Tesorillo del Cerro de la Miranda

En 1947, en el Cerro de la Miranda, un alto situado en el municipio palentino de Fuentes de Valdepero, a 9 km de Palencia, un campesino encontró en un pozo un conjunto de joyas y monedas mientras labraba la tierra. Sin dar parte del hallazgo, vendió el tesorillo en el mercado de antigüedades, y quedó disgregado en varios lotes. Dos de estos lotes fueron finalmente adquiridos por el Estado e ingresados en el Museo Arqueológico Nacional. Ambos estaban formados exclusivamente por joyas.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

El primero de ellos, adquirido por Orden Ministerial de 13/10/1955, estaba formado por cinco brazaletes y seis torques. El segundo, adquirido por Orden Ministerial de 22/10/1956, por cuatro brazaletes y cuatro torques.

La gestión de compra la realizó el director del MAN, Joaquín Mª de Navascués, con la ayuda de la Dirección General de Bellas Artes. Las poseía un anticuario, que en primera instancia dijo que creía que procedían de Tordesillas, para más tarde indicar que fue encontrado “arando un campo en término de Valdecepeda, provincia de Palencia” (esto lo señala así Almagro Basch, pero constato que no existe tal localidad, que ha de tratarse de Fuentes de Valdepero, de parecida fonética, donde hoy en día sitúan el hallazgo otros autores).

Por otro lado, un tercer lote compuesto por un torques y un brazalete había acabado en la colección de Fernando Calzadilla, de Badajoz, según publicó A. Blanco Freijeiro en AEspA 30, nº 96, 1957, que posteriormente fue adquirida por el Estado, en 1984, para el Museo Arqueológico de Badajoz.

Hay indicios de que algunas otras piezas de orfebrería presentes en los Museos de Jaén y de Córdoba quizá pertenezcan también a este tesoro.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Y por último, y la parte que nos atañe, un lote de doce denarios ibéricos que pasaron a poder del ingeniero de armamento José Manuel Villegas Silva.

Parece ser que había más denarios, alguno romano, según insinúa Martín Almagro Basch, autor de la primera referencia publicada de este tesoro, en Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales 16-18, 1955-57, Madrid 1960, pp.33-49. Sabemos que posteriormente a esta publicación, el 8 de enero de 1960, Villegas donó al MAN estos doce denarios.

Almagro Basch en su trabajo describe no sólo las joyas sino también los denarios, referenciándolos al Vives, y dando su módulo y peso. Al final, repite su convicción de que faltan más piezas por inventariar: “debemos esperar que se pueda completar pronto el inventario de lo que aún no llegó al MAN ni ha salido a la luz y entre cuya parte figuran varias monedas. Denarios romanos e ibéricos, de los cuales ninguno ha llegado aún a nuestras manos, aunque tenemos la esperanza de poderlos incorporar un día al avance que estas líneas representan, para el estudio de este importante depósito arqueológico, del arte de los pueblos prerromanos célticos de la Meseta española”.

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

 

La siguiente noticia de este tesorillo la tendremos años después, cuando Navascués, en “Las Monedas Hispánicas del MAN”, tomo II, 1971, p.39, dice así:

“El 8 de enero de 1960, don José Manuel Villegas donó al Museo 12 denarios ibero-romanos hallados con diversas joyas de plata en el Cerro de La Miranda en las proximidades de Palencia. Dos lotes de tales joyas habían sido adquiridos para el Museo por el Ministerio de Educación y Ciencia según Órdenes de 13/10/55 y 22/10/56. De estas adquisiciones dió noticia don Martín Almagro Basch en la Memorias de los Museos Arqueológicos, agregando una mala descripción de las doce monedas que entonces poseía el señor Villegas.

Alhaja de plata perteneciente al tesorillo. MAN

Alhaja de plata perteneciente al tesorillo. MAN

Del ingreso de las monedas por donación de su propietario se dio cuenta en el siguiente volumen de las Memorias y en Numario Hispánico, refiriendo simplemente el hecho y sin hacer descripción ni inventario de las piezas. De cuanto dice el señor Almagro (p.33) y de cuanto se desprende de las circunstancias del hallazgo del tesoro de plata  y de su dispersión, dedúcese la sospecha vehemente de que las monedas regaladas por el señor Villegas no son más que una parte de las que aparecieran en el cerro de La Miranda”.

Y añade la siguiente nota al pie: “Nota: compuesto este trabajo, y en prensa ya, salió la “Numismática ibérica e ibero-romana”, de Antonio M. de Guadán (Madrid, 1969), en donde trata de los tesoros de Azaila y de Salvacañete sin decir cosa alguna de interés, ni del centro en el que se conservan. No trae el tesoro del Cerro de La Miranda”.

Resulta llamativa la crítica tan agria que realiza Navascués tanto de Almagro como de Guadán. Y todavía más cuando tampoco él da mucha mejor información de las monedas: “las doce monedas del Museo se distribuyen así en detalle: Arsaos: una moneda; Secobirices: 7 monedas; Turiasu: 4 monedas. Total: 12 monedas”. Increíble. Almagro, a pesar de lo que dice Navascués, no daba una tan mala descripción de las piezas. No nos detendremos en ella, pues disponemos de las fotos de los ejemplares, que se encuentran, como hemos dicho, depositados en el MAN. Estas fotos se encuentran a disposición del público en los enlaces correspondientes de http://ceres.mcu.es/pages/Main

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

Alhajas de plata pertenecientes al tesorillo del Cerro de la Miranda. MAN

 

En la bibliografía que trata de los hallazgos, podemos decir que frecuentemente se habla de tres tesorillos de Palencia:

-El tesorillo de Palencia I, que apareció en 1905 al acometer las obras del Puente de Hierro, sobre el río Carrión. Aunque se daba por desaparecido, según investigaciones de Javier Pérez Rodríguez (director del Museo de Palencia) y gracias a unos dibujos de época realizados por el erudito local Francisco Simón Nieto, tras pasar por manos de un anticuario inglés residente en Francia, actualmente se halla en la HSA prácticamente en su totalidad. Las fechas concuerdan perfectamente con la etapa de Huntington. No consta que contuviese moneda alguna.

-El tesorillo de Palencia II, que es el que nos ocupa, llamado de Cerro de la Miranda.

-El tesorillo de Palencia III es el denominado tesorillo de las Filipenses, compuesto por joyas y denarios ibéricos, al que próximamente dedicaremos una entrada en este blog.

Siguiendo con nuestro tesorillo, Villaronga, en su TMPI, le asigna la numeración nº 104, y lo clasifica entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.), y compuesto por denarios ibéricos exclusivamente. Como en otros tesorillos meseteños, están ausentes los denarios republicanos romanos (lo que dificulta su datación), y hay alhajas de plata.

Fuentes de Valdepero

Fuentes de Valdepero. Al fondo, el Cerro de la Miranda

Unas notas manuscritas de Villegas, que recordemos que fue el que adquirió los doce denarios, apuntaban que el hallazgo tuvo lugar en el Cerro de la Miranda. Este manuscrito, fechado en enero de 1957 y en paradero desconocido, felizmente fue copiado textualmente por K. Raddatz, y dice así: “Cerro de la Miranda: 1947, hecho al labrar una tierra en lo alto del Cerro de la M. El estado de conservación de los…objetos y su carencia de corrosión…, hacen sospechar estaba…encerrado en una vasija”. Y lo diferencia claramente del «Tesorillo de objetos suntuarios célticos hallado en el solar de la religiosas Filipenses de Palencia, de 1956«.

Pero existen muchos datos confusos en relación con este tesoro que pueden llevar a pensar que guarda alguna relación con el tesoro de las Filipenses. Sin embargo, el estudio de los cuños presentes en ambos conjuntos parece negar esta posibilidad, según Gozalbes (La ceca de Turiazu, p.69, 2009).

Veamos. En 1997 este mismo autor pensaba que era muy probable que el tesoro solo fuese una parte desgajada del tesoro de las Filipenses de Palencia (Palencia III). Delibes de Castro tambien manifestó que según informaciones del arquitecto Carlón (que dirigía las obras en el convento de las monjas Filipenses cuando apareció dicho tesoro) el del llamado del Cerro de la Miranda en realidad apareció aquí también, pero fue distraído, y se falseó su origen para evitar repartos y problemas legales.

Cualquier teoría al respecto puede ser cierta, pues la información en ningún momento fue completa. Puede tratarse del mismo tesoro, encontrado a la vez o en distintos momentos, o no tener relación alguna.  Se han perdido muchos de los detalles del descubrimiento y no se sabe prácticamente nada del contexto arqueológico de este conjunto pues no fue resultado de una excavación científica. Además, tampoco estamos seguros de su composición original pues pronto se dispersó en el comercio de antigüedades.

Mostramos ahora las imágenes de las piezas de este tesoro, depositado en el MAN, gracias al proyecto Ceres del Ministerio de Cultura, que las pone a disposición del público en los términos que se especifican al final de este trabajo. Mi agradecimiento a los responsables de dicho proyecto, al MAN y a los fotógrafos (ver nota a pie de página).

 

Denario de ARSAOS del tesorillo de Cerro de la Miranda. 3,40 g. Cabeza barbada, con peinado de muchos rizos distribuidos en tres niveles y sin adornos, un cuello característicamente largo, y ojo de factura natural, igual que el resto de la faz (los denarios de esta ceca suelen mostrar un rostro idealizado, con ojos desproporcionados en algunos casos, cuello corto, adornos en el peinado,…). En el ACIP no se incluye esta variante, pero considero que su peculiaridad lo merece. Por supuesto, también presenta arado y delfín, y reverso con jinete portando bipenne o cateia (no está claro qué arma es representada con esa forma de dardo), como es constante en esta ceca. Tengo un ejemplar con el mismo cuño de anverso.

95 copia

Arsaos es una ceca vascona, cuya localización ha de estar en las proximidades de Sangüesa (Navarra), posiblemente en el yacimiento de Campo Real. La cronología de su emisión se estima hacia finales del siglo II a.C y principios del I a.C.

 

Seko 1,4 y 33 denarios de SEKoBiRIKeS cuyo jinete del reverso no porta clámide y tiene un solo pie visible. Los tres presentan en su anverso un busto imberbe con peinado de los denominados rizos celtibéricos (semirrizos  en forma de semicírculos concéntricos que se afrontan muchas veces con otros, formando así círculos). Los tres ejemplares tienen ocho rizos (el segundo tiene uno superpuesto y podría considerarse como de 7 y 1/2). Dos de los ejemplares muestran dos torques (o un torques y un collar de cuentas), y un punto entre creciente y nuca, y el tercero sólo un torques y ningún punto. Vemos que el tamaño de la cabeza (respecto al cospel) es similar en todos ellos. Sus pesos son 4,68 g inusualmente alto, 3,31 g  y  3,72 g.  respectivamente.

Yo los clasifico a los dos primeros como 8r-2t-1 / S-1p  (8 rizos-2 torques-1 punto / Sin clámide-1 pie). Y al tercero como 8r-2t-0 / S-1p

 

En este ejemplar, el jinete tampoco presenta clámide, pero tiene ambos pies visibles.

El busto del anverso tiene el peinado en seis rizos concéntricos y se adorna con dos torques (según autores, un torques y un collar de cuentas). No hay ningún punto entre creciente y nuca. Sería un 6r-2t-0 / S-2p. El ACIP asigna a estos ejemplares sin clámide y dos pies (sin entrar en más consideraciones) el número ACIP-1873. Pesa 3,80 g.

 

Los otros tres ejemplares restantes de SEKoBiRIKeS presentan un jinete de reverso portador de clámide y con los dos pies visibles. El busto del anverso presenta los característicos rizos descritos pero esta vez en número de seis. Sólo en uno de ellos podemos asegurar que su cuello se adorna con dos torques, debido al mal estado de conservación de los otros dos ejemplares. No parece que presenten ningún punto entre creciente y nuca.

Seko 5y6

A estas variantes de jinete con clámide y los dos pies visibles se les asigna el ACIP-1875. Sus pesos respectivos: 3,62 g, 3,57 g y 3,42 g.

La localización de esta ceca no es el yacimiento romano de Segóbriga, en Cabeza del Griego, Saelices (Cuenca), sino seguramente hay que buscarla en el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos), en el territorio celtibérico de los arévacos. La cronología de las emisiones de sus denarios se sitúa entre el último tercio del siglo II a.C y principios de siglo I a.C.

Por último, cuatro denarios de la ceca de TuRIAZU, todos ellos del grupo V de Gozalbes, y, dentro de este grupo, todos ellos pertenecientes a la fase intermedia. Sus cuños guardan bastante semejanza entre sí. De izq. a dcha. y de arriba a abajo, son, según consta en «La ceca de Turiazu», la excelente monografía de Gozalbes, los ejemplares catalogados con los números 299q, 303e, 421c y 464d. Sus pesos son 3,82 g, 4,05 g, 3,29 g y 3,35 g.

Turi

 

Este grupo V empieza a emitirse hacia el 120-115 a.C y acaba seguramente en el 70 a.C, con el fin del conflicto sertoriano. Se caracteriza por presentar en el anverso los signos ibéricos Ka-S-Tu, y las patas traseras del caballo del reverso recogidas y por encima de la leyenda. Los primeros cuños de este grupo son los del «tipo Alagón» (por aparecer significativamente en este tesorillo), y los últimos presentan un busto de anverso con un llamativo prognatismo mandibular (como el de Carlos I de España). Os muestro un ejemplar de ambos, de mi colección:

38y88

 

El grado de desgaste similar en los doce denarios coincide con la cronología aproximadamente simultánea de ellos. También encaja perfectamente que la ceca más próxima al lugar del hallazgo, la arévaca de SEKoBiRIKeS, es la más representada en él. Sabemos que esa zona de Palencia era territorio vacceo. Los vacceos no acuñaron moneda alguna, pero, como vemos, sí la utilizaron y atesoraron.

Se trata pues de un típico tesorillo de los denominados meseteños, con alhajas y denarios ibéricos y ausencia de romanos, ocultados con toda probabilidad con motivo de la situación de inestabilidad que provocó el conflicto sertoriano (80-72 a.C.) en estas tierras.

 

 

Quiero agradecer a mi amigo Juan Denarios su inestimable trabajo en el tratamiento de imágenes con el único fin de hacerlas más atractivas en este blog.
Las imágenes de las joyas y denarios que aquí aparecen reproducidas lo son, ateniéndonos a las condiciones legales, como uso privado y no lucrativo y con fines divulgativos, y no podrán ser utilizadas por terceros. Todas pertenecen al Museo Arqueológico Nacional, y son obra de A. Martínez Levas (todas las joyas excepto la 2 y 14, de A. Boyero y M. A. Otero respectivamente) y de M. A. Camón Cisneros (todas las monedas). Gentileza de http://ceres.mcu.es   Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. Mi agradecimiento a todos ellos.
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Denario de KoLOUNIOKu

Denario de KoLOUNIOKu. Subasta Áureo Selección 20/03/14 (foto gentileza Áureo)

Denario de KoLOUNIOKu. Subasta Áureo Selección 20/03/14 (foto gentileza Áureo)

Actualizado el 16 de marzo de 2021

En la subasta Áureo Selección del 20 de marzo de 2014, con el lote nº 4, el denario de KoLOUNIOKu que mostramos arriba alcanzó un precio de adjudicación de 7500 euros, estableciendo así el récord de máxima cuantía alcanzada por un denario ibérico en subasta pública hasta ese momento. Este mismo ejemplar ya había sido subastado anteriormente por esta prestigiosa casa en marzo del 2003 (lote nº 6: precio de salida 3300 euros, alcanzando los 5100 euros de adjudicación), y también (según amablemente me comunica el amigo de nick «Despiertus») por José A. Herrero el 24/03/88 (lote 47) con precio de salida libre.

En esta última ocasión su precio de salida había sido de 5000 euros, y las pujas fueron sucediéndose hasta alcanzar el valor indicado de 7500 euros. Pero una vez adjudicado, el Estado ejerció el derecho de tanteo y el ejemplar pasará a formar parte del monetario del Museo Arqueológico Nacional, según fuentes muy fiables de la citada casa barcelonesa. Como sabréis, el derecho de tanteo es una prerrogativa del Estado que le faculta para adjudicarse una pieza al mismo precio del máximo alcanzado, y le evita tener que intervenir en la pugna de las pujas.

Se trata del mismo ejemplar, sin duda alguna, que el que se muestra en la obra Ancient Coinage of the Iberian Peninsula (ACIP) de Villaronga y Benages, con el nº 1823, aunque en ésta el peso que indican es de 3,35 g y en el catálogo de la subasta 3,71 g, una diferencia muy apreciable. En la mencionada subasta de Herrero el peso señalado era de 3,96 g. Para mayor sorpresa, tampoco coincide con el peso referido en el Corpvs (CNH) para este mismo ejemplar (CNH-2): 3,63 g. El Corpvs Nvmmvm Hispaniae (CNH) era el catálogo de referencia para la clasificación de la moneda prerromana hasta la aparición, en 2011, del ACIP. Ambas obras son del mismo autor, el prestigioso investigador numismático Leandre Villaronga, y en bastantes casos, como el que nos ocupa, se utiliza incluso la misma foto (de su archivo privado). Seguramente se trata de alguna errata, lo mismo que lo es su atribución al tesorillo de Palenzuela en el CNH y que ya no se menciona en el ACIP. Puedo asegurar que ese ejemplar no es ninguno de los dos de los que aparecen en la publicación de dicho hallazgo, ni en el trabajo de Monteverde ni en el de Fernández Noguera.

 

Teatro de Clunia

Teatro de Clunia (foto Goiko)

Esta ceca celtibérica de KoLOUNIOKu está localizada próxima al yacimiento de la Clunia hispanorromana (en la que no se han encontrado restos celtibéricos), en Peñalba de Castro (Burgos), concretamente en un cerro vecino denominado Alto del Cuerno.

Tito Livio da noticia de que en el año 75 a.C. Pompeyo asedió infructuosamente Clunia, donde se hallaba Sertorio, pero los rigores del invierno y las escaramuzas del pretor rebelde le hicieron desistir. Tras la muerte de éste en el 72 a.C. pudo finalmente tomarla. Según Dión Casio, lo mismo le ocurrió a Metelo en el 56 a.C., cuando pretendía conquistar la ciudad por su apoyo al levantamiento de los vacceos, y no fue hasta el año siguiente que Afranio, legado de Pompeyo, pacificó la ciudad y la región.

Tenemos pues una Clunia celtíbera, concretamente arévaca, con buenas relaciones con sus vecinos vacceos, que debió ser un importante enclave en su época, sobre todo hacia el siglo III a.C. según atestiguan sus restos cerámicos. Apoyó a Numancia contra Roma. Años después tomó partido por Sertorio y más tarde ayudó a los vacceos en su rebelión. Probablemente su nombre fuese Klouniok (escrito KoLOUNIOKu por la dificultad en transcribir su idioma con el alfabeto ibérico que utilizaban), pues sabemos que además de denarios emitió unidades de bronce con leyenda latina CLOVNIOQ pero estilo indígena.

Unidad de bronce con leyenda CLOVNIOQ (Subasta 137-Vico)

Unidad de bronce con leyenda CLOVNIOQ
(Subasta 137-Vico)

Plinio el Viejo, en su Historia Natural (escrita hacia el 77 d.C) nos dice: «A los arévacos les dio el nombre el río Areva. De ellos son seis poblaciones, Secontia y Úxama, nombres que se emplean también en otros lugares, y además Segovia y Nova Augusta, Termes y la propia Clunia, confín de la Celtiberia». También Ptolomeo la sitúa entre los arévacos.

En tiempos de Tiberio (14-37 d.C), emitió bronces de leyenda CLVNIA. En estos momentos la ciudad, claramente romanizada, ya se había trasladado al amplio cerro vecino, el Alto de Castro. La causa más probable de este traslado sería el haber apoyado primero la causa sertoriana y posteriormente el levantamiento vacceo del 56-55 a.C.

denario de Galba (cortesía http://www.denarios.org)

Como anécdota cabe señalar que en el 68 d.C. se encontraba en Clunia refugiado el gobernador de la Tarraconense, el general Svlpicio Galba, cuando recibió la noticia de la muerte de su enemigo Nerón, contra quien se había sublevado. Allí mismo fue aclamado como nuevo emperador por la Legio VI Victrix, partiendo entonces hacia Roma. Seguramente de ahí le viene el nombre de Colonia Clvnia Svlpicia, mencionado por Ptolomeo.

 

Pero tras este repaso histórico, estudiemos un poco sus denarios.

Probablemente fueron acuñados en el primer tercio del siglo I a.C.

En el anverso el peinado del busto de varón está formado por una serie de semicírculos concéntricos que han venido a denominarse «rizos celtibéricos». Asimismo presenta dos torques, o un torques y un collar de cuentas, según interpretaciones. Hay un signo ibérico Ko tras la nuca. 

Se conocen dos variantes tipológicas de denarios de esta ceca, ambas de extremada rareza:

  • ACIP 1823: tras la nuca, sobre el signo ibérico Ko, presenta dos barras paralelas que es lo que le hace característico. Conocemos tres ejemplares: Uno es el denario que nos ocupa, ahora en el MAN, otro en el Museo de Palencia perteneciente al tesorillo de Palenzuela, y otro perteneciente a la colección Cores subastado por Vico el 15/11/18.
  • ACIP 1822: presenta las dos barras paralelas verticales debajo de la barbilla (manteniendo el signo Ko tras la nuca). Conocemos cinco ejemplares: uno en el British Museum, otro en el Museo de Palencia perteneciente al tesorillo de Palenzuela, otro subastado por Cayón (03/07/18) y los otros dos subastados por Áureo (27/05/99 y 14/03/19). Estos dos trazos paralelos, tan peculiares, también aparecen en algunos de sus bronces (que, recordemos, llevan leyenda latina CLOVNIOQ).

Estos dos trazos paralelos, tan peculiares, también aparecen en algunos de sus bronces (que, recordemos, llevan leyenda latina CLOVNIOQ).

En el reverso, sólo destacar que el jinete porta lanza y casco con cimera y penacho como los de SEKoBiRIKeS, y la leyenda KoLOUNIOKu. Todo similar en ambas variantes.

 Estos son los dos denarios de esta ceca publicados por Fernández Noguera en 1945 y luego por Monteverde en 1947, pertenecientes al tesorillo de Palenzuela.

 

ACIP-1822 Arriba: foto Fernández Noguera Debajo: foto Monteverde

ACIP-1822
Arriba: foto Fernández Noguera
Debajo: foto Monteverde

ACIP-1823 Arriba: foto Fernández Noguera Debajo: foto Monteverde

ACIP-1823
Arriba: foto Fernández Noguera
Debajo: foto Monteverde

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estela de Clunia. Museo de Burgos

Estela de Clunia. Museo de Burgos

Estela de Clunia

«…con relieves en ambos lados, se ve en uno de ellos un jinete con lanza y rodela; el conjunto está encerrado en el círculo que forma una serpiente, animal ctónico entre griegos y romanos, cuya presencia viene a confirmar y reforzar al mismo tiempo la significación funeraria del tema del jinete. Al otro lado hay una composición de sentido netamente funerario: un buey mordido por un felino y todo el conjunto rodeado por un círculo que forman tres serpientes, dos de las cuales parece que tratan de morder a dos peces situados debajo. Estas estelas de Clunia son de una importancia extraordinaria, ya que prueban que todas estas representaciones de jinetes poseían para los indígenas un sentido funerario muy claro. Su idea dominante es la heroización del difunto…» José María Blázquez, en «Imagen y mito: estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas».

 

 

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Tesorillo de Larrabezúa

El 17 de febrero de 1767 cuatro hombres realizaban trabajos forestales en un robledal del monte Lejarza , en Larrabezúa (Vizcaya), por encargo de Manuel Antonio de Zugasti, propietario de aquellos terrenos. Francisco de Galarza, que dirigía la pequeña cuadrilla, ordenó a Sebastián de Zavalla abrir una zanja, el cual “advirtió que a unos golpes de la azada se resistía alguna cosa”, comprobando que se trataba de una cadenilla que parecía ser de plata. Continuaron cavando “con mucho cuidado hasta tropezar, a distancia de una vara aproximadamente, con otras dos varillas enroscadas de igual largo que la citada cadena y al parecer del mismo metal, dos medias lunas o lemas o sortijas enlazadas y otras distintas piezas extraordinarias”. Había también unas ciento veinticuatro monedas idénticas a otras que, según Galarza, aparecieron antes de descubrirse aquellos adornos.

montes de Larrabetzu (foto J.Maruri)

montes de Larrabetzu (foto J.Maruri)

Eran del tamaño de un real de plata “y parecían ser de plata con el sello a saber: por una cara de un caballo enjaezado con su ginete vestido al parecer de cota de malla con espada en algunas de las piezas y en otras con lanza, y al pie unos caracteres de letras que por no ser del estilo de las que al presente se usan ni aun de las de mucha antigüedad no se pueden leer su contenido, y por la segunda cara la caveza de un hombre con su pelo enrizado, barba larga y en ello de cota de malla y a la parte superior de la caveza unos caracteres al parecer de guarismos romanos que tampoco se puede leer su número o indicación en algunas de dichas monedas, en otras una media luna; en otras una O y en otras unas figuras similidas a la M y A, y habiendo profundado y seguido dicha zanja con todo cuidado en el largo de cosa de una vara se encontraron unas ciento y veinticuatro piezas poco más o menos de monedas de la figura y tamaño referido”. Galarza se hizo cargo de todo ello, incluidas dos monedas que se había guardado Zavalla, otras cinco Juan de Messo y catorce más que dieron a varios vecinos de Larrabezúa «que las quisieron para verlas por curiosidad y las fiaron por no ser noticiosos del cuidado que se requieren en iguales asuntos como inauditos en estos países hasta el presente».

Al día siguiente puso a Zugasti al corriente del hallazgo, personándose éste inmediatamente en el lugar para continuar la excavación y ver “si se puede descubrir algunas otras, o más monedas en dicho parage en el qual unicamente ha encontrado algunas tres piezas de dichas monedas que quedaron entre la tierra, haviendo desmenuzado y pasada toda la extraida, con el major cuidado por criba o tamiz”.

Fue nombrado depositario de todos aquellos materiales, obligándose “a dar quenta y razón siempre que por juez competente se le mandase bajo de las penas impuestas contra los Depositarios Reales que no dan cuenta y son obligados”. Estos fueron los hechos tal y como se relatan en los “Autos hechos a pedimento de D. Manuel Antonio de Zugasti, vecino de la N. Villa de Bilbao ante D. Francisco de Bazares, alcalde y juez ordinario de la N. villa de Larrabezúa…”.

Historia general de Vizcaya, J.R. de Iturriza

Historia general de Vizcaya, J.R. de Iturriza

Labayru vio este documento original en el archivo privado de la casa Nafarroa, en Amorebieta, del que transcribió las declaraciones de Galarza y Zavalla (Estanislao J. de Labayru: “Historia general del Señorío de Bizcaya”), y añade que fueron posteriormente enviados aquellos objetos a la Real Academia de la Historia.  Según refiere Juan R. de Iturriza y Zabala en “Historia general de Vizcaya”, cuyo manuscrito fechado en Berriz en 1785 se conserva en la RAH (existe otro manuscrito fechado en Munitibar en 1793 y conservado en la Biblioteca de la Diputación de Vizcaya), únicamente envió Zugasti a la Academia las joyas y parte de las monedas «para saver de qué tiempo, y significado de sus caracteres, pero ninguno pudo descifrarlas». El mismo Iturriza tuvo ocasión de examinar ocho de las monedas que Zugasti conservó en su poder, «de plata finísima del tamaño de una pieza de dos reales de vellon».

Denarios como los descritos, dibujados en la obra de Lastanosa

Denarios como los descritos a continuación, dibujados en la obra de Lastanosa

Veamos la descripción que dio, escrita textualmente (salvo que, entre paréntesis, transcribo el signo ibérico que dibuja) :

1.ª En el anberso una cabeza barbicerrada, pelo gironado como el de los mulatos, nariz larga: bajo el pescuezo la letra (S),  bajo de la barbilla (Tu) y en el pescuezo (Ka). Al reverso un ginete a la ligera de medio cuerpo desnudo con birretina y lanza enrristrada y a los pies del Cavallo (TuRIAZU).

2.ª Cara barbicerrada, pelo gironado; junto a la boca (delfín, auque no lo identifica como tal) en el cogote (arado, tampoco lo identifica como tal) en el reverso un ginete con una (dibuja aquí una flecha con la punta hacia arriba) en la mano, y a los pies del Cavallo (ARSAOS).

3.ª Cara barbicerrada: en el cogote (Ka), bajo del pescuezo (S) junto a la boca (Tu) y en el reverso un ginete con lanza en mano; y a los pies del Cavallo (TuRIAZU, con pequeña diferencia al dibujar el 2º signo, sin trazo vertical).

4.ª Cara barbicerrada con collar en el pescuezo; y en el cogote (BoN). Al reverso un ginete a la ligera con lanza, y a los pies del Cavallo (BoLSKa) (falta N).

5.ª Cara barbicerrada, nariz larga, pelo gironado: en el cogote (BeNKoTa) y al reberso un ginete con sable en mano y a los pies del Cavallo (BaSKuNES).

6.ª Cara sin barba, en el cogote (Ku), y al reberso un ginete a la ligera con lanza en mano, y a los pies del Cavallo (AREKoRATa).

7.ª Cara sin barba; pelo gironado: en el cogote (creciente, no la identifica) bajo del pescuezo (S), y al reberso un ginete a la ligera con lanza en mano, y a los pies del Cavallo (SEKoBiRIKeS).

8.ª cabeza limpia, en el cogote (creciente, no la identifica), bajo del pescuezo (S), y al reberso un ginete a la ligera con lanza en mano, y a los pies del Cavallo (SEKoBiRIKeS).

Armario monetario de la RAH

Armario monetario de la RAH

El Consejo Supremo de Castilla, en marzo de 1767, remite un oficio a la RAH en el que se da cuenta del hallazgo y a su vez solicita que se satisficiese al descubridor “el valor de la plata para que no salga perjudicado”, y que las joyas y monedas se incorporasen al Monetario de la Real Academia de la Historia.

El 30 de marzo el Consejo informa mediante oficio que las monedas y objetos hallados ya han sido remitidos a la RAH y que Zugasti renuncia a la recompensa. La caja con el material se abrió en la RAH ese mismo día 30 de marzo, y es cuando se redactó un primer inventario:

Inventario de la monedas y demas piezas de plata que se encontraron en un monte sito en termino y jurisdicción de de la V. de Larrabezua, en Vizcaya, llamado de Lexarza, propio de D. Manuel Antonio de Zugasti, vecino de la V. de Vilbao, cuyos efectos por determinación del Supremo Consejo de Castilla se han entregado a la Academia de la Historia:

Ciento y quatro monedas desconocidas bien conservadas, y cinco no tanto. Diez quebradas, y quatro pedacitos de ellas. Son en todo 121 monedas.» A continuación, también describen varias joyas, con bastante detalle. Se deduce pues que los cuatro pedazos formaban dos monedas.

Se envía todo el material a D. Benito Martínez Gómez Gayoso (Archivero de la Corte, gramático y tesorero de la RAH) para su estudio y valoración y en octubre se da por terminada la evaluación del tesoro.

Este informe con el estudio definitivo de las piezas lamentablemente está desaparecido a día de hoy. Pero por suerte existe un documento de cinco de junio de ese año 1767, en el que el padre Martín Sarmiento, erudito benedictino que evidentemente ha tenido acceso a las monedas, hace constar cosas muy interesantes:

Museo de las Monedas Desconocidas Españolas

Museo de las Monedas Desconocidas Españolas

 “Noticia de unas Monedas antiguas de plata…que se desenterraron en Vizcaya: En el lugar de Larrabezua del señorío de Vizcaya… se descubrieron cabando en un monte las dichas monedas y dijes. Las monedas son 121, y todas que llaman de Lastanosa o Antiguas Españolas y todas desconcidas porque hasta ahora no ha avido literato ni español ni extrangero que aya leido la inscripcion que se halla debaxo de los pies del cavallo y el ginete, y estando las letras bien formadas tampoco ay erudito que conozca el mas minimo carácter o letra; ni sepa su valor …                 Llámanse de Lastanosa porque el aragonés Lastanosa juntó en un tomo que llamó Museo todas las monedas desconocidas, hizo su estampaje y las publicó sin entender ni una.”                                      

Se refiere al libro “Museo de las Medallas Desconocidas Españolas”, de Vincencio Juan de Lastanosa.

Más adelante sigue así: En Larrabezua se han descubierto 121 monedas de plata y desconocidas; y solo tres o quatro inscripciones diferentes se hallan en todas ellas. De estas 121 monedas desconocidas, las 60 son homogeneas y todas con la inscripción BaSKuNES. Las 32 también son todas homogeneas y con la inscripción TuRIAZU, y las 29 monedas restantes también son todas homogeneas excepto una 3 ó 4. La inscripción de casi todas es esta, SEKoBiRIKeS. A esto, poco o nada, se reduce lo que puedo decir de las 121 monedas desconocidas halladas en Vizcaya”.

Así pues, según lo que dice, había 60 ejemplares de BaSKuNES, 32 de TuRIAZU y 29 de SEKoBiRIKeS (aunque tres o cuatro dice que “no son homogéneas”). Previamente ya había dejado constancia de que solo había tres o cuatro leyendas diferentes. 

Mis conclusiones, en resumen,  son las siguientes: según declaró Galarza (el capataz de los trabajadores) había 124 monedas idénticas a otras que aparecieron antes de descubrir las joyas. A pesar de lo confuso de la frase, interpreto que eso quiere decir que el total de los ejemplares ha de ser mayor a 124. Además, posteriormente, al revisar el terreno, encontraron otras tres. Iturriza señala que Zugasti no envió todas a la RAH, y describe 8 de las que se quedó. Parece que éste incluso hizo una selección de los tipos pues 6 son de distintas cecas, los TuRIAZU los diferencia por el 2º signo, y posiblemente los SEKoBiRIKeS serían de dos variantes distintas (pues es una ceca con bastantes tipos).

Reconstrucción hipotética de los 8 ejemplares descritos por Iturriza

Reconstrucción hipotética de los 8 ejemplares descritos por Iturriza

Parece claro que a la RAH llegaron 121 ejemplares (119 y 4 pedacitos que formarían las dos restantes). Si interpretamos la palabra «homogéneas» de Sarmiento como «íntegras», tenemos 60 BaSKuNES, 32 TuRIAZU, y 25-26 SEKoBiRIKeS, más 3 ó 4 «no homogéneas» (o sea, partidas) quizá también de esta ceca. Faltan, como vemos, los ejemplares de las otras tres cecas que tan detalladamente describe Iturriza. Evidentemente, Zugasti no envió todas y había más de 121.

En «Moneda y circulación monetaria en el País Vasco», J.J. Cepeda habla de 148 ejemplares.

Isabel Rodríguez, que ha realizado un magnífico trabajo de investigación en los archivos de la RAH y del que he obtenido esenciales referencias bibliográficas con las que he podido acudir a las fuentes («Nuevos datos sobre el tesoro celtibérico de Monte Lejarza«), se refiere siempre a las 121 piezas que llegaron a la Academia.

Por otro lado, aunque se ha publicado que 8 de los ejemplares (los descritos por Iturriza) se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Bilbao, fuentes de toda solvencia de este museo me han confirmado que este dato es erróneo. Ni actualmente ni nunca han llegado allí.

Tristemente, la totalidad de las monedas que formaban parte de este tesorillo de Larrabezúa están en paradero desconocido. En el monetario de la RAH tampoco aparecen las 121 que llegaron, ni el inventario definitivo, como ya he dicho. Parece inexplicable. El primer Anticuario de la Academia (Conservador y responsable del Monetario) fue Miguel Pérez Pastor, en 1763. Pero falleció ese mismo año, y el cargo permaneció vacante hasta 1769. No había pues un responsable en las fechas que nos atañen.

Este tesorillo no aparece citado en el repertorio de la obra TMPI de Villaronga.

                    

 

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Colección Huntington

Archer Milton Huntington (1870-1955) nacido en Nueva York, hispanófilo, millonario, filántropo y coleccionista de arte, antigüedades y monedas, reunió la más importante colección de numismática hispana allende nuestras fronteras. Los avatares alrededor de su nacimiento, circunstancias familiares y vida sentimental son dignos de una novela rosa y no entraremos aquí en ellos (a los curiosos os remito al apartado «Comentarios»).

HuntingtonHijastro del empresario de ferrocarriles estadounidense Collis P. Huntington, fue heredero de una de las mayores fortunas de los EEUU. Amante de los viajes, el arte y la cultura, pronto se enamoró de España, seguramente influido por sus lecturas de adolescencia (fundamentalmente George Borrow) y por un viaje que realizó a Mexico DF. Tal es así, que contrató a una profesora particular para aprender castellano, para, por fin, viajar a España por primera vez a los 20 años. Aficionado a los diarios personales, publicó «A Notebook in Northern Spain» seis años después.

Viajó varias veces más a España, recopilando libros, cuadros, esculturas, monedas y todo tipo de artilugios antiguos. Patrocinó y participó en varias excavaciones arqueológicas (en Itálica, por ejemplo). Coleccionó pintura (unos 800 cuadros) de grandes maestros españoles (Velázquez, El Greco, Goya, Ribera, Sorolla, Zurbarán, …), y formó una extraordinaria biblioteca (unos 200.000 ejemplares) con más de 15.000 libros anteriores al siglo XVIII, 250 incunables, manuscritos, Biblias iluminadas y primeras ediciones (de La Celestina y El Quijote, entre otras). En 1902 adquirió completa la inigualable biblioteca del Marqués de Jerez de los Caballeros.

Fundó la Hispanic Society of America (HSA) en 1904, para cumplir así el sueño de crear su propio museo. El edificio, situado en Manhattan, abrió al público en 1908. Encargó a Sorolla una serie de cuadros de temática española para decorar sus diversas dependencias: la «Visión de España«.

HSA2

Doctor honoris causa por la Universidad de Madrid, Yale, Havard y Columbia, y miembro de la Real Academia Española de la Historia,  de la American Geographical Society y del American Museum of Natural History, así como de la New York Historical Society y del Museum of the American Indian, entre otras prestigiosas fundaciones.

Son innumerables sus obras de patrocinio y mecenazgo cultural, fundamentalmente en España y EEUU, donde su labor filantrópica ha dejado una importante huella.

Su colección de numismática hispana ha sido si duda la más importante del mundo fuera de nuestras fronteras. Abarcaba todos los períodos históricos, con piezas muy variadas y con auténticas rarezas. Prácticamente estaba ya completa para 1905. En 1902 adquirió en París la colección de Rafael Cervera y Royo, en su época una de las más importantes en la materia en manos privadas. Muchas de sus piezas sirvieron de ilustraciones en «La Moneda Hispánica» de Antonio Vives, obra de catalogación de la moneda antigua española durante generaciones. 

TuRIAZU ex-Cervera, ex-Huntington 12506

TuRIAZU ex-Cervera, ex-Huntington 12506

Cervera había formado su colección de moneda hispánica incorporando monetarios anteriores, como los de Celestino Pujol y Camps, al que compró su colección hispánica en 1884, Joaquín Pujol y Santos (padre del anterior, moneda andalusí), Miguel Tenorio, Constantino Domingo Bazán, etc … La venta, realizada de forma privada, y comunicada por Huntington a su amigo Jorge Bonsor mediante una carta personal, fue mencionada incluso en el Bulletin International de Numismatique de 1902: «un rico coleccionista aficionado americano, M.H., ha adquirido la importante colección de monedas de la España antigua y moderna formada por Cervera, y asimismo la bella sección de moneda árabe de España formada por M. Codera y Zaidín. Se trata de una colección de una importancia equiparable a la de Vidal Ramón» (se refiere a la Vidal-Quadras, de nombre completo Manuel Vidal Quadras y Ramón, cuya colección también se acababa de vender en Francia en esas fechas).

En 1946, cedió en préstamo su colección a la American Numismatic Society (ANS) de la que había sido presidente y benefactor, con intención de que fuese estudiada y publicada, para lo cual contrató al eminente numismático G. Miles. En 1949 transfirió la propiedad de su colección numismática a la Junta Directiva de la Hispanic Society of America. Tras su fallecimiento en 1955, se descubrieron más de ocho mil monedas más en su caja fuerte de la Hispanic Society, que fueron igualmente prestadas a su vez a la ANS. Entre ellas había un asombroso número de piezas esenciales, entre los que destacaba el 50 excelentes de oro de los Reyes Católicos.

50 excelentes de los Reyes Católicos

50 excelentes de los Reyes Católicos

Más de un lustro después, acuciada por dificultades económicas ante la falta de patrocinadores, la HSA, que ya había tenido que vender alguna de sus obras de arte, contactó con un asesor para buscar alguna solución a sus problemas. Su consejo fue claro: debía vender parte de sus fondos, y lo más apropiado era que fuesen escogidos de entre los menos «populares» (vender parte de sus cuadros por ejemplo resultaría difícil de explicar). Así que se optó por elegir la colección numismática: no estaba expuesta en sus instalaciones, sino prestada a la ANS (donde tampoco se mostraba al público), y se consideraba que ésta no había cumplido escrupulosamente con lo estipulado (llevaba años sin publicar ninguna de sus secciones, por ejemplo). Incluso al parecer faltaban piezas (llegaron a sustraer incluso la célebre pieza de 50 excelentes de los RRCC, aunque, junto a otras piezas, fue recuperada).

En el 2011 la HSA decidió poner a la venta la colección numismática, otorgándola una tasación estimada en unos 25-35 millones de dólares. Con el propósito de mantenerla íntegra, se la ofreció al Ministerio de Cultura Español y al Banco de España, que declinaron la oferta ante la situación de crisis financiera mundial. La misma respuesta obtuvieron de diversas instituciones europeas y americanas. Así las cosas, decidieron venderla mediante pública subasta. La ANS trató de impedirlo, pero perdió la batalla.

El 8 de marzo de 2012, la prestigiosa casa Sotheby´s celebró la subasta de esta colección completa (37.895 monedas), en un solo lote y a sobre cerrado, con intención de mantenerla así íntegra y con la esperanza de que algún museo o institución se mostrara interesado. El mejor postor resultó ser un grupo conformado por numismáticos profesionales europeos, coleccionistas e inversores que se reunieron en forma de UTE para la ocasión, por un precio que no ha trascendido, pero que se estima en algo más de 26 millones de dólares. Uno de esos socios era la casa española de subastas numismáticas Jesús Vico S.A. El propio Jesús Vico, según me ha explicado recientemente en una agradable conversación, fue la persona escogida por el consorcio para hacer el peritaje y la valoración del lote, a fin de concretar el importe de su puja. La colección fue repartida entre los adquirientes, quedándose él, entre otras cosas, con la parte que nos interesa: los denarios ibéricos de la colección Huntington.

TuRIAZU ex-Cervera, ex-Huntington. Único ejemplar sin torques

TuRIAZU ex-Cervera, ex-Huntington 12518. Único ejemplar sin torques

Es importante señalar que un donante anónimo ha cedido temporalmente a la ANS un lote de 10.000 monedas de la colección, compradas al consorcio poco después de celebrada la subasta.  De ellas, unas 1000 conforman completa la impresionante colección de numismática visigoda, 3000 serían romanas (de plata y bronce), 4.000 serían acuñadas entre s.V y XV (incluida la magnífica colección de moneda hispano-árabe), y, por último, 2.000 serían celtibéricas, pero eso sí, en este caso las menos relevantes de entre ellas en cuanto a calidad o rareza, incluyendo algunos pocos denarios.

Estamos en condiciones de afirmar que la totalidad de los denarios ibéricos de la colección Huntington fueron a parar a las tres subastas realizadas por Vico en el 2012, salvo ese pequeñísimo número de ejemplares, que además o pertenecían a cecas corrientes o se encontraban en mal estado de conservación, según me explicó él mismo (y recordemos que fue él quien realizó la valoración de la colección completa, por lo que tuvo ocasión analizar todos los ejemplares sin excepción).

En los siguientes enlaces podréis disfrutar de todas estas piezas, de un pedigrí impresionante. Asimismo, quiero agradecer a Jesús Vico su amabilidad al aceptar mantener una entrevista conmigo (aprovechando su presencia en la convención numismática de Bilbao, organizada recientemente por Lavín) y así aclarar algunas circunstancias de las que fue testigo privilegiado.

Subasta 130-Vico, 26 de Junio 2012: 13 denarios de la ceca IKaLKuSKeN

Subasta 131-Vico, 9 de Octubre 2012

Subasta 132-Vico, 14 de Noviembre 2012

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Tesorillo de Tricio

En 1913, José Ramón Mélida, uno de los padres de la arqueología española (os podéis descargar una monografía sobre su vida y obra, por gentileza de la Real Academia de Historia), escribe un conciso informe publicado en el Boletín de la RAH nº 64, de 1914, que transcribo a continuación:

Monedas encontradas en Tricio:

D. Roque Sillero, catedrático del Instituto de Logroño, comunicó al sr. Director de la Academia una prueba al ferroprusiato de fotografía sacada de improntas de cinco monedas de plata halladas últimamente en Tricio (partido judicial de Nájera, provincia de Logroño). Las monedas son como siguen (las fotografías no son de las piezas del tesorillo, sino similares a las descritas en él) :

1. Denario ibérico de la región oscense.

A/ cabeza de Hércules ibérico, barbado, a dcha. Detrás los signos BoN, de los cuales el primero marca el valor.

R/ Jinete con lanza y leyenda BoLSKaN

(Me inclino por elegir la emisión más moderna de los denarios de BoLSKaN, los denominados tipo Palenzuela, que hoy clasificamos como ACIP 1423, año 80-72 a.C)

Denario de BoLSKaN similar al descrito

Denario de BoLSKaN similar al descrito (col.Francis)

 

2. Denario del tiempo de la República. Moneda dentellada.

A/ busto de Mercurio a dcha con el petaso y el caduceo.

R/ Ulises reconocido por su perro. Leyenda: C(aius) MAMIL(ius) LIMET(anus).                   Año 84 a.C.

(Hoy la clasificamos como RRC 362/1, acuñada el 82 a.C )

RRC 362/1 similar al descrito (col.Orgelia)

RRC 362/1 similar al descrito (col.Orgelia)

 

3. Denario del tiempo de la República.

A/ cabeza femenina a dcha y detrás cetro que remata en forma de cabeza de un animal.

R/ Diana efesiana en pie, de frente, con una cierva. Leyenda: L. Hostilius SASERNA

(Hoy la clasificamos como RRC 448/3, acuñada el 48 a.C. , y el cetro en realidad debe ser      un carnyx).

RRC 448/3 (www.denarios.org)

RRC 448/3 similar al descrito (www.denarios.org)

 

4. Denario de Augusto.

A/ busto a dcha. Leyenda: CAESAR AVGVSTVS.

R/ piel del león Nemeo y la inscripción S.P.Q.R. Debajo, clípeo con la inscripción CL.V (Clypeus votivus).

(Ha resultado difícil encontrar algo que se ajuste a esa descripción. Supongo que el desgaste ha inducido a confundir la Victoria con la piel del león: RIC 45, ceca ¿Caesaraugusta?, año 19 a.C. )

RIC 45

RIC 45, similar al descrito (acsearch.info)

 

5. Denario de Augusto.

A/ busto a dcha. Leyenda: CAESAR AVGVSTVS.

R/ laurea y sobre ella la leyenda OB CIVES (ob cives servatos).

(Hoy la clasificamos como RIC 75 a, ceca ¿Colonia Patricia?, año 19 a.C.)

RIC 75 a, similar al descrito (www.denarios.org)

RIC 75 a, similar al descrito (www.denarios.org)

 

Madrid, 28 de junio de 1913. José Ramón Mélida

 

 

No queda claro que las «cinco monedas de plata halladas últimamente en Tricio» formasen parte del mismo conjunto, y puedan considerarse un tesorillo. Quizá se trate de diversos hallazgos esporádicos. Nada dice del estado de conservación de las piezas, peso, ni de su propietario o lugar de depósito en ese momento. Parece claro que no se encuentran en la RAH pues sólo remitió fotografías de las improntas, y no las monedas.

Villaronga sí lo considera un tesorillo, pues lo incluye en su TMPI con el número 151, y data su ocultamiento a finales del siglo I a.C.  No aporta ningún dato nuevo. Añade como bibliografía el RRCH 483 (puesto que incluye denarios republicanos). En la versión on-line CHRR no aparece.

Si fuese un tesorillo, demostraría la circulación residual de denarios de BoLSKaN en época augústea, bastantes años después de finalizar su acuñación. El ejemplar, en lógica, debería estar bastante desgastado. Los denarios de esta ceca tuvieron una amplia distribución geográfica, por lo que no es de extrañar su presencia a más de 200 km de su lugar de producción.

Tricio

Tricio

Tricio es un municipio de La Rioja que se encuentra muy próximo a Nájera.                             Es casi segura su atribución como la ceca que acuñó bronces con la leyenda ibérica TeITiAKoS, aunque los restos prerromanos encontrados son muy escasos.                                 Sería ciudad de los berones, y tras la conquista romana, la  mencionada posteriormente en las fuentes como el municipio romano Tritium Magallvm, famoso por sus alfares de terra sigillata.

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Tesorillos (y III)

Seguimos analizando distintos aspectos a considerar ante un tesorillo:

Lugar del hallazgo del tesorillo:

Trasladando a un mapa la localización de los distintos hallazgos y tesorillos, en los que hemos previamente diferenciado las distintas cecas presentes en su composición, podríamos deducir la situación aproximada del lugar de emisión de cada una de ellas por la concentración que se observa.

Hemos de considerar como apoyo la existencia de restos arqueológicos compatibles en esa zona, así como la toponimia local.

Hay que tener en cuenta que estos datos pueden verse afectados por rutas comerciales o vías de invasión.

Otra consideración interesante: un tesorillo encontrado lejos de las cecas que presenta podría ser buen exponente de las proporciones relativas de las distintas cecas, pues cuando se ocultó se hizo a partir de las monedas que circulaban por el comercio local, que serían una mezcla de diversos tipos y cecas.

Eje de cuños

eje 1h

eje 1h

En el estudio de las series de BoLSKaN y BeLIKiO, se vio que los denarios más modernos presentaban más variabilidad en sus ejes de cuños, mientras que los de emisiones más antiguas su posición era más constante.

 

eje 6h

eje 6h

Esto no es una regla que pueda generalizarse sin más, pero es una herramienta a considerar.

 

Ordenación de emisiones

Ayudan a establecer una cronología relativa de las emisiones que contienen.

Aquellos tipos que presenten más ejemplares con los mismos cuños, deben ser consideradas hipotéticamente como las más modernas y más próximas a su lugar de acuñación.

Un tipo de moneda que acaba de ser acuñado y apenas ha circulado, no se ha alejado de sus compañeras. En cambio, los tipos que se han acuñado hace tiempo, lo normal es que vayan circulando y separándose, y sea más difícil encontrar dos iguales en el mismo tesorillo.

 

58Estado de conservación:63

En principio, consideraremos a las piezas con mayor grado de desgaste como pertenecientes a las series más antiguas, debido a su circulación durante mayor período de tiempo.

El grado de desgaste por uso alcanzado por una moneda aumenta en proporciones geométricas con el tiempo de circulación: una pieza desgastada tiende a ser rechazada y sería la primera utilizada para pagos, con lo que aumenta mucho su circulación mientras está en uso.

Las piezas en mejor estado de conservación nos harán sospechar que han sido enterradas poco después de haber sido acuñadas, y serán un indicio para la datación del ocultamiento.

 

 

En mi opinión, las tareas básicas a realizar serían las siguientes:IMAG0099

Revisar los estudios ya realizados y acudir a las fuentes: Algunas veces, en las referencias realizadas a la publicación original, se desliza algún error, que, por repetido en nuevas referencias, se da como cierto. Es fundamental por eso acudir a las fuentes, al trabajo original. Éste, además, puede asimismo contener algún error, ya sea tipográfico o propio de los conocimientos que se tenían en el momento de su publicación (tengamos en cuenta que muchos de ellos son de mediados del siglo pasado). Todo esto debe ser revisado y puesto al día.

Actualizar las referencias de cecas y variantes a la bibliografía actual. Por ejemplo, no se debería clasificar hoy en día un denario de TuRIAZU por el Vives, y, en este ejemplo en concreto, ni siquiera por el Corpvs o su más reciente (y muy útil) Ancient Coins of the Iberian Peninsula teniendo el monográfico de M.Gozalbes sobre La Ceca de Turiazu.

 Fotografía: queda por delante un trabajo imprescindible: realizar una fotografías de calidad de los ejemplares. Atrás quedan los tiempos de la recogida de improntas de las piezas (a veces, en las publicaciones, la fotografía no era de los ejemplares, sino de las propias improntas).

Cada entidad depositaria (museos, instituciones, …) debería realizar unas buenas fotografías de cada moneda, y ponerlas a disposición de los investigadores. Resulta increíble que hoy en día esto no siempre sea así.

 Una vez realizado este trabajo, elaborar una base de datos informatizada sería una herramienta valiosísima para cualquier investigador o estudioso. Ya existe la referida a los denarios romanos republicanos Coin Hoards of the Roman Republic  y también a las monedas celtas de Gran Bretaña

Hay tarea por delante !!

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Tesorillos (II)

Ya decíamos que la importancia del estudio de los tesorillos es crucial para el avance en el conocimiento de los denarios ibéricos.

 Voy a ir desglosando los distintos aspectos a considerar ante un tesorillo.

– Detallar la composición es clave. No siempre podremos estar seguros de que el conjunto haya llegado íntegro para su estudio: sus descubridores han podido repartirse el mismo, o haber vendido una porción del mismo, etc…

Lo primero que nos interesa conocer es si además de denarios ibéricos (que es lo que nos ocupa) hay otro tipo de monedas. La presencia de denarios romanos, cuya datación es casi siempre segura gracias a los trabajos de Crawford, nos dará muchas pistas.

También la posible presencia de dracmas emporitanas o sus imitaciones, típicamente en los ocultamientos más antiguos como es lógico.

Lo siguiente será elaborar un listado de las cecas ibéricas presentes, con sus tipos y variantes. Se debería seguir la bibliografía más actualizada, y abandonar de una vez los clásicos como el Vives (trascendentales en su momento).

Tesorillo de Alagón. Museo de Zaragoza

Tesorillo de Alagón. Museo de Zaragoza
(click para agrandar)

Terminus ante quem y post quem: Un argumento muy repetido en los estudios de tesorillos es que si entre las monedas del tesorillo se encuentra alguna con datación segura (en nuestro caso suele tratarse característicamente de denarios romanos), la más moderna de ellas nos dará el término ante quem, es decir, consideraremos a las demás coetáneas o anteriores.

Pero creo que esta regla ha de aplicarse con las debidas precauciones, y a menudo se le otorga una seguridad que no debería ser tal, aunque es cierto que cuanto más numeroso sea el conjunto de monedas datadas, más grado de certeza nos da, eso sí.

Siguiendo la metodología arqueológica, rigurosamente científica, lo que nos proporcionarían en realidad sería un terminus post quemun objeto fechable, como una moneda, procedente de un estrato o una estructura, sólo proporciona la fecha en la que o después de la que el estrato o la estructura fueron depositados.

La justificación del terminus ante quem se hace evidente cuando estructuras o estratos son cubiertos por elementos posteriores. Esos elementos posteriores ofrecen un terminus ante quem, es decir, una fecha antes de la cual los elementos anteriores deben haberse depositado. Por ejemplo, si una serie de estratos está sellada por un mosaico indudablemente del siglo IV d. C., entonces, todos los estratos bajo él deben ser del siglo IV o anteriores.

Pero un objeto incluido en él sólo da un terminus post quem. Por ejemplo, si un suelo de una casa contiene una moneda del 74 d. C. dentro de él, el suelo puede haberse construido en 74 o después. No habría que deducir de ello que los estratos bajo el suelo fueran depositados en 74 o antes.

De todos modos, ya digo que es habitual considerar la fecha del denario más moderno como el de la fecha del ocultamiento del tesorillo, lo cual al menos sirve como base de partida hipotética para su estudio.

Esto se justifica teniendo en cuenta que la labor aquí es sobre todo detectivesca, más que científica. Nos guiaremos por la lógica ante los indicios: suponemos que alguien ha atesorado monedas de plata que circulaban en ese momento y las ha escondido. Si el número de ellas es suficientemente grande podemos sospechar que la más moderna conocida sea al menos coetánea de la más moderna no datable. Pero eso sí, sólo sospechar.

yacimiento

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Tesorillos (I)

En numismática, el término tesorillo no lo empleamos como diminutivo de tesoro ni haciendo referencia a algo de valor, sino como un ocultamiento de un conjunto de monedas. Los anglosajones utilizan la palabra hoard, que expresa quizá mejor este significado.

Así, tan tesorillo es el de Palenzuela, con más de 2600 denarios ibéricos, como el de Usastegi con tan solo ocho.

 La diferencia fundamental entre un tesorillo y un hallazgo esporádico es que en aquél hay un ocultamiento intencionado de algo de reconocido valor por su propietario, por lo que rara vez hay piezas forradas o falsas. Sin embargo, en los hallazgos aislados, que pueden ser casuales o fruto de la excavación de un yacimiento, esas piezas sí que aparecen, pues se desprendieron de ellas sus dueños, y también habrá ejemplares que simplemente perdieron, habitualmente de escaso valor, como monedas de bronce.

 Tengamos en cuenta que la inestabilidad social, los conflictos armados o las situaciones de inseguridad eran el pan de cada día en el mundo antiguo. Así, no es extraño que sus gentes optaran a veces por guardar sus ahorros en vasijas, arcas, ollas,… y las ocultaran de la vista de los demás.

cerámica numantina

Por eso suele tratarse de objetos, adornos y monedas de metales preciosos, todos ellos de valor, y como tal, atesorables.

En la época y lugar que nos ocupa, las monedas serán casi siempre de plata, pues el oro no era amonedado por los pueblos indígenas peninsulares y el bronce, de poco valor, servía para los pagos cotidianos.

La muerte, el traslado forzoso, el apresamiento o cualquier otra causa de fuerza mayor que acaeciese sobre el propietario, hacía que en ocasiones éste no pudiese recuperar su atesoramiento, permaneciendo así oculto y olvidado.

fototesorillo

En nuestra Península, los tesorillos con denarios ibéricos ocultados con motivo de períodos de invasiones y guerras anteriores a la época imperial se pueden clasificar, siguiendo a Villaronga, en:

– II Guerra Púnica y levantamiento de los iberos (218-195 a.C): no contienen denarios ibéricos, sino dracmas ibéricas de imitación emporitana, dracmas de Arse, …

– Paso de los Cimbrios a través de Cataluña (104 a.C.): como los de La Barroca y Segueró.

– Desde finales del siglo II a.C hasta el levantamiento de los iberos (98-94 a.C).

– Guerra Sertoriana (80-72 a.C.): bastante abundantes.

 

El estudio de los tesorillos nos aporta una información importantísima para el mejor conocimiento de los denarios ibéricos.

Son fundamentales los trabajos recopilatorios realizados por Leandre Villaronga («Tresors Monetaris anteriors a August: repertori i analisi») y Francisca Chaves Tristán («Tesoros en el Sur de Hispania»), y la serie «Hallazgos Monetarios» publicada durante años y sucesivamente en diferentes medios (revista Ampurias, Numario Hispánico y Numisma) por Mateu y Llopis.

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Tesorillo de Amaya

Peña Amaya (foto Eduardo Peralta)

Las noticias son muy escasas respecto a este tesorillo. No se realizó ningún estudio, y todos los datos que tenemos son una escueta nota de Mateu y Llopis en su «Hallazgos Monetarios II, Ampurias V, 1943, Hallazgo nº XLVI, p.229:

«40 denarios ibéricos de Secobirices, varios con alma de cobre, hallados en Amaya (Burgos), hace unos 20 años . Nota debida a José Luis Monteverde».

Es decir, que Monteverde le remite la comunicación de un hallazgo sucedido hacia 1923 para su meticulosa recopilación y publicación «Hallazgos Monetarios».

principal1Nada nuevo aporta Villaronga en su igualmente impagable trabajo de recopilación «Tresors monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi» de 1993.

Le adjudica el número 100 de su repertorio, y lo encuadra entre los tesorillos ocultados en las guerras sertorianas (80-72 a.C.) con denarios exclusivamente ibéricos.

Posiblemente el hallazgo tuviese lugar en Peña Amaya, junto a la pequeña localidad mencionada, en un alto en el que se localizan restos de un castro cántabro. Para saber más de este enclave os remito a los excelentes blogs de Regio Cantabrorum y Lugares con historia.

ACTUALIZACIÓN (20/04/20):

Schulten dio la noticia de que «en el poblado antiguo aflora cerámica ibérica pintada y romana, y al labrar la terraza han aparecido muchas monedas, que vi en Amaya en poder de D.Ventura Martínez: bastantes ibéricas, 19 de plata de Segobriga, algunas romanas de la república y 23 de las llamadas coloniales de Augusto y Tiberio» (Schulten, «Castros pre-romanos de la región cantábrica» AEspA, 1942).

Se nos plantean dos dudas:

  • que se trate de un tesorillo, esto es, de un conjunto de monedas aparecidas juntas en forma de depósito, o de una serie de hallazgos esporádicos, independientes entre sí. Nos inclinamos por interpretar en el texto esta segunda opción.
  • Si fuese un tesorillo, que se trate o no del mismo citado por Mateu i Llopis. En caso de que fuese el mismo, perfectamente podría ser una parte de los 40 denarios de Sekobirikes que se hubiese desgajado al repartirse.

 

 

En sus proximidades tuvo instalado un campamento Octavio Augusto, que sirvió de base de operaciones durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C.).

Vitrina con objetos hallados en Peña Amaya. Museo de Burgos

Vitrina con objetos hallados en Peña Amaya. Museo de Burgos

Amaya viene citada en el controvertido «Itinerario de barro», cuatro tablillas de arcilla cocida (de ahí su nombre) hallado en las inmediaciones de Astorga. Concretamente en la primera, que detalla el recorrido entre Legio VII Gemina (León) y Portus Blendium (Suances). Está depositado en el Museo Arqueológico de Oviedo, donde ingresó formando parte de la colección Soto Cortés. Fueron publicadas a principios del siglo XX. Seguramente su función original era proporcionar información a los viajeros que pasasen por Asturica Augusta, y estarían expuestas en algún lugar público. A pesar de los últimos estudios realizados, no hay unanimidad en la comunidad científica sobre su autenticidad. De ser auténticas se datarían hacia los siglos II-IV d.C.

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Las cuatro tablillas del «Itinerario de barro». Museo Arqueológico de Oviedo. Fotos: Francis Suárez
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Denario de KoNTeRBiA KaRBiKa

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Denario ibérico de la ceca KoNTeRBiA KaRBiKa de la subasta Vico del 11- Nov-2010.

A/ Cabeza viril imberbe a dcha. con un torques. Peinado distribuido en tres niveles.
Detrás, inscripción ibérica Ka.R.Bi.Ka
R/ Jinete con lanza a dcha. Debajo, bajo línea, inscripción ibérica Ko.N.Te.R.Bi.A

Catálogo: CNH-4; AB-640
Peso 4,08 g

En la antigua Hispania existieron tres ciudades llamadas Contrebias: C. Leucade, C. Belaisca y C. Carbica. La primera de ellas no acuñó moneda, la segunda sólo bronces, así que denarios sólo lo hizo la última.

El topónimo de Contrebia tiene etimología céltica y significaría “reunión de viviendas” o “vivir en común”, lo que reflejaría el fenómeno de sinecismo (proceso histórico por el cual una serie de grupos o poblaciones antes separados se juntan formando una ciudad-estado para mayor protección) que debió ocurrir.
Es interesante recordar que los pueblos del interior de la península carecían de alfabeto propio y adoptaron el de los iberos, de características semisilábicas (esto es, hay signos que representan una letra, como a, s, i, n,… y otro grupo de signos que representan sílabas, como Ba, Ke, Tu,…), y con el que no siempre fueron capaces de representar exactamente lo que pronunciaban: no podían escribir, por ejemplo, “Bri” y tuvieron que usar Bi.R.I. Tampoco “Tre”, por eso usaron Te.R. 
De ahí que utilicemos hoy en día indistintamente el término Contrebia o Conterbia.

Conterbia Carbica parece que se localiza en el oppidum de Fosos de Bayona (Villas Viejas, Huete, Cuenca), muy cerca (a unos 6 km) de Segobriga, en la vía de Cartagonova a Segontia.
Estaría en el límite entre Carpetanos (de donde seguramente proviene su apelativo Carbica) y Celtíberos. De todos modos se engloba entre las cecas de plata de la Celtiberia junto a Sekaisa, Arekoratas, Sekobirikes y Oilaunes, siendo seguramente la primera de ellas en acuñar denarios.
Debe ser la Conterbia citada por Tito Livio, XL, 33,1, cuando da cuenta de su conquista por Fulvio Flacco en el 181 a.C. No vuelve a ser mencionada en las fuentes.
Villaronga sostiene que esta ciudad ibérica se trasladó, posiblemente tras su destrucción en las guerras sertorianas, y fundó la latina Segóbriga. Aunque Mª Paz García-Bellido no apoya esta hipótesis, es la más aceptada hoy en día.
Se basa en la semejanza estilística existente entre los ases ibéricos con leyenda KoNTeBaKoM KaRBiKa y los latinos con leyenda Segobris, cuyas primeras emisiones enlazan tipológicamente con las últimas de aquélla ceca.
No sería un caso excepcional en la época que nos ocupa, pues Bilbilis y Segeda sufrieron un proceso de traslado parecido.

Parece ser que sólo realizó una emisión de denarios entre el 133 a.C. y el inicio del s.I a.C. que Villaronga, en su Corpvs, los cataloga en dos tipos:
Cabeza con peinado distribuido en tres niveles: C-4
Cabeza con peinado distribuido en dos niveles: C-5, con un grado más de rareza.

Están presentes en tesorillos de finales del II a.C. y en algunos sertorianos:
Carisia (datado hacia el 115-114 a.C.): 4 ejemplares
Córdoba (hacia 109-108 a.C.): 1 ejemplar
Cástulo ó Torres (hacia 105 a.C.): 1 ejemplar
Granada (hacia 105 a.C.): 2 ejemplares
Palenzuela (hacia 74 a.C.): 1 ejemplar
También en el de Azuel y Mogón II.

El tesorillo de Carisia fue estudiado por Villaronga y publicado en las «Actas do III Congresso Nacional de Numismatica» (de Portugal), en Lisboa en 1985.
En él dice textualmente: “ nos ha sido asequible un lote de denarios que heredó su actual propietario, y según sus noticias fue hallado hacia los años veinte en un lugar del municipio de Bornos, prov. de Cádiz, cercano al sitio donde se ubica Carisia. Nos ha parecido interesante su publicación por ser con toda seguridad un tesorillo, compuesto por 4 denarios republicanos y 73 ibéricos”.
Los denarios ibéricos se distribuyen así:
20 IKaLKuSKeN, 39 BoLSKaN, 2 TuRIASU, 1 BaSKuNES, 2 ARSAOS, 5 AREKoRATaS y 4 KoNTeRBiA KaRBiKa.

Utilizando varios indicios, consigue establecer una datación de la ocultación del tesoro hacia el 100-94 a.C. y estudiando la repetición de cuños concluye que eran los IKaLKuSKeN los que abastecían como moneda de área local la zona donde fue ocultado.

De los 4 ejemplares de K. KaRBiKa, uno de ellos, el nº 75 pesa también 4,08 g, y las grietas y otras características coinciden completamente con el de la Subasta Vico, por lo que puede afirmarse que se trata del mismo ejemplar.

KKarbika Carisia

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