Todo se perdió. Sólo se conservan los dibujos que calcó Gómez-Moreno de los originales realizados en 1875 por el presbítero de Lucena don Antonio Muñoz del Valle (por la coincidencia de apellidos y de localidad seguramente hermano del propietario), así como las anotaciones que copió. Entiendo que en el gabinete arqueológico del colegio tuvo acceso, además de al expediente, a los ejemplares que allí se conservaban, hoy desaparecidos por las circunstancias mencionadas.

barrita de plata

barrita de plata del tesorillo, copiada por Gómez-Moreno

anillo, zarcillo y campanita

anillo, pendiente y campanita. Gómez-Moreno

Además de dedicarle un capítulo a este tesorillo en su «Misceláneas», el erudito granadino también lo había reseñado brevemente un par de veces en otro artículo de esa misma obra titulado «Notas sobre numismática hispana. Emendata», revisión del que había sido originalmente publicado en 1934 en el Anuario del Cuerpo de Facultativos de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, vol II. En la página 182 concretamente dice «entre ellos se obtuvieron cinco ibéricos que probablemente correspondían a Aregrada, Arsaos, Conterbia, Duriaso y Segobrices» antes de confirmar que había «veintitantos de Bolscan con mediano desgaste por el uso y unos 140 de los que Delgado transcribió por Ilgone y aquí diremos con reservas Icalguscen». Creo que es interesante remarcar que es una simple conjetura (aunque muy lógica) su atribución a esas cinco cecas. Sólo sabemos por Visconti que eran «cinco monedas celtibéricas diferentes», y esas cinco son las más plausibles, pero realmente no es seguro y es fuente de errores darlo por hecho cierto. Es más, ni siquiera se dice que sean de cecas distintas, y sabemos bien de las grandes diferencias de arte existentes entre los mismos denarios de Arsaos por ejemplo, e igualmente entre los de Arekoratas.

brazalete

brazalete del tesorillo

También indica Gómez-Moreno que es posible que otro hallazgo, el tesorillo de Villa del Río, sea una «desmembración» del que nos ocupa, pues fue encontrado en la misma fecha de 1874 y contenía 107 denarios de Ikalkusken, junto con medio millar de denarios romanos, según indicó Zóbel. Ambas localidades, Azuel y Villa del Río, no están lejos pues distan 45 km. De todos modos, la abundancia de hallazgos en la zona hace que también sea perfectamente factible que nos encontremos ante tesorillos distintos. Creo que la sóla coincidencia de fecha y cierta proximidad geográfica en un área con gran densidad de hallazgos no justifica que se les considere a priori como un mismo tesorillo. Y el hecho de que la mayoría de los denarios ibéricos pertenezcan a los de leyenda Ikalkusken es algo habitual en la zona.

Además de las monedas, el resto de los objetos de plata del tesorillo eran los siguientes: Dos cuencos de plata, de 145 y 130 mm de boca respectivamente y de 472 g de peso en conjunto, un torques funicular, un brazalete, una barrita semicilíndrica, un anillo, un pendiente rematado por una cabeza de león y una campanita.

torques funicular y cuenco del tesorillo, copiados por Gómez-Moreno

torques funicular y cuenco del tesorillo, copiados por Gómez-Moreno

A este hallazgo se le ha denominado tradicionalmente como «tesorillo de Azuel (Montoro)». Azuel se encuentra en Córdoba, en la comarca de Los Pedroches, y pertenece hoy en día al ayuntamiento de Cardeña, como pedanía. Sin embargo, efectivamente por entonces y hasta 1930 pertenecía a Montoro. Pero eso puede inducir a error por su nombre con los tesorillos de Montoro (de 1936 y 1988). Prefiero llamarlo como he titulado en la entrada: tesorillo de la dehesa del castillo de Azuel. Apenas quedan vestigios del castillo bajomedieval de Azuel que, ubicado en el alto, dio nombre a la dehesa en la que se sitúa.

Figura con el nº 51 en el repertorio del TMPI de Villaronga, entre los tesoros ocultados desde finales del siglo II a.C hasta el 98-94 a.C. En él dice que Azuel y Villa del Río deben ser dos partes procedentes del mismo tesoro, lo que ya he dicho que era sólo una posibilidad propuesta por Gómez-Moreno. Da una composición de los denarios ibéricos aparentemente precisa (seguramente por la necesidad de síntesis), sin señalar que en la fuente original sólo se habla de «unos 140 Ikalkusken» y no 139 como señala, y «veinte y tantas de las de Bolscan» y no 20. Además atribuye un ejemplar a cada una de las cecas de Arekoratas, Arsaos, Konterbia, Turiasu y Sekobirikes sin advertir que era sólo una hipótesis. Lo más sorprendente es cuando añade que hay un millar de denarios romanos republicanos de finales del 96-90 a.C. Desconozco de dónde saca ese dato. Yo sólo puedo decir que si el total eran 1096, las romanas nunca podrían llegar a esa cifra, y que la única cronología estimada, como veremos enseguida, es del 101 a.C.

De nuevo en el mencionado capítulo «Notas sobre numismática hispana (emendata)» de su «Misceláneas», en la p. 182, Gómez-Moreno da otra cantidad al numerario (yo creo que suma los de Villa del Río), pues habla de «unos dos mil denarios cuyo nivel cronológico es el mismo de La Oliva». Y esto último es muy interesante pues es la única vez que va a dar aportar una cronología. Sabemos que dicho tesorillo de La Oliva (Jaén) está constituido únicamente por denarios romanos y el más reciente es el RRC 324 que está datado en el 101 a.C. Lo que no especifica es de dónde deduce que comparten cronología. También dice que el tesorillo de los Villares (Jaén) es coetáneo, y que el de Pozoblanco se soterró poco antes, sin detenerse a razonarlo.

Anversos de ejemplares de buen arte de KeSE e IKaLKuSKeN

Anversos de ejemplares de buen arte de KeSE e IKaLKuSKeN

Pero es que en la página 184 sigue aportando datos que sorprendentemente no menciona al hablar del tesorillo en el capítulo aparte (pp. 343-346): hablando de las acuñaciones de Ikalkusken dice que «la evolución de su plata puede seguirse muy bien a través del tesoro de Azuel, cuyos 139, si no 246 (se ha de referir a los otros 107 del tesorillo de Villa del Río), ejemplares se distribuyen escalonadamente en grupos, cuyo desgaste relativo acredita un período larguísimo. Pueden reconocerse hasta unas once variantes, a las que se han de agregar una, quizá inicial, conocida fuera de allí por dos ejemplares, y tres muy bárbaras, extrañas a dicho tesoro y, por tanto, posteriores a su ocultación. Las más gastadas son las de mejor arte y similares a las de Cese; sigue un grupo de emisiones decadentes, hasta llegarse a los ejemplares a flor de cuño , que ofrecen diverso tipo en la cabeza de su anverso, bella y grabada finamente, pero sin relieve casi, lo que originó abundancia de piezas mal impresas. En cuanto a peso, quedan por bajo de 4 g. generalmente, y no hay ejemplares forrados«.

Anversos de tres IKaLKuSKeN de arte bárbaro. Foto: Subastas Vico.

Anversos de tres IKaLKuSKeN de arte bárbaro. Foto: Subastas Vico.

 

Por sus palabras parece claro que tuvo acceso a 139 ejemplares de IKaLKuSKeN en el citado gabinete arqueológico, pues pudo diferenciar 11 clases entre ellos. También a los veintitantos de BoLSKaN pues dice que tenían «mediano desgaste por el uso». Sin embargo no tuvo esa suerte con las «cinco monedas celtibéricas diferentes», pues sólo los atribuye «probablemente» a las cinco cecas ya citadas.

Creo que poco más se puede sacar en limpio sobre este hallazgo. Lo importante es acudir a las fuentes y ser respetuoso con ellas, avanzar hipótesis, y sacar conclusiones en la medida de lo posible. Y con este material y la comparación y estudio de los distintos tesorillos seguir avanzando en el conocimiento de los denarios ibéricos.

 

 

Quiero agradecer a mi amigo Javier Oliver, profesor de la U. Deusto, el haberme facilitado la fuente solicitada, imprescindible para la prospección bibliográfica de este tesorillo, así a como a J.A. Haro y A. Macías de http://www.rioyeguas.blogspot.com.es por su fotografía de la zona.
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Tesorillo de Santana da Carnota

También denominado Tesorillo de Pancas, fue descubierto en agosto de 1979 por Inácio Lopes Machado en su finca de Casal dos Cabeços (situada entre la Quinta de Pancas y Santana da Carnota), en el concejo de Alenquer, mientras realizaba labores agrícolas. Después de arar el terreno y cavar cerca de las raíces de un olivo se encontró, a unos 30 cm de profundidad, un tesorillo compuesto por 134 denarios republicanos romanos, 2 denarios ibéricos, tres collares de plata, un fragmento de plata fundida y diez pendientes de oro.

Denarios del Tesorillo de Santana da Carnota. Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa)

Denarios del Tesorillo de Santana da Carnota. Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa)

El descubridor compartió su hallazgo con José Gimarães, dueño de la Quinta de Pancas (famosa bodega propiedad de su familia desde finales del s. XV, con 50 Ha. de viñedo en la fértil Estremadura portuguesa conocida por sus buenos vinos), que a su vez se lo comunicó a João Rosa Viegas, investigador que publicó este tesorillo, que rápidamente se trasladó al lugar para poder ver y analizar el material. Tras un proceso preliminar que se llevó a cabo, con el consentimiento del descubridor, en el Museo Monográfico de Conimbriga, se solicitó la adquisición del tesoro por parte del estado portugués. Finalmente se materializó un año después, en noviembre de 1980, pagando el Fundo de Fomento Cultural la cantidad de 750.000 escudos al sr. Guimarães. Actualmente se encuentra expuesto en el Museu Nacional de Arqueologia ubicado en el Monasterio de los Jerónimos, en Belem (Lisboa) (nº catálogo 107-112).

Denarios del Tesorillo de Santana da Carnota. MNA (Lisboa).

Denarios del Tesorillo de Santana da Carnota. MNA (Lisboa).

Como he dicho, João Rosa Viegas, junto con Rui Parreira, publicaron «Der Schatzfund von Santana da Carnota (Alenquer/Portugal)» en Madrider Mitteilungen 25, 1984, pp.79-91. Los 134 denarios republicanos romanos van desde el más antiguo, Cr-114/1, datado hacia el 206-195 a.C, hasta el más moderno, Cr 390/1, L. LUCRETI TRIO, del 76 a.C.

Cr-114/1 subasta NAC, y Cr-390/1 subasta Gorny & Mosch, similares a los del tesorillo

Cr-114/1 (subasta NAC), y Cr-390/1 (subasta Gorny & Mosch), similares a los del tesorillo

En base al denario romano más reciente, Villaronga clasifica este tesoro en su TMPI con el número 97 de su repertorio, entre aquéllos ocultados con motivo de las guerras sertorianas y compuesto por denarios ibéricos y romanos. También está registrado en el RRCHAD con el nº 67.

Los denarios ibéricos presentes consisten en un ejemplar de BoLSKaN y otro de SEKoBiRIKeS. He solicitado al Museu fotografías de ambos ejemplares, pero no he recibido ninguna respuesta. Mientras tanto, puedes divertirte buscándolos entre los demás en las fotografías del conjunto que arriba muestro. Puedes hacer click para ampliarlas. Son similares a los que reproduzco a continuación.

Denarios de SEKoBiRIKeS y de BoLSKaN similares a los del tesorillo

Denarios de SEKoBiRIKeS y de BoLSKaN similares a los del tesorillo

El conflicto sertoriano (80-72 a.C.) afectó también a este territorio de Hispania. En el 79 a.C., Quinto Cecilio Metelo habría atacado los territorios lusitanos del norte del Tajo en una ofensiva inicial y cercado Langobriga (de localización discutida). Después Sertorio contraatacaría con éxito, llegando incluso al sur del Tajo y obligando a su adversario a abandonar Castra Caecilia y retirarse a la Ulterior. Más tarde, en el 74 ó 75 a.C, Perpenna, lugarteniente de Sertorio, inició una campaña en la Lusitania septentrional, llegando a Cale, seguramente con motivo de forzar a la población indígena al mantenimiento de la fidelidad a su causa, que se tambaleaba ante el desmoronamiento del poder de la facción sertoriana. Esta movilización militar destinada a presionar a las poblaciones locales podría explicar bien el ocultamiento de tesorillos como el que nos ocupa.

En los alrededores del lugar del hallazgo se conocen varios poblados de la Edad del Hierro, como el castro de Curvaceira, el de Ota, y la propia Ierabriga posiblemente.

Junto con los denarios no sólo aparecieron otros objetos de plata (tres collares y un fragmento de fundición) sino también diez arracadas de oro datadas entre los siglos V y III a.C representativas del desarrollo de la tradición tecnológica a la que se llegó en la segunda Edad del Hierro en la Península Ibérica, característica con su repujado decorado con alambres y granulados y la utilización de soldadura.

Arracadas de oro del Tesorillo de Santana da Carnota. MNA de Lisboa.

Arracadas de oro del Tesorillo de Santana da Carnota. MNA de Lisboa.

 

En la publicación del tesorillo se dan las coordenadas del hallazgo, lo que ha facilitado sobremanera su localización en Google Maps:

 

 

Quiero agradecer a mi amigo Francisco Cebreiro el haberme facilitado la fuente solicitada, imprescindible para este intento de prospección bibliográfica del tesorillo, y a Pablo Gutiérrez por su ayuda en la traducción.
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Colección Lorichs

Gustav Daniel Lorichs. Óleo. Vicente López Portaña. Cortesía del Nationalmuseum de Estocolmo

«Gustav Daniel Lorichs». Vicente López. Óleo. Cortesía del Nationalmuseum de Estocolmo

Gustaf Daniel Lorichs (1785-1855) nació en Estocolmo y ejerció toda su vida como diplomático del reino de Suecia y Noruega, primero en San Petersburgo, Jönköping, Copenhague y Londres, y definitivamente en Madrid, desde 1814, como chambelán y encargado de negocios. Instalado ya en esta ciudad, concretamente en la Calle de las Infantas, y con 32 años de edad, empezó a coleccionar monedas, por lo que no resulta extraño que la mayoría de su colección sea de moneda española. Viajó por todo el país visitando a otros coleccionistas, con quienes mantuvo una estrecha relación, así como estudiando la moneda antigua hispana. Su monetario creció rápidamente y en 1825 él mismo le estimaba un valor de unos 20.000 reales. Para cuando falleció en 1855 el número de ejemplares que poseía era de cerca de 35.000, lo que suponía una de las mayores colecciones privadas del mundo. Solía comprar monetarios completos que habían sido cuidadosamente formados durante años por coleccionistas de distintas localidades españolas, como son los casos de Lanzuela (de Madrid), Banqueri (de Sevilla), Zayas (de Sevilla) y cierto canónigo de Burgo de Osma que no he podido identificar con seguridad pero que podría tratarse de Juan Loperráez (1736-1804) (historiador y miembro de la RAH, autor de la «Descripción histórica del obispado de Osma» en 1788, y que había ido recolectando muchísimas «medallas» en su área de influencia) o más probablemente de Eusebio Campuzano, que fue deán de su catedral (y después de la de Sevilla) y miembro correspondiente de la RAH además de un erudito experto en numismática y arqueología. En diciembre de 1838 fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia.

Lámina XL

Lámina XL

Interesado en el estudio de la moneda antigua hispana, escribió la obra «Recherches numismatiques concernant principalement les medailles celtiberiennes» publicada en París en 1852 y costeada por él mismo. En ella «organiza un volumen importante de material ilustrándolo en magníficas láminas pero sin embargo el resultado final pierde excelencia por lo imaginativo de sus lecturas epigráficas», en palabras de Gozalbes. En efecto, en sus líneas explica su teoría de que todas las monedas hispanas serían acuñadas durante la dominación romana y que no existían inscripciones indígenas anteriores a ella. Más aún, pensaba que el signario ibérico estaba basado en el alfabeto latino y lo leía como latín, incluso asignando a alguno valores de números o de monogramas.

Detalle del cuadro

Detalle del cuadro

Sus peculiares ideas no seguían ninguna teoría de los estudiosos precedentes ni contemporáneos suyos, que sí apoyaban la existencia de otros alfabetos de origen fenicio o griego, así como que las inscripciones de las monedas serían nombres de ciudades o tribus en signario indígena. Ninguno de los más insignes numísmatas como Delgado, Heiss o Zóbel aceptaron sus hipótesis. Es más, muchos se preguntaban cómo una persona culta como Lorichs podía mantener tan disparatadas elucubraciones. Eso sí, sus 81 hermosos grabados fueron admirados por todo ellos.

En el cuadro de Vicente López, el artista refleja a nuestro protagonista precisamente poniendo de manifiesto su afición, con cuatro monedas (o medallas) sobre una mesa repleta de libros y una bandeja de monetario casi oculta entre ellos.

Lápida de G.D.Lorichs en el British Cemetery de Madrid. Gentileza de David J. Butler

Lápida de G.D.Lorichs en el British Cemetery de Madrid. Gentileza de David J. Butler

Falleció en Madrid en 1855, víctima de la gran epidemia de cólera que asoló España en ese año. Al no ser católico fue enterrado en el Cementerio Británico de esa ciudad, que había sido fundado el año anterior, y con el nº 9 del registro consular del mismo (le debo esta información y la fotografía de su lápida a la gentileza de David John Butler, miembro del Comité del British Cemetery Madrid).

Inscripción legible de la lápida, y preciosa representación del "tempus fugit" en forma de reloj de arena alado. Cortesía D.J. Butler

Inscripción legible de la lápida (click para ampliar), y preciosa representación del «tempus fugit» en forma de reloj de arena alado. Cortesía D.J. Butler

Soltero y sin descendencia directa, sus herederos contactaron con A. Delgado, el más famoso numismático del momento,  con el objetivo de vender la colección. Para ello le encargaron la elaboración de un catálogo de venta, tarea que hubo de realizar en seis meses: «Catalogue des monnaies et des medailles antiques … composant le cabinet numismatique de feu Mr. Gustave Daniel de Lorichs» y publicado en 1857. Parece ser que la colección no suscitó mucho interés a pesar de que contenía piezas de gran valor, según Delgado.

Así que finalmente la colección fue trasladada a Suecia por cuenta del ministro J.W. Bergman y ofrecida al estado por 50.000 riksdaler riksmynt (rdr rmt) en 1862. El eminente numismático sueco Bror Emil Hildebrand fue el encargado de estudiar la colección y valorar la oferta, y presentó dos propuestas: comprar toda la colección salvo las monedas modernas por 30.000 rdr rmt, o solamente las monedas ibéricas, las visigodas y árabes hispanas y una selección de las modernas, por 17.832 rdr rmt. Las cortes aprobaron proponer esta segunda opción a los herederos.

De este modo, un sobrino, con el consentimiento de la familia, parece que aceptó la oferta y se decidió a vender la colección en lotes en lugar de conjuntamente, alguno de los cuales fue así a parar al Royal Coin Cabinet de Estocolmo y otros a la Royal Collection of Coin and Medals de Copenhague. Los que acabaron en Estocolmo sabemos que fueron adquiridos en 1863, y que se trataba de 4783 ejemplares (4723 según otras fuentes) de monedas y medallas de los cuales 2268 fueron acuñados en Hispania durante el periodo de dominación romano republicano e imperial. Sin embargo, en 1884 seis de estas monedas fueron vendidas a Copenhague, de las cuales cinco aún conservan su procedencia (SNG Copenhagen, vol. 43, G.K. Jenkins, 1979, nº 346, 378, 425, 582 y 584). El número y calidad de estos ejemplares ex-Lorichs convierten a la colección de Estocolmo en uno de los centros de investigación más importantes del mundo para el estudio de estas monedas. Pere Pau Ripollès pudo estudiar dicho monetario, catalogar debidamente sus piezas y fotografiarlas. Fruto de este trabajo suyo, se publicó el volumen «Sylloge Nummorum Graecorum, Sweden II, The collection of the Royal Coin Cabinet, National Museum of Economy, Stockholm. Part 6. The G.D. Lorichs Collection» en el 2003.

Medalla dedicada a Lorichs

Medalla sueca dedicada a Lorichs

Como ya hemos señalado, Lorichs ejerció el grueso de su vida como diplomático en España. Durante la primera Guerra Carlista (1833-40) mostró en todo momento sus simpatías por la pequeña Isabel II y su madre como Reina Regente, expresando su aversión hacia la barbarie de la guerra en sus despachos oficiales. Sus intereses culturales, especialmente enfocados hacia la literatura y la numismática, se reflejan bien en las noticias que enviaba al ministro de exteriores de su país, L.V. Engeström, que fueron parcialmente impresos en la Allmänna Journalen. Antes incluso de que su colección numismática fuese vendida, alguno de sus importantes libros de antigüedades fueron seleccionados por Delgado y adquiridos para la RAH en 1856. De joven estudió pintura, y cultivó también esta faceta. Hay expuestas obras suyas en el NationalMuseum de Estocolmo.

Tres paisajes pintados por Lorichs. Gentileza del NationalMuseum de Estocolmo

Tres paisajes pintados por Lorichs. Gentileza del NationalMuseum de Estocolmo

En su colección de monedas había de todo, desde piezas valiosas hasta de bajas calidades, así como repetidas y también forradas y falsas. Pero la parte más importante (aunque no la más extensa) de su colección fue el apartado de moneda de la Hispania antigua. Gracias a la gentileza del profesor Ripollès, paso a reproducir las fotos de los ejemplares de denarios ibéricos que se encuentran depositados en el Royal Coin Cabinet de Estocolmo, originalmente publicadas en el mencionado libro de este autor (de un total de 2073 piezas fotografiadas y clasificadas). (Haz click sobre la imagen para agrandar).

Denarios de la ceca de leyenda IKaLKuSKeN

Denarios de la ceca de leyenda IKaLKuSKeN

Denarios de AUSESKeN, KeSE, BeLIKiO, SESARS, OILAUNU y BeNTiAN

Denarios de AUSESKeN, KeSE, BeLIKiO, SESARS, OILAUNU y BeNTiAN

Denarios de la ceca de leyenda ARSAOS

Denarios de la ceca de leyenda ARSAOS

Denarios de la ceca de leyenda TuRIAZU

Denarios de la ceca de leyenda TuRIAZU

Denarios de la ceca de leyenda KoNTeRBiA KaRBiKa

Denarios de la ceca de leyenda KoNTeRBiA KaRBiKa

Denarios de la ceca de leyenda BoLSKaN

Denarios de la ceca de leyenda BoLSKaN

Denarios de la ceca de leyenda AREKoRATa/S

Denarios de la ceca de leyenda AREKoRATa/S

Denarios de la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS

Denarios de la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS

Denarios de la ceca de leyenda BaSKuNES

Denarios de la ceca de leyenda BaSKuNES

No está permitida la reproducción de las láminas anteriores sin el permiso expreso de su propietario, el profesor Pere Pau Ripollès, a quien le agradezco una vez más su gentileza. Esta entrada no podría haberse realizado sin su extraordinario trabajo plasmado en el libro «SNG, Sweden II, part 6, the G.D. Lorichs Collection». También quiero agradecer la amabilidad de David John Butler, del British Cemetery de Madrid, por las fotografías y datos que ha aportado y, sobre todo, por su gran disposición a ayudar. Y, por último, a mi amigo Göran Wallnèr, de HB Myntinvest Corona, por su ayuda en la traducción de textos en sueco. Un abrazo, Gorka.
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Colección Gato de Lema

"El pintor Nicolás Gato de Lema", Vicente López. Óleo. Fundación Lázaro Galdiano. Gentileza: http://ceres.mcu.es . Ministerio de Cultura

«El pintor Nicolás Gato de Lema», Vicente López. Óleo. Fundación Lázaro Galdiano. Foto: http://ceres.mcu.es . Ministerio de Cultura

Nicolás Gato de Lema (1820-1883) fue un pintor paisajista español del siglo XIX cuyo nombre y obra son muy poco conocidos hoy en día.

Fue discípulo de José de Madrazo y uno de los predilectos de un ya anciano Vicente López, que le retrató en un cuadro que se conserva en la Fundación Lázaro Galdiano. Participó en la Exposición Universal de París de 1855, y concurrió con varios de sus óleos y acuarelas de paisajes a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1856. Nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1859 para sustituir al fallecido Fernando Ferrant, es célebre su discurso de ingreso «De la pintura de paisaje en nuestros días«.

Ya era Caballero de la Orden de Carlos III con 23 años, como se ve por la medalla que porta en otro retrato suyo pintado también por su maestro Vicente López, seguramente como regalo con motivo de su boda (pues en otro cuadro retrató también a su mujer). Ambos pertenecieron a Félix Fernández-Valdés Izaguirre, empresario bilbaino que reunió una excepcional colección de arte en su piso de la Gran Vía de Don Diego López de Haro en Bilbao,  ahora en la galería Caylus.

En el campo de la restauración es notable su aportación tanto por medio de publicaciones como con actuaciones, como la del «Cristo Crucificado», de Ribera (Diputación de Álava); «Aparición de Santiago Apóstol en la batalla de Clavijo», de Ricci (parroquia de Santiago, Madrid); «la Visión de San Antonio», de Murillo (catedral de Sevilla); y la de varios cuadros del monasterio del Escorial. Llegó a ser primer restaurador de cámara de la reina Isabel II en 1864, y pintó también algunos paisajes para su esposo y rey consorte Francisco de Asís de Borbón. También fue ilustrador en publicaciones periódicas como el «Museo Español de Antigüedades«.

«Retrato del pintor Nicolás Gato de Lema». Vicente López. 21 de febrero de 1884 a la edad de 23 años. Colección Valdés.

Natural y vecino de Madrid, en concreto de la elegante calle San Quintin nº 10, junto al Palacio Real, conocemos su faceta de coleccionista numismático por las referencias y menciones de Celestino Pujol y Camps (Boletín de la Real Academia de la Historia 1883, tomo 3, cuaderno II, agosto , y La epigrafía numismática ibérica). En este último enlace, Pujol y Camps nos informa de que sus piezas (por lo menos las ibéricas) pasaron a engrosar la colección de Cervera: «… formada concienzudamente por el excelente numismático doctor D. Rafael Cervera, que ha llevado a sus cartones las series ibéricas que pertenecieron a los sres Otin y Duazo y Gato de Lema». De hecho, gracias al estudio que ha realizado Gloria Mora del registro manuscrito de la colección Cervera conservado en la ANS (y publicado en el libro «La colección Cervera. Moneda antigua de Hispania») se comprueba que de entre las personas mencionadas en la relación de proveedores (coleccionistas en su mayoría), la que aportó mayor número de ejemplares fue precisamente Gato de Lema. Quizá su colección fuese adquirida en forma de lote a su muerte en Madrid en 1883.

En lo referente a denarios ibéricos, constan los siguientes: 1 AREKoRATaS, 1 BaSKuNES, 2 BoLSKaN, 2 IKaLKuSKeN y 1 KoNTeRBiA KaRBiKa.

Como sabemos, la colección Cervera fue vendida en París en 1902 al millonario norteamericano Archer M. Huntington, poco antes de la muerte del ilustre médico valenciano, y seguramente con la intermediación del común amigo Antonio Vives en un intento de evitar que se disgregase. Tras engrosar así los fondos de la Hispanic Society of America con el resto de su colección, fue depositada posteriormente en la American Numismatic Society para su estudio, pero mezclada con el resto de las series y sin diferenciación de sus orígenes.

Afortunadamente, junto con la colección numismática de Cervera se adjuntó un manuscrito de registro, cuya autoría no está establecida, en el que se detallaba, moneda a moneda, la descripción de la pieza, peso, diámetro y procedencia (con el nombre del coleccionista al que se la había comprado), así como el precio pagado y su valor de mercado, y que se conservaba en la ANS.

Antonio Vives y Escudero

Antonio Vives y Escudero (1859-1925)

A su vez, Antonio Vives y Escudero había elaborado un álbum de improntas de la colección Cervera en 1895, que fueron realizadas por él mismo, y muchas de las cuales utilizó para la elaboración de su libro «La Moneda Hispánica» publicado en 1926 (aunque acabado de redactar en 1906). Este álbum se conserva en el Instituto Valencia de Don Juan, de dónde era a la sazón su primer director. 

Mª Paz García-Bellido y W. Metcalf han ido identificando pieza a pieza, comparando la información suministrada por dicho álbum de improntas (IVDJ) con el libro manuscrito de registro (ANS). Este trabajo se ha visto plasmado en la publicación del excelente libro «La Colección Cervera. Moneda antigua de Hispania» que recomiendo encarecidamente y de donde he podido extraer buena parte de las datos de esta entrada. En él también interviene Gloria Mora con una precisa y amena semblanza de Rafael Cervera como «médico, político y coleccionista de monedas», y con un apéndice interesantísimo donde aporta datos biográficos de los personajes cuyas monedas pasaron a engrosar su colección.

De este modo, podemos conocer el pedigree de ejemplares como el que a continuación os muestro. Se trata de un denario de la ceca de BoLSKaN, del tipo Jenkins II-III, ACIP-1417.

Denario de BoLSKaN. Col. Francis. Ex-Gato de Lema, ex-Cervera 256, ex-Huntington (HSA-12479), ex-Vico-132, ex-Soler y Llach

Denario de BoLSKaN. Colección Suárez. Ex-Gato de Lema, ex-Cervera 256, ex-Huntington (HSA-12479), ex-Vico-132, ex-Soler y Llach.

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Colección Otín y Duaso

Retrato de Francisco Otín basado en el dibujo de Goya. (Interpretación de F. Suárez y J.R. Hernández)

Retrato de Francisco Otín y Duaso, basado en el dibujo de Goya. (F. Suárez y J.R. Hernández Correa)

Francisco Otín y Duaso (1798-1876), «cuyo monetario fue en otros tiempos muy nombrado» en palabras de Pujol y Camps, era natural de la aldea de Giral, comarca de Sobrarbe. Nació en 1798, hijo de Mariano y Ángela, y pasó su infancia y adolescencia en su pueblo natal hasta que marchó a Huesca a estudiar Leyes. En 1822 era ya catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Huesca. Al año siguiente se alistó como voluntario realista apoyando al ejército de la Santa Alianza enviado para la restitución de Fernando VII en monarca absolutista, y se trasladó a Madrid, bajo la tutela de su tío José Duaso y Latre, trabajando después como redactor y traductor para La Gaceta de Madrid hasta 1828.

En 1823, al comienzo de la década ominosa, tenía un sueldo anual de 6.600 reales como oficial segundo de La Gaceta de Madrid, cuyo director era su tío José Duaso, que era además capellán de honor de la Capilla Real. Es conocido el hecho de que éste, al restablecerse en ese año el absolutismo, tuvo refugiados en su casa del Real Hospital e Iglesia del Buen Suceso, «a varios de sus amigos y paisanos comprometidos por liberales, a quienes ocultó o prestó protección» entre los que se encontraba un anciano Francisco de Goya. Así, tras la brutal represión de Fernando VII sobre los liberales y constitucionalistas, el artista aragonés, temiendo por su vida, abandonó su casa, la Quinta del Sordo, y a finales de 1823 fue acogido y ocultado por Duaso antes de partir definitivamente hacia su exilio en Francia. Durante su refugio de tres meses, con 78 años, realizó un magnífico retrato al óleo del canónigo, al que muestra como un personaje firme, seguro, valiente y decidido, y otro a lápiz de su sobrino, ambos fechados en 1824.

Manila en el s. XIX

Manila en el s. XIX

Francisco Otín se traslada a Filipinas, pues en 1828 fue nombrado oidor (magistrado) de la Real Audiencia de Manila, y presenta al año siguiente un memorial de méritos y servicios solicitando la Cruz de la Orden de Carlos III. Tras serle denegada, aprovechó haber demostrado su lealtad en una conspiración tramada en las islas para solicitarla de nuevo en 1832.

En 1837 sigue en ese puesto, apareciendo en la relación de personas que forman parte de los tribunales que tiene S.M. (Isabel II, y en su nombre la reina regente Mª Cristina) en sus dominios de Asia y América según el «Calendario manual y guía de forasteros, en Madrid, para el año 1837«. Allí se había casado en 1832 con Mª del Carmen Mesía, y en 1838 regresó a Europa definitivamente. En el viaje de regreso nació su primer hijo, en Burdeos. 

Ya de nuevo en Madrid, siguió con su estrecha relación con su tío José Duaso. En 1862 alcanza su jubilación como magistrado de la Audiencia de Manila, falleciendo en 1876 en la capital de España.

Si por algo es conocido Francisco Otín y Duaso es por su «Discurso leído ante la Real Academia Española de Arqueología y Geografía del Príncipe Alfonso por el señor D. Francisco de Otín y Duaso en la solemne recepción de académico número de la misma», de 1868, en el que diserta sobre el léxico aragonés y recoge un gran repertorio de voces de ese habla, así como una explicación de las peculiaridades del Alto Aragón. Se trata de un documento de singular importancia para la lexicografía aragonesa.

"Retrato del canónigo José Duaso y Latre". Goya. Museo de Sevilla. www.ceres.es. Ministerio de Cultura.

«Retrato del canónigo José Duaso y Latre». Goya. Museo de Sevilla. http://www.ceres.es. Ministerio de Cultura.

Su tío José Duaso y Latre (1775-1849), canónigo y hermano de su madre, fue miembro de la Real Sociedad Aragonesa y «contribuyó mucho al aumento del gabinete de Historia natural y del brillante monetario de la sociedad, de que da tan buena idea el folleto que en 1800 publicó su encargado don Vicente Requeno y Vives, esplicando (sic) algunas de las medallas inéditas que contenía» (Biografía del doctor don José Duaso y Latre. Vicente de la Fuente. 1850). Se trata de la obra «Medallas inéditas antiguas existentes en el Museo de la Real Sociedad Aragonesa«. Fue capellán de Honor de S.M., vicario general del ejército español ante la invasión napoleónica, y nombrado después Administrador del Hospital del Buen Suceso por el rey Fernando VII así como redactor en jefe de La Gaceta de Madrid tras acabar con el Trienio Liberal. En efecto, tras la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis y formada la Regencia por el Duque de Angulema, el 30 de mayo de 1823 se le nombró por decreto «jefe de la redacción de La Gaceta, para la dirección de la opinión pública, y facultad para proponer los sujetos que bajo su dirección trabajasen en este ramo». Pero, como ya he dicho, gracias a su privilegiada posición pudo acoger clandestinamente y con grave riesgo para su persona a diversos amigos y paisanos liberales, ocultándoles y prestándoles protección. También formó parte de la junta del Museo de Ciencias Naturales, fue Juez de la Real Capilla, Teniente general Vicario castrense, académico de la Real Academia Española, etc…

José Duaso falleció en 1849 y su sobrino Francisco Otín «heredó no sólo sus bienes, sino su librería y amor al estudio de las antigüedades aragonesas» según relató Mariano Nougues y Secall en «Historia crítica y apologética de la Virgen Nª Sª del Pilar de Zaragoza» en 1862. No me extrañaría nada que parte de la colección Otín proceda de dicha herencia, o que ahí surgiera su interés por la numismática.

"La Puerta del Sol en Madrid". Luis Paret. 1773. Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. En el centro, la Iglesia y Hospital del Buen Suceso, que sería demolida en 1854

«La Puerta del Sol en Madrid». Luis Paret. 1773. Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. En el centro, la Iglesia y Hospital del Buen Suceso, que sería demolida en 1854 para la reforma de la Puerta del Sol.

Respecto a esta afición suya que nos concierne, hay diversos documentos históricos en los que se le menciona. En la RAH se conservan sendas cartas de Francisco Otín a Aloïss Heiss pidiéndole que compre una medallas en París y que se las envíe a Madrid, con fecha 5 de abril de 1872, y la respuesta de éste indicándole la «liste de madaillesque j´ai acquis pour vous» matasellada en París el 25 de abril del mismo año (manuscrito RAH-9-6412-186 y 9-6412-187, procedentes de la colección Adolfo Herrera Chiesanova, la cual ingresó en la RAH por donación en 1925). Igualmente, hay otra misiva de H. Hoffmann, en París a 27 de marzo de 1872, con relación a las medallas que ha adquirido en su nombre en la capital gala (también procedente de la colección Herrera Chiesanova, manuscrito RAH-9-6412-188).

Antonio Delgado, en «Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España», vol III, p.317 y 318 (1876) dice: «en Azuera (es una errata, ha de ser Azuara), al S. de Belchite, se encontraron hacia el año de 1865 en un depósito cerca de 300 monedas celtibéricas, de las cuales nuestro respetable amigo el sr. Otín examinó más de 90 y de ellas 87 eran de las que llevan la leyenda objeto de estos apuntes» (se refiere a BeLIKiOM).

Adolfo Herrera y su ex libris

Adolfo Herrera y su ex libris

Celestino Pujol y Camps, en La Epigrafía numismática ibérica, nos informa de que sus piezas (por lo menos las ibéricas) pasaron a engrosar la colección de Cervera: «... formada concienzudamente por el excelente numismático doctor D. Rafael Cervera, que ha llevado a sus cartones las series ibéricas que pertenecieron a los sres Otin y Duazo y Gato de Lema«.

También el numismático gerundense dejó escrito en el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 5, 1884, refiriéndose a dos ases de LUTiAKoS: “Estos dos ejemplares ha poco tiempo que ingresaron en el escogido acopio de monedas ibéricas que con gran empeño y no menores dispendios viene juntando D. Rafael Cervera, cuyo monetario posee el del sr. Otin y Duaso, en otros tiempos muy nombrado”.

Antonio Vives, en el prólogo de La Moneda Hispánica, confirma la noticia, hablando de Cervera (Tomo I, p. 184): «A esta labor de adquirir primero monedas sueltas y luego lotes de las colecciones que se deshacían en el Centro Numismático, añadió colecciones enteras entre las que recordamos las de Ortiz y Duabo, de Madrid«. El Centro Numismático era el nombre de la tienda del comerciante Valentín Gil, en la calle Preciados 7, de Madrid. Existe un error de transcripción de los apellidos Otín y Duaso («Ortiz y Duabo»), quizá debido a que no fue el propio autor el que finalizó su obra, sino que fue terminada a título póstumo en su nombre por Gómez-Moreno (y que lo último que se escribió fue precisamente el prólogo).

Denarios ibéricos de la colección Otín

Denarios ibéricos de la colección Otín

Tras pasar a formar parte de la colección Cervera, ya conocemos su periplo posterior por la colección Huntington, HSA y ANS, y las consiguientes subastas de Sotheby´s y Vico, así como la identificación pieza a pieza publicada en el excelente libro «La Colección Cervera. Moneda antigua de Hispania» (ver las entradas en este blog dedicadas a la Colección Cervera y a la Colección Huntington). Vuelvo a recomendar la lectura del mismo.

Sabemos que en la colección Otín y Duaso había 25 denarios y un quinario ibéricos, que se distribuyen por cecas según la tabla adjunta.

 

 

Denario de BoLSKaN. Colección Francis. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 245, ex-Huntington (HSA-12481), ex-Vico 132, ex-Soler y Llach.

Denario de BoLSKaN. Colección F. Suárez. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 245, ex-Huntington (HSA-12481), ex-Vico 132, ex-Soler y Llach.

Denario de TuRIAZU, grupo IIIa, tipo 29a (mismo ejemplar). Subasta Vico 131.

Denario de TuRIAZU, grupo IIIa, tipo 29a. Subasta Vico 131.

La primera de las monedas que os muestro es un denario de la ceca de BoLSKaN del tipo Jenkins II-III (ACIP-1417) que presenta un cuño de anverso que guarda gran similitud con algunos ejemplares de TuRIAZU, como ya señala Gozalbes en su monografía sobre esta ceca. En concreto con los del grupo III (tanto IIIa como IIIb). Esto le hace pensar que seguramente un mismo grabador pudo trabajar para ambos talleres. Por esta razón, su cronología debería ser prácticamente la misma, hacia el 130 a.C. Este ejemplar de BoLSKaN pesa 3,89 g, y tiene su eje de cuños a las 12h.

 

 

Denario de BoLSKaN. ACIP-1418. Colección Francis. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 255, ex-Huntington (HSA-12482), Ex-Vico 132, ex-Soler y Llach

Denario de BoLSKaN. ACIP-1418. Colección F. Suárez. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 255, ex-Huntington (HSA-12482), Ex-Vico 132, ex-Soler y Llach

Este otro denario, también de la ceca de BoLSKaN, también es peculiar. El primer signo, con forma de «asterisco» y que representa el sonido Bo, se transforma y se hace más parecido a una «H», que representaría el sonido O. Hay ejemplares en que todavía es más evidente este rasgo, pues las dos líneas verticales de la «H» son perfectamente paralelas. En cualquier caso, comparten un busto de anverso típico, de un arte característico que le confiere un aspecto «persa» (en jerga coloquial de coleccionistas). Pesa 3,92 g y su eje de cuños está a la 1h.

Denario de AREKoRATaS, Serie IV 1B. Colección Francis. Ex-Aureo.

Denario de AREKoRATaS, Serie IV 1B. Colección F. Suárez. Ex-Aureo.

Se trata del ACIP-1418. Hay autores que ven en dicha transformación de la pronunciación BoLSKaN a OLSKaN el paso previo a OSCA, que figura ya en caracteres latinos en la serie de Domicio Calvino. Sin embargo, los del tipo Palenzuela son posteriores, y todos ellos llevan el signo Bo, lo que echa por tierra esa hipótesis. Seguramente, hay que interpretarlos como la mano de un grabador de un taller itinerante, fuera de Huesca, que sigue a los ejércitos ya en territorio celtibérico. El peinado y el busto característico presenta cierto parecido a algunos ejemplares de AREKoRATaS.

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Denario de TuRIAZU, grupo V de Gozalbes, tipo 83a (mismo ejemplar). Colección Francis. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 1449, ex-Huntington (HSA-12506), ex-Vico 131

Denario de TuRIAZU, grupo V de Gozalbes, tipo 83a (mismo ejemplar). Colección F. Suárez. Ex-Otín y Duaso, ex-Cervera 1449, ex-Huntington (HSA-12506), ex-Vico 131

Y por último este denario de la ceca de TuRIAZU. Se trata de un ejemplar del grupo V de Gozalbes, tipo 83a (el mismo ejemplar que el ilustrado en su libro La Ceca de Turiazu). En concreto, de los primeros acuñados en este grupo tan numeroso, por lo que seguramente su cronología se sitúe hacia el 120-115 a.C o poco más tarde. Su peso es alto, de 4,12 g, y su eje de cuños a las 12h.

El 30 de marzo de 2017 he actualizado esta entrada, corrigiendo y añadiendo muchos datos de la biografía de Francisco Otín y Duaso, gracias al excelente trabajo documental realizado por Mª Pilar Benítez y Óscar Latas en «Francisco Otín y Duaso: Retrato vital de un lexicógrafo altoaragonés», Revista de Cultura Aragonesa «Rolde», nº 158-159, 2016. Mi agradecimiento a ambos por su gentileza y darme todo tipo de facilidades. Desde aquí mi recomendación para que leáis y disfrutéis de su artículo.

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Tesorillo de Usategui

Tesorillo de Usategi (fotocomposición: X. Otero)

Tesorillo de Usategi (fotocomposición: X. Otero)

A finales de los años sesenta del pasado siglo XX unos montañeros encontraron casualmente 8 denarios ibéricos en la cueva de Usategui, en Ataun, Guipúzcoa. No se conocen detalles sobre las circunstancias del hallazgo, como reconoce el autor que lo publicó en primera instancia. En efecto, en 1971 Ignacio Barandiarán Maestu nos da la primicia en «Notas sobre numismática antigua de Guipúzcoa», una de las conferencias y comunicaciones presentadas en la Segunda Semana Internacional de Antropología Vasca celebrada en Bilbao en abril de 1971 y publicadas en La Gran Enciclopedia Vasca en 1973, pp. 339-342, y previamente también en «Estudios de Deusto» 46: 287-303, en 1972, donde indica que «acaba de producirse el hallazgo de un conjunto de ocho denarios ibéricos en San Martín de Ataun». Más adelante dice «desconozco más detalles concretos sobre su hallazgo. Las he podido examinar directamente en su actual depósito provisional en la Sociedad Aranzadi de San Sebastián. Corresponden las ocho a las series de acuñaciones indígenas de la Península, en alfabeto ibérico». Y pasa a describirlas y clasificarlas con la lectura y catalogación de la época, dando además su módulo, peso y ejes de cuños. También publica sus fotografías.

Noticia en El Correo Español-El Pueblo Vasco 31-X-1973 (click para aumentar)

Noticia en El Correo Español-El Pueblo Vasco 31-X-1973 (click para aumentar)

Como curiosidad diremos que la noticia fue publicada en la prensa regional, en concreto en el bilbaino diario «El Correo Español-El Pueblo Vasco», el 31/10/73, firmada por E. de Santimamiñe, siendo precisamente esta la reseña recogida por Mateu y Llopis en «Hallazgos Monetarios» XXII, nº 1401, p. 137 (Numisma 114-119, 1972) del siguiente modo: «Hallazgo 1401. Ataun. Ocho denarios ibéricos de Bengoda/Bascunes, Secobirikes y Turiasu. Hallados por unos montañeros. Información de E. de Santimamiñe en diario «El Correo Español» de Bilbao, del 31-X-73″.

En 1990 Juan José Cepeda Ocampo publica «Moneda y circulación monetaria en el Pais Vasco durante la antigüedad (siglos II a.C.-V d.C.)» donde clasifica y describe (pp. 57-58) y fotografía (p. 214), estos denarios con la numeración 293 a 300. Se trata de 4 BaSKuNES, 2 SEKoBiRIKeS y 2 TuRIAZU, e indica que se encuentran depositados en el Museo de San Telmo de San Sebastián (que era donde entonces tenía su sede de la Sociedad de Ciencias Aranzadi).

Sin embargo, no viene mencionado en el repertorio «Tresors monetaris de la Peninsula Iberica…» de Villaronga.

Cueva de Usategi, Ataun. Foto: www.ataun.net

Cueva de Usategi, Ataun (foto: http://www.ataun.net)

Usategui (o Usategi, pero no Usastegui como erróneamente ha venido denominándose en la bibliografía) es una cueva situada poco más arriba del caserío Urrestarazugarakoa, en la sierra de Itandieta, sobre el desfiladero de Arrateta, en Ataun (Guipúzcoa). A 400 m sobre el nivel mar, desde su ancha boca se domina una amplia vista del valle y montes de enfrente. Es una cueva de gran volumen, 57 m de desarrollo y 5 m de desnivel, que fue utilizada durante años como redil para ganado.

Plano de la cueva. Foto: www.ataun.net

Plano de la cueva (foto: http://www.ataun.net)

En octubre de 1971 el erudito vasco José Miguel de Barandiarán realizó una primera exploración, que luego repetiría desde junio a noviembre de 1973. Con su equipo «recorrimos detenidamente el interior de la cueva y en la parte más alejada de la entrada y en el rincón de más difícil acceso hallamos esparcidos por el suelo diversos cascos de vasija de barro fragmentos de alguna urna cineraria  depositada, al parecer, en la Edad del Hierro». Abrieron una trinchera, y hallaron un punzón de hueso, un hacha tallada, un buril doble, lascas de pedernal,un hendedor y un cuchillo también de pedernal, una punta de cuerno labrada y rayada, una azagaya,… Todo esto nos relata en la memoria de la revista Munibe, año XXIX, nº 3-4, 1977: Excavaciones en Jentilbaratza y Kobalde (Ataun) (campaña de 1971), de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. De este modo, la cronología de sus hallazgos podemos decir que van desde el Perigordiense superior hasta el período de la edad del hierro. No consta nada de un hallazgo de monedas, ni por él ni por su equipo. Resulta muy extraño que no mencione como referencia que en el lugar se habían encontrado unos denarios ibéricos por unos montañeros poco antes de su primera exploración, más aún conociendo la importancia que le daba aita Barandiarán a la recogida y registro de datos.

José Miguel Barandiarán e Ignacio Barandiarán

José Miguel Barandiarán e Ignacio Barandiarán (foto: euskonews)

Con la intención de visitar el museo, ver los 8 ejemplares y solicitar sus fotografías, me he puesto en contacto con el Museo de San Telmo, de San Sebastián. La respuesta de Francisco Conde, del departamento de documentación, me dejó consternado: «Lamentablemente las piezas desaparecieron del Museo a finales de los 80 y no disponemos de imagen, por lo que no podemos atender a su petición».

Las mejores imágenes de las que puedo disponer son las publicadas por J.J. Cepeda, que amablemente me ha permitido reproducirlas aquí. Son un escaneo de las de su libro citado: «Moneda y circulación monetaria en el Pais Vasco durante la antigüedad (siglos II a.C.-V d.C.)».

Denarios de BaSKuNES, del tesorillo de Usategi

Denarios de BaSKuNES, del tesorillo de Usategi

Los cuatro denarios de BaSKuNES del tesorillo son bastante similares. De estilo tosco, poco cuidado y nariz grande, pertenecen seguramente al grupo de las últimas acuñaciones de esta ceca. Todos son ACIP-1630, emitidos a finales del siglo II a.C. Sus pesos son 3,8 g – 3,5 g – 3,2 g – 3,2 g y sus ejes de cuños 12h – 12 h – 1h – 12h, respectivamente, según numeración de Cepeda (293-296).

Denarios de TuRIAZU, tesorillo de Usategi

Denarios de TuRIAZU, tesorillo de Usategi

Los dos denarios de TuRIAZU en cambio sí difieren entre sí. Aunque ambos son del grupo V de Gozalbes, el primero de ellos (297) es de los últimos de esta serie, que se caracterizan por una evidente protrusión mandibular (que les da un aspecto que recuerda al busto de Carlos I de España). Este en concreto es el tipo 540, y pesa 3,2 g y eje de cuño a la 1h.

El otro ejemplar (298) es, como hemos dicho, del grupo V, del tipo 523, seguramente acuñado inmediatamente antes de los tipos «protrusivos». Pesa 2,9 g y su eje de cuño es a la 1h. El punto de arranque de las emisiones del grupo V se sitúa en torno al 120-115 a.C. Al ser ambos ejemplares de los últimos del grupo, probablemente nos situemos ya al inicio del siglo I a.C.

Denario de SEKoBiRIKeS ACIP- tesorillo de Usategi

Denario de SEKoBiRIKeS ACIP-1874, tesorillo de Usategi

El siguiente es un ejemplar de la ceca celtibérica de SEKoBiRIKeS que presenta una peculiaridad interesante. Escondido entre los rizos del peinado del busto del anverso hay una sorpresa: una letra ibérica que algunos interpretamos como el signo (invertido) que representa el sonido S (es decir, algo así como el dibujo de una M invertida). Para otros, sería el signo que representa el sonido M (es decir, una W con un palito, que no siempre se ve). En 1995, en los Anejos de la AEspA XIV, Paloma Otero publicó “Una firma de grabador en los denarios de Sekobirikes”, en donde describió esta variante en siete cuños distintos. Característicamente todas tienen 9 rizos, y en el reverso el jinete no lleva clámide y sus dos pies son visibles, y la cola del caballo tiene una forma curiosa de delfín. Aunque en el Corpvs no venía, ahora en el ACIP sí, con el nº 1874. También existen ejemplares en los que la marca que aparece es el símbolo creciente lunar. Esta moneda pesa 3,7 g y su eje de cuños es a las 12h.

Denario de SEKoBiRIKeS, tesorillo de Usategi

Denario de SEKoBiRIKeS, tesorillo de Usategi

Por último, otro ejemplar de la ceca celtibérica de SEKoBiRIKeS. En concreto el tipo de busto de anverso de 6 rizos, 2 torques y sin punto entre nuca y creciente, y con reverso de jinete con clámide y un solo pie visible. Es decir 6r-2t-0/C-1. Ambos estarían acuñados entre el último tercio del siglo II a.C e inicios del I a.C. Pesa 3 g, y su eje de cuños es a las 12 h.

De este modo, por su composición, podemos deducir que se trata de un tesorillo ocultado seguramente con motivo del conflicto sertoriano (80-72 a.C), y conformado únicamente por denarios ibéricos. Es una desgracia que haya desaparecido del museo donde fue depositado. Son circunstancias que no deberían suceder de ningún modo.

 

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Colección Cervera

Rafael Cervera Royo. Foto: cortesía de la Real Academia Nacional de Medicina

Rafael Cervera y Royo. Foto: cortesía de la Real Academia Nacional de Medicina

Rafael Cervera y Royo (1828-1903) fue un médico, político y numismático español que destacó sobremanera en esas tres facetas de su vida. Como médico fue un eminente oftalmólogo, pionero de esta especialidad en España. Como político, llegó a a ser congresista y senador, desde las filas republicanas que abogaban por una regeneración de la vida social, cultural y política en aquella España que derrocó a Isabel II. Como numismático, reunió una de las más importantes colecciones de moneda antigua hispana del momento.

Nació en Valencia el 24 de octubre de 1828 y cursó la carrera de Medicina en la Universidad Literaria de Valencia, para trasladarse después a París, donde fue alumno de Fisiología del prestigioso Claude Bernard, y especializarse en Oftalmología. Es considerado uno de los padres de esta especialidad médica en España. Se estableció en Madrid en 1854, donde obtuvo el doctorado y ejerció su profesión con notable éxito. Su práctica privada le proporcionó un alto nivel de vida, pues sus emolumentos eran muy altos para la época al ser la materia incipiente en un país donde los oculistas escaseaban y se cotizaban. Miembro de la Academia de Medicina, asistente habitual a los Congresos Internacionales de Oftalmología, dejó escrito un «Manual de clínica oftalmológica», y fue recompensado con la Cruz de Beneficencia por su comportamiento durante las epidemias de cólera de 1854 y 1855. De gran reputación profesional como clínico, seguramente su labor científica y docente se vio lastrada por sus inquietudes políticas, que le restaron tiempo y dedicación.

Efectivamente, desde el derrocamiento de Isabel II en 1869 participó activamente en política en la facción moderada del partido republicano federal, llegando a ser concejal, congresista y senador. Fue uno de los fundadores del Partido de Centro Republicano, y redactor habitual del periódico «La República Federal». Vinculado a la corriente regeneracionista cultural de la época, fue también fundador de la Sociedad Antropológica Española, ligada intelectualmente a la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos.

Denario de TuRIAZU. Gozalbes grupo V, 462a (mismo ejemplar). Ex-Cervera 1452, ex-HSA-12508, ex-Vico subasta 132

Denario de TuRIAZU. Gozalbes grupo V, 462a (mismo ejemplar). Perteneciente a la antigua colección Cervera (nº 1452), ex-HSA-12508, ex-Vico subasta 132

Y por último, en el campo que nos interesa, se puede decir que su figura como numismático se inscribe dentro del grupo de grandes coleccionistas de la segunda mitad del siglo XIX cuyos monetarios sirvieron de base para las importantes publicaciones y estudios de eruditos como Antonio Delgado, Alöis Heiss, Antonio Vives, etc… En aquellos momentos era muy importante la relación entre el estudioso, investigador o académico y el coleccionista, a la vez que empezaba a cambiar el perfil de éste: de ser una afición propia de nobleza o clero, la nueva burguesía conformada por médicos, oficiales, comerciantes, banqueros y togados, entre otros, va asumiendo costumbres hasta entonces propias de la nobleza o aristocracia. Como bien dice Gloria Mora en su magnífica semblanza de nuestro protagonista en «Rafael Cervera y el coleccionismo numismático en España» (Numisma 239, 1997, pp. 175-207) y de donde he extraído importante información para esta entrada: «Rafael Cervera es, así, prototipo del coleccionista de la época: un prestigioso profesional liberal con ambiciones políticas y grandes ingresos que dedica su tiempo libre y sus recursos a sus aficiones». Además de monedas, es conocido también que coleccionó pintura. Fue amigo personal de Sorolla, el cual le realizó y dedicó un retrato.

Denario de AREKoRATaS. ACIP-1759. Col. Numisma. Ex-Cervera 60, ex-HSA 12534, ex-Vico subasta 131.

Denario de AREKoRATaS. ACIP-1759. Col. Numisma. Perteneciente a la antigua colección Cervera (nº 60). ex-HSA 12534, ex-Vico subasta 131.

La colección Cervera abarcaba moneda antigua griega, romana, púnica e ibérica y visigoda hispana en un número de unos 2000 ejemplares de buena calidad en general. En palabras de Vives «no hizo colección hasta su estancia de regreso en Madrid, ya acreditado en su carrera». La fecha más antigua de compra que consta es de 1867, cuando adquiere piezas de Emporion a Estébanez Calderón. También nos cuenta ese autor cómo en la década de los sesenta del siglo XIX, el cambista Valentín Gil, de la calle Preciados 7 de Madrid, orientó su oficio hacia el comercio de monedas no ya con su valor intrínseco (como hasta entonces era lo habitual) sino como piezas de colección y le puso el nombre de Centro Numismático, publicando incluso un catálogo periódicamente. Se convirtió así en un punto de atracción para coleccionistas como Cervera. Otras compras las hizo nuestro doctor en alguno de sus viajes por la geografía española y europea, pero innegablemente su mayor éxito fue la adquisición de colecciones enteras, destacando las compras de las de Otín y Duaso y la de Pujol y Camps que sólo contenía iberorromanas. También de los monetarios del padre de éste, Joaquín Pujol y Santos, el de Antonio Filpo y Silva, y el de Miguel Tenorio de Castilla, entre otros. Del mismo modo, consta que adquirió parte del tesoro de La Capilla, aparecido en Carmona, de monedas visigodas. Asimismo compró una selección de la famosa colección de José Mª de Vera (que integraba el monetario de Antonio Delgado) y de la de Sánchez de la Cotera (antes de que Vives confeccionara su álbum de improntas).

Denario de TuRIAZU, Gozalbes grupo II, tipo 13a (mismo ejemplar), perteneciente a la antigua colección Cervera (1435), ex-HSA 12518, ex-Vico subasta 131

Denario de TuRIAZU, Gozalbes grupo II, tipo 13a (mismo ejemplar), perteneciente a la antigua colección Cervera (nº 1435), ex-HSA 12518, ex-Vico subasta 131

Su renombre como excelso coleccionista es atestiguado por los principales autores de la época. Celestino Pujol y Camps dejó escrito en el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 5, 1884, refiriéndose a dos «ases» de LUTiAKoS: «Estos dos ejemplares ha poco tiempo que ingresaron en el escogido acopio de monedas ibéricas que con gran empeño y no menores dispendios viene juntando D. Rafael Cervera, cuyo monetario posee el del sr. Otin y Duaso, en otros tiempos muy nombrado».

La Moneda Hispánica. Antonio Vives y Escudero.

La Moneda Hispánica. Antonio Vives y Escudero.

También Vives le menciona en su libro «La Moneda Hispánica» en varias ocasiones: «tuvimos la suerte de ver y estudiar a toda satisfacción, durante no días ni semanas, sino meses y aun años, la rica colección de nuestro inolvidable amigo don Rafael Cervera y Royo, quizás la mejor que se había formado en Madrid en aquella época. De ella sacamos improntas en su totalidad, pero especialmente de la hispánicas, y formamos un álbum que nos ha servido no poco durante los años 1894 a 1920, puesto que algunas de sus improntas han venido a completar las láminas de esta obra. Respecto de la colección misma, salió de España y hoy se guarda en la Hispanique Society de Nueva York. Dicha colección se logró a fuerza de constancia y no pequeños dispendios, hasta el punto de que me decía entonces su dueño que le costaba más de treinta mil duros, cantidad fabulosa en aquella época para tal clase de colecciones».

Rue de la Paix, Paris, 1902. François Courboin

Rue de la Paix, Paris, 1902. François Courboin

La colección Cervera se vendió finalmente en París en 1902. Con la intención de evitar su dispersión y seguramente por mediación de Vives (amigo de ambos) y quizá a través del anticuario J. G. Meunier, la colección fue adquirida por el multimillonario norteamericano Archer M, Huntington. Así se lo contó éste a su amigo Jorge Bonsor en una carta personal fechada el 8 de marzo de 1902: «Posiblemente hayas oído que he adquirido las colecciones numismáticas de Cervera y Codera en París». La noticia causó impacto pues fue mencionada incluso en el Bulletin International de Numismatique de 1902: «un rico coleccionista aficionado americano, M.H., ha adquirido la importante colección de monedas de la España antigua y moderna formada por Cervera, y asimismo la bella sección de moneda árabe de España formada por M. Codera y Zaidín. Se trata de una colección de una importancia equiparable a la de Vidal Ramón» (se refiere a la Vidal-Quadras).

Rafael Cervera falleció poco después, el 7 de febrero de 1903, en Barcelona, a donde se había trasladado en 1901 por problemas de salud.

De este modo, todas sus monedas acabaron integradas y mezcladas con el resto de la colección del magnate, conformada tras múltiples y variadas compras, y sin nada que las diferenciase o identificase del resto. Acabó así en los fondos de la HSA y, posteriormente, de la ANS en calidad de depósito (aunque se mezcló aquí con gran número de monedas, por lo menos conservó las referencias y etiquetas propias de la HSA). (Para más detalles, puedes ver la entrada de este blog sobre la Colección Huntington).

La Colección Cervera. Moneda antigua de Hispania.

La Colección Cervera. Moneda antigua de Hispania.

El trabajo de Mª Paz García-Bellido y William Metcalf, y un equipo bajo su dirección, ha conseguido la identificación e individualización de todos los ejemplares de la colección Cervera integrada en la de la HSA, y fruto de ello han publicado, a finales del 2014, «La Colección Cervera. Moneda antigua de Hispania». Este libro resulta imprescindible para los que quieran profundizar en la biografía y monetario de nuestro coleccionista valenciano. Esta entrada en el blog no es sino un resumen y unas pinceladas que espero y deseo que animen a su lectura.

Como decía, el trabajo de estos dos importantes investigadores y por supuesto la existencia, afortunadamente, de dos elementos que aunque separados por más de cinco mil kilómetros de distancia pudieron ser analizados conjuntamente, fueron clave para resolver el problema.

American Numismatic Society

American Numismatic Society (New York). Antigua sede.

Por un lado, en la American Numismatic Society (ANS) de Nueva York se conservaba un manuscrito que registra las monedas de la colección Cervera. G. K. Jenkins había estado trabajando con él en su elaboración del Sylloge Nummorum Graecorum. Se trata de un documento de incuestionable valor, pues proporciona datos detallados del peso, diámetro, descripción de anverso y reverso, precio de compra, valoración y procedencia (con la identificación del coleccionista) y una numeración. Es lógico pensar que llegó junto con la colección Huntington para su estudio, a través de la Hispanic Society of America. Pero no es posible afirmar con seguridad ni la fecha de redacción ni su autor. En él figuran los nombres de 84 proveedores distintos, ya sean coleccionistas o comerciantes. El problema se planteaba en que no era posible identificar con seguridad en muchos casos a qué ejemplar exactamente se refería cada registro, al estar mezclados en la colección procedente de la HSA los pertenecientes antes a Cervera con los de otros orígenes.

Instituto Valencia de don Juan (Madrid)

Instituto Valencia de don Juan (Madrid)

Pero por otro lado, Mª Paz García-Bellido encontró en el Instituto Valencia de Don Juan (IVDJ) de Madrid el álbum de improntas de la colección Cervera confeccionado por Antonio Vives, primer director de la institución. En él figura la fecha de 1895, y muchas de ellas fueron utilizadas por él mismo para su obra La Moneda Hispánica, finalizada en 1906 pero no publicada hasta 1926, fallecido ya para entonces (la obra fue acabada por Gómez-Moreno tras el fallecimiento de Vives el 19 de mayo de 1925). De este modo ha sido posible conocer qué monedas de la HSA procedían de Cervera y establecer, con los datos del registro manuscrito, su pedigree.

Denarios ibéricos en la colección Cervera

Denarios ibéricos en la colección Cervera

De los casi 1600 ejemplares de la colección Cervera encuadrables dentro de la categoría de monedas antiguas de Hispania, 78 eran denarios ibéricos. La ceca más representada es la de TuRIAZU, con 13 ejemplares.

Tras un litigo entre la HSA y la ANS, finalmente la colección Huntington fue subastada por la casa Sotheby´s en un solo lote y adjudicado a un consorcio creado al efecto. Éste a su vez lo repartió entre sus componentes, quedando el grupo de moneda antigua hispana en manos de la casa Vico, que lo subastó en tres sesiones diferentes durante el año 2012. Toda la información detallada está en la entrada correspondiente a la colección Huntington de este mismo blog.

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Tesorillo de Fuente Álamo

La primera referencia a este tesorillo se la debemos al erudito granadino Manuel Gómez-Moreno, en sus «Notas sobre Numismática Hispana» (Misceláneas I, Antigüedad, p. 183, 1949), donde dice: «Cerca de Cartagena, en Puente Álamo (es una errata, pues el nombre correcto es Fuente Álamo de Murcia, no existiendo ningún Puente Álamo en la zona), salió uno de estos últimos (se refiere a denarios de IKalKuSKeN) con 1.268 denarios romanos, de hasta pasada la mitad del siglo I a. de C.».

julio-cesarPompeyo-MagnoNo existen más datos acerca de este ocultamiento. Tampoco se sabe nada del paradero de esos 1.269 denarios ni más detalles sobre su descubrimiento ni composición. Si nos atenemos al dato que aporta de que hay denarios romanos de «hasta pasada la mitad del siglo I a.C» podemos deducir que su ocultamiento probablemente se produjo como consecuencia de la inestabilidad social fruto de la II guerra civil de la república romana, cuyos protagonistas principales fueron Julio César y Pompeyo (49-45 a.C.). Sabemos que asesinado Pompeyo Magno en Egipto y tras la derrota de Tapso, sus hijos Cneo Pompeyo el Joven y Sexto Pompeyo, junto con el general Tito Labieno, huyeron a Hispania y allí organizaron una rebelión, que acabó fracasando con la definitiva victoria de César en la batalla de Munda (45 a.C.) que puso fin a la guerra. Además, la armada cesariana, al mando de Cayo Didio, hundió la mayoría de los navíos pompeyanos en una batalla naval frente a Cartagena.

Fuente Álamo de Murcia. Foto: García

Fuente Álamo de Murcia. Foto: García

Durante siglos, las tierras de la actual Fuente Álamo de Murcia (existe otra Fuente Álamo, en Albacete) fueron el paso natural desde el valle del Guadalentín (el río del mismo nombre es un importante afluente del Segura) a las llanuras de litoral cercanas al mar Menor y al puerto de Cartagena.

Se trata del único tesorillo con denarios ibéricos (un IKaLKuSKeN en este caso) hallado en la región de Murcia. Su proporción es de una mayoría abrumadora de denarios republicanos romanos como hemos visto (1268/1). De todos modos, sí que se constatan hallazgos esporádicos, y a este respecto es digna de mención la colección Blaya que vamos a analizar a continuación.

apostolicaEn «La circulación monetaria de la Tarraconense», Ripollés nos dice (pp.116 y sig): «En diciembre de 1949 el Medagliere de la Biblioteca Apostólica del Vaticano engrosó sus fondos con una colección formada por 3.760 monedas donadas por la sra. Pilar de la Canal, viuda de Blaya, residente en la ciudad de Murcia. La composición del conjunto de las monedas acuñadas en la Península durante la antigüedad nos hace suponer que, en suma, la colección se formó con aportes de la región».

Las únicas monedas de plata eran 1 dracma de Emporiton (Vat. 31; Guadán 543), 1 denario de KeSE (Vat.46; Vives XXXI-11), 3 BoLSKaN (uno forrado) (Vat. 62,64,65; Vill 1979a 485), 1 BoLSKaN (Vat. 63; Dominguez 1979a tipo A; MAN 1175), 1 TuRIAZU (Vat.77; Vives LI-7; MAN 2794) y 1 IKaLKuSKeN (Vat. 90; MAN 2058).

Nos consta que Pedro Luis Blaya y Saavedra había heredado una colección de pintura de su tío Eulogio Saavedra (y éste a su vez de José Musso Valiente). Eulogio Saavedra Pérez de Meca (1827-1896) fue un importante coleccionista de antigüedades que había donado un considerable número de objetos (hachas pulimentadas, objetos líticos y cerámicas ibéricas entre otros) al Museo Arqueológico de Murcia y, tras su muerte, otro lote aún más significativo y de mayor calidad al MAN. Residió en Lorca gran parte de su vida y publicó diversos ensayos históricos donde aludía a antigüedades lorquinas («Inscripciones romanas en Lorca», «Glorias de Lorca», «El Castillo de Lorca», «La Lorca romana», etc.), y en el Semanario El Lorquino publicó noticias referentes a excavaciones arqueológicas en el país. Su obra «Tartesos y los pueblos del Sud-Este de España en la Antigüedad» ha sido reeditada en el 2004. Es prácticamente seguro que la colección numismática de Blaya provenga de la de Saavedra.

Denario de IKaLKuSKeN, clase I, tipo 9

Denario de IKaLKuSKeN, clase I, tipo 9. No perteneciente al tesorillo.

Volviendo al tesorillo que nos ocupa, y del que tan poco podemos contar, hay que señalar que viene catalogado erróneamente por duplicado en «Tresors monetaris de la Peninsula Iberica …» de L. Villaronga, con las numeraciones 58 (con el nombre de Fuente Álamo) y 129 (con el nombre de Cartagena) de su repertorio. En ambos la composición que señala es idéntica, así como la bibliografía que aporta, si bien difiere la cronología que estima, siendo la correcta la del nº 129, es decir, un ocultamiento con motivo de las guerras pompeyanas conteniendo denarios ibéricos y romanos. Indudablemente se trata del mismo tesorillo.

El único ejemplar de denario ibérico presente en el tesorillo era, en palabras de Gómez Moreno, de la ceca que acuñó con la leyenda IKaLKuSKeN, lo que en cierto modo es lógico pues su muy probable localización en la actual Iniesta la hacen la más cercana al lugar del hallazgo. Villaronga los clasifica en cinco clases distintas en el estudio que realizó de la ceca en 1988 «Els denaris iberics d´IKaLKuSKeN». No podemos saber a cual de ellas podría pertenecer el ejemplar mencionado. Puestos a especular, sería congruente que fuese un clase V, pues son los más modernos, seguramente del primer tercio del siglo I a.C.

Denario de IKaLKuNSKeN clase V, tipo 73. No perteneciente al tesorillo.

Denario de IKaLKuNSKeN, clase V, tipo 73. No perteneciente al tesorillo.

 

 

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