Tesorillo de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)

El hallazgo de Puig Castellar en 1943 revolucionó los conceptos que se tenían hasta entonces sobre la numismática emporitana. El estudio de dos de sus ejemplares nos facilitará la comprensión de la importancia de este tesorillo, pues son paradigmáticos de los dos grupos que dieron una nueva dimensión al conocimiento de las dracmas emporitanas y de sus imitaciones ibéricas.

Dracma de Emporion. MIB 1/213b. Ex-Villoldo, ex-Cores (C-86). Tesorillo de Puig Castellar

Este ejemplar es una dracma emporitana que procede de la subasta Vico 148, pesa 4,83 g y tiene el eje de cuños a las 10h. Enseguida nos llama la atención el estilo más iberizante que helenístico del busto de Aretusa, así como el de su pendiente (arracada). También la cabeza transformada del Pegaso del reverso, en forma de pequeño genio que se toca los pies, que es de un extremado realismo.

Hemos conseguido precisar su trazabilidad desde que apareció en 1942 en el hallazgo de Puig Castellar. Sabemos que fue adquirido por Antonio Villoldo Roca, hombre de gran personalidad y origen humilde, fontanero de profesión, que llegó a formar una de las mejores colecciones de moneda antigua hispana de su tiempo recorriendo toda Cataluña comprando y vendiendo ejemplares pero reservándose los mejores para sí. Leandre Villaronga le reconoce como uno de sus primeros maestros. Muchos años después esta dracma fue adquirida por Gonzalo Cores Uría (subasta Calicó 19/06/1979, lote 656), cuya magnífica colección ha sido publicada en tres volúmenes y donde viene catalogada como C-86. A su vez, la Colección Cores se ha ido subastando en varias sesiones por la casa Jesús Vico S.A. Precisamente fue en una de ellas, la Vico-148, en la que figuró como lote 68.

Hemos podido comprobar que aparece en el libro de Guadán titulado «Las monedas de plata de Emporion y Rhode II» (Guadán, 1957-58), donde este autor le asigna el nº 691 de su repertorio (anverso 386, reverso 511).

Detalle de la cabeza modificada del Pegaso

Villaronga cataloga este ejemplar en el grupo 4, el de busto de Aretusa de acusado estilo ibérico y con una arracada singular, con el número 266 (tipo 14, de anverso 5 y reverso 6d) y señala que procede del tesorillo de Puig Castellar (Villaronga, 2003, p. 98 y 160). Este grupo era desconocido por Amorós, pues se conoció a raíz precisamente de este hallazgo. Como hemos señalado, la arracada tiene una forma alargada peculiar, y además el busto de Aretusa es grande y de una estilo marcadamente iberizante.

Villaronga definió las características de las dracmas del «tipo Puig Castellar» en base a las del grupo homogéneo más abundante presente en este hallazgo (Villaronga, 1984).

Actualmente, siguiendo la clasificación MIB, se trataría del MIB 1/213b, y concretamente este ejemplar es el Id 74786. Los reversos pueden presentar el símbolo de un delfín (como es el caso) o no (siendo entonces MIB 1/213a), pero ambos enlazan con cuños de anverso. Precisamente, el elevado número de enlaces entre los cuños de anverso (7 cuños conocidos) y de reverso (10 conocidos), indicarían una emisión corta en el número y en el tiempo (Villaronga, 2003, p 48-49). Es evidente la diferencia, aunque con alguna excepción, entre los reversos que portan el delfín de los que no lo llevan: la cabeza modificada del Pegaso es estilizada en éstos y muy realista en aquéllos. Pero es precisamente el enlace de cuños de anverso con ambos tipos de reverso lo que descarta la posibilidad de dos talleres o dos emisiones distintas.

 

Dracma ibérica de imitación emporitana. MIB 3/001. Tesorillo de Puig Castellar nº 59.

Este otro ejemplar del mismo tesorillo es en cambio una dracma ibérica de imitación emporitana que procede de la subasta Ibercoin 51 (colección Turiaso), lote 371, que ya había sido subastado previamente en 1994 en Áureo 49, lote 354. Pesa 4,64 g y tiene el eje de cuños a las 9h. Hemos podido comprobar que aparece en el libro de Guadán titulado «Las monedas de plata de Emporion y Rhode II» (Guadán, 1957-58), donde este autor le asigna el nº 808 de su repertorio (Guadán 1957-58).

Villaronga cataloga esta moneda dentro del grupo 2 (dracmas de imitación de la leyenda griega) con el número 63 (mismo ejemplar), combinación 27 (anverso 9/ reverso 14), indicando que procede del tesorillo de Puig Castellar (nº catálogo 59) (Villaronga, 1984; Villaronga, 1998).

En este hallazgo se evidencia precisamente el primer momento en que la leyenda griega pasa a iberizarse, o sea, los primeros instantes de la aparición de la dracma ibérica de imitación emporitana. Y se comprueba que es coetánea su emisión a la de las dracmas emporitanas de arracada singular.

Es interesante destacar un enlace de cuños que hemos detectado: el anverso es el mismo que en el ejemplar Cores 833 (MIB Id 155796), pero sus reversos no sólo no coinciden sino que incluso muestran leyendas distintas. El reverso sí que es del mismo cuño que el de Id 138097. Esto vendría a demostrar que en un mismo taller se acuñaron dracmas ibéricas con diferentes leyendas (que imitaban a las griegas, pero con errores).

 

Dracma Ibérica. Tesorillo Puig Castellar

MIB Id 155796 (3/008), con el mismo anverso, y MIB Id 138097 (3/001), mismo reverso.

 

 

TESORILLO DE PUIG CASTELLAR

Coma ya hemos señalado, el hallazgo de Puig Castellar revolucionó los conceptos que se tenían hasta entonces sobre la numismática emporitana. Fue publicado en primer lugar en 1943, en el número 5 de la revista Ampurias:

Luis Pericot García (1899-1978)

«A fines de 1942, un obrero, Fidel Doñate, de excursión con un compañero suyo por la cima del Turó del Pollo, en Santa Coloma de Gramanet, en el lugar del poblado ibérico de Puig Castellar, encontró en la tierra denudada por la lluvia reciente varias monedas, que supuso ochavos morunos y a los que no dio importancia, ni siquiera cuando una vez lavadas vio que se trataba de monedas de otra clase» (Pericot, 1943).

Le regaló un ejemplar a su patrón, Juan Buigas, quien entonces informó del hallazgo al catedrático de Historia y arqueólogo Luis Pericot, que era familiar suyo. Este fue recabando información y pudo estudiar 10 ejemplares, que clasificó según Amorós (Amorós, 1933). Aunque en primer término concluyó que el número total de piezas podría alcanzaría el centenar y que se tratarían todos de dracmas emporitanas, en una nota addenda indica que, tras algunas gestiones, «nos ha sido posible estudiar un buen lote de monedas divisionarias, en general muy rotas, y tres dracmas con inscripción ibérica», que esperaba poder publicar en el siguiente número de la misma revista Ampurias.

Efectivamente, en el número 6 de esta revista describe las piezas que pudo recuperar junto con cuatro láminas con «los ejemplares que obran en nuestro poder» (Pericot, 1944). De este modo añade otros 4 ejemplares a los 10 dracmas publicados el año anterior, uno de ellos con leyenda griega muy tosca y los otros tres con caracteres ibéricos. Además de describirlos y fotografiarlos hace notar la importancia que tiene el hecho de que la leyenda ibérica sea la misma en los tres, aun reconociendo que su lectura sea difícil (incluso se la mostró a Gómez-Moreno), lo que le lleva a suponer que podría indicar el nombre de una ciudad de la comarca donde aparecieron.

Asimismo añade 39 divisores, muchos de ellos rotos, que también describe y fotografía. En definitiva, son ya 14 dracmas (entre emporitanos e ibéricos) y 39 divisores los conocidos.

Y al año siguiente, ya en el número 7 de Ampurias, Pío Beltrán publicó un trabajo completo y extenso sobre las monedas emporitanas (Beltrán, 1945), incluyendo unas generalidades, bibliografía y los tesorillos conocidos a la fecha.

Pero sería años después cuando Guadán, tras un primer avance donde ya apreció la trascendencia del hallazgo (Guadán, 1955, p. 19), llegó a la conclusión de que el tesorillo era en realidad mucho mayor, y que había ido a parar a manos de varios reconocidos investigadores y coleccionistas (Guadán, 1955-56).

Para este autor se trataría del hallazgo más importante ocurrido hasta la fecha y que había revolucionado todos los conceptos de la numismática emporitana. Así, tras mencionar los artículos de Pericot y el de Beltrán, indica que “han ido apareciendo en el mercado numismático, con intervalos de años, algunos conjuntos de monedas emporitanas que por su tipología fuera de lo acostumbrado y sus especiales características llamaron poderosamente nuestra atención”.

De este modo, con la colaboración de coleccionistas e investigadores fue recopilando datos y fotografías sobre estas piezas hasta llegar a conocer «más de 150 dracmas» (posiblemente fuese una errata y quisiera escribir «más de 350») y unos 50 divisores del “tipo ibero-heleno”. No conoce ningún denario romano ni monedas de otro tipo en el hallazgo, aunque no puede descartar que los hubiera. 

«La primera noticia que tuvimos sobre la aparición de dracmas de este tipo en el mercado numismático fue por la amabilidad del competente numismático don Rafael Chaves, de Madrid. Casi al mismo tiempo nuestro buen amigo y excelente coleccionista don Juan Almirall, de Barcelona, nos comunicó algunas dracmas de su propia colección adquiridas recientemente, y que coincidían en un todo con el tipo general de las dracmas ibero-helenas según nuestra propia concepción de este agrupamiento. Más tarde tuvimos acceso a la colección Villoldo, de Barcelona, incomparable en piezas ibéricas y con una espléndida base de dracmas ampuritanas de este mismo tipo y hallazgo. En conjunto, unido a las piezas de la colección Vila Sivill y a las que adquirimos para nuestra propia colección, además de algunos ejemplares en la colección Conde y Baucis, llegamos a la convicción de que este hallazgo demostraba, precisamente, el primer momento en que las copias de leyenda griega pasan a iberizarse, o sea a los primeros instantes de la aparición de la dracma emporitana no oficial con leyendas ibéricas. En el extranjero sólo hemos hallado una pieza en el Museo de París de este tipo ibero-heleno, y además ingresada recientemente, por lo que es muy posible sea de la misma procedencia. Después de nuestra primera publicación de algunas de estas piezas en nuestro trabajo de Nvmisma, se han publicado otras en diversos coloquios y conversaciones sobre el tema por parte de socios de la S.I.A.E.N. en su delegación de Barcelona, por lo que hoy en día ya son piezas bien conocidas y distinguidas por los numismáticos españoles» (Guadán 1955-56, p. 145).

Efectivamente la delegación barcelonesa de la SIAEN realizó un coloquio en 1955 sobre “las dracmas ampuritanas del Crysaor” (Nvmisma 17, p. 102-105) en la que Antonio Villoldo Roca presentó 27 ejemplares de su colección procedentes del tesorillo de Puig Castellar (Guadán 1955-56, p.55).

En su catalogación general Guadán (op.cit.) dio a conocer tipos casi por completo desconocidos, y una extensa gama de los de arte iberizante que constituía por sí sola un grupo tan extenso y numeroso como todo el resto de las acuñaciones emporitanas oficiales.

Tesorillo de Puig Castellar. Foto MNAC.

 

Villaronga dio más datos acerca las circunstancias posteriores al hallazgo. Relata que aunque Guadán habla de 150 dracmas y 50 divisores, en su catálogo contabiliza 267, que son «una parte de las que nosotros contabilizamos en aquellos tiempos anteriores al año 1950» (Villaronga, 2003).

Adelanta un poco la fecha del hallazgo, a los tiempos de la guerra civil (1936-39), precisando que apareció al arrancar unos individuos una cepa mientras recogían leña en un lugar próximo a la muralla del oppidum. «Después, todas las monedas o algunas llegaron al ámbito universitario, creemos en lo que fue más tarde el Instituto de Arqueología, y Pericot, a la sazón catedrático de la Universidad, adquirió algunas, que publicó: 14 dracmas y 39 divisores. No fue demasiado acertada la elección; los divisores estaban en un estado deplorable y en cuanto a las dracmas solo tenían interés las ibéricas, de la cuales había muchas en el hallazgo. Las otras, de un total contabilizado de 545, no fueron adquiridas por la Universidad y después de unas vicisitudes que desconocemos pasaron a unas manos que guardaron algunas y las otras pasaron al mercado numismático, pero de una manera controlada. Prácticamente en el transcurso de unos años fueron a pasar a seis manos, donde las pudimos fotografiar, siendo fácilmente reconocibles. Con los años las colecciones formadas hacia el año 1950 se han deshecho y las monedas han pasado a lugares muy diversos» (Villaronga, 2003).

En un estudio inicial Villaronga hizo una distinción entre dracmas de «estilo Puig Castellar» y del «tipo Puig Castellar» (Villaronga, 1998):

  • Estilo Puig Castellar: dracmas que presentan en su anverso una cabeza alargada de  gusto ibérico, y unas arracadas singulares en forma de equis con una línea que les atraviesa, y en el reverso la leyenda griega es correcta, todas provenientes de este hallazgo.
  • Tipo Puig Castellar: dracmas en los que se aprecia la evolución de la leyenda a partir de la griega Emporiton que se va modificando permitiendo establecer una secuencia de cuños, y que son mayoritariamente provenientes de este hallazgo.

Arracada singular

Pero años después prefirió corregir el nombre de «dracmas de estilo Puig Castellar» por el de «dracmas de arracada singular» (Villaronga, 2001). No es exactamente una equis atravesada por una línea horizontal, como explica, pero se le aproxima. Podemos ver la en imagen un ejemplo paradigmático, pero hay variantes. Todas las conocidas salvo una (del tesorillo de Oropesa) proceden de este hallazgo. Villaronga estima que se trata de una emisión oficial de Emporiton y que circuló sólo en las proximidades del centro emisor. El hecho de haberse hallado junto con las primeras ibéricas de imitación emporitana hace pensar que son coetáneas. Se conocen siete cuños de anverso y diez de reverso.

Este tesorillo fue inventariado en 1984 (Villaronga, 1984) y en el 2000 (Villaronga, 2000), pero en el 2003 lo hizo de una manera mucho más concreta (Villaronga, 2003).

COMPOSICIÓN: 545 ejemplares conocidos.

  • 55 dracmas de emisiones antiguas, anteriores al 218 a.C.
  • 377 dracmas de tiempos de la segunda guerra púnica (finales del siglo III a.C.)
  • 74 dracmas ibéricas de imitación emporitana.
  • 39 divisores emporitanos de la segunda guerra púnica (finales del siglo III a.C.)

 

Remitimos a sus obras citadas para conocer los distintos subgrupos y tipos que identifica, aunque hoy en día recomendamos la web MIB como referencia para la clasificación de la moneda antigua de la Península Ibérica. En el repertorio del TMPI figura con el número 37.

Tarradell-Font plantea sus dudas sobre si todas las monedas añadidas tras el hallazgo provenientes de colecciones particulares pertenezcan con seguridad al mismo (Tarradell-Font, 2003).

En la campaña de excavación de 2002 tuvo lugar el hallazgo de 11 monedas en superficie. Ocurrió al limpiar el terreno para preparar los inicios del trabajo arqueológico en la denominada «casa 39», situada en una zona cerca de la muralla del poblado. El lugar coincide con el de la aparición del tesorillo, lo que parece indicar que puede tratarse de restos del mismo. Además su composición es muy semejante. Se trataba de 8 dracmas emporitanas, 1 dracma emporitana de arracada singular y 2 dracmas ibéricas de imitación emporitana con la leyenda griega deformada (Tarradell-Font, 2003).

 

 

Yacimiento de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona). Foto: Museu Torre Balldovina

 

OPPIDUM DE PUIG CASTELLAR

El yacimiento del poblado ibérico layetano de Puig Castellar se halla ubicado en la cumbre del Turó del Pollo, en Santa Coloma de Gramenet, una colina que se eleva 300 m sobre el río Besòs. Fue descubierto en 1902 a raíz del hallazgo de restos cerámicos en su ladera y gracias al interés del entonces propietario de los terrenos, el abogado e historiador Ferrán de Sagarra i de Ciscar, se iniciaron las primeras excavaciones arqueológicas en 1904 y 1905. Años después cedió los terrenos y los materiales encontrados, que se depositaron en el MAC, al Institut d´Estudis Catalans, que retomó las excavaciones en 1922-25 y 1954-58. A partir de 1997 el ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet puso en marcha a través del Museu Torre Balldovina un proyecto de actuación, musealización y divulgación del parque arqueológico que ha culminado con la declaración de Bien Cultural de Interés Nacional en el 2024.

Aunque no se puede precisar bien, se cree que el poblado pudo formarse en el siglo V a.C., alcanzaría su apogeo en el siglo III a.C., y sería abandonado abruptamente alrededor del 200 a.C., momento marcado históricamente por la II Guerra Púnica y por las campañas de Catón (Clavell et al., 2008).

Cráneo atravesado por un clavo. Puig Castellar. MAC.

Uno de los aspectos más interesantes de los hallazgos en el yacimiento de Puig Castellar son los diversos cráneos humanos encontrados al parecer al pie de la muralla durante las primeras excavaciones de principios del siglo XX. Alguno de estos cráneos estuvieron atravesado por un clavo de hierro para fijarlos y exponerlos en la muralla. Este rito parece que debe relacionarse con la tradición céltica de las cabezas cortadas. (Clavell et al, 2008).

Ponderal de Puig Castellar. Museo d´Arqueologia de Catalunya

 

También durante las primeras excavaciones realizadas por Ferrán de Sagarra apareció un ponderal de piedra en forma de esfera (de 8,3 cm de diámetro y 424 g de peso) aplanado en su parte inferior y con una argolla de hierro para colgarlo, que tiene la particularidad de llevar grabada una inscripción en alfabeto ibérico: USTAINABARARBAN (Ferrán, 2013).

 

 

 

 

Quiero agradecer la diligencia y gentil atención del personal del Museu Torre Balldovina, suministrándome información sobre los hallazgos monetarios del 2002.

 

VÍDEO

 

BIBLIOGRAFÍA

Amorós, 1933: José Vicente Amorós Barra, Les dracmes empuritanes. Junta de Museus, Gabinet Numismatic de Catalunya, serie A, nº 2. Barcelona, 1933.

Beltrán, 1945: Pío Beltrán, «Las monedas griegas ampuritanas de Puig Castellar«, Ampurias VII, Revista de Arqueología, Prehistoria y Etnología, pp 277-320. Barcelona, 1945.

Clavell et al, 2008: Magda Clavell, Ángel Manzano, Sara Marín, Josep Lluís Muñoz y Miquel Rico. Puig Castellar, Santa Coloma de Gramanet. Guías del Museu d´Arqueologia de Catalunya. 2008.

Ferrer, 2013: Joan Ferrer i Janè: A propòsit d’un pes de pedra ibèric del Puig de la Misericòrdia (Vinaròs) de 41 gr amb la marca metrològica ‘o’. Quaderns de Prehistòria y Arqueologia de Castelló 31. pp 137-147. Castellón. 2013.

Guadán, 1955: Antonio Manuel de Guadán Láscaris. La cronología de las acuñaciones de plata de Emporion y Rhode, según los hallazgos y la secuencia de cuños. Numisma 16. 1955.

Guadán, 1955-56: Antonio Manuel de Guadán Láscaris, Las monedas de Plata de Emporion y Rhode, vol I. Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol XII, 1955-56. Barcelona.

Guadán, 1957-58: Antonio Manuel de Guadán Láscaris, Las monedas de Plata de Emporion y Rhode, vol II. Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol XIII, 1957-58. Barcelona.

Pericot, 1943: Luis Pericot García, «Hallazgos de dracmas emporitanos en el poblado ibérico de Puig Castellar«, Ampurias V, Revista de Arqueología, Prehistoria y Etnología, pp 302-304. Barcelona, 1943.

Pericot, 1944: Luis Pericot García, «El depósito de monedas ampuritanas de Puig Castellar«, Ampurias VI, Revista de Arqueología, Prehistoria y Etnología, pp 323-327. Barcelona, 1944.

Tarradell-Font, 2003: Nuria Tarradell-Font. «Estudi preliminar de les monedes», en Puig Castellar. «Els ibers a Santa Coloma de Gramenet. 5 anys d´intervenció arqueológica (1998-2002)». Ferrer y Rigo. Museu Torre Balldovina. 2003.

Villaronga, 1984: Leandre Villaronga. Les dracmes ibèriques del tipus de Puig Castellar. Acta Numismática 14, pp 21-42. 1984.

Villaronga, 1998: Leandre Villaronga. Les dracmes ibèriques i llurs divisors. Complements d´Acta Numismàtica 3. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 1998.

Villaronga, 2000: Leandre Villaronga. Les monedes de plata d´Epòrion, Rhode i les seves imitacions, de principi del segle III aC. fins l´arribada dels romans, el 218 aC. Complements d´Acta Numismàtica 5. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2000.

Villaronga, 2001: Leandre Villaronga. Dracmes emporitanes d´arracada singular. Acta Numismàtica 31, pp 31-47. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2001.

Villaronga, 2002: Leandre Villaronga. Les dracmes emporitanes de principi del segle II aC. Complements d´Acta Numismàtica 7. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2002.

Villaronga, 2003: Leandre Villaronga. La Plata Emporitana de la segona guerra púnica, final del segle III aC. Complements d´Acta Numismàtica 8. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2003.

 

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Tesorillos de Tivissa

Os presentamos este ejemplar procedente de la Subasta Áureo-457 (16/10/2025) lote 175, exÁureo-281 (20/09/2016) lote 275. Pesa 5,07 g, tiene un diámetro de 18 mm y el eje de cuños a las 6h.

Es la misma dracma publicada en Villaronga-3 (1998) nº 353, grupo 9-2 (leyenda KuM), Combinación 1: A-1/R-1, procedente del Tesorillo Tivissa IV. Descripción:

  • Anverso: cabeza de Aretusa, en este ejemplar con un peculiar collar adornando el pelo, rodeada de tres delfines.
  • Reverso: Pegaso con la cabeza modificada. Bajo él, delfín y leyenda KuM. El signo Ku, un círculo con un punto central, es conocido y frecuente en otras muchas leyendas monetales. En cambio es raro ese signo ibérico parecido a una Y que representa el sonido M, y que aparece también en las monedas de bronce de leyenda OSKuMKeN.

Actualmente seguimos la clasificación del MIB y nuestro ejemplar se corresponde con el tipo MIB 45/2 (en concreto es el MIB Id 74482). Dentro de las dracmas de imitación emporitana de KuM distinguimos 6 tipos:

  • MIB 45/1: A/ Cabeza de Aretusa rodeada de tres delfines. R/ Pegaso con la cabeza modificada, y bajo él delfín y leyenda Ku.
  • MIB 45/2: A/ igual. R/ delfín y KuM.
  • MIB 45/3: A/ igual. R/ sin delfín, y KuM.
  • MIB 45/4: A/ Cabeza de Aretusa rodeada de atún, cigala y delfín. R/ delfín y KuM.
  • MIB 45/5a: A/ igual. R/ sin delfín y KuM.
  • MIB 45/5b: A/ igual. R/ MKu. Somos de la opinión de que se trata de un error del abridor de cuños. Todos los ejemplares conocidos son de los mismos cuños, y comparten el cuño de anverso con el grupo anterior, MIB 45/5a.

Tras la pertinente investigación y rastreo de esta dracma comprobamos que se trata también del mismo ejemplar fotografiado por Villaronga con el nº 37 al publicar el tesorillo de Tivissa-IV (Villaronga, 1982), y por lo tanto, perteneciente a este hallazgo. El mismo autor lo refiere así en su estudio de las dracmas ibéricas, asignándola el nº 353 de su repertorio (Villaronga-3, 1998), como ya hemos señalado.

 

UN POCO DE HISTORIA

Yacimiento del Castellet de Banyoles (foto: MAC)

Muy cerca de Tivissa (Tarragona) se alza, a 115 m de altura, una terraza natural de forma triangular sobre la misma ribera del Ebro denominada el Castellet de Banyoles (por la presencia de los restos de una torre medieval). Nada hacía sospechar que allí llegó a asentarse una importante ciudad de los ilercavones, quizá su capital: Kum.

Varios hallazgos casuales, descubiertos por labradores de la zona en los años veinte del pasado siglo XX, pusieron sobre la pista: allí habría que realizar una intervención arqueológica. Y fue gracias al empeño del erudito local Luis Brull Cedó que por fin se realizaron las dos primeras campañas de excavación en el Castellet de Banyoles en 1932 y 1937, que sacaron a la luz sus ya famosas torres pentagonales defensivas, que controlan el acceso al poblado al que se llega por un camino de 150 m.

Poco se avanzó después en el conocimiento de su estructura urbana hasta que a finales de los años 90 un proyecto de investigación lo abordó y definió su muralla de compartimentos, alrededor de la cual se conformó un trazado urbano denso y complejo del que ya se conocen bastantes datos que no serán objeto del presente artículo (Sanmartí et al., 2012). Todo apunta a que su fundación sería ex novo hacia mediados del siglo III a.C. y, con sus 4,5 ha de extensión, es el de mayor tamaño conocido en territorio ibero ilercavón.

La ciudad fue destruida violentamente (según prueban los estratos de ceniza y el hallazgo de abundantes proyectiles de piedra, glandes de plomo y puntas de flecha de hierro) y abandonada hacia el año 200 a.C., según los datos que suministran los hallazgos numismáticos corroborados por los restos cerámicos. Esto hace factible relacionarla con los últimos episodios de la II Guerra Púnica o con la campaña de Marco Porcio Catón del 195 a.C. (Tarradell-Font, 2003-04; Sanmartí et al. 2012). El hecho de que la fecha propuesta de fundación sea a mediados del siglo III a.C. nos lleva a asumir la corta vida que tuvo la ciudad, apenas dos generaciones de pobladores.

El descubrimiento de otro yacimiento a muy poca distancia (500 m al Este) parece estrechamente vinculado a esta destrucción, pues todo hace suponer que se trata de un campamento romano: se trata del yacimiento del Camí del Castellet de Banyoles (Tarradell-Font y Noguera, 2009).

Como veremos, el alto porcentaje de dracmas ibéricas de imitación emporitana de leyenda KuM halladas tanto en el yacimiento como en su entorno, y considerando la distribución total de su numerario, lo hacía un candidato muy probable para la ubicación de la ceca.

Prueba de acuñación sobre plomo hallada en el yacimiento.

Pero es que en la campaña de excavación del 2017 se produjo un hallazgo aparentemente humilde aunque de gran relevancia: en un estrato superficial de una zona apenas prospectada apareció una pieza de plomo de 43 x 26 mm que presenta en una de sus caras una prueba de acuñación del reverso de una dracma de imitación emporitana de leyenda KuM (Caldés y Sicart, 2021), concretamente del tipo MIB 45/5a. Su importancia radica en que, al tratarse de un objeto residual de un proceso de producción realizado en el interior del yacimiento, se puede deducir que la propia ceca habría de encontrarse ubicada en él. Este hecho viene a confirmar la sospecha que ya se tenía de que la ciudad que emitió las dracmas de leyenda KuM (y que tendría ese mismo nombre) estaba en el actual yacimiento del Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona). Queremos mostrar nuestro agradecimiento a Óscar Caldés y X. Sicart (autores de la publicación) y a D. Asensio, R. Jornet y J. Morer (directores de la excavación) por permitirnos publicar su fotografía.

Comparación de cuños de un ejemplar de dracma ibérica de KuM con la prueba de plomo (Fuente: ABC)

«La cantidad de objetos valiosos hallados en el Castellet de Banyoles, así como los abundantes hornos metalúrgicos y el excepcional tamaño y complejidad de algunas de las casas parecen remitir a un yacimiento reservado a las clases altas de la sociedad ibérica de la Ilercavonia septentrional. Esto se ve reflejado en el alto grado de asimilación monetaria que tiene este yacimiento en cronologías tan antiguas»… «La excepcionalidad del yacimiento en todos los sentidos, tanto urbanísticamente como a nivel de materiales, remarca el interés que tuvo este asentamiento en una etapa crucial para la cultura ibérica como son los años de la Segunda Guerra Púnica y los inmediatamente posteriores (219- 195 a.C). El nivel de destrucción que muestra el yacimiento a finales de esta etapa, unido al campamento de asedio romano situado enfrente del poblado, indica la voluntad expresa de Roma de tomar este enclave, cuyas políticas debían ser contrarias a los intereses de los romanos en el momento de su destrucción» (Caldés y Sicart, 2021).

Otro hallazgo interesante se había publicado en el año 2003. Se trataba de una inscripción en signario ibérico sobre una lámina de plomo (Asensio et al., 2003). Para más información sobre ella nos remitimos al artículo original en el enlace bibliográfico.

Poblado ibérico de Castellet de Banyoles (foto: Museu d´Història de Catalunya)

 

Hay que resaltar el extraordinario trabajo realizado por Nuria Tarradell-Font en la recopilación y catalogación de las monedas que han aparecido en Tivissa , tanto en los tesorillos como en hallazgos casuales dispersos o fruto de excavaciones arqueológicas, recomendando encarecidamente la lectura de su artículo. (Tarradell-Font, 2003-04). Nosotros en esta entrada del blog nos centraremos exclusivamente en los ejemplares de leyenda KuM encontrados en esta localización.

Son cinco los tesorillos de Tivissa publicados como tales, aunque, como veremos en el apartado de «Otros Hallazgos», seguramente habría que ampliar su número. Además, comentaremos los hallazgos dispersos, tanto casuales como fruto de las excavaciones arqueológicas.

TESORILLOS DE TIVISSA

Tesorillo Tivissa I

Arracada de oro del tesorillo I (MNAT, Tarragona)

El 29 de enero de 1913 ingresaron en el Museo Arqueológico de Tarragona un lote consistente en:

  • 29 monedas de plata
  • 10 pendientes de oro
  • 2 brazaletes, 2 anillos y 1 hebilla, de plata
  • 1 mango de espejo de bronce
  • 1 objeto de hierro (¿reja de arado?)

Este conjunto fue publicado en 1915 (Bosch, 1913-14), donde se da la noticia de que fueron adquiridos a un payés de Mora, que dijo haberlos hallado dentro de un vaso (que se ha perdido) junto con huesos y cenizas al cavar a gran profundidad para plantar un viñedo en el Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona). El campesino, Salvador Manyer Cassador, vecino de Mora la Nova, era propietario de una parcela situada en lo que resultó ser el ángulo noroeste del asentamiento, donde aparecerían otras arracadas similares en las campañas arqueológicas de 1999 y 2011 (Gironès, 2019).

Lámina II de «Notas sobre numismática Hiapana» de M. Gómez-Moreno. 1934.

Antonio Vives citó este hallazgo (Vives, 1926, p. 27) pero solamente indica que «en el tesorillo de Tivisa había seis u ocho, si bien todas o casi todas de cuños muy distintos» cuando se refiere a imitaciones bárbaras de las dracmas emporitanas, evidenciando en su obra el poco interés que le suscitaban este tipo de monedas.

Gómez Moreno (Gómez Moreno, 1934) fue el primero en publicar la relación de las 29 monedas y las fotografías de 20 de ellas (lámina II de la citada obra):

  • 2 dracmas de Emporiton.
  • 16 dracmas «seudoemporitanas».
  • 2 dracmas de Arsgitar.
  • 2 óbolos masaliotas.
  • 7 denarios romanos.

 

En 1935 Bosch Gimpera publicará las fotografías en la lámina 47 del tomo II de la enciclopedia Historia de España, de Menéndez Pidal (Bosch, 1935).

Según noticias que pudo recoger Guadán, en 1936 las monedas fueron trasladadas del Museo Arqueológico de Tarragona al de Barcelona. Al de Tarragona ingresaron en su momento junto con los 7 denarios romanos, 21 monedas griegas de Ampurias y 5 más variadas y pendientes de clasificar, haciendo un total de 33, que no cuadra con las 29 dichas. Bosch reproduce sólo 27, y Gómez Moreno 20 (Guadán, 1955-56).

Otra fuente dice que durante la Guerra Civil las monedas fueron trasladadas del M. Arqueológico de Tarragona al de Barcelona hasta que el 4 de mayo de 1960 fueron devueltas, pero sólo 22 de ellas, desconociéndose si las restantes desaparecidas están perdidas en algún almacén o en manos particulares (Tarradell-Font y Noguera, 2009). Se sospecha que algunas acabaron en la colección Villoldo.

La relación actualizada de los 29 ejemplares sería la siguiente (seguimos la numeración de Tarradell-Font):

  • 2 dracmas emporitanos (nº 1 y 2).
  • 1 de leyenda IEIBa (nº 3)
  • 1 dracma ilegible (nº 4)
  • 6 de leyenda ILTiRTaR (nº 5-10)
  • 3 de leyenda KuM (nº 11-13)
  • 3 de leyenda KeRTeKuNTe (nº 14-16)
  • 1 de leyenda OLOSRNR:BeTaSESALIR (nº 17)
  • 1 de leyenda griega deformada y torques (nº 18)
  • 2 dracmas de ARSKiTaR (nº 19 y 20)
  • 2 divisores de imitación masaliota (nº 21 y 22)
  • 7 denarios romanos republicanos (nº 23 a 29)

Los tres ejemplares de leyenda KuM son estos:

  • El ejemplar nº 11 hoy lo clasificamos como MIB 45/2, se corresponde con el 16 de Gómez-Moreno y Vill-3 nº 364. Está en el Museo de Tarragona.
  • El ejemplar nº 12 hoy lo clasificamos como MIB 45/2, No lo fotografió Gómez-Moreno. Vill-3 nº 365. Está en el Museo de Tarragona.
  • El ejemplar nº 13 hoy la clasificamos como MIB 45/5a, y se corresponde con el 10 de Gómez-Moreno y Vill-3 nº 371=372. No está en el Museo de Tarragona.

 

Tesorillo Tivissa II

Según Josep de C. Serra, en 1925 fue ofrecido otro lote procedente del mismo lugar, esta vez al Servicio de Investigaciones Arqueológicas de Barcelona, por un campesino de Tivissa (Serra, 1941).

Yunta de bueyes de bronce, del tesorillo II (MAC Barcelona)

Esta información será corregida por Gironès (apoyándose en lo publicado por la revista Tivissa del 5 de agosto de 1928 y del 20 de marzo de 1929) al relatar que fue en 1927 (y no 1925) cuando otro propietario de la zona, Ramon Pinyol, también de Mora la Nova (y no de Tivissa), labrando con su arado arrancó una losa de piedra y descubrió un conjunto de objetos (Gironès, 2019).

Los objetos fueron adquiridos y pasaron al Museo Arqueológico de Barcelona. Se trataba de:

  • unos bueyes de bronce unidos por los cuerno con un yugo
  • un glande de plomo
  • una fusayola de barro
  • 3 monedas

Las tres monedas eran estas (numeración de Tarradell-Font):

  • un fragmento de dracma ibérica de leyenda MKu, de plomo (nº 30).
  • un denario romano republicano, de plata. RRC 50/2. (nº 31).
  • un as de Iltirta, de bronce. (nº 32 para Serra; Villaronga considera que está «interpolada entre las monedas del tesoro» y la excluye, y Tarradell-Font lo solventa asignándola el nº 31 bis).

Foto: fragmento de dracma de MKu, de plomo. Fuente: Villaronga, 1998, nº 377.

 

 

Tesorillo de Tivissa III

De nuevo Josep de C. Serra informa que en 1927 Luis Brull, vecino de Tivissa y corresponsal del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de Barcelona, comunicó un nuevo hallazgo consistente en numerosos vasos de plata y otros objetos, cuyo descubridor resultó ser Salvador Manyer, el mismo payés del primero. Y que cierta desidia y falta de diligencia por parte de la Junta de Museos de Barcelona impidió su adquisición, que, aunque a punto estuvieron de acabar en el extranjero, fueron comprados por el oftalmólogo barcelonés Josep Mª Simón para acabar finalmente depositados en el Museo Arqueológico de la ciudad condal (Serra, 1941).

Y otra vez Gironès corrige la fecha, situándola en verano de 1928 (en base a sendos artículos de la revista Tivissa de 5 de agosto y 20 de septiembre de 1928).

Objetos de plata del tesorillo III (MAC Barcelona)

Hay que hacer notar que cuando se habla del «tesoro de Tivissa» se refieren siempre a este hallazgo, por la importancia de los objetos que contenía: 4 páteras de plata muy decoradas (una de ellas con inscripción ibérica), 10 vasos de plata (cuatro también con inscripciones ibéricas), una copa, un brazalete espiraliforme, un torques,…

Sin embargo no contenía monedas.

Páteras del tesorillo de Tivissa III (Foto: A.M. Felicísimo)

 

Tesorillo de Tivissa IV

Villaronga estudió un lote de monedas en manos de un coleccionista que conformaban un conjunto bien definido y homogéneo y que al parecer fue hallado en los mismos años que los tesoros I-II-III en Tivissa. Reconoce el autor que las únicas de procedencia segura son las dracmas ibéricas, aunque todo hace pensar que las romanas también lo sean (Villaronga, 1982).

Se trataba de 17 ejemplares, 8 romanos y 9 dracmas ibéricas de imitación emporitana:

  • 1 denario romano RRC 53/2 (nº 32).
  • 1 dracma de TaRAKoNSALIR (nº 33).
  • 1 dracma de EToKiSA (nº 34).
  • 2 dracmas de ILTiRTaR con lobo (nº 35 y 36).
  • 1 dracma de KuM (nº 37), MIB 45/2.
  • 2 dracmas de MKu (nº 38 y 39), ambos MIB 45/5b.
  • 1 dracma de KeRTeKuNTe (nº 40).
  • 1 dracma de imitación muy tosca, con cabeza de anverso y pegaso de reverso ambos mirando a izquierda, y leyenda parcialmente visible OKu (nº 41).
  • 2 cuadrigatos romanos RRC 29/3 (nº 42 y 43).
  • 5 victoriatos, de ellos tres RRC 44/1 (nº 44-45-46) y dos 53/1 (nº 47 y 48).

Las dos dracmas de leyenda MKu llevan cigala, delfín y atún rodeando la cabeza de Aretusa, por lo que hoy las clasificamos como MIB 45/5b. Sobre todo en el ejemplar 38 se observan bien las pinzas típicas de una cigala, lo que ha llevado a corregir la interpretación tradicional de que se trataba de una gamba.

Pero es precisamente el ejemplar 37 de este tesorillo el motivo de la presente entrada del blog, pues se puede comprobar que se trata de la misma dracma que el lote 175 de la subasta Áureo-457, del 16/10/25.

Villaronga utiliza una numeración correlativa a Serra, pero descarta el nº 32 adjudicado al As de Iltirta al que considera «interpolado entre las monedas del tesoro» y se lo asigna al denario romano (Villaronga, 1982, p. 64, nota 12).

Previamente había dado la noticia de su composición en 1976, en el vol II del Coin Hoards (Royal Numismatic Society, London) (p. 60, nº 192).

 

Tesorillo de Tivissa V

Salvador Vilaseca (1896-1960)

Salvador Vilaseca publicó, conjuntamente con Serra y con Brull, la noticia de que entre 1929 y 1937 se produjo un hallazgo «integrado por un anillo de oro (…) un par de pendientes (…) y tres monedas, hallazgo que pasó hace unos dos años a enriquecer el Museo Arqueológico de Barcelona» (Vilaseca et al. 1949, p.14).

Ramón Gironès lo precisa más, señalando que fue en 1935 cuando tuvo lugar otro hallazgo, más modesto que los anteriores, por parte de Feliciano Manyer Cassador, (y no Pere Pinyol, como se señala en otros artículos), hijo de Salvador y vecino de Mora la Nova. Consistía en un par de arracadas y un anillo de oro y tres monedas, 2 de plata y una de cobre. En julio de 1943 Luis Brull informa a Serra de que ya las tiene en su poder y que se lo puede comunicar a Martín Almagro, a la sazón director del M. Arqueológico de Barcelona, donde acabarán siendo depositadas (Gironès, 2019).

Se sospecha que el lote puede haber sido una parte desgajada del primer tesorillo que pudo quedar en manos del hijo de su descubridor.

 

Otros hallazgos

 

1. En el artículo de Vilaseca et al. sobre la campaña de excavaciones de 1942-43 en la zona de la puerta de acceso al poblado se informa del hallazgo de un bronce massaliota (nº 49) y un semis de Iltirta (nº 50) en el transcurso de las mismas (Vilaseca et al, 1949).

 

2. En 1983 Leandre Villaronga publicó el » tesoro de Ebre-Segre«, un conjunto de monedas fruto de un hallazgo de fecha desconocida en la zona sur de Cataluña, hacia el Ebro y el Segre, compuesto por 29 ejemplares (Villaronga, 1983). Aunque el autor no indica que tuviera lugar en Tivissa, parece que hay fundadas sospechas de que así fuera.

Leandre Villaronga (1919-2015)

En 1993 en el TMPI le asigna el número 32 e indica que «posiblemente el descubrimiento fue hecho en el Coll de Moro de Gandesa o en Tivissa», pero años más tarde él mismo indica que «fue hallado en Tivissa» (Villaronga, 1998, p.24).

Su composición era la siguiente:

  • 6 dracmas emporitanas.
  • 3 dracmas ibéricas de leyenda ilegible.
  • 1 dracma de ERUR.
  • 1 dracma de KeRTeKuNTe.
  • 1 dracma de KuM, MIB 45/2.
  • 2 dracmas de ILTiRTaR, uno con cabeza masculina.
  • 1 dracma de ILTiRTaSALIR.
  • 1 divisor ibérico.
  • 7 imitaciones ibéricas de óbolos massaliotas.
  • 2 óbolos massaliotas.
  • 2 dracmas de Ebusus.
  • 2 quinarios romanos RRC 44/6 del 211 a.C.

El autor las numera de modo independiente de los anteriores tesorillos, del 1 al 29, asignando a la dracma de Kum el número 12, que hoy clasificamos como MIB 45/2 (tres delfines en anverso, y reverso con delfín y leyenda KuM). Tarradell-Font tampoco las numera correlativamente a los anteriores tesorillos de Tivissa.

 

3. Nuria Tarradell-Font publicó en 2003 una relación de los hallazgos ocurridos en las campañas de excavación de 1998-99: En la de 1998 se encontraron un total de 3 bronces ibéricos: un as de Kaiskata (nº 54), otro de Iltirta (nº 55) y otro de Tabaniu nº 56), mientras que en la de 1999 todas fueron de plata: 2 victoriatos (nº 57 y 58) y 1 denario romano republicano RRC 59/1a (nº 59) en un recinto, y 2 dracmas de KuM (nº 60 y 61) y 1 dracma de Iltirtar (nº 62) en otro. Ambas dracmas de KuM llevan en el anverso cigala, delfín y atún rodeando la cabeza de Aretusa, y en el reverso la leyenda KuM sin delfín, por lo que las clasificamos hoy como MIB 45/5a.

Dracmas de KuM nº 60 y 61. MIB 45/5a (Fuente: Tarradell-Font, 2003-04)

También aparecieron fuera de contexto 2 denarios romanos republicanos RRC 53/2 (nº 63) y RRC 44/5? (nº 64), un bronce cartaginés (nº 65), otro frustro (nº 66), y un cospel o ficha de plomo (nº 67). Y cerca del yacimiento, una hemidracma de Ebusus (nº 68) (Tarradell-Font, 2003-04).

Realiza un excelente análisis de los tesorillos y hallazgos ocurridos hasta la fecha de su publicación, y remitimos a su lectura en el enlace de bibliografía.

Como ya hemos señalado, seguimos la numeración de esta autora en toda nuestra relación de ejemplares.

 

4. En el año 2006 Miquel Crusafont publicó un conjunto de dracmas y divisores ibéricos hallados en la Ribera d´Ebre «que un campesino había encontrado casualmente más o menos agrupados», del que tenía conocimiento desde hacía más de treinta años. Se trataba de 41 monedas, de las que sólo pudo estudiar las 32 que estaban en poder de un coleccionista tarraconense y que se las compró de primera mano al payés, puesto que otras dos personas también se quedaron con 3 y 6 ejemplares del hallazgo respectivamente (Crusafont, 2006).

Miquel Crusafont i Sabater

De los nueve ejemplares que no pudo fotografiar sólo sabe que 4 de ellos probablemente eran dracmas ibéricas (uno con leyenda Emporiton), 2 denarios romanos republicanos, 1 quinario romano, 1 óbolo de leyenda KuM, y 1 divisor imitación massaliota tipo rueda con M-A-Creciente.

No se puede asegurar que este tesorillo de Ribera d´Ebre fuese hallado concretamente en Tivissa, pero tampoco puede descartarse que se fuese así. El autor las numera de modo independiente de los anteriores tesorillos, del 1 al 41, asignando a las dracmas de Kum los números 10 y 11, y el 12 al de leyenda MKu. Tarradell-Font tampoco las numera correlativamente a los anteriores tesorillos de Tivissa.

Composición de las 32 monedas estudiadas, según numeración del autor:

  • nº2: 1 dracma ibérico de ILTiRTaR, cabeza viril y lobo.
  • nª 3-7: 5 dracmas ibéricos de ILTiRTaR, cabeza femenina y lobo.
  • nº 8: 1 dracma ibérico de …LKaBi, cabeza femenina y lobo.
  • nº 9: 1 dracma ibérico de leyenda no visible, lobo.
  • nº 10: 1 dracma ibérico de KuM, MIB 45/2.
  • nº 11: 1 dracma ibérico de KuM, MIB 45/5a.
  • nº 12: 1 dracma ibérico de MKu, MIB 45/5b.
  • nº 13-14: 2 dracmas de KeRTeKuNTe.
  • nº 15: 1 dracma de SOTiARNAN, inédito.
  • nº 16-19: 4 dracmas anepígrafos o leyenda no visible.
  • nº 26-41: 14 divisores
  • nº 1, y 20-25 no pudieron ser estudiadas.

 

5. En el 2009 se publicaron 34 monedas aparecidas en el Yacimiento del Camí del Castellet de Banyoles que están en manos de tres particulares. A escasos 500 m del poblado de Tivissa se encuentra este yacimiento, lugar donde se estableció un campamento romano que posiblemente causó la destrucción del poblamiento ibérico. Podéis ver los trabajos de prospección que se realizaron en este enlace. Allí aparecieron como decimos 34 monedas, la gran mayoría romanas de plata y bronce acuñadas en tiempos de la II Guerra Púnica, pero también una dracma emporitana (nº 31) y otras 2 dracmas ibéricas, de las cuales una era anepígrafa (nº 33) (en principio de cuños inéditos) y la otra era de leyenda KuM (nº 32) (Tarradell-Font y Noguera, 2009). Esta última la catalogamos como MIB 45/2.

 

6. En 2020 Gabriel Villaronga (hijo de don Leandre Villaronga) publicó un tesorillo «con materiales pertenecientes a la II Guerra Púnica» cuyo propietario, un coleccionista del sur de Francia, le informó que provenía posiblemente de Tivissa (Villaronga Sánchez, 2020). Se trataba de un conjunto de 28 monedas, dos pequeños trozos de plata y un anillo de oro:

  • 3 dracmas emporitanas
  • 2 dracmas de ILTiRTa, otros 2 de ILTiRTaR y otro de ILTiRTaSALIR
  • 2 dracmas de KuM, con delfín (nº 9 y 10), MIB 45/2.
  • 1 dracma de KuM sin delfín (nº 11), MIB 45/3.
  • 1 dracma de KuM sin delfín, y en anverso gamba, delfín y atún (nº 12), MIB 45/5a.
  • 2 dracmas de EToKiSA
  • 1 dracma de BeKoSE
  • 1 dracma de TiKoSE (o BeKoSE)
  • 1 dracma de ERUR ?
  • 2 dracmas de leyenda ilegible
  • 4 tritetartemorion, uno de leyenda KuM
  • 4 denarios romanos: RRC 75/a , RRC 75/c , RRC 78 y RRC 104
  • 1 quinario romano RRC 68-2b
  • 2 pequeños trozos de plata
  • 1 anillo de oro

Como vemos, entre ellas se encontraban 5 piezas de leyenda KuM: 4 dracmas y 1 tritetartemorion:

  • nº 9: dracma de KuM MIB 45/2
  • nº 10: dracma de KuM MIB 45/2
  • nº 11: dracma de KuM MIB 45/3
  • nº 12: dracma de Kum MIB 45/5a
  • nº 21: tritartemorion de KuM MIB 45/6

Asimismo había 4 denarios romanos, el más reciente el RRC 78 datado en el 210-209 a.C. según Debernardi (Debernardi, 2019). Aunque Villaronga Sánchez sospecha que la ciudad sería destruida hacia el 209-208 a.C. otros autores lo datan unos años más tarde, más próximo al final del siglo, incluso hacia el 195 a.C.

Denario nº 26 del tesorillo, RRC 78. (Fuente: G. Villaronga)

 

7. En el 2021 Óscar Caldés y Xavier Sicart se publicaron los hallazgos numismáticos ocurridos en el Castellet de Banyoles en la campaña de excavaciones de 2017 consistentes en 15 monedas, seis de plata y nueve de bronce. Las de plata eran estas (para las de bronce les remitimos al enlace al artículo) (Caldés y Sicart, 2021):

  • 1 dracma ibérica de leyenda KuM, MIB 45/5a.
  • 1 dracma ibérica ¿anepígrafa?.
  • 3 tritetartemoriones, uno imitando a los massaliotas, otro de Iltirta (con loba), y otro partido.
  • 1 denario romano RRC 306/1, del 108-107 a.C. Este ejemplar, junto con otros bronces, hace pensar en una «ocupación militar romana de este espacio, por encima del oppidum ibérico, quizá perdurando hasta las Guerras Sertorianas (80-72 a.C.)» (Caldés y Sicart, 2021).

                                               

Dracma de KuM MIB 45/5a hallado en la campaña de excavaciones de 2017 (Fuente: Caldés y Sicart)

 

8. Por último hemos de señalar que actualmente está pendiente de publicarse los hallazgos acaecidos en las sucesivas excavaciones arqueológicas que están teniendo lugar en el yacimiento del Castellet de Banyoles.

 

OTRAS REFERENCIAS A ESTOS TESORILLOS:

  • TMPI 39
  • RRCH 94
  • RRCHAD 10

 

 

Además, en este enlace y en este podéis ver sendos documentales sobre el yacimiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

Asensio et al., 2003: David Asensio, Maite Miró, Joan Sanmartí y Javier Velaza, «Inscripción ibérica sobre plomo procedente de Castellet de Banyoles (Tivissa)«, revista Paleohispánica 3, pp. 195-204. 2003.

Bosch, 1913-14: Pere Bosch Gimpera, «Troballes a Tivissa» en Anuari de L´Institut d´Estudis Catalans MCMXIII-XIV, vol 2, Crònica, pp 856-858. Barcelona. 1915.

Bosch, 1935: Pere Bosch Gimpera, España Romana, en Historia de España, vol II, pp. 3-283. Ramón Menéndez Pidal (dir.). Madrid. Parece también que en la edición de 1955, p. 59, fig. 47.

Caldés y Sicart, 2021: Óscar Caldés y Xavier Sicart, «Nuevos hallazgos monetarios en el yacimiento ibérico del Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona): una ceca del siglo III a.C. Actas del XVI CNN (Barcelona, 28-28-30 de noviembre de 2018), Tomo I, pp. 105-121. Barcelona/Madrid. 2021.

Crusafont, 2006: Miquel Crusafont i Sabater, Dracmes i divisors ibèrics inèdits en una troballa a la Ribera d´Ebre, Acta Numismatica 36, pp. 39-53. 2006.

Debernardi, 2019: Pierluigi Debernardi: Tivissa 1, Drieves, Valera, Armuña de tajuña e X4, un aggionament dei tessoretti romai republicani del fronte ispanico. Acta Numismática 49, pp. 95-127. 2019.

Gironès, 2019: Ramon Gironès Blanch, «Les primeres troballes del jaciment ibèric del Castellet de Banyoles (Tivissa, Ribera D´Ebre)», en Miscel-lània del CERE nº 29, 2019.

Gómez-Moreno, 1934: Manuel Gómez-Moreno, «Notas sobre numismática hispana». Separata del Anuario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, bibliotecarios y Arqueólogos, Vol II, Madrid. 1934.

Guadán, 1955-56: Antonio Manuel de Guadán Láscaris, Las monedas de Plata de Emporion y Rhode, pp. 126-131. vol I. Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol XII, 1955-56. Barcelona.

RRCH: Michael H. Crawford. Roman Republican Coin Hoards. Ed. Royal Numismatic Society. Londres. 1969.

RRCHAD: Cruces Blázquez, “Addenda a Roman Republican Coin Hoards”, Acta Numismática 17-18. SCEN. 1988.

Sanmartí et al., 2012: Joan Sanmartí, David Asensio, Mª Teresa Miró y Rafael Jornet, El Castellet de Banyoles (Tivissa): Una ciudad ibérica en el curso inferior del río Ebro. Archivo Español de Arqueología 85, pp 43-63. 2012.

Serra, 1941: Josep de Calassanç Serra Ràfols, «El poblado ibérico de Castellet de Banyoles«, en Ampurias III, pp. 15-34. 1941.

Tarradell-Font, 2003-04: Nuria Tarradell-Font, «les troballes numismatiques del Castellet de Banyoles de Tivissa (Baix Ebre, Catalunya). Noves troballes de les excavacions 1998-99 i revisio de les anteriors». Fonaments 10-11, pp 245-317. 2003-2004.

Tarradell-Font y Noguera, 2009: Nuria Tarradell-Font y Jaume Noguera Guillén, «Avance al estudio de las monedas del Camí del Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona). Actas XIII CNN (Cádiz, 2007) 1. Universidad de Cádiz, pp 143-161. Madrid-Cádiz. 2009.

TMPI: Leandre Villaronga, “Tresors monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi”. ANE y SCEN. Barcelona, 1993.

Vilaseca et al., 1949: Salvador Vilaseca, José de C. Serra y Luis Brull, Excavaciones del Plan Nacional en el Castellet de Bañolas, de Tivisa (Tarragona). 1949.

Villaronga, 1982: Leandre Villaronga: El tresor IV de Tivissa, Acta Numismática 12, pp 63-74. 1982.

Villaronga, 1983: Leandre Villaronga: Un tresor de la zona Ebre-Segre, Acta Numismática 13, pp 47-57. 1983.

Villaronga, 1998 = Vill-3: Leandre Villaronga. Les dracmes ibèriques i llurs divisors. Complements d´Acta Numismàtica 3. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 1998.

Villaronga Sánchez, 2020: Gabriel Villaronga Sánchez: Troballa de dracmes, divisors y denaris, potse de la zona de Tivissa, Acta Numismatica 50, pp 31-42. 2020.

Vives, 1926: Antonio Vives y Escudero: La Moneda Hispánica, vol 1, p. 27. Madrid. 1926.

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Láminas Tesorillo de Alagón

ANEXO AL TEXTO DEL ARTÍCULO DEL XXVII CNN: El tesorillo de Alagón (Zaragoza). Revisión y nuevas propuestas.

LÁMINAS

 

 

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Dracma de Emporion MIB 1/237

Las primeras monedas acuñadas en la Península Ibérica fueron las emitidas a finales del siglo VI a.C. en la colonia griega focense de Emporion (Ripollès y Chevillon, 2013), situada en el Golfo de Roses y cuyo yacimiento podemos visitar en el término municipal de L´Escala, en Girona.

Ampurias (Empùries) fue fundada hacia el 575 a.C. en el extremo sur del Golfo de Rosas por griegos de Focea, ciudad jonia situada a la entrada del golfo de Esmirna, en la Anatolia. Su nombre, que significa «mercado», ya indica los motivos de su fundación, el comercio. Su relación con la población indígena, los indiketes, fue fructífera para ambos. El gran desarrollo del intercambio comercial hizo que pronto se convirtiera en puerta de entrada y salida para la Península Ibérica y así creciera y se transformase en un gran centro neurálgico. Es precisamente este hecho el que motivó la necesidad del inicio de la producción monetaria en la colonia.

Fue Amorós el primero en realizar un estudio sistemático y riguroso de sus acuñaciones (Amorós, 1933). Bastante años después, en 1957, Guadán elaboró un nuevo trabajo (Guadán 1955-56 y Guadán 1957-58) a la luz de los nuevos hallazgos y utilizando una nueva metodología, aunque no salieron a la imprenta hasta 1968 y 1970, respectivamente. Los podéis descargar en el siguiente enlace: dipòsit digital de documents de la UAB

 

Finalmente sería Villaronga el que realizó un completo estudio sobre las acuñaciones de Rhode, Emporion y de las dracmas ibéricas de imitación emporitana en 5 volúmenes editados por la Societat Catalana d´Estudis Numismàtics como Complements d´Acta Numismàtica 2, 3, 5, 7 y 8 (Villaronga 1997, 1998, 2000, 2002 y 2003 respectivamente).

 

Dracma de Emporion. MIB 1/237 (col. Francis Suárez), ex-Villa Sivill, ex-Guadán.

El ejemplar que presentamos procede de la subasta Soler & Llach on-line del 01/12/21 y presenta en su anverso una cabeza femenina (Artemis) de pequeño tamaño y de estilo romanizado rodeada de tres delfines, y en su reverso un pegaso con la cabeza modificada (crisaor), sin ningún símbolo, y debajo la inscripción griega parcialmente visible (emp)oriton. Tras un fructífero (y divertido) trabajo de investigación hemos conseguido obtener la trazabilidad del mismo: Se desconoce a qué hallazgo correspondería, pero sabemos que Villa Sivill fue su primer propietario conocido y que luego pasó a formar parte de la colección de Antonio M. de Guadán.

Se corresponde con el tipo MIB 1/237. Villaronga lo encuadra en su 2º grupo, con el busto femenino de estilo romanizado, en concreto el tipo 7 (anverso 4 / reverso 1) (Villaronga, 2002).

Pesa 4,17 g y tiene el eje de cuños a las 3h. 

Aunque no se ha podido establecer una cronología segura ni precisa, se considera que la serie a la que pertenece la dracma que nos ocupa quizá podría haber sido acuñada cerca del cambio de siglo III al II a.C., relacionada con los acontecimiento de la II Guerra Púnica en el que Emporion desarrolló un importante papel como suministradora de moneda para sufragar los gastos financieros y bélicos del bando romano (aunque las dracmas ibéricas que las imitaban tuvieron el verdadero papel protagonista), o probablemente más tarde, ya en pleno siglo II a.C.

JOSEP VILA SIVILL

Josep Vila Sivill (1904-1967)

El primer propietario de este ejemplar fue Josep Vila Sivill. Este empresario catalán reunió una impresionante colección de moneda catalana, hasta el punto de conseguir unas 4.500 de las aproximadamente 5.000 distintas conocidas.

Nacido en 1904 en la masía Cal Muntaner, en Rubió (Barcelona), con veinte años marchó al barrio de Sant Martí de la capital condal donde acabó convirtiéndose en uno de los fundadores de la primera fábrica de plumas estilográficas de España y de los primeros bolígrafos de Europa. La pluma «Regia» (1942) en sus distintos modelos fue un éxito por sus diseños y calidad, aunque ya antes habían fabricado las marcas «Antinia», «Atlántida» e «Imperia». Y en 1946, siguiendo un prototipo argentino, fabricó el primer bolígrafo de Europa, con el nombre de «Regia Continua». Más tarde también produjo bolígrafos de la marca francesa BIC.

Pero no sólo fue un empresario de éxito sino también una personalidad muy conocida por su compromiso político y cultural con el catalanismo. Ya en 1927 creó la «Agrupació Cultural Atlàntida» para recuperar la cultura catalana perseguida por Primo de Rivera. Militó en la agrupación independentista «Nosaltres Sols!» y en la «Associació Protectora de l´Ensenyança Catalana». Durante el franquismo financió y subvencionó la edición de libros en catalán, y en 1943 fundó, con otros empresarios, la entidad «Benèfica Minerva», germen de «Òmnium Cultural» surgido en 1961.

Organizó y financió como presidente del Cercle Filatèlic i Numismàtic de Barcelona las dos primeras Exposiciones de Numismática Catalana de 1952 y 1963.

 

Medallas conmemorativas de la I y II Exposición Numismática Catalana

 

El apartado de moneda antigua de la colección Vila Sivill que contenía 230 dracmas emporitanas fue adquirido conjuntamente por tres prestigiosos coleccionistas por la cantidad de 191.700 pts. Se trataba de Leandre Villaronga, Joan Almirall y Antonio Manuel de Guadán, que se repartieron los ejemplares entre ellos (Villaronga, 2011-2012, p. 9).

Precisamente nuestra dracma pasó a engrosar la colección de este último, Antonio M. de Guadán. Veamos cómo dimos con ello.

Villaronga, en su obra «Les dracmes emporitanes de principi del segle II a.C.» (Villaronga, 2002), nos puso sobre la pista, pues fotografía este mismo ejemplar y le asigna el número 365 de su repertorio, encuadrándolo en el grupo 2, de un estilo más romanizado y correspondiente al grupo Amorós VII (Amorós, 1933). La peculiar forma de su cospel hace que sea muy fácil identificarla, como vemos. Y ahí hace constar que se trata del ejemplar Guadán-367.

 

Por consiguiente, no tuvimos más que acudir a la anteriormente citada obra de Guadán, el volumen II de «Las monedas de Plata de Emporion y Rhode» (Guadán 1957-58), donde cataloga estas piezas. Y buscando ese nº 367 nos encontramos con esto:

Las monedas de plata de Emporion y Rhode, vol II, p. 159

De este modo pudimos certificar que este ejemplar perteneció a su colección particular (y que antes fue de la de Vila Sivill), así como que se desconoce el hallazgo del que procedía.

ANTONIO M. DE GUADÁN

Antonio Manuel de Guadán Láscaris (1912-1993) fue una de las figuras de la Numismática española de la segunda mitad del siglo XX. A destacar que fue uno de los principales impulsores de la Asociación Numismática Española (ANE), así como socio de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos (SIAEN) y colaborador habitual de la revista Nvmisma.

Es interesante señalar que su tío Eugenio Láscaris (Lascorz en la partida de nacimiento) se proclamó pretendiente a la corona de Grecia al reivindicar su apellido como el Láscaris-Comneno de la familia real. Esto generó controversia y su postura fue rebatida en ciertos sectores genealogistas. Precisamente por este presunto origen griego mantenido en la tradición de su familia materna, Antonio M. de Guadán siempre tuvo predilección por las monedas de las colonias de Emporion y Rhode, así como de las bizantinas y de las de la Grecia antigua en general, escribiendo varias obras y artículos sobre ellas. Es más, en su obra «Algunas consideraciones sobre el arte monetario de los griegos» (Guadán, 1972) incluso firma como Antonio Manuel de Guadán y Láscaris Comneno.

Conocemos el ex libris con el que este numísmata marcaba los libros de su biblioteca, y albergamos la sospecha de que llegó a utilizar otro distinto, no sabemos si antes o después, basándonos en algunos indicios. El primer ex libris aquí fotografiado viene en el libro «La Córdoba hispano-romana y sus monedas» de Chaves Tristán (gentileza de nuestro amigo Numisma) y el segundo en el «Catalogue des Monnaies et des medailles Antiques…» que es el catálogo que elaboró A. Delgado en 1857 para la venta de la colección Lorichs, ahora en nuestra biblioteca. Como vemos, este segundo ex libris lleva el mismo lema en latín, «el que no avanza, retrocede», que el primero, en el que no hay duda pues figura su nombre. No es una leyenda habitual, por lo que se trata de una coincidencia interesante. Pero es que además, aunque no hemos podido identificar el escudo heráldico, el escudete central sí que es el de la casa imperial de Láscaris-Comneno (del resto sólo podemos decir que la cruz es la denominada Cruz de Occitania y, bajo ella, el castillo que representa Castilla), lo que da una pista importante de que seguramente se trate del mismo propietario.

Ejerció profesionalmente como Administrador de Aduanas. Mientras residía en Santander viajó por unos días a Barcelona a dar unas conferencias sobre las dracmas emporitanas, de las que era especialista, y entró en contacto con Leandre Villaronga, con quien entabló amistad. Más tarde se trasladó por razones de su cargo a Portbou y finalmente a Barcelona, lo que hizo que su relación fuese más asidua y estrecha. Villaronga reconoce en él a un maestro, de cuyos consejos se animó a escribir sus primeros estudios numismáticos. Establecieron un plan de trabajo: Guadán estudiaría las monedas de plata de Rhode y Emporion, y más tarde de Gadir, y Villaronga haría lo propio con las de Arse-Sagunto, y más tarde con las hispanocartaginesas (Villaronga, 2011-2012, p. 11).

En la subasta Vico-159 salieron a la venta casi dos centenares de monedas griegas de su colección que al parecer previamente la casa Vico había comprado hacía una treintena de años por encargo de un coleccionista.

Estátera de Aspendos (Panphylia). (col. Francis Suárez)  ex-col. Guadán-2426

 

BIBLIOGRAFÍA:

Guadán, 1955-56: Antonio Manuel de Guadán Láscaris, Las monedas de Plata de Emporion y Rhode, vol I. Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol XII, 1955-56. Barcelona.

Guadán, 1957-58: Antonio Manuel de Guadán Láscaris, Las monedas de Plata de Emporion y Rhode, vol II. Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol XIII, 1957-58. Barcelona.

Guadán, 1972: Antonio Manuel de Guadán y Láscaris Comneno, Algunas consideraciones sobre el arte monetario de los griegos. Publicações da Sociedade Portuguesa de Numismática, CLVII. Porto. 1972.

Amorós, 1933: José Vicente Amorós Barra, Les dracmes empuritanes. Junta de Museus, Gabinet Numismatic de Catalunya, serie A, nº 2. Barcelona, 1933.

Ripollès y Chevillon, 2013: Pere Pau Ripollès y Jean Albert Chevillon: The archaic coinage of Emporion. The Numismatic Chronicle 173.

Villaronga, 1997: Leandre Villaronga. Monedes de plata emporitanes dels segles V-IV aC. Complements d´Acta Numismàtica 2. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 1997.

Villaronga, 1998: Leandre Villaronga. Les dracmes ibèriques i llurs divisors. Complements d´Acta Numismàtica 3. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 1998.

Villaronga, 2000: Leandre Villaronga. Les monedes de plata d´Emporion, Rhode i les seves imitacions, de principi del segle III a.C. fins a l´arribada dels romans, el 218 a,C. Complements d´Acta Numismàtica 5. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2000.

Villaronga, 2002: Leandre Villaronga. Les Dracmes Emporitanes de principi del segle II a.C. Complements d´Acta Numismàtica 7. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2002.

Villaronga, 2003: Leandre Villaronga. La plata emporitana del la segona guerra púnica, final del segle III a.C. Complements d´Acta Numismàtica 8. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2003.

Villaronga, 2011-2012: Leandre Villaronga. Introducció: Records. Acta Numismática 41-42. Societat Catalana d´Estudis Numismàtics. Barcelona, 2012.

 

Esta entrada se la dedico a mi buen amigo Luis Ángel Martín (Lamartin). Me sobran los motivos.

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Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos Antiguos de España. Parte 3 (y última)

Aún nos esperaban varias sorpresas tras inspeccionar detalladamente los volúmenes de esta obra del Padre Flórez. Nuevos personajes que parecen sacados de una novela georgiana o victoriana van sucediéndose en su posesión.

ROBERT DARLEY WADDILOVE (1736-1828)

Y es que escrita a mano en la hoja de respeto del primer tomo aparece la siguiente anotación: «Given by Don F. P. Bayer preceptor to Her Royal Infants of Spain to D. Waddilove chaplain to Her English Embaƒy of Madrid» (trad.: Dado por don F.P. Bayer, preceptor de los Reales Infantes de España a D. Waddilove, capellán de la Embajada Inglesa en Madrid).

Given by don F. P. Bayer preceptor to Her Royal Infants of Spain to D. Waddilove chaplain to Her English Embassy of Madrid

R. D. Waddilove fue archidiácono de East Riding de Yorkshire y deán de Ripon desde 1791 hasta su fallecimiento.

Robert Waddilove

Pero antes, de 1771 a 1779, fue el capellán de la Embajada Británica en Madrid mientras estuvo al frente de la misma Thomas Robinson, el II barón de Grantham, es decir, desde que fue destinado ahí hasta la ruptura de relaciones entre los países por el apoyo español a los rebeldes americanos en la Guerra de la Independencia de los EEUU.

Durante su residencia en España Waddilove trabó amistad con Pérez Bayer, preceptor en la corte española, y tuvo acceso a la biblioteca de El Escorial , donde incluso pudo cotejar la Geografía de Estrabón. Facilitó el acceso a numerosos manuscritos y libros existentes en diferentes bibliotecas españolas a investigadores ingleses, entre ellos Henry Swinburne (autor de “Travels through Spain in the years 1775 and 1776”).

La Embajada en aquellos años era un ir y venir de cartas procedentes del Reino Unido solicitando libros en un afán por conocer la cultura española, y R. Waddilove era el encargado de hacer los envíos en forma de verdaderas remesas.

 En 1775, mientras aun estaba en España, fue elegido miembro de la Society of Antiquaries of London, para la que escribió varios artículos.

Es lógico pensar que sería por esas fechas, antes de marchar de España en 1779, cuando recibiría la obra de Flórez (ya completa con su tercer tomo) de manos de su amigo Francisco Pérez Bayer.

 

WILLIAM JAMES DARLEY WADDILOVE (W.WADDILOVE) (1785-1859)

Hijo de Robert Darley Waddilove, fue un reverendo anglicano que ocupó el cargo de capellán de James Innes-Kerr, V duque de Roxburghe.

Se casó con Elizabeth Anne Graham, hija del estadista inglés sir James Graham, I Baronet de Netherby, y tirando de este hilo descubriremos que acabaría convirtiéndose en cuñado de George Musgrave.

La siguiente pista pronto apareció ante nuestros ojos: escrita a mano, en la hoja de respeto de los tres tomos, una anotación nos muestra cómo la obra pasó de manos del hijo del capellán de la Embajada británica en Madrid a un miembro de la nobleza inglesa con el que había emparentado recientemente: «G. Musgrave. Given by revd. W. Waddilove. 1829».

G. Musgrave
Given by revd W. Waddilove 1829

 

GEORGE MUSGRAVE (1799-1872)

Ostentó el título de X Baronet Musgrave del castillo de Hartley (de 1834 a 1872).

Nacido en Eden Hall, hijo del VII Baronet, sucedió en el título nobiliario a sus hermanos Philip Christopher y Christopher John en 1834.

Educado en el University College de Oxford, fue oficial en la 5ª de Húsares.

Se casó con Charlotte Graham en junio de 1828, hermana de Elizabeth Anne, y de este modo se convirtió en cuñado de W. Waddilove. Precisamente al año siguiente de su boda recibió de él los tres tomos de la obra de Flórez, como hemos visto.

A su fallecimiento fue sucedido por su segundo hijo, Richard Courtenay Musgrave.

Hartley Castle (1763)

Los Musgrave fueron durante mucho tiempo la familia principal de Cumberland y Westmorland y su casa solar era Hartley Castle, en Westmorland. Tras el matrimonio en 1549 de Thomas Musgrave con Joan Stapleton, heredera de Eden Hall, trasladaron aquí su residencia habitual. El título de baronet le fue concedido a Richard Musgrave por el rey Jacobo I Estuardo, en 1611. Se trata de un honor hereditario exclusivo de la corona británica que aunque no comporta la categoría de nobleza se situaría por encima del rango de caballero y justo por debajo del de barón.

Eden Hall manor (1867)

El solar original de la familia Musgrave, el Castillo de Hartley, fue demolido en el siglo XVIII por Christopher Musgrave, el V baronet, y sus materiales sirvieron para reconstruir y ampliar Eden Hall, también en Cumbria, que a su vez sería reconstruido en dos ocasiones, en 1821 y a finales de la década de 1860.

 

Aquí se guardaba el famoso vaso “The Luck of Eden Hall”, de presunto origen mitológico pero que parece ser en realidad una obra de arte oriental del XIV, y ahora conservado en el Victoria & Albert Museum. Junto con él, en la importante biblioteca de la mansión, reposarían durante años los tres volúmenes de la obra de Flórez que nos ocupa. Un lugar incomparable, sin duda digno de su importancia.

El XII Baronet, Richard George Musgrave, nieto del X, dejó de vivir en Eden Hall a principios de 1900 y se trasladó a Londres. La familia experimentó dificultades financieras en la década de los años veinte, y la mansión fue vendida en 1921. Además, sabemos que cientos de libros de su biblioteca fueron subastados en Londres en 1924. Otros documentos han ido apareciendo incluso recientemente en venta en e-bay.

El baronet falleció en 1926. En 1934 la mansión fue desmantelada (se rumorea que fue adquirida por un norteamericano y trasladada piedra a piedra a EEUU) y el solar dividido en siete propiedades.

Varios objetos y monedas de su colección se encuentran hoy depositados en el British Museum: https://www.britishmuseum.org/collection/term/BIOG75382

The Luck of Edenhall. Victoria & Albert Museum. https://www.vam.ac.uk/articles/the-luck-of-edenhall

 

GONZALO CORES (1930-2020)

Según información verbal de Jesús Vico Monteoliva, el lote de los tres volúmenes de la obra de Flórez que salía en su subasta Vico-163 procedía de la biblioteca de Gonzalo Cores. Por información de la hija de éste, Mª Cruz, hacia 1974 ya lucía en la biblioteca de este importante coleccionista e investigador numismático español. A él dedicaremos una entrada propia en un futuro.

No hay información de cómo, cuándo ni dónde la adquirió. Este lapso de tiempo desde 1924, año en que fue vendida y disgregada la biblioteca de los Musgrave, hasta 1974, permanece oscuro pero quizá algún día lo podamos esclarecer. Mientras tanto, el periplo de esta obra nos ha permitido viajar con la imaginación desde los tiempos de la Ilustración a la época victoriana para llegar finalmente hasta nuestros días, con importantísimas figuras de su tiempo como protagonistas directos.

 

 

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Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos Antiguos de España. Parte 2

FRANCISCO PÉREZ BAYER

Ex libris de Francisco Pérez Bayer

En la guarda anterior del primer tomo hay un ex libris del tipo impreso sobre una hoja de papel de tamaño 9,3 cm x 6,7 cm. Se trata de un fotograbado en blanco y negro de tipo figurativo que representa al fondo un paisaje que analizado detenidamente nos lleva a interpretarlo como el lugar donde asienta la actual localidad de Benicàssim, como intentaremos justificar seguidamente, población con la que nuestro personaje mantuvo un estrecho vínculo que perdura en nuestros días.

Iglesia de Santo Tomás de Villanueva

El edificio con campanario y cúpula que se aprecia en la zona central del ex libris debe ser la iglesia de Santo Tomás de Villanueva, neoclásica, de 1776, cuya construcción a expensas de Francisco Pérez Bayer, favoreció el hecho de que a su alrededor fuesen proliferando casas y propició las bases para la formación de la nueva villa con el nombre de Benicassim.

En un plano más adelantado, la torre con sus dos peculiares torrecillas exentas que sobresalen en las esquinas de la fachada concuerda perfectamente con la torre de San Vicente, de finales del siglo XVI. Se trata de una de las 18 torres vigía que llegó a albergar la costa castellonense, y su construcción aumentó el nivel de protección ante los ataques corsarios de tal modo que al poco fue aumentando la población y se le otorgó la Carta Puebla.

Torre de San Vicente en el s. XIX

Siguiendo con la descripción del ex libris vemos que a lo lejos se representa destacado el perfil montañoso del Desierto de Las Palmas y las denominadas agujas de Santa Águeda.

En primer plano se muestran unas ruinas entre las que destaca una lápida agrietada que lleva la inscripción Don Francisco Perez Bayer, en mayúsculas y en cuatro líneas, indicativos del propietario del libro.

Se trata de un ex libris muy raro, del que no tenemos referencias de que esté reseñado en la obra “Ex Libris de la Real Academia de la Historia” ni en ninguna otra publicación.

 

Francisco Pérez Bayer, por Vicente López (foto: colecciones.uv.es)

Francisco Pérez Bayer y Benicassim (1711-1794) fue un teólogo, jurista, lingüista y filólogo valenciano que llegó a ser una de las principales figuras de la Ilustración de la España del siglo XVIII, alcanzando puestos de influencia y responsabilidad tanto en política, como en cultura y religión (no en vano fue distinguido con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III). Mostró a su vez un gran interés por la Numismática.

Formado en teología y derecho en las universidades de Valencia y Salamanca, pronto entró en contacto con el gran humanista valenciano Gregorio Mayans y Siscar quien ejerció una notable influencia en su formación intelectual

Catedrático de Hebreo en Valencia (1745) y Salamanca (1746), pasó cinco años en Italia (de 1754 a 1759) donde completó su formación humanística y se encargó de «recoger cuantas monedas, manuscritos y otras piezas antiguas pudiese» para enriquecer el Gabinete de Medallas de la Real Librería, «y otros fines del Real agrado”. Esto le permitió redactar el “Catálogo de medallas de oro que en Roma y otras ciudades de Italia y Francia compró d. Francisco Pérez Bayer para el Real Museo de S.M. Catholica”, que se conserva en la British Library de Londres, donde describe 136 monedas.

A su regreso fue nombrado canónigo tesorero de la catedral de Toledo, y redactó además el catálogo de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial.

Su principal aportación a la epigrafía fenicia fue su obra “Del Alfabeto y Lengua de los Fenices y sus colonias” (1772).

Fue Preceptor de los Infantes Reales. Tanto Bayer como el agustino P. Enrique Flórez habían colaborado en la formación y clasificación del monetario del Infante Don Gabriel, hijo de Carlos III, que llegó a ser la mejor colección de monedas y medallas de la época. También fue Bibliotecario Mayor de la Real Librería desde 1783 hasta su fallecimiento.

Mueble monetario del Infante Gabriel de Borbón (foto MAN)

 

La biblioteca de Pérez Bayer era riquísima en manuscritos, incunables, biblias políglotas, memorias de Reales Academias extranjeras, pero también de obras de autores antiguos y modernos, españoles y extranjeros, ortodoxos o prohibidos por la Inquisición. El obsequio de su biblioteca (más de 20.000 volúmenes) a la Universidad de Valencia (1785) acabó convirtiendo a Pérez Bayer en uno de los personajes que más incidieron en la reforma pedagógica de la Ilustración en la misma.

En cuanto a la Numismática dedicó principalmente su atención a las monedas fénico-púnicas y a las entonces llamadas «desconocidas», es decir, a las ibéricas, tema que le ocuparía hasta el final de sus días.

Publicó De Nvmis Hebraeo-Samaritanis en 1781 y Numorum Hebraeo-Samaritanorum Vindiciae en 1790.

Realizó un largo viaje en 1782 por Valencia, Andalucía y Portugal con el fin de encontrar antigüedades y monedas para confirmar sus planteamientos sobre el alfabeto y lengua de los fenicios, que plasmó en el manuscrito “Diario del Viaje desde Valencia a Andalucía hecho por Don Francisco Pérez Bayer en 1782”.

Como podemos comprobar, al regreso de su estancia en Italia en 1759 se encontraría con que estaba recién publicada el año anterior la obra numismática del Padre Flórez en sus dos primeros tomos (ya hemos señalado que el tercero no se editaría hasta 1773).

(Continuará…)

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Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos Antiguos de España. Parte 1

Hemos tenido la ocasión de estudiar detenidamente un lote de la subasta Vico-163 consistente en los tres tomos de la obra “Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos Antiguos de España”, del Padre Flórez. Se trata de una de los tratados más importantes de la historiografía numismática de la Hispania antigua y es de suma rareza encontrarlo íntegro con todos sus grabados y sus tres volúmenes completos.

El primer tomo consta de 8 hh, 408 páginas y 12 láminas numeradas del I al XII (en vez de las 23 habituales, pues de la XIII a la XXIII en este caso van al final del tercer tomo) y un mapa plegado.

El segundo tomo, 2 hh, pp 409-681 (siguiendo la numeración correlativa al primer tomo) y las láminas XXIV a LVIII.

El tercer tomo, 5 hh, 292 páginas y 8 láminas sin numerar, un mapa plegado (el mismo del tomo primero) y al final del mismo las láminas XIII a XXIII (las correspondientes al tomo primero).

Los tres tomos tienen el mismo tamaño de 24,7 cm x 18,5 cm e idéntica encuadernación, presentando el tercero deteriorada la parte superior del lomo.

Nos llamó enseguida la atención la presencia de un ex libris impreso en la guarda anterior del primer tomo así como unas anotaciones (a modo de ex libris manuscritos) en las hojas de respeto de todos ellos.

El análisis e investigación tanto de este ex libris como de las anotaciones manuscritas nos ha permitido determinar la trazabilidad de la obra, identificando a los distintos poseedores de la misma y su periplo geográfico desde su publicación en 1758 hasta nuestros días.

¡Si te apetece embarcarte en este viaje, vamos allá con los protagonistas!:

 

Henrique Flórez, según grabado de su obra

ENRIQUE FLÓREZ Y SU OBRA “MEDALLAS DE LAS COLONIAS, MUNICIPIOS Y PUEBLOS ANTIGUOS DE ESPAÑA”.

Enrique Flórez (1702-1773), fue un religioso agustino burgalés que llegó a ser uno de los más importantes historiadores y numismáticos del siglo XVIII. Su obra cumbre fue la España Sagrada, un extraordinario ejemplo de la Ilustración en España, de la que además de impulsor fue el autor de sus primeros 29 tomos. En ella aborda con gran erudición el estudio de las fuentes, los acontecimientos históricos y diversas cuestiones geográficas y cronológicas.

En el Preliminar al tomo XXIV publicó La Cantabria donde zanjó la controversia que entonces existía acerca de los límites y extensión de la antigua Cantabria de las fuentes latinas.

Aunque la numismática empezó siendo para él una herramienta auxiliar de la Historia pronto se convirtió en una afición con la que hacer más suaves las tareas de aplicación y estudio que necesitaba para la continuación de una obra tan vasta como la que se había propuesto acometer: una Historia de la Religión en España.

Así, fue reuniendo para su estudio ejemplares de monedas de la Hispania Antigua, unas veces en préstamo y otras obtenidas por adquisición bien fuese compra o por intercambio. Fueron numerosas las personas que colaboraron permitiéndole examinar sus monedas, y son mencionadas en el capítulo “Razón de la Obra”. Su colección numismática llegó a ser de primer nivel, y enseguida se percató de la idoneidad de publicar los conocimientos adquiridos en su materia, según manifestó en una carta a su amigo Villacevallos en 1744: “deseoso de contribuir al bien de la Nación, medito una no pequeña obra de Ciencia Numismática, en especial de lo respectivo a España”.

Lo que comenzó siendo una herramienta de trabajo acabó constituyendo un objeto de estudio que le confirió rango de auténtico especialista y al que dedicó muchas horas de esfuerzo. Todas estas dedicaciones afectaron sobremanera a su salud.

Recomendamos la lectura del documentado artículo de Fco. Javier Campos “El P. Flórez y los estudios de la historia antigua de España en el reinado de Carlos III (1759-1788)”, a quien agradecemos que nos haya permitido reproducir varios párrafos del mismo.

“Mi colección de Medallas es ya de más de 4 mil, y lo principal es de colonias y municipios de España, en cuyo número y calidad excedo a las bibliothecas reales que están en esto pobríssimas y a las series que en algunos particulares he visto” (carta a Mayans, en 1746). “Siendo ya mi Colección la más copiosa de quantas tengo noticia acerca de Colonias y Municipios de España; me pareció que haría servicio al público darlas a la luz” (Razón de la Obra, en “Medallas de las Colonias …”).

La obra que nos ocupa, “Medallas de la Colonias, Municipios y Pueblos Antiguos de España”, le supuso además un fuerte desembolso económico tanto por la adquisición de monedas como por la edición de los 1.400 ejemplares de los que “muchos se desgraciaron en la imprenta” y cuyo coste sobrepasó los 70.000 reales. El rey Fernando VI le donó 8.000 reales para sufragar algún gasto, el mismo importe que le vino a costar sólo el papel. Es de señalar que el monarca ya había acogido los trabajos y la impresión de los volúmenes de la España Sagrada bajo su real protección y le tenía asignada una pensión anual de seiscientos ducados de vellón, pensión vitalicia que le mantuvo Carlos III cuando ascendió al trono en 1759 (el ducado de vellón no era moneda de cuenta en el siglo XVIII, sino medida de valor: 1 ducado de vellón equivalía a 11 reales de plata, es decir 374 maravedíes (cada real a 34 maravedíes).

En principio la obra iba a constar de un solo volumen, pero en vista de que iba a ocupar más pliegos de lo previsto “pareció conveniente dividirla para dar consistencia a la enquadernación” (capítulo “Advertencias a estos dos tomos”) en dos volúmenes. Así, se editaron en 4º mayor en la oficina de Antonio Marín, en los años 1757 y 1758, siguiendo una numeración correlativa tanto de páginas como de las láminas y saliendo a la venta en 1758 al precio de 1568 maravedíes (poco más de 46 reales).

Hispania, entre Hércules y Pyrene, según grabado de la obra

Sólo la cabecera del capítulo primero, un artístico grabado que pensamos que podría representar la alegoría de Hispania flanqueada por Hércules y Pyrene, le costó 30 doblones (960 reales). Fue dibujado por Antonio González Velázquez, pintor de corte y director de la Real Academia de San Fernando y grabado por Manuel Salvador Carmona que llegó a ser grabador de cámara del Rey.

En julio de 1758 le escribe a su amigo Villacevallos manifestándole que la venta va avanzando aunque con lentitud, pues a sus allegados les había ido regalando los ejemplares en un número ya mayor a setenta.

La salida a la luz de estos dos primeros tomos de las Medallas tuvo una gran difusión y significó para Flórez alcanzar gran fama y acrecentar el prestigio que ya tenía en los ambientes intelectuales tanto en España como en Europa teniendo incluso proposiciones para ser traducida al francés.

Tras su publicación el religioso agustino fue incrementando su colección pero inclinándose más por las monedas visigodas, pues claramente percibió que al haber despertado su obra el interés de coleccionistas y aficionados por las monedas antiguas esto había dificultado sobremanera la facilidad de conseguir nuevas: “desde que publiqué los libros de medallas se han hecho muy raras, siendo muchos los que las recogen y pocos los que se desprenden de ellas” (carta al Nuncio 28/XI/1761, Archivo Secreto Vaticano).

Finalmente se editó un tercer tomo en el año 1773, compuesto por una Addenda con el nuevo material que había ido conociendo, pero además añadiendo un estudio de las “monedas de los Godos”. Hoy en día este tercer tomo falta en muchas ocasiones en las bibliotecas debido al lapso de tiempo (15 años) que había transcurrido desde la publicación de los dos primeros.

 

 

En la medida que con el tiempo fue disminuyendo su interés por la numismática fue aumentando su afición por los objetos de la Naturaleza, al principio sólo como distracción, pero dado su carácter curioso e investigador y su afán por conocer “las maravillas de la Creación y la bondad de Dios que las había creado” pronto se hizo también un verdadero especialista en la materia.

De tal modo, formó un gabinete personal impresionante, y fue el impulsor de la creación del Gabinete de Historia Natural del Infante don Gabriel (hijo de Carlos III).

En cuanto al destino final de su colección numismática sólo sabemos que la legó entera y perfectamente ordenada y catalogada al Convento de San Felipe el Real (sito al comienzo de la calle Mayor, junto a la Puerta del Sol, en Madrid) de cuya comunidad fue miembro durante muchos años. La fachada de dicho convento fue lugar de congregación de los madrileños de la época, que convirtieron a las Gradas de San Felipe en el principal “mentidero” de la villa. El edificio fue demolido en 1838 por la Desamortización de Mendizábal.

 

Iglesia y convento de San Felipe el Real (fuente: bne.es)

 

(Continuará…)

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Tesorillo de Fuentes de Ebro

En los alrededores de la localidad zaragozana de Fuentes de Ebro apareció casualmente un tesorillo de denarios ibéricos durante el transcurso de unas labores agrícolas realizadas en un campo de cultivo unos años antes de 1984. Leandre Villaronga nos refiere que estaba compuesto por unos 100 denarios de Bolskan, 1 de Kese y 3 de Ausesken, señalando que se encontraban en colecciones privadas (Villaronga, 1984).

Él mismo publicó en este Acta Numismática de 1984 otros tres hallazgos monetarios con presencia de denarios de Ausesken: La Cerdanya, El Maresme y L´Empordà, además del que nos ocupa, Fuentes del (sic) Ebro y los registró como A.N. 14, 15, 16 y 17 respectivamente (Villaronga, 1984). Pero en esos tres casos hemos de recalcar que se trata de hallazgos esporádicos compuestos exclusivamente por un único ejemplar (de Ausesken, como hemos dicho), y no propiamente de tesorillos.

En cuanto al tesorillo de Fuentes de Ebro, los pocos datos que disponemos son los siguientes:

  • Solamente pudo examinar dos de los tres denarios de Ausesken, que son los que incorporará al estudio de cuños de esta ceca realizado años más tarde (Villaronga, 1987-88). Pesaban 3,62 y 3,65 g y ambos tenían el eje de cuños a las 2h. Ambos los clasificamos hoy como MIB 56/01a , pues la leyenda es curva y las patas traseras del caballo se sitúan sobre los signo A-U.
  • Nada sabemos respecto a los aproximadamente 100 denarios de Bolskan, pues Villaronga no aporta información ni sobre su metrología ni sobre su clasificación.
  • Tampoco del denario de Kese, pues su monografía sobre la ceca (Villaronga, 1983) se publicó antes que este hallazgo.

Sorprendentemente no lo incluye en el TMPI, su libro sobre los tesorillos de la Península Ibérica.

 

 

Es conocido que en el término municipal de Fuentes de Ebro se localizan varios yacimientos de la II Edad del Hierro y romanos, siendo los principales los denominados Cabezo Morrudo y La Corona.

«En la zona del río Ginel en su desembocadura junto al Ebro se levantará hacia los siglos II-I a.C. una extensa ciudad con más de 40 ha en el yacimiento conocido como La Corona (Fuentes de Ebro), con niveles de la Primera Edad del Hierro, y a unos 6,5 km de otro importante emplazamiento de esa época como es Cabezo Morrudo II» (Picazo, 2005).

Dama de Fuentes. Museo de Zaragoza (foto José Garrido).

A. Beltrán inició las excavaciones en La Corona en 1952 (Beltrán, 1957), tras el hallazgo fortuito de la denominada «Dama de Fuentes», escultura romana fragmentada de bronce en la que destaca la parte del busto femenino. Posteriormente ha habido nuevas prospecciones y breves campañas. Su ocupación se prolongará durante la época republicana hasta las guerras sertorianas, cuando la ciudad es destruida. Probablemente su población de desplazó al cercanísimo «Cabezo Villar».

Parece ser que en este yacimiento fue ocupado «por gentes altamente romanizadas (quizás elementos del ejército) así como indígenas obligados a asentarse en este lugar y abandonar sus pequeños poblados fortificados para evitar posibles sublevaciones y de esta forma iniciar el proceso de romanización. Esto vendría avalado por el tratado de Graco del año 179 a. C. que impedía a los indígenas la fundación de nuevas ciudades incluso la ampliación de las existentes, y su incumplimiento era duramente reprimido» (Ferreruela, 2015). Su amplia extensión (unas 45 ha) se explicaría precisamente por su función de asentar indígenas de los poblados ibéricos de las inmediaciones. En este yacimiento se han hallado, entre otros objetos, un precioso pendiente de oro con un águila y un trifinium.

 

Pendiente de oro. Museo de Zaragoza (foto José Garrido).

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Beltrán, 1957: Antonio Beltrán Martínez, «Excavaciones arqueológicas en Fuentes de Ebro (Zaragoza) I Campaña. Memoria». Caesaraugusta 9-10, Zaragoza 1957, pp 87-101.

Ferreruela, 2015: Antonio Ferreruela, «La ocupación del valle medio del Ebro en época romana: TT.MM. de Fuentes de Ebro y El Burgo de Ebro (Zaragoza)«, en De las ánforas al museo. Estudios dedicados a Miguel Beltrán Lloris. Institución Fernando el Católico. Zaragoza. 2015.

Picazo, 2005: Jesús Vicente Picazo Millán, «El poblamiento en el valle medio del Ebro durante la prehistoria reciente: zonas y procesos». Revista d´Arqueologia de Ponent nº 15, p. 114. 2005.

TMPI: Leandre Villaronga, “Tresors monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi”. ANE y SCEN. Barcelona, 1993.

Villaronga, 1983: Leandre Villaronga, «Les monedes ibèriques de Tàrraco». Tarragona. 1983.

Villaronga, 1984: Leandre Villaronga, «Troballes monetaries V», Acta Numismática 14, pp. 287-292. 1984.

Villaronga, 1987-88: Leandre Villaronga y Jaume Benages, «Troballa d´Oristá (Osona, Barcelona)», Acta Numismática 17-18, pp. 41-57, 1987-88.

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Tesorillo de Bujalaro

Se trata de un conjunto de 17 denarios romanos e ibéricos que aparecieron casualmente en el transcurso de labores agrícolas realizadas en el entorno del castro celtibérico de Bujalaro. Lo dio a conocer Emilio Gamo Pazos en el VII Simposio sobre los Celtíberos celebrado en Daroca del 20 al 22 de marzo de 2012 (Gamo, 2014), de donde hemos extraído gran parte de la información para la elaboración de esta entrada.

No aporta la fecha del hallazgo, pero su descubridor depositó los ejemplares en el Museo de Atienza según testimonio del párroco Agustín González, responsable del mismo, excepto uno que al parecer fue a parar al Museo de Molina de Aragón (inventariado con el nº MOL 0957).

 

 

Bujalaro es un municipio de Guadalajara donde posiblemente se localizaría la ceca de Kaisesa. En él se encuentra el denominado «castro de Bujalaro», un yacimiento del período celtibérico tardío dado a conocer por Nuria Morère (Morère, 1983) y cuya área donde apareció el conjunto fue prospectada por E. Gamo en el 2010 tras el hallazgo del tesorillo. Se trata de un poblado carpetano de la II Edad del Hierro de unas 2,5 hectáreas situado al norte de la población actual, en una cerro amesetado sobre el río Henares denominado por los locales como «el Picachuelo».

En superficie se encontraron abundantes fragmentos cerámicos celtibéricos y también romanos. Incluso un denario de Bolskan, en manos de un vecino, ya había aparecido antes en el castro según comunicó la propia Nuria Morère.

Este poblamiento de la II Edad del Hierro situado justo en el límite entre carpetanos y celtíberos tendría continuidad hasta el siglo I a.C. ya en época romana. En sus proximidades, separado por una vaguada, se descubrió otro castro denominado Bujalaro II, así como una necrópolis asociada a ambos, la necrópolis del Alto de san Pedro, en una ladera al noreste e identificable como una extensa mancha cenicienta.

También en el término de Bujalaro hay otro castro denominado Castro Nublares, y un hábitat rural romano donde apareció un bronce del dios Marte.

   

 

COMPOSICIÓN:

   17 denarios

  • 15 denarios romanos republicanos
  • 2 denarios ibéricos de la ceca de Sekobirikes

DENARIOS ROMANOS

  • RRC 293/1 del 124 a.C
  • RRC 299/1a del 111-110 a.C
  • RRC 304/1 del 109-108 a.C.
  • RRC 319/1 del 103 a.C.
  • RRC 328/1 del 100 a.C.
  • RRC 337/3 del 91 a.C.
  • RRC 342/5b del 90 a.C.
  • RRC 344/1b del 89 a.C.
  • RRC 344/2b del 89 a.C.
  • RRC 344/3 del 89 a.C.
  • RRC 352/1 del 85 a.C. (2 ejemplares)
  • RRC 354/1 del 84 a.C.
  • RRC 363/1d del 82 a.C.
  • RRC 382/1b del 79 a.C.

 

DENARIOS IBÉRICOS

  • 2 denarios de Sekobirikes: en uno de ellos el jinete muestra ambos pies visibles (peso 3,65 g) y en el otro sólo uno (peso 3,82 g). No disponemos de más datos, como número de rizos y de torques del busto de anverso o si portaba o no clámide el jinete del reverso, pero en la lámina del artículo citado vienen dibujados ambos ejemplares (que no fotografiados) y se aprecia que el jinete que muestra ambos pies porta clámide y el otro no (ejemplares 1 y 2 de dicha lámina).

No es un hecho habitual que un tesorillo encontrado en esta zona esté compuesto por denarios predominantemente romanos. El último denario romano presente nos permite fijar el terminus post quem del ocultamiento en el 79 a.C. lo que nos sitúa a comienzos del conflicto sertoriano en Hispania (80-72 a.C.). La presencia de denarios de Sekobirikes sí que es común en estos tesorillos sertorianos.

Según escribe E. Gamo (op.cit.), Hirtuleyo, lugarteniente de Sertorio, tras derrotar a M. Domicio Calvino en Consabura habría penetrado en la Celtiberia en el 78 a.C. siguiendo precisamente en su último tramo el río Henares hasta llegar al Jalón. Del mismo modo un año después, en el 77 a.C., el propio Sertorio seguiría este camino en la campaña en la que tomó Caraca y Contrebia Leukade para invernar finalmente en Castra Aelia. Estos acontecimientos bélicos justificarían los ocultamientos de tesorillos en la zona del Henares ante el clima de inestabilidad e incertidumbre que provocarían.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Gamo, 2014: Emilio Gamo Pazos: «Una ocultación de denarios en Bujalaro (Guadalajara): Contexto«. VII Simposio sobre los celtíberos. Nuevos hallazgos, Nuevas interpretaciones, pp. 485-492. (Ed: Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda). Teruel. 2014.

Morère, 1983: Nuria Morère: «Carta Arqueológica de la región seguntina». Institución Provincial de Cultura «Marques de Santillana», Diputación Provincial de Gualajara. Guadalajara. 1983. 

Queremos dar las gracias a Ángel Lunar por habernos facilitados varias de las fotografías que aparecen en esta entrada, y por su constante labor de divulgación de nuestra protohistoria.

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Tesorillo de Abia de la Obispalía

Cerro del Santo y ermita, Abia de la Obispalía (Cuenca)

Abia de la Obispalía es un municipio de la provincia de Cuenca donde apareció, en circunstancias desconocidas y en una fecha no precisada, un tesorillo compuesto exclusivamente por denarios ibéricos. Según hemos podido conocer es posible que el lugar del hallazgo sea el Cerro del Santo, concretamente en las cercanías a la ermita de San Jerónimo, a 5 km del pueblo.

Situada en lo que probablemente fue territorio de la tribu celtibérica de los olcades, en lo alto de su aldea se ubican vestigios de lo que se denomina el Castillo, en el cerro de ese mismo nombre, de un origen posiblemente romano.

Cerro del Castillo, Abia de la Obispalía (Cuenca) (foto : JL Rodríguez)

Del tesorillo de Abia de la Obispalía se conocen 33 ejemplares, todos ellos denarios ibéricos como ya hemos señalado, que se encuentran depositados en el Museo de Cuenca.

Su composición es la siguiente:

  • 31 denarios de BoLSKaN, casi todos del grupo III.
  • 2 denarios de KoNTeRBiA KaRBiKa

Ingresaron en dicha institución en dos lotes:

  • El primer lote lo hizo en 1964 y constaba de 23 denarios de Bolskan que habían sido adquiridos por el Patronato Arqueológico Provincial de Cuenca (nº inventario general del 74/22/1 al 74/22/23).
  • El segundo lote ingresó en 1975 y lo formaban 8 denarios de Bolskan y 2 de Konterbia Karbika que fueron donados al museo por Jaime Yllera (nº inventario general: del 75/14/1 al 75/14/10).

Manuel Osuna Ruiz (1945-2020)

Este tesorillo fue publicado por Manuel Osuna Ruiz, a la sazón director de dicho museo (Osuna, 1976-77),  fallecido a consecuencia del Covid-19 (sirva esta entrada como modesto homenaje de este blog a su labor). Aunque lo hizo, como reconoce, de un modo muy sucinto y sin mencionar ningún dato sobre las circunstancias de su descubrimiento, aportó las fotografías de todos los ejemplares, así como su peso, módulo y eje de cuños. Destaca con acierto la «gran homogeneidad en cuanto a los tipos monetarios que lo integran». En cuanto a su datación, lo considera un ocultamiento fruto del conflicto sertoriano (80-72 a.C.), aunque a tenor de su composición hemos de discrepar pues están ausentes los últimos ejemplares de la ceca de Bolskan, los del grupo IV de Jenkins.

Es importante hacer constar que nada tiene que ver este tesorillo de denarios ibéricos que nos ocupa con otro conocido también por el mismo nombre, y que estaba formado por un conjunto de alhajas de oro aparecido en una cueva de esta misma localidad. Encontrado en 1920, fue adquirido por Lorenzo Redondo, un relojero de Cuenca, y rápidamente pasó a las vitrinas del British Museum. Fue publicado por Almagro Gorbea en 1974, aunque hay referencias anteriores de él en Juan Cabré y Gómez-Moreno (que desconocían su paradero en aquel momento). Se atribuye a la denominada orfebrería atlántica de finales de la Edad del Bronce.

 

Tesorillo de Abia de la Obispalía. Museo de Cuenca. Foto: Santiago Abella

 

Según los datos aportados por Osuna vemos que ordena primero los 23 Bolskan que ingresaron en 1964, y luego, con los números del 24 al 33 los diez denarios donados en 1975, siendo el 32 y el 33 los dos de Konterbia Karbika.

De los 33 ejemplares referenciados por este autor hemos de señalar que:

  • En la vitrina de los ejemplares que se expone en el museo hay sólo 27 de Bolskan (faltarían 4 de la relación que da Osuna) y los 2 de Konterbia Karbika.
  • En la web MIB (https://monedaiberica.org/) vienen fotografiados 30 de Bolskan (faltaría 1 de la relación de Osuna) y los 2 de Konterbia Karbika.

 

DENARIOS DE KONTERBIA KARBIKA: 2 ejemplares.

  • 1 ejemplar del tipo 1 (1/1), MIB 135/01a. Peinado a tres niveles.
  • 1 ejemplar del tipo 25 (17/16), MIB 135/01f. Peinado a dos niveles.

 

Denario de Konterbia Karbika del tesorillo de Abia de la Obispalia. MIB 135/01a. Museo de Cuenca. https://monedaiberica.org/v3/coin/137550

Denario de Konterbia Karbika del tesorillo de Abia de la Obispalia. MIB 135/01f. Museo de Cuenca. https://monedaiberica.org/v3/coin/137545

El mayor desgaste que se aprecia en este segundo ejemplar puede ser indicativo de haber estado más tiempo en circulación y ser, por consiguiente, más antiguo.

 

DENARIOS DE BOLSKAN: 31 ejemplares.

  • 1 ejemplar del grupo Jenkins I.
  • 1 ejemplar del grupo Jenkins II.
  • 29 ejemplares del grupo Jenkins III. Casi todos tienen un estilo bastante homogéneo, y, dentro del propio del grupo, son de los de mejor arte.
  • No hay ninguno del grupo Jenkins IV.

 

El denario de Bolskan del grupo I de Jenkins (hoy catalogados como MIB 79/02) vemos que se caracteriza por su buen estilo, con rizos en trazos semicirculares y conservando el rizo de gancho sobre la patilla. Las patas delanteras del caballo se colocan en una posición baja y cercana a la leyenda. Muestra bastante desgaste, prueba de haber estado circulando mucho tiempo.

Denario de Bolskan del tesorillo de Abia de la Obispalía. MIB 79/02. Museo de Cuenca. https://monedaiberica.org/v3/coin/137562

 

El denario del grupo Jenkins II (que hoy los catalogamos como MIB 79/06) conserva el buen estilo y el peinado en rizos de líneas semicirculares, pero ha perdido el rizo de gancho. También presenta signos de desgaste por circulación.

Denario de Bolskan del tesorillo de Abia de la Obispalía. MIB 79/06. Museo de Cuenca. https://monedaiberica.org/v3/coin/137546

 

Veamos ahora las fotos de los 28 denarios de Bolskan catalogados como Jenkins III, es decir, MIB 79/07a. Museo de Cuenca. (Fuente: https://monedaiberica.org).

Aunque se comprueba perfectamente su peor estilo comparado con los anteriores (sobre todo en el anverso) todos ellos (salvo el nº 61 de la foto) son sin embargo de los mejores de este grupo, lo que indicaría que pertenecerían a la fase inicial de producción del mismo. Del mismo modo, las patas delanteras del caballo del reverso permanecen bajas y cerca de la leyenda, y no levantadas como ocurre en fases posteriores.

En todos ellos han desaparecido los rizos de gancho, pero en el peinado de semicírculos concéntricos se aprecia que algunos de ellos se confrontan con el adyacente configurando el característico rizo celtibérico.

Característico rizo celtibérico: dos semirrizos afrontados formados por semicírculos concéntricos

 

 

 

Denario de Bolskan ajeno al tesorillo. MIB 79/07a. Colección Suárez.

 

Podemos compararlos con este ejemplo de un denario también de este grupo (ajeno al tesorillo) pero con un busto de un arte ya más degenerado y un caballo con las patas delanteras levantadas, que debería corresponder a las fases finales de producción.

 

Nos parece un tesorillo interesante para intentar esbozar una propuesta de ordenación de los ejemplares más tempranos del grupo III de Jenkins, pues la homogeneidad del estilo de sus 29 ejemplares junto con la presencia de los ejemplares del grupo I y II (uno de cada) nos inducen a situar su emisión en ese momento, en los inicios de la acuñación de este vasto grupo.

Del mismo modo, es muy probable que sean coetáneos a los dos ejemplares de Konterbia Karbika, tipos 1 y 25 (Abascal y Ripollès, 2000) pues aparentan tener un similar grado de desgaste por circulación.

Este tesorillo no viene referenciado en el TMPI de Villaronga a pesar de que fue publicado más de 15 años antes de la edición de esta obra.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Osuna, 1976-77: Manuel Osuna Ruiz: El tesorillo de denarios ibero-romanos de Abia de la Obispalía, Sautuola nº 2, pp. 221-225. Revista del Instituto de Prehistoria y Arqueología «Sautuola». Santander. 1976-77.

Abascal y Ripollès, 2000: Juan Manuel Abascal y Pere Pau Ripollès: Las monedas de Korterbia Karbika, en Scripta in honorem Enrique A. Llobregat Conesa, Vol 2, pp 13-76. Alicante. 2000.

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