Tesorillo de El Burgo de Osma

En 1853, en el transcurso de las obras de construcción de una carretera en el término de El Burgo de Osma, se descubrió un tesorillo de unos 500 denarios que fue repartido entre varias personas. El deán de la Catedral recuperó unas 70 monedas y comunicó el hallazgo a la RAH, a la que envió un lote de 20 entre las que se encontraba un ejemplar de un denario ibérico de la ceca de Bolskan. Según pudo averiguar, aunque la gran mayoría de las quinientas piezas eran de moneda romana también había varios denarios ibéricos y todos eran de esta ceca de Bolskan.

Sabemos que otros ejemplares también pasaron a la colección del obispo de El Burgo de Osma, Vicente Horcos y San Martín, académico de la RAH, y es probable que el presbítero Julián Núñez también se hiciese con alguno, pues su nombre completa la terna de coleccionistas de moneda celtibérica citados por Delgado en su inventario conservado en la Universidad de Sevilla.

Catedral de El Burgo de Osma (foto J.J. Martín)

 

Conozcamos un poco más al detalle la historia de este hallazgo:

El 8 de diciembre de 1853 D. Eusebio Campuzano y Marentes, deán de la Catedral de El Burgo de Osma, como miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, remite a Pedro Sabán, secretario de la misma, la siguiente carta (GN 1853/4(3)): «En estos momentos se han descubierto en la escabación de la carretera nueba y en termino de la antigua Osma una porción de monedas curiosísimas de plata todas ó las mas consulares y por consiguiente anteriores a la Era Cristiana. He procurado recoger las que he podido de las manos de los obreros, y creo que será agradable a la Academia su adquisición; pero como mi encargo se reduce a las Celtibericas y Coloniales no me resuelvo a disponer su remisión.«

La RAH le comunica nueve días después que acepta su ofrecimiento, y en febrero de 1854 la Academia recibe 20 denarios, de los que 19 son romanos y uno ibérico de BoLSKaN.

Para el 2 de marzo de 1854 Antonio Delgado tiene catalogados los 20 denarios referidos en el documento GN 1854 1/(7) . En base a ello, Chaves actualiza su clasificación con los criterios actuales, como veremos más adelante.

Isabel Rodríguez Casanova ha escrito un excelente artículo sobre los distintos hallazgos de moneda antigua en Osma, titulado «Nuevos datos sobre la circulación monetaria antigua en Uxama (Burgo de Osma, Soria)» (Rodríguez Casanova, 2008) y en él indica que en un documento conservado en la Comisión de Antigüedades de Soria, con fecha 28 de enero de 1854, Campuzano detalla algo más sobre este tesorillo: «… aprovecharé la ocasión para dar alguna noticia sobre las monedas encontradas en las escabaciones de la nueva carretera, que se está construyendo en este pais, y cuya adquisición se me había cometido por oficio de V.I. fechado en 17 de diciembre ultimo. Los trabajadores de dicha carretera al remover una piedra de unos cimientos que la atrabesaban descubrieron un montón de ellas que segun mis noticias compondrían una ¿? de quinientas, de las cuales vinieron a mi poder hasta setenta o pocas mas, distribuyendose las demas entre otros aficionados o especuladores que en seguida las remitieron a esta Corte, sucediendo todo esto antes que tuviera yo las instrucciones de V.I. (…) pero sin embargo aun se me proporcionara ocasion de remitir un cierto numero de ellas que dén una idea de su merito, sobre el cual podre indicar que del examen de las mías y de otro razonable numero que conserva este nuestro sabio Prelado, resulta que cuasi todas de la clase de denarios de plata pertenecen a la ultima centuria antes de JesuCristo, siendo su mayor numero de los primeros años de Augusto, y sobre estas la mayor parte de la epoca de su triunvirato con Antonio y Lepido.»

Esta autora también deja constancia de que un año después, entre la correspondencia que aun mantenía Campuzano (deán de El Burgo de Osma) con Delgado, aquél le escribe sobre la información que le ha proporcionado el obispo de su diócesis, Vicente Horcos, de que «entre las monedas celtibericas que se hallan en estas cercanias de la antigua Uxama se notan con mayor abundancia las que con los signos Zalman aplica el sr. Erro a Salmantica (…)  en cuanto a las de plata tiene advertido que todas las celtibéricas que se hallaron en el escondite que se descubrio en el termino del mismo Uxama el año pasado tenian iguales signos«, refiriéndose sin duda al tesorillo que nos ocupa. Es decir, aunque sólo hay constancia de un denario de Bolskan («Zalman» leían entonces), había unos cuantos denarios ibéricos más, y todos eran de esta ceca.

 

Yacimiento de Uxama

 

Respecto a su composición, gracias a la relación que hizo Delgado en 1854, Chaves pudo realizar una clasificación de los 20 denarios conocidos (Chaves, 2005) :

– 14 denarios republicanos:

  • RRC 203/1
  • RRC 206/1
  • RRC 239/1
  • RRC 289/1
  • RRC 300/1
  • RRC 353/1
  • RRC 454/1  ó  454/2
  • RRC 463/1
  • RRC 468/1  ó  468/2
  • RRC 494/38
  • RRC 544/14
  • RRC 544/15
  • RRC 544/18
  • RRC 544/30

– 5 denarios de Octavio Augusto:

  • A/ IMP. CAESAR y cuádriga sobre triunfo.  R/Victoria sobre nave. RIC I 264. Acuñada en el 29-27 a.C.
  • R/ DIVUS IVLIVS y cometa. RIC I 37 ó 38 (ó 102, añadimos nosotros). Del 19-18 a.C.
  • R/ OB. CIVIS SERVATOS y corona. RIC I 40 ó 75 (o 77 añadimos nosotros). Del 19-18 a.C.
  • R/ IMP XI. Capricornio. RIC I 175 (errata, es 174). Del 12 a.C.
  • C. CAES.AVGVST. Cayo César a caballo. RIC I 199. Acuñada hacia el 8 a.C.

– 1 denario ibérico de la ceca de Bolskan.

 

De estos 20 denarios la moneda más antigua es el RRC 203/1 del 153 a.C. y las más recientes son los 5 ejemplares del principado de Augusto, siendo la última la RIC I 199, acuñada hacia el 8 a.C. De este modo podemos fechar en ese momento la ocultación del tesorillo.

Rodríguez Casanova señala que seguramente «la muestra enviada a la Academia no era ilustrativa, porcentualmente hablando, de la composición real del hallazgo» y «no podemos olvidar que en la época predominaba la mentalidad coleccionista que hacía despreciar los tipos que estuvieran repetidos en las colecciones, por lo que es muy probable que se desestimase por comunes las monedas de Bolskan y se hiciera una selección de cada uno de los tipos sin respetar su porcentaje de presencia en el total del hallazgo».

A pesar de conocer sus tipos, no podemos identificar con certeza cuáles de las piezas que se conservan en el Gabinete de la RAH pertenecen a este tesorillo, salvo la RRC 494/38 pues se trata del único ejemplar así allí depositado.

Asimismo, es interesante señalar que la presencia de denarios de Bolskan en un tesorillo de finales del siglo I a.C. se explica por una circulación residual de los mismos, y no se trata de un caso excepcional.

 

RAH 1051     RRC 494/38 del tesorillo de Uxama

 

TMPI: Aunque Villaronga asigna el nº 103 de su repertorio a un tesorillo con este nombre, se trata de una errata y sin duda no ha de referirse a este. En primer lugar, lo denomina «El Burgo de Osma» (Zaragoza)», y esta localidad se encuentra en la provincia de Soria. En segundo lugar, lo encuadra entre los tesorillos ocultados con motivo del conflicto sertoriano conteniendo únicamente denarios ibéricos, e indica que contenía un «número indeterminado de denarios ibéricos de Bolskan». Todo apunta a que se quiere referir al tesorillo de El Burgo de Ebro (Zaragoza). Así pues, nuestro tesorillo no aparece citado en esta obra.

CHRR Online: Tampoco lo encontramos en esta base de datos tesoros con moneda romana republicana.

Respecto al yacimiento celtibérico de Uxama Argaela simplemente añadir que se asienta en el cerro del Castro, junto a la actual población de Osma. Sus habitantes, arevacos, participaron en la guerras celtibéricas y años más tarde en el bando sertoriano de la guerra civil del 80-72 a.C. Fue mansio de la vía Caesaraugusta-Asturica.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Chaves, 2005: Francisca Chaves Tristán, «Monedas Romanas. I. República. Real Academia de la Historia. Catálogo del Gabinete de Antigüedades». RAH. Madrid. 2005.

CHRR Onlinehttp://numismatics.org/chrr/

RIC: Roman Imperial Coins

Rodríguez Casanova, 2008: Isabel Rodríguez Casanova, «Nuevos datos sobre la circulación monetaria antigua en Uxama (Burgo de Osma, Soria)», BSAA arqueología LXXIV, pp. 225-262. Universidad de Valladolid. 2008.

RRC: Se puede consultar en Coinage of the Roman Republic Online.

TMPI: Leandre Villaronga. “Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi”. ANE y SCEN. 1993.

 

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Tesorillo de Nájera

Paisaje de Nájera, Ignacio Zuloaga, 1916. Óleo sobre lienzo (Galería Montenegro).

En 1993 se produjo el hallazgo de un conjunto de al menos 219 denarios ibéricos contenidos en un recipiente cerámico (que no se ha conservado) en el transcurso de unas labores de plantación de árboles a unos dos km de Nájera (La Rioja).

Al llegar al mercado numismático, el arqueólogo e investigador José Antonio Ocharan tuvo conocimiento del mismo y pudo verlo antes de su dispersión, aunque sin el tiempo necesario para realizar un estudio de pesos y cuños. Con los datos que consiguió recabar publicó «El tesorillo de Nájera y los denarios de Sekobirikes» (Ocharan, 1995).

En este artículo nos informa de que los 219 denarios ibéricos que pudo estudiar someramente constituían un conjunto cerrado y posiblemente representaban la totalidad del tesorillo, y en general mostraban «suciedad y concreciones con aspecto de óxido de hierro». Tras analizar su composición, pasa a exponer una clasificación de los denarios de Sekobirikes en la que toma en consideración, además del número de pies visibles en el jinete y de si éste porta o no clámide, lo que denomina «puntos de control» presentes ya sea tras la nuca, bajo la cola o en el centro del cospel. No tiene en cuenta, de modo intencionado, el número de rizos del busto del anverso, factor que nosotros consideramos clave para una clasificación por grupos coherente. Únicamente publica las fotografías de 21 ejemplares

 

Denario de Sekobirikes con tres puntos tras la nuca (no perteneciente al tesorillo). Col. Numisma

 

Por cecas, el tesorillo se distribuye del siguiente modo:

  • 139 Sekobirikes
  • 63 Turiazu
  • 9 Baskunes
  • 6 Arsaos
  • 1 Arekorata
  • 1 Bolskan

Aunque, como hemos dicho, Ocharan solamente publicó las fotografías de 21 denarios (14 sekobirikes, 6 turiazu y 1 baskunes), en base a la catalogación que aporta y actualizándola con los criterios bibliográficos actuales, podemos clasificar los ejemplares del siguiente modo:

Sekobirikes (139 ejemplares):

  • 73 (uno de ellos forrado) del tipo de jinete del reverso sin clámide y 1 pie visible. Podrían ser de los tipos ACIP 1869-70-71-72.
  • 32 del tipo de jinete sin clámide y ambos pies visibles. ACIP 1873.
  • 32 del tipo de jinete con clámide. ACIP 1875.
  • 1 del tipo con el signo en M entre los rizos del peinado. ACIP 1874.
  • 1 del tipo con el signo creciente entre los rizos del peinado. ACIP no.

Hemos podido ver las fotografías de 14 ejemplares, entre los que hay representados variados grupos y tipos de esta ceca. Para ello seguimos nuestra clasificación en función del nº de rizos (r) y torques (t) del busto del anverso, y si el jinete del reverso porta o no clámide (c=clámide y s=sin clámide) y nº de pies visibles (1 ó 2). Con estos 4 elementos creo que somos capaces de elaborar una clasificación coherente, en la que los grupos se configuran en función del número de rizos, y con las otras tres características se organizan los tipos. Tendrán cabida otros subtipos según la presencia de puntos tras la nuca, atributos del caballo, punto bajo la cola, etc … Los grupos que observamos en esas monedas fotografiadas son:

  • 5 RIZOS: nº 21 y 22: MIB 125/1 (5r-1t / s-1 en sus variantes sin y con punto tras la nuca) y nº 10 MIB 125/4 (5r-2t / c-2).
  • 6 RIZOS: nº 20: MIB 125/05a (6r-1t / s-1)  ;  nº 11: MIB 125/08a (6r-2t / s-2)  ;  nº 8 y 9: MIB 125/09a (6r-2t / c-2).
  • 6 RIZOS y 2 medios rizos: nº 18: MIB 125/05d (6 y dos ½-1t / s-1)   y   nº 17: MIB 125/07d (6 y dos ½-2t / s-1).
  • 7 RIZOS y medio: nº 16: MIB 125/12b (7 ½-2t / s-1).
  • 8 RIZOS: nº 19: MIB 125/14c (8r-1t / s-1 con tres puntos tras la nuca).
  • 9 RIZOS: nº 23: MIB 125/21b (9r-1t / s-1) (forrado, según Ocharan, pero no creo).

Pero además hay que destacar la presencia de dos tipos peculiares, que ya fueron descritos por Paloma Otero en el I Encuentro Peninsular de Numismática Antigua de Madrid en 1994, en los que identifica una firma de grabador escondida entre los rizos del peinado del busto del anverso (Otero, 1995: 347-350):

Denario de Sekobirikes con signo creciente en el peinado (no perteneciente al tesorillo)

  • nº 13: denario de busto con 9 rizos y 2 torques, y jinete sin clámide y con 2 pies visibles (9r-2t / s-2) con un signo de creciente entre los rizos del peinado y la cola del caballo semejando un delfín. ACIP no. MIB 125/24.
  • nº 12: denario de busto con 8 rizos y 1 torques, y jinete sin clámide y con 2 pies visibles (8r-1t / s-2) con el signo ibérico que representa el sonido M entre los rizos del peinado. Dado que lo normal es que estos tengan 9 rizos y que la foto no era de buena calidad, no se puede descartar que pudiera haber un noveno rizo muy pequeño inapreciable, aunque Ocharan la describe también como de ocho. ACIP 1874.

Denario de Sekobirikes con signo M en el peinado (no perteneciente al tesorillo)

 

Turiazu (63 ejemplares):

Muestra la fotografía de 6 de ellos, que siguiendo a Gozalbes en su monografía «La ceca de Turiazu» (Gozalbes, 2009: 72), los podemos clasificar así:

  • 1 del grupo IVb, el ejemplar nº 2: tipo 48, MIB 109/15.
  • 5 del grupo V:
  • – ejemplar nº 5: tipo 134, MIB 109/20a
  • – ejemplar nº 4: tipo 207, MIB 109/21
  • – ejemplar nº 6: tipo 219, MIB 109/21
  • – ejemplar nº 7: tipo 299, MIB 109/ 23b
  • – ejemplar nº 3: tipo 325, MIB 109/ 23a

Denario de Turiazu del grupo IVb (no perteneciente al tesorillo)

 

Baskunes (9 ejemplares): del tipo ACIP 1630. La foto del único ejemplar fotografiado era de los del tipo de peor arte. Ejemplar nº 1: MIB 87/14.

Denario de Baskunes (no perteneciente al tesorillo). ACIP 1630

 

Arsaos (6 ejemplares):

  • 4 ejemplares del grupo de escasos rizos, ACIP 1659?.
  • 2 ejemplares del grupo de abundantes rizos, ACIP 1655 ó 1656.

 

Arekorata (1 ejemplar): de leyenda corta, en una sola línea, y cuyo jinete del reverso muestra ambos pies, es decir ACIP 1774.

 

Bolskan (1 ejemplar): del grupo Jenkins II-III, es decir ACIP 1417.

 

De estas tres cecas no aporta la fotografía de ningún ejemplar, por lo que optaremos por no mostrar ninguna al no conocer el tipo similar ni las clasificaremos según MIB.

 

Cerro Molino (o Cerro El Risco). (Foto ACH).

 

Algunas fuentes apuntan a que el lugar en donde apareció este tesorillo de denarios ibéricos sería Hormilleja, lo que concuerda con la localización aportada por Ocharan de «a unos dos km de Nájera». Precisamente en el Cerro Molino (comúnmente llamado Cerro el Risco por los lugareños) hubo un poblado celtibérico, concretamente berón, donde se han encontrado cerámica, molinos de mano y muros de sillería.

Como es lógico este tesorillo no figura en el repertorio del TMPI de Villaronga pues fue descubierto un par de años después de editarse esta publicación.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Gozalbes, 2009: Manuel Gozalbes, “La ceca de Turiazu. Monedas celtibéricas en la Hispania republicana“, p. 65-66. Serv. de Investigación prehistórica del Museo de Prehistoria de Valencia. Serie Trabajos Varios 110. Diputación de Valencia. 2009.

Ocharan, 1995: José Antonio Ocharan Larrondo, «El tesorillo de Nájera y los denarios de Sekobirikes», en La Moneda Hispánica, Ciudad y Territorio, Actas del I EPNA, Anejos de AEspA XIV, pp. 215-218. Madrid. 1995.

Otero, 1995: Paloma Otero, «Una firma de grabador en denarios de Sekobirikes», en La Moneda Hispánica, Ciudad y Territorio, Actas del I EPNA, Anejos de AEspA XIV, p. 347-350. Madrid. 1995.

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Tesorillo de La Barroca

Riscos de Sant Roc d´Amer (La Barroca)

Se trata de un conjunto de al menos 118 monedas de plata halladas casualmente por un labrador en la zona del valle de Amer en 1953. En concreto se pudo constatar la presencia de 42 dracmas emporitanas, 74 denarios romanos republicanos y 2 denarios ibéricos, que vendió en varios lotes a un joyero de Girona. Sin embargo parece que la cantidad de monedas podría ser mucho mayor, pues el numismático barcelonés José Vila Sivill le comunicó a Miguel Oliva (a la sazón Conservador del Museo Arqueológico de Gerona) tener constancia de que parte del mismo había ido a parar a distintos coleccionistas de Barcelona antes de llegar a manos del joyero.

Miquel Oliva Prat (1922-1974)

La primera noticia del hallazgo fue dada precisamente por Miguel Oliva Prat en la memoria anual de las Actividades de la Comisaría Provincial de excavaciones arqueológicas de Gerona en 1953 (Oliva, 1953). Aquí relata cómo fueron requisadas por dicha Comisaría, de acuerdo con la legislación para la defensa del Patrimonio arqueológico, y con la colaboración del Gobierno Civil, un lote de monedas antiguas de plata ilegalmente adquirido por un comerciante de Gerona, que pasaron a ser depositadas en el entonces Museo Arqueológico Provincial de Gerona (hoy Museu d´Arqueologia de Catalunya, Girona). Debido a su buena disposición «se procuró indemnizar a su poseedor», pues al parecer era desconocedor de causa, y colaboró y lo «cedió convencido de que no podía permanecer en propiedad particular y menos ser desmembrado». En este operativo participaron, junto a las autoridades, los investigadores Miguel Oliva (conservador del Museo), Martín Almagro Basch (catedrático de la Universidad de Madrid) y Luis Pericot García (delegado de Excavaciones de la zona). En esta reseña se ofrece también una clasificación de los ejemplares, que fueron inventariados en el citado museo con los nº 12156-12197 (dracmas emporitanas), nº 12198-12199 (denarios ibéricos) y nº 12200-12273 (denarios romanos).

La totalidad del conjunto requisado fue expuesto en Barcelona con motivo de la I Exposición Iberoamericana de Numismática y Medallística, en 1958.

Martín Almagro Basch (1911-1984)

De nuevo Miguel Oliva Prat, junto con Martín Almagro Basch, publicaron en 1960, «El tesorillo monetal de La Barroca. San Clemente de Amer (Gerona)» (Oliva y Almagro, 1960). De este trabajo he podido extraer gran parte de la información para elaborar esta entrada.

Estos autores recorrieron la zona, indagaron e intentaron en vano averiguar el lugar exacto del hallazgo. Las referencias más fiables lo situaban hacia la zona próxima a la ermita de Sant Roc, en los montes de La Barroca, cercana a San Martín de Liémana (hoy Sant Martí de Llémena) pero ya en el término municipal de Amer. Nada pudieron esclarecer al respecto, ni tampoco en cuanto a las condiciones en que apareció ni a su contexto. Seguramente su descubridor intentó confundir con datos falsos para evitar que le reclamasen parte del tesoro al haberlo hallado en terrenos ajenos, y su fallecimiento hizo ya imposible la misión. Incluso interrogaron a familiares suyos en Amer, y a las autoridades locales, pero no sacaron nada en limpio, salvo las referencias a la existencia de un posible poblado ibérico en Puig de Li (hoy Puig d´Alia, en Sant Climent d´Amer) y, sobre la presa del río Ter, el poblado iberorromano de Can Carreras.

 

COMPOSICIÓN

Dracmas Emporitanas: 42 ejemplares

Dracma emporitana (no perteneciente al tesorillo)

  • Guadán VIII-III-I: 1 ejemplar
  • Guadán VIII-III-II: 5 ejemplares
  • Guadán VIII-IV-I: 1 ejemplar
  • Guadán VIII-IV-II: 5 ejemplares
  • Guadán VIII-IV-III: 12 ejemplares
  • Guadán VIII-V-I: 17 ejemplares
  • Guadán XII-III-II: 1 ejemplar

Denarios Romanos Republicanos: 74 ejemplares

Los denarios más recientes son sendos ejemplares de Cn. Cornelius Blasio del tipo RRC 296/1e y RRC 296/1h, acuñados en el 112-111 a.C. en Roma.

RRC 296/1e (col. Rosae) (no perteneciente al tesorillo)

Denarios Ibéricos: 2 ejemplares

  • Denario de KeSE: ACIP 1122, de peso 4,01 g. En concreto se trata del tipo 62 (anverso 26 / reverso 24) (Villaronga, 1983).
  • 1 Denario de TuRIAZU: MIB 109/23a. ACIP 1722. Pertenece al grupo V de Gozalbes, en concreto del tipo 294. Pesa 2,56 g

Denarios de Kese y Turiazu del tesorillo de La Barroca

 

Almagro y Oliva fechan la ocultación del tesorillo en el 105 a.C. en función de la datación que da Sydenham a los dos ejemplares romanos más recientes, los de Cornelio Blasio, pero hoy en día se les estima una fecha de acuñación hacia el 112-111 a.C. (Crawford, 1974), por lo que en lo sucesivo se debería utilizar esta cronología actualizada.

El ejemplar de Turiazu presente en este conjunto plantea una serie de cuestiones, perfectamente expuestas por Gozalbes en su monografía sobre esta ceca (Gozalbes, 2009):

«Teniendo en cuenta que el tesoro cierra hacia el año 111 a.C. , la pieza de Turiazu (294f) parece corresponder a un período demasiado avanzado de la producción en función de lo que se conoce para otros tesoros. De ser válida la referencia indicaría que aproximadamente hacia el 110 a.C. la mitad del grupo V ya se encontraba circulando. También es cierto que la pieza de Turiazu podría ser, dentro del grupo V, algo más antigua de lo que ha resultado a partir de la ordenación de cuños. Es razonable admitir un cierto margen de error en la seriación relativa de la pieza que, en cualquier caso, reforzaría la idea de la antigüedad de la serie Ka-S-Tu. Por ello parece prudente la opción de mantener en reserva la información proporcionada por este conjunto. Tampoco se puede descartar que al tratarse de un tesoro localizado en los circuitos comerciales hubiese sufrido algún tipo de alteración en relación a su composición.»

Ermita de Sant Roc en lo alto del farallón rocoso

 

Este tesorillo viene catalogado en los repertorios de:

  • Coin Hoards of the Roman Republic Online (CHRR Online): con el número 178, como La Barroca (Spain; LAB)
  • Inventory of Greek Coin Hoards (IGCH): con el IGCH 2348.
  • TMPI: Villaronga le asigna el número 46 de su repertorio y lo sitúa en el grupo de tesorillos ocultados con motivo del paso de los Cimbrios en el 104 a.C. , con moneda romana, emporitana e ibérica (pero ya decimos que hay que trasladar esa fecha al 112-111 a.C.).
  • La circulación monetaria en la Tarraconense mediterránea (Ripollès, 1982: 27-29).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

CHRR Online: http://numismatics.org/chrr/

Crawford, 1974: Michael H. Craword, «Roman Republic Coinage», 2 vol. Cambridge. 1974.

Gozalbes, 2009: Manuel Gozalbes, «La ceca de Turiazu. Monedas celtibéricas en la Hispania republicana«, p. 65-66. Serv. de Investigación prehistórica del Museo de Prehistoria de Valencia. Serie Trabajos Varios 110. Diputación de Valencia. 2009.

IGCH: Inventory of Greek Coin Hoards

Oliva, 1953: Miguel Oliva Prat, Actividades de la Comisaría Provincial de excavaciones arqueológicas de Gerona en 1953, p. 324. 1953.

Oliva y Almagro, 1960: Miguel Oliva Prat y Martín Almagro Basch, «El tesorillo monetal de La Barroca. San Clemente de Amer (Gerona)», en Numario Hispánico tomo IX, nº 18, pp 145-169.

Ripollès, 1982: Pere Pau Ripollès, «La circulación monetaria en la Tarraconense mediterránea», pp. 27-29. Serv. de Investigación prehistórica del Museo de Prehistoria de Valencia. Serie Trabajos Varios 77, Diputación de Valencia. 1982.

TMPI: Leandre Villaronga. “Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi”. ANE y SCEN. 1993.

Villaronga, 1983: Leandre Villaronga: «Les monedes ibèriques de Tàrraco», Tarragona. 1983.

 

 

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Tesorillo de Monreal del Campo

Denario de Bolskan del grupo IV (ACIP 1422) no perteneciente al tesorillo, ex-Vico noviembre 2015

Monreal del Campo es un municipio del noroeste de Teruel en cuyo término apareció, en un lugar no precisado, un tesorillo de denarios ibéricos y romanos.

Estaba compuesto por un total de 18 ejemplares:

  • 8 denarios republicanos romanos, siendo el más antiguo del 110 a.C. y el más reciente del 79 a.C.
  • 10 denarios ibéricos, todos ello de Bolskan.

Al parecer las monedas están en la colección Juderías, de la que no hemos conseguido ninguna otra referencia. No conocemos ningún dato acerca de las circunstancias, fecha ni localización exacta de su descubrimiento. Este hallazgo figuraba como pendiente de estudio cuando fue reseñado en la «Carta Arqueológica de España. Teruel» (Atrián, 1980), pero no tenemos noticia de que haya sido realizado, por lo que no podemos catalogar los ejemplares. De esta publicación es precisamente de donde hemos podido extraer la escasa información que existe para poder elaborar esta entrada.

En vista de la datación del denario romano más reciente (79 a.C.) se le cataloga entre los tesorillos ocultados con motivo del conflicto sertoriano (80-72 a.C).

«Carta Arqueológica de España. Teruel», p.189 (recorte)

Este tesorillo no figura en el repertorio del TMPI ni en el CHRR Online.

En el municipio donde apareció, Monreal del Campo , perteneciente a la Comarca del Jiloca, hay indicios de asentamientos ibéricos, como el yacimiento de La Linda, con presencia de restos de escorias de hierro fruto de fundiciones de la época. Algunos autores sitúan aquí la mansio de Albonica, en la vía que iba de Laminio a Caesaraugusta según el Itinerario Antonino.

Sería muy interesante localizar la llamada col. Juderías, para así poder estudiar y catalogar los denarios de este tesorillo. Estaría encantado de realizar desinteresadamente esa labor si contactan conmigo. El apellido Juderías sólo lo tienen 42 personas de primero, y la mayoría son de la provincia de Teruel (datos del INE). Quizás algún lector conozca a alguien con ese apellido y le pueda manifestar mi interés. Muchas gracias!

Monreal del Campo (foto: xilocapedia)

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

ATRIÁN, 1980: Purificación Atrián et al. «Carta Arqueológica de España. Teruel», p. 189. Ed. Instituto de Estudios Turolenses. Teruel, 1980. (Aparece como «387. Hallazgo suelto»).

TMPI: Leandre Villaronga. «Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi». ANE y SCEN. 1993.

 

 

 

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Tesorillo de Granada

 

Gilbert Kenneth Jenkins (1918-2005)

En 1958, y sólo unos meses después de publicar el tesorillo de Córdoba (Jenkins, 1958 a), Gilbert Kenneth Jenkins hace lo propio con el tesorillo de Granada: «A celtiberian hoard from Granada» (Jenkins, 1958 b). Se trata de dos trabajos de una calidad excepcional en su momento, que pusieron de relieve la importancia del estudio de los denarios ibéricos y los colocó en el escaparate internacional.

En ese artículo da la noticia de un hallazgo de 295 denarios ibéricos que se había producido en las proximidades de Granada en circunstancias desconocidas. Se encontraron en un tosco recipiente tubular de plomo de unos 22 cm de largo por 6 de diámetro, con un grosor de 5 mm, y con un extremo cerrado y otro abierto. Aunque el descubrimiento de un tesorillo de monedas dentro de un tubo de plomo es una circunstancia muy poco frecuente sabemos que existen precedentes, como en los casos de Santa Elena de 1903 (Sandars, 1905) y el de Sierra Morena de 1920 (Sandars, 1921).

Recreación del tesorillo (dibujo gentileza de J. R. Hernández Correa)

 

Su composición era la siguiente:

  • 233 Bolskan
  • 55 Ikalkusken
  • 2 Sekobirikes
  • 2 Arekorata
  • 2 Konterbia Karbika
  • 1 Baskunes

Es verdaderamente significativa la ausencia de moneda republicana romana, tratándose de un tesorillo del sur de la Península Ibérica.

También lo es la presencia mayoritaria de los denarios de Bolskan, resultando en cambio lógica la abundante presencia de los Ikalkusken al ser la ceca emisora de plata más cercana en esa época.

Tuvo Jenkins la ocasión de estudiar todos los ejemplares:

  • No hizo ninguna mención acerca de sus propietarios ni de su destino, por lo que hemos de considerarlo en paradero desconocido.
  • No vio diferencias en el grado de conservación entre los Bolskan y los Ikalkusken, y deduce que ambos deberían datarse hacia el 105-100 a.C. (conclusión que no compartimos).
  • Señala que un ejemplar de Arekoratas de leyenda larga y partida en dos filas debería ser más reciente, pues no se encuentra en el tesorillo de Córdoba y sí en los de Borja y Palenzuela, aunque admite que está bastante desgastada. Hoy consideramos que, por el contrario, pertenecería a una serie más antigua que los de leyenda corta y en una sola fila.
  • También le llaman la atención dos de los ejemplares de Bolskan, que le parecen de un estilo parecido al Palenzuela aunque no exactamente el mismo, y opina que también serían más recientes que del 100 a.C. Efectivamente, corresponderían a lo que hoy denominamos grupo IV, en concreto prePalenzuela.
  • Del mismo modo, los dos ejemplares presentes de leyenda Sekobirikes los sitúa como posteriores al 100 a.C.

Sorprendentemente su conclusión respecto a estos 5 ejemplares (el Arekoratas de leyenda partida, los dos Bolskan prePalenzuela y los dos Sekobirikes) es que «su presencia en un tesoro en el que la mayor parte de su contenido es anterior al 100 a.C. solamente puede ser explicado asumiendo que fueron añadidas más tarde que el resto de las monedas, posiblemente treinta o cuarenta años después». En nuestra opinión esta deducción no es correcta. Más adelante aportaremos nuestra hipótesis sobre su cronología.

Jenkins realizó unas tablas con el estudio de los cuños y pesos de los ejemplares de las cecas de Bolskan e Ikalkusken.

Muestra sólo las fotografías de 39 denarios, distribuidos en tres láminas:

  • 28 BoLSKaN, de los que, en nuestro criterio, 8 son del grupo I, 18 del grupo III, y 2 del grupo IV (1 prePalenzuela y un Palenzuela).
  • 1 KoNTeRBiA KaRBiKa
  • 2 SEKoBiRIKeS, ambos parecen ser de 8 rizos.
  • 2 AREKoRATaS, uno de leyenda larga y partida en dos filas con línea de división entre ambas, y el otro de leyenda corta.
  • 6 IKaLKuSKeN

 

BOLSKAN (233 ejemplares)

Un hecho verdaderamente importante de este artículo es que fue en él donde establece una clasificación de los denarios de Bolskan en tres grupos, basándose en el grado de desgaste que aprecia y en el estilo de su acuñación.

  • En el primer grupo dice que el busto del anverso es más bien pequeño y de estilo cuidado, y que la leyenda del reverso es igualmente pequeña y cuidada, y que la lanza del jinete está a menudo doblada. Encuentra 46 ejemplares en este tesorillo. Son ACIP 1413.
  • Del grupo II resalta que el estilo es más tosco, menos refinado, y la cabeza algo más erguida. En el reverso la leyenda también es más tosca y la lanza del jinete está a menudo ligeramente inclinada hacia arriba. Son 36 los ejemplares que clasifica así. ACIP 1417.
  • Del grupo III señala que es el mejor conservado y el más numeroso del tesorillo, y observa varias combinaciones de cuños entre ellos. Sin embargo, no define las características de anverso ni de reverso, aunque sí las fotografías de 8 de ellos. Es el grupo más numeroso del tesorillo, con 149. ACIP 1417 (Recordemos que Villaronga unifica ambos en un único grupo II-III). 
  • Del grupo IV encuentra 2 ejemplares. Como ya hemos mencionado, vienen fotografiados y así podemos identificar un prePalenzuela (ACIP 1422) y otro Palenzuela (ACIP 1423).

De todos modos, años más tarde esta clasificación fue revisada y modificada por Villaronga. Por mi parte, respetando lo fundamental fijado por estos dos investigadores, agrupo los ejemplares con otro criterio basándome en detalles objetivos, expuestos en la entrada sobre la clasificación de los denarios de Bolskan.

Denarios de Bolskan prePalenzuela y Palenzuela (no pertenecientes al tesorillo)

 

IKALKUSKEN (55 ejemplares)

Villaronga clasifica 52 de los 55 denarios de Ikalkusken, en base a los datos que aporta Jenkins (pues compara sus cuños con los ejemplares del tesorillo de Córdoba):

  • grupo I: 3 ejemplares. ACIP 2071-2072.
  • grupo II: 14 ejemplares. ACIP 2073-2074-2075.
  • grupo III: 3 ejemplares. ACIP 2078
  • grupo IV: 32 ejemplares. ACIP 2083-2084.

Es de reseñar la ausencia de ejemplares del grupo V, posiblemente emitidos ya en las fechas del conflicto sertoriano (Villaronga los sitúa en la primera mitad del siglo I a.C.).

Esta clasificación la estableció Villaronga (Villaronga, 1988) de este modo:

  • grupo I: Leyenda IKaLKuSKeN, Ku romboidal, S inclinada y rizo de la nuca horizontal.
  • grupo II: Leyenda IKaLKuSKeN, Ku romboidal (a veces se redondea), S inclinada en los primeros cuños, evolucionando a vertical, y rizo vertical.
  • grupo III: Leyenda IKaLKuSKeN, Ku redonda, S vertical.
  • grupo IV: Leyenda IKaLKuNSKeN, Ku redonda, S vertical
  • grupo V: Leyenda IKaLKuNSKeN y estilo degenerado. Ku redonda, S vertical.

Javier García añade un sexto grupo, de leyenda IKaLKuNS, al que denomina tipo Palenzuela por estar representado en dicho tesorillo.

Ikalkusken del grupo I (no perteneciente al tesorillo)

Ikalkusken del grupo II (no perteneciente al tesorillo)

Ikalkusken del grupo III (no perteneciente al tesorillo)

Ikalkusken del grupo IV (no perteneciente al tesorillo)

 

SEKOBIRIKES (2 ejemplares)

Aunque la fotografía de uno de ellos es de mala calidad, pensamos que ambos son del grupo de 8 rizos, 1 torques, jinete sin clámide y un pie visible (8r-1t / s-1). ACIP 1869.

Denario de Sekobirikes 8r-1t / s-1 (no perteneciente al tesorillo) (foto: subasta Ibercoin 29/11/11)

 

AREKORATAS (2 ejemplares)

  • Uno de leyenda corta (AREKoRATa) en una sola fila, y jinete con los dos pies visibles. ACIP 1774.
  • El otro de leyenda larga (AREKoRATaS), partida en dos filas y con línea de separación entre ambas. ACIP 1758 var.

Denarios de Arekoratas de los mismos tipos descritos (no pertenecientes al tesorillo)

 

KONTERBIA KARBIKA (2 ejemplares)

  • El único ejemplar fotografiado nos parece del tipo 4 (A3 /R2) de Abascal y Ripollès. ACIP 1827. Mostramos a continuación un ejemplar de esos mismo cuños.

Denario de Konterbia Karbika del tipo 4 (no perteneciente al tesorillo)

 

BASKUNES (1 ejemplar)

No aporta Jenkins su fotografía, por lo que consideramos que no es conveniente mostrar ninguno de esta ceca pues diferenciamos distintos tipos y no sabemos a cuál atenernos.

 

Ya hemos comentado lo peculiar que resulta un hallazgo de un conjunto de monedas de plata en el sur de Hispania sin la presencia de moneda republicana romana. También lo es el hecho de que la mayoría de esos denarios ibéricos sean de la ceca suessetana de Bolskan.

Para Chaves la aparición de un tesorillo de estas características en Granada se trataría «más que en una circulación habitual de los denarios ibéricos, en entradas puntuales como formas de efectuar pagos concretos, y todo ello en pie de igualdad con el denario oficial romano (Chaves, 1996). La moneda de Bolskan e Ikalesken es así aceptada y reconocida en todos los círculos hispanos donde se mueve la plata».

No lo incluye en el repertorio de su obra «Los Tesoros en el Sur de Hispania», al no contener moneda republicana romana.

Villaronga, en su TMPI, le asigna el número 59 de su repertorio, englobándolo entre los tesorillos ocultados desde finales del siglo II a.C hasta el año 98-94 a.C. (Villaronga, 1993).

Como ya sabemos, el estudio de los tesoros de denarios ibéricos es una de las principales (si no la mayor) fuentes de información para poder intentar establecer una cronología de la emisión de estas monedas, ya sea de las distintas cecas entre sí como de las distintas series dentro de cada una de ellas. 

Pues bien, una conclusión muy interesante que se deduce del análisis de este hallazgo es que si bien la presencia de los dos denarios de Bolskan del grupo IV debería retrasar la fecha del ocultamiento hasta el 80-72 a.C. si seguimos la cronología tradicional, la ausencia de denarios de Ikalkusken del grupo V iría en contra de esta datación tan reciente y quizá habría que situarla unos pocos años antes y replantearnos así las fechas de emisión de los Bolskan tipo Palenzuela y prePalenzuela. Esto mismo ya nos lo habíamos planteado al estudiar el tesorillo de Salvacañete, cuyo último denario romano es del 100 a.C. pero en el que sin embargo se constataba la presencia de 3 ejemplares del grupo IV de Bolskan.

Son 55 los ejemplares de Ikalkusken presentes, y los más reciente pertenecen al grupo IV. Considerando que se trata de la ceca emisora de denarios ibéricos más próxima al lugar del ocultamiento no deberían haber tardado en circular por ese área si en ese momento se estuviesen acuñando.

A pesar de la prudencia con la que se deben aventurar estas hipótesis, no deja de ser cierto que adjudicar la clásica cronología de los denarios de Bolskan tipo Palenzuela a las guerras sertorianas en base únicamente a su presencia en ese tesorillo no tiene mayor peso que la que nosotros proponemos, pues incluso son dos los hallazgos que la apoyan en nuestro caso.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

CHAVES, 1996: Francisca Chaves Tristán, «Los tesoros en el sur de Hispania». Sevilla, 1996.

JENKINS, 1958 a: G.K. Jenkins, «Notes on Iberian Denarii from the Cordova Hoard», Museum Notes VIII, pp. 57-70. A.N.S. New York. 1958.

JENKINS, 1958 b: G.K. Jenkins, «A Celtiberian Hoard from Granada», Numario Hispánico VII nº 14, pp. 135-146. CSIC y MAN. Madrid. 1958.

SANDARS, 1905: Horace Sandars, «Notes sur un depôt de monnaies romaines découvert en Espagne», Revue Numismatique, pp. 396 y sig. 1905.

SANDARS, 1921: Horace Sandars, «Notes on a hoard of Roman denarii found in the Sierra Morena in the south of Spain», Numismatic Chronicle, pp. 179 y sig. 1921.

VILLARONGA, 1988: Leandre Villaronga, «Els denaris ibèrics d´Ikalkusken», Estudis numismàtics valencians nº 3. Generalitat Valenciana. Valencia, 1988.

VILLARONGA, 1993: Leandre Villaronga, «Tresors monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi». ANE y SCEN. Barcelona, 1993.

 

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Hallazgos de Gárgoles de Arriba

Francisco R. de Uhagón y Guardamino (1858-1927). (Foto RAH)

Francisco Rafael de Uhagón (1858-1927), primer marqués de Laurencín, fue un jurista, político e historiador bilbaino de renombre, miembro de numerosas sociedades científicas y culturales como la Hispanic Society of America o la Real Academia de la Historia, de la que llegó a ser director desde 1918 hasta su fallecimiento. Poseyó una magnífica biblioteca sobre genealogía, heráldica, órdenes militares, tauromaquia y caza. Su interés por la historia antigua le llevó a escribir abundantes artículos, entre ellos «Antigüedades romanas de la Alcarria«, donde en septiembre de 1893 da a conocer el hallazgo al que dedicaremos esta entrada (Uhagón 1893).

Nos refiere que en Gárgoles de Arriba (Guadalajara), en la ladera de un cerro donde estaba la ermita de San Blas y los restos de un antiguo convento, poseía unos terrenos en los que decidió ordenar plantar viñas. En una de sus visitas comprobó la existencia de numerosas teselas de mosaico dispersas a flor de tierra. También le informaron de que había aparecido una piedra labrada con una larga inscripción, seguramente un miliario, pero que fue partida en pedazos que fueron aprovechados para la cimentación de una bodega. Ante la evidente sospecha de restos romanos en esa finca ordenó una excavación y pronto aparecieron las trazas de una edificación con varios departamentos pavimentados con mosaicos de figuras geométricas. Podéis leer el texto completo en el anterior enlace al artículo mencionado.

Pues bien, la parte que nos interesa viene a continuación, cuando escribe: «Como confirmación de la ocupación romana de este territorio presento unas cuantas monedas encontradas en sus alrededores y son las siguientes (núm. 9)»:

  • 1 denario con leyenda AREKoRATa
  • 1 denario con leyenda SEKoBiRIKeS
  • Y continúa con la relación de otras monedas: un bronce de Bilbilis, otro de Gades, otro de Carteia, otro de Caesaraugusta, un denario de Augusto con reverso Cayo y Lucio, un bronce de Domiciano, otro de Nerva, de Constantino I, de Constancio II y tres de Graciano. Como entiende que todos estos ejemplares «han de despertar el interés de la Academia, me creo en el caso de ofrecérselos para que los disfrute».

Según se desprende de sus palabras ambos denarios ibéricos podrían estar, junto al resto de monedas, entre los fondos del Gabinete de Antigüedades de la RAH, aunque a día de hoy resultaría casi imposible identificarlas debido al método de clasificación que se seguía. De todos modos es posible que nunca llegasen al mismo, pues no hay constancia en sus archivos de ninguna donación o adquisición de estas características en la obra «Archivo del Gabinete Numario. Catálogo e Índices» (Martín et al 2004) que hemos podido consultar.

Tampoco somos capaces de clasificarlos más allá de la simple indicación de sus cecas puesto que no hay imágenes de ellos. A continuación del artículo Fidel Fita añade un apéndice en el que escribe: «Habiendo cumplido con el encargo que tengo de mi docto amigo el sr. Uhagón de presentar a la Academia los objetos a los que se refiere el sobrio y luminoso informe que acabo de leer …». Esto explica la numeración que va en el texto de Uhagón, que concretamente asigna a las monedas el «número 9» como hemos dicho, pero sin aportar fotografías de las mismas pues parece ser que fueron los propios ejemplares los mostrados por el padre Fita, y no sus láminas.

Hay que remarcar que en este caso no estamos hablando de un tesorillo sino de lo que denominamos hallazgos, pues los ejemplares no fueron encontrados agrupados formando un conjunto atesorado y escondido, sino de un modo disperso, en distintos lugares dentro de una mismo zona y en diferentes momentos.

Excavación en Gárgoles de Arriba (foto: Arqueología de Guadalajara. 1985)

En cuanto a su contexto geográfico, los ejemplares fueron hallados en lo que es la villa romana de Gárgoles de Arriba, que se encuentra situada junto a la vía Segontia a Segobriga. Fue excavada por C. Nonell en los años 70 del pasado siglo XX, y posteriormente por Fernández-Galiano, del Museo de Guadalajara.

Para más información sobre este yacimiento os dejo estos enlaces: aquí, aquí, aquí, y aquí.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Martín et al 2004: Fátima Martín Escudero, Adela Cepas, Alberto Canto García. «Archivo del Gabinete Numario: catálogo e índices», Real Academia de la Historia. Madrid. 2004.

Uhagón 1893: Francisco Rafael de Uhagón. «Antigüedades romanas de La Alcarria», Boletín de la Real Academia de la Historia 23, pp. 346-350. 1893.

 

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Tesorillo de Maluenda

Maluenda, 1939. Foto J. Ortiz Echagüe, en «España, Pueblos y Países».

En las cercanías de Calatayud (Zaragoza) hay dos poblaciones que distan entre sí unos 20 km cuyos nombres guardan un gran parecido: Aluenda y Maluenda. Pues bien, hacia 1915 apareció un tesorillo de unos 200 denarios ibéricos y romanos en el transcurso de unas obras de allanamiento de un terreno en las inmediaciones de Maluenda. Junto a las monedas había varios lingotes de oro y todo el conjunto se encontraba dentro de una olla de barro de tipo celtibérico, según la información que se pudo recabar (Hernández Vera 1980). El hallazgo se dispersó y se desconoce el paradero de la mayor parte del material, pero por suerte disponemos de distintos estudios que pueden permitir una buena aproximación al mismo.

Felipe Mateu i Llopis (1901-1998)

Mateu y Llopis fue el primero que tuvo conocimiento de este tesorillo. En «Hallazgos Monetarios IV» (Mateu y Llopis 1945-46) escribe lo siguiente, que cito textualmente en cursiva: «Hallazgo CLV (155): Hallazgo de moneda romana en Aluenda, Sierra de Vicort, cerca de Calatayud, ocurrido hace unos treinta años. Aparecieron unas doscientas monedas en una olla con algunos lingotes de oro. Adquiridas, en parte al menos, por un particular que se las llevó a América, salvo varios denarios que son:

  • 2 de la familia Memmia, cabeza de Apolo con signo XVI, y los Dioscuros con los caballos cogidos de la brida y L. MEMMI. (hoy lo catalogamos como RRC 304/1 del 109-108 a.C.).
  • 2 de la familia Pomponnia, cabeza de Apolo y L. POMPON, MOLO en anverso, y sacrificio del macho cabrío en rev. y NUM. POMP. (hoy RRC 334/1 del 97 a.C.).
  • 1 consular, reproducido en las láminas que acompañan. (Que, como más adelante explicaremos, lo catalogamos como RRC 374/2 del 81 a.C.).
  • 3 Bolscan

Otros denarios pasaron a poder de otro familiar, y se hallan, como los descritos, formando una pulsera.

Nota debida a José Mª Lacarra, de Zaragoza, en mayo de 1945 (lam 6, nº 9 y 10).» (Que era, a la sazón, catedrático en la Universidad de Zaragoza).

Como vemos, por la información recibida situó el lugar de aparición del tesorillo en Aluenda. Pero Hernández Vera (Hernández Vera 1980) lo corrigió, creemos que con acierto, ubicándolo en Maluenda, al poderlo investigar in situ, identificar nuevas piezas y comprobar que los ejemplares descritos y la cuantía del hallazgo eran coincidentes, como veremos más adelante. Entre tanto, Villaronga, en 1965, había publicado un tesorillo encontrado en Maluenda. Desde entonces y aún en fechas muy recientes se han venido considerando tesorillos diferentes. En este artículo nos proponemos demostrar que son el mismo hallazgo, siguiendo a Hernández Vera y basándonos en nuevas evidencias como la identificación del quinto denario romano (lámina VI, nº 10).

 

Leandre Villaronga (1919-2015)

Leandre Villaronga publicó en 1965 «Notas a un hallazgo de denarios en Maluenda (Zaragoza)» (Villaronga 1964-65) en el que explicaba que en un despoblado cerca de Maluenda había aparecido algunos años antes un tesorillo de denarios ibéricos y romanos que pasó al comercio y del que tuvo la oportunidad de estudiar 145 monedas antes de su dispersión total, aunque conoció la existencia de al menos otros 65 más.

De los 65 denarios a los que no tuvo acceso llegó a saber que la mayoría eran ibéricos y todos ellos de Bolskan, y sólo unos pocos eran romanos.

De los 145 que estudió y clasificó, la distribución es la siguiente (actualizada por nosotros al Crawford y al ACIP):

  • 32 denarios republicanos romanos, el más reciente RRC 385/1 del 78 a.C.
  • 112 denarios de Bolskan:
  •       – 32 del grupo Jenkins I (ACIP 1413)
  •       – 71 del grupo Jenkins II-III (ACIP 1417)
  •       – 9 del grupo Jenkins IV (Palenzuela) (ACIP 1422 y 1423)
  • 1 denario de Sekobirikes (ACIP 1875)

El denario de Sekobirikes (ejemplar nº 33) viene descrito en su artículo como de reverso con jinete con clámide y dos pies visibles, por lo que le asignamos el ACIP 1875. Seguramente el busto del anverso presentaría un peinado con 6 rizos. Pesaba 4,15 g y eje de cuños a las 5h.

Respecto a los Bolskan discrepamos en la clasificación que hace de algunos de los ejemplares, que Villaronga distribuye así:

  • Jenkins I: nº 34 a 65
  • Jenkins II-III: nº 66 a 136
  • Jenkins IV: nº 137 a 145

A pesar de la calidad de las fotografías y de no haber podido examinarlos en mano, los denarios 39 y 61 nos parecen del grupo II-III, el 70 del grupo IV, y varios de los asignados al grupo II-III deberían estar en el grupo I (como los nº 75, 79, 80, 84, …).

En el ACIP el propio Villaronga distinguirá en el grupo IV entre los prePalenzuela (ACIP 1422) y los Palenzuela (ACIP 1423). De este modo, nos parecen de los primeros los ejemplares nº 137, 138, 139, 140, 141 y 143, siendo Palenzuela los nº 142, 144 y 145.

Os invito a examinar las láminas en este enlace

De todos modos, son matices y pequeñas diferencias en las que seguramente no coincidiríamos al cien por cien los distintos aficionados e investigadores. Lo interesante del caso es que en este tesorillo se hallan ya presentes los últimos denarios acuñados por esta ceca, los del grupo IV (ACIP 1422 y 1423), seguramente en el primer cuarto del siglo I a.C. poco antes o con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.). Esto concuerda perfectamente con la datación del último denario romano reflejado, el RRC 385/1 del 78 a.C.

Obtuvo el peso de 38 de los ejemplares de esta ceca, con un peso medio de 3,91 g. También conoció el eje de cuños en 37,  y le llamó la atención su posición vertical (a las 12h) en el 75 % de los de los tres primeros grupos y con sólo una ligera desviación en el resto, a diferencia de los del grupo IV entre los que había 3 verticales, otros 3 horizontales y 2 ligeramente ladeados (el hecho de que el nº 70 lo tuviera a las 7 h refuerza nuestra idea de que es del grupo IV y no del I).

Había un ejemplar incuso, el nº 37.

 

José A. Hernández Vera

José Antonio Hernández Vera publicó en 1980 «Aportaciones al conocimiento del tesoro de Maluenda» (Hernández Vera 1980), en el que corrige el hecho de diferenciar éste del tesorillo de Aluenda, pues en su opinión se trata simplemente de un error de denominación. Como bien dice, la homofonía de los términos Aluenda y Maluenda, así como la proximidad de ambas localidades a Calatayud, son las causantes del error de considerar como dos tesoros diferentes donde sólo hay uno.

Según indica, «en el momento de su aparición pasó desapercibido, pasando al comercio y quedando únicamente unas 60 piezas en propiedad de don Ignacio Gumiel, entonces boticario de Maluenda, que las adquirió para confeccionar distintas alhajas que posteriormente distribuyó entre sus familiares». Gracias a la amabilidad de sus herederos (de los que menciona a Mª del Pilar Lasala y hermanas Ruiz Lasala), consiguió estudiar 26 nuevos denarios, que se hallaban engarzados en pulseras similares a la descrita por Mateu y Llopis (coincidencia esta importante y no fortuita).

Composición:

  • 25 denarios romanos, el último RRC 387/1 del 77 a.C.
  • 1 denario ibérico de Bolskan, que el autor clasifica como del grupo IV, pero que consideramos, a pesar de la mala calidad de la imagen, del grupo I.

En el artículo de Villaronga la proporción era de un 78 % de denarios ibéricos frente al 22 % de romanos, lo que entra en aparente contradicción con esta composición. Si ahora sumamos los 8 aportados por Mateu y Llopis más estos 26, la relación queda en un 65,4 / 34,6 entre ibéricos y romanos. La explicación la encontramos a continuación. Al parecer, el sr. Gumiel «procuró elegir tipos los más variados posibles», según le informaron a Hernández Vera, lo que le lleva a concluir que la relación entre denarios ibéricos  y romanos tendería a igualarse aún más. No estamos de acuerdo con esa deducción, sino al contrario, pues sólo tendría cuatro tipos de denarios de Bolskan para elegir (además bastante parecidos entre sí) frente a la gran variedad de diseños de las distintas emisiones de denarios republicanos romanos, con lo que seguramente escogió sólo uno de ellos entre los muchos que habría.

CONCLUSIONES:

Aunque Mateu y Llopis ubicó el hallazgo en Aluenda por referencias suministradas por una tercera persona (8 denarios engarzados en una pulsera, indicando que había más así en poder de un familiar) Hernández Vera localizó años después en Maluenda 26 denarios más, también formando parte de pulseras, entre los herederos del boticario de esa localidad. El error por la homofonía y proximidad de ambas localidades nos parece muy verosímil, pues la composición era similar y la cronología también, como veremos. Entre ambos, Villaronga había escrito otro artículo sobre un tesorillo encontrado en Maluenda que había pasado al comercio y que ha de ser otra parte del mismo, pero esta vez con monedas no convertidas en alhajas.

Amela Valverde (Amela 1990) muestra reticencias a considerar como el mismo tesoro el de Aluenda y el de Maluenda, pues «la datación de las monedas romanas que F. Mateu y Llopis atribuye a Aluenda van del 109-108 al 97 a.C., con lo que se aleja claramente de la cronología de la guerra sertoriana«. Sin embargo, creo que hemos sido capaces de identificar el quinto denario, no clasificado por el numismático valenciano (que lo que nombra sólo como «denario consular») como el RRC 374/2 del 81 a.C. , con lo que encajaría perfectamente la última pieza del puzzle (esta tarea ha sido realizada, a pesar de la pésima calidad de la impronta, gracias al buen saber de M. Pina, webmaster de http://www.tesorillo.com, a quien agradezco desde aquí su inestimable aportación). Comparemos la imagen reproducida en la lámina VI, nº 10, con un ejemplar RRC 374/2 y encontraremos muchas coincidencias: anverso con un busto femenino a derecha y una cigüeña delante (que apenas se vislumbra) y reverso con lituo y praefericulo (quizá éste el elemento más identificable). Estamos convencidos de que ningún otro tipo de denario romano encajaría mejor.

Ejemplar nº 10 de la lámina VI comparado con RRC 374/2

 

En resumen, puede considerarse que el hallazgo fue de unos 200 denarios ibéricos y romanos, de los que se pudieron estudiar 179:

  • 5+32+25= 62 denarios romanos republicanos, el último del 77 a.C. (RRC 387/1).
  • 3+112+1= 116 denarios ibéricos de Bolskan
  • 1 denario ibérico de Sekobirikes.

En base al último denario romano conocido, del 77 a.C, podemos situar su ocultamiento con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C) y la inestabilidad que generó en el valle del Ebro. Esto confirma asimismo la datación de los denarios de Bolskan del grupo IV, los Palenzuela (y pre-Palenzuela), en estas fechas.

También se puede deducir de este tesorillo que el grueso de la masa monetaria indígena que circulaba en esos momentos en el valle del Ebro correría a cargo de la ceca de Bolskan principalmente, y no de Sekobirikes que es la más abundante en los hallazgos sertorianos de la meseta norte (Burgos y Palencia).

En el TMPI viene consignado como dos tesorillos distintos, el de Maluenda con el nº 94 y el de Aluenda con el nº 91, aunque ya indica que Hernández lo considera el mismo.

En el CHRR Online viene en distintos apartados:

  • RRCH 259 Aluenda (Spain; ALU) . Advierten que Blázquez (RRCHAD) considera que es el mismo que el de Maluenda.
  • RRCH 282 Maluenda (Spain; MAL)
  • RRCH 307 Spain (Spain; SP2) Como referencia se remite a «notas personales de Crawford». Para Villaronga puede ser otra parte de este tesoro de Maluenda (TMPI).

RRCHAD: Cruces Blázquez lo registra en su obra con el nº 65. Aunque indica que los Bolskan son de los grupo I a III es una errata, pues hay varios del grupo IV. Lo sitúa en el grupo de ocultamientos hechos entre el 78 y 49 a.C. Nosotros preferimos incluirlo en otro intervalo, del 80 al 72 a.C, con motivo de las guerras sertorianas. Siguiendo a Hernández Vera, considera que el hallazgo de Aluenda es el de Maluenda, como ya hemos indicado.

 

En el siguiente mapa interactivo hemos situado Maluenda, Aluenda, y los yacimientos de Valdeherrera y de la Bilbilis romana (cerro de Bámbola):

 

 

Creo que resulta pertinente recordar que a siete kilómetros de Maluenda se encuentra el yacimiento celtibérico de Valdeherrera, donde algunos autores piensan que podría ubicarse la ciudad indígena de Bilbilis, núcleo que más tarde se desplazaría al cerro de Bámbola donde se fundaría la Bilbilis romana (Burillo y Ostalé 1983-84; Burillo 1998). Parece que en ese lugar aparecieron 279 monedas, un cuño de bronce para acuñar el reverso de un denario de Bolskan, y dos cospeles también de bronce (Domínguez y Galindo, 1984), así como un patrón de plomo para producir cuños de anverso de denarios de Bolskan (Medrano y Moya 1988).

 

Quiero dedicar esta entrada a mi amigo Manuel Pina (Mapila, http://www.tesorillo.com), siempre dispuesto a ayudar. Como ya he dicho, ha sido él quien ha conseguido identificar el «denario consular». Además, este hallazgo ocurrió muy cerca de su localidad natal. Va por ti, maestro.
La imagen destacada de la portada es una fotografía de Maluenda realizada por Jaime Sánchez Simón.

 

BIBLIOGRAFIA:

Amela 1990: Luis Amela Valverde. «La circulación monetaria Romano-Republicana durante la guerra sertoriana según las ocultaciones de la época (82-72 a.C.)», GN 97-98, pp. 19-30, A.N.E. Barcelona, 1990.

Burillo 1998: Francisco Burillo Mozota. «Los Celtíberos. Etnias y estados», pp 324-326. Crítica (Grijalbo Mondadori S.A.). Barcelona, 1998.

Burillo y Ostalé 1983-84: Francisco Burillo; Mariano Ostalé. «Sobre la situación de las ciudades celtibéricas Bilbilis y Segeda«, Revista Khalatos nº 3-4, 1983-84, pp. 287-310.

CHRR Online: http://numismatics.org/chrr/

Domínguez y Galindo 1984: Almudena Domínguez Arranz; Pilar Galindo. «Hallazgos numismáticos en el término de Calatayud», Gaceta Numismática 74-75, III-IV, pp. 63-103. ANE. Barcelona, 1984.

Hernández Vera 1980: José Antonio Hernández Vera. «Aportaciones al conocimiento del tesoro de Maluenda», Numisma 165-167, pp. 119-128. Madrid, 1980.

Mateu y Llopis 1945-46: Felipe Mateu y Llopis. «Hallazgos Monetarios IV«, en Ampurias VII-VIII, 1945-46. Hallazgo CLV: p. 259 ; lámina VI: p. 282. Barcelona.

Medrano y Moya 1988: Manuel Mª Medrano Marqués; Fausto Moya Cerdán. «Un patrón de plomo para producir cuños de anverso de denario de Bolskan, aparecido en Valdeherrera (Calatayud, Zaragoza). Gaceta Numismática 90, III-88 3ª época, ANE, Barcelona, Septiembre 1988.

RRCHAD: Cruces Blázquez. «Tesorillos de moneda republicana en la península ibérica, Addenda a Roman Republican Coin Hoards», Acta Numismática 17-18, 1987-88, pp. 105-142.

TMPI: Leandre Villaronga. «Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi». ANE y SCEN. 1993.

Villaronga 1964-65: Leandre Villaronga. «Notas a un hallazgo de denarios en Maluenda (Zaragoza)«, en Ampurias XXVI-XXVII, 1964-65, pp 165-179. Barcelona.

 

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Tesorillo de Mogón II

En 1914, y en el transcurso de tan sólo cuatro meses, fueron descubiertos 6 tesorillos de denarios en Mogón, pedanía de Villacarrillo (Jaén), según dejó constancia Horacio Sandars, académico honorario de la Real Academia de la Historia (Sandars, 1916; Sandars, 1917; Cazabán, 1917). Sabemos que otro más, que haría el séptimo, aparecería al año siguiente (Chaves, 2005). Uno de ellos contenía denarios ibéricos, que será al que vamos a dedicarnos en esta entrada, el denominado Mogón II.

 

H. Sandars (1852-1922)

Horace William Sandars (1852-1922) fue un ingeniero de minas y arqueólogo inglés que vino a trabajar a Linares en la New Centenillo Silver Lead Mines, donde pronto empezó a interesarse por la arqueología de la zona y la minería romana de la Bética. Entre otras actuaciones descubrió el santuario de exvotos ibéricos del Collado de los Jardines, que con su divulgación dio un gran impulso al conocimiento de la cultura ibérica en el mundo anglosajón.

Cuando publicó el hoy conocido como tesoro de Mogón I (Sandars, 1916; Sandars, 1917) originalmente en inglés «Ibero-Roman silver jewellery» y posteriormente traducido como «Joyas ibero-romanas halladas en Mogón», aportó una serie de datos sobre los otros hallazgos en la zona. «Son seis hallazgos de denarios romanos los que se han efectuado en Mogón en el transcurso de cuatro meses del año 1914», escribe, indicando la fecha y el número de ejemplares del siguiente modo:

  • en mayo, unas 900 monedas.
  • en junio, 1500 monedas.
  • en agosto, unas 1500 monedas.
  • en agosto, otro más, de una olla repleta de joyas y 1258 denarios romanos, que es al que dedicó su publicación. Esta fecha que señala al final de su artículo contradice lo que él mismo dice al principio del mismo: «Una rebusca de tesoros, emprendida en el otoño (¡?) de 1914, dio por resultado un notable descubrimiento.»

De los dos primeros tesoros «uno hubo de estar encerrado en alguna vasija, y posible es que el otro también estuviera». También añade que «dos de estos hallazgos ocurrieron cerca del repecho intermedio a espaldas de Mogón, cerca del mismo sitio donde desenterraron la olla llena de joyas y monedas. Los otros dos fueron encontrados a orillas del río o muy cerca -no tengo mucha seguridad en cuanto a las circunstancias del hallazgo- pero en ambos casos parece hubieron de ser encerradas las monedas en un recipiente de bronce que se desmoronó al ser recogido en el lugar de su descubrimiento».

Como vemos, sorprende que aunque el arqueólogo inglés primero señala 6 tesoros luego sólo habla de 4, tanto al dar fechas y composición como al indicar su localización.

Manuel Gómez-Moreno (1870-1970)

Gómez-Moreno menciona este tesorillo cuando escribe sobre los hallazgos monetales de denarios romanos e ibéricos: «El más antiguo se descubrió en Torres … los últimos en Mogón, al pie de Sierra Morena, alcanzan a ciertos denarios que se creen emitidos en virtud de la ley Papiria, hacia el año 89 a.C  – L. Senti, C. Fabi, Q. Thermi, M. Lucili Rufi -, permitiendo suponer que estos tesoros fueron soterrados durante la guerra de Sertorio». Pero unas cuantas líneas más adelante sigue así: «En uno de los tesoros de Mogón había diez y seis de Bolscan, dos de Aregrada y únicos de Bascones, Duriasu, Arsaos, Conterbia e Icaloscen». (Gómez-Moreno, 1934). Es este el dato fundamental que nos interesa.

De tal modo, por un lado sabemos por Sandars que en Mogón aparecieron 6 tesoros con denarios en 1914, y un séptimo en 1915 por la documentación de la RAH. Y por Gómez-Moreno (ya en 1934) que en uno de ellos, sin especificar en cuál, había 23 denarios ibéricos.

Gozalbes interpreta que el erudito granadino en ningún momento indica que estos denarios ibéricos estuviesen acompañados por denarios romanos (Gozalbes, 2009), y realmente una lectura escrupulosa así lo parece corroborar. Sin embargo, volviendo a Sandars, vemos que las cantidades de monedas que señala en todos supera esa cantidad de 23, luego el resto ha de suponerse que son denarios romanos que habrían de acompañarlos.

Considero interesante remarcar que la denominación Mogón I y II no es cronológica, pues Sandars deja claro que el que contenía joyas es el cuarto en aparecer (el segundo de los de agosto según él, aunque al parecer ocurrió a primeros de septiembre). Así, en la bibliografía se denomina Mogón I al publicado por Sandars (joyas y 1258 denarios romanos) y Mogón II al que nos ocupa. También se cita un Mogón III, cuya composición ha sido desmontada por M. Barril (Barril, 2017). Nosotros seguiremos esa nomenclatura para no confundir a los lectores.

Mogón, Villacarrillo (Jaén)

El resto de la bibliografía simplemente recoge lo escrito por Sandars y Gómez-Moreno:

– Villaronga (TMPI) le asigna el número 62 de su repertorio y lo encuadra entre los tesorillos ocultados desde finales del siglo II a.C hasta el 98-94 a.C. , con denarios ibéricos y romanos. Curiosamente sólo menciona 19 ejemplares: 16 Bolskan, 1 Arekorata y 1 Ikalkusken, tratándose probablemente de una errata.

– En el repertorio de Francisca Chaves viene referenciado con el número 30 (Chaves, 1996).

– En el CHRR Online se le cita como Mogon II (Spain; MGO).

 

«El domador de caballos». Escultura ibérica hallada en Mogón. Museo de Jaén. (Foto J.L. Martínez) http://www.ceres.mcu.es

Conclusiones

  • Sabemos por Sandars que en 1914 aparecieron 6 tesoros con denarios en Mogón, aunque seguidamente sólo se referirá a cuatro. Indica las cantidades, pero no su composición, salvo la de aquél que contiene joyas (al que dedica su artículo). No menciona que ninguno contuviera denarios ibéricos.
  • Un séptimo tesoro apareció en 1915, según la documentación de la RAH, con 184 «monedas de plata de tiempo de la República Romana».
  • Gómez-Moreno, ya en 1934, señala que en uno de ellos, sin especificar en cuál, había 23 denarios ibéricos, y da la siguiente composición: 16 Bolskan, 2 Arekorata, 1 Baskunes, 1 Turiazu, 1 Arsaos, 1 Konterbia Karbika y 1 Ikalkusken.
  • La denominación Mogón I, II y III no es cronológica respecto a sus hallazgos.
  • El tesorillo de Mogón I se descubrió en agosto (o septiembre) de 1914 y sería el cuarto (o sexto) en aparecer. Fue publicado por Sandars y es el único en el que se estudió su composición: varias joyas y 1258 denarios romanos republicanos. No contenía denarios ibéricos. Se conserva en el MAN.
  • El tesorillo de Mogón II es el que nos ocupa. Descubierto en 1914 (no sabemos si en mayo, junio o agosto), contenía 23 denarios ibéricos entre los 900 ó 1500 denarios totales (según a cuál de los tesoros lo pudiésemos asignar).
  • El tesorillo de Mogón III, denominado así por Raddatz (Raddatz, 1969), en realidad está compuesto por elementos de distinta procedencia, y debería descartarse esa adscripción (Barril, 2017).
  • El tesorillo de Mogón de 1915: Sabemos, por la documentación de la RAH CAJ/9/7958/39(1-3) , que Ambrosio Garreta ofreció a la Academia 184 monedas de plata de tiempo de la república romana encontradas en esa localidad el 29 de marzo de 1915 dentro de un ánfora de barro verde, dejando como apoderado a Francisco Uceda. Antonio Vives fue el encargado de estudiarlas e informó de la palabra a la RAH que no procedía su adquisición y le fuesen devueltas a su propietario, por medio de Uceda, sin dejar un listado de su composición (Chaves, 2005).

En cuanto a su cronología, no podemos establecerla con certeza al no disponer de la datación del más reciente de los denarios romanos que debían acompañar a los 23 ibéricos. Tampoco podemos clasificar por tipos a estos. Basándonos solamente en su distribución por cecas se podría sugerir su ocultamiento entre finales del siglo II a.C y el 94 a.C, siguiendo a Villaronga (TMPI).

 

Medallón y broche, pertenecientes al tesoro de Mogón I. MAN. (Foto A. Martínez) http://www.ceres.mcu.es

 

En Mogón se localiza el poblado de Los Castellones, un oppidum ibérico que controla desde lo alto de la confluencia del río Aguascebas con el Guadalquivir una zona de amplias terrazas fluviales.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Barril, 2017: Barril, Magdalena, «Desmontando el tesoro de Mogón III. Un error a corregir». Lvcentvm 36, pp. 93-104, 2017.

Cazabán, 1917: Cazabán, Alfredo. «Un estudio de Mister Sandars acerca del tesoro de Mogón«, Revista Don Lope de Sosa, pp. 331-336, Jaén, 1917.

Chaves, 1996: Chaves, F. «Los Tesoros en el Sur de Hispania», Sevilla, 1996.

Chaves, 2005: Chaves, Francisca, «Monedas Romanas I. República», RAH Catálogo del Gabinete de Antigüedades, p. 41, 2005.

CHRR Online: http://numismatics.org/chrr/id/MGO

Gómez-Moreno, 1934: Gómez-Moreno, M. «Notas sobre numismática hispana», pp 16 y 18. Separata del Anuario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, bibliotecarios y Arqueólogos, Vol II, Madrid 1934. En su reedición en «Misceláneas. Historia, Arte y Arqueología» de 1949, solamente enmienda la denominación de alguna ceca, como Bascunes por Bascones.

Gozalbes, 2009: Gozalbes, M. «La ceca de Turiazu: monedas celtibéricas en la Hispania republicana», p. 72. Diputación de Valencia, 2009.

Raddatz, 1969: Raddatz, Klaus. «Die Schatzfunde der Iberischen Halbinse». Berlín. 1969.

Sandars, 1916: Sandars, Horace. «Ibero-Roman silver jewellery», Proceedings of the Society of Antiquaries of London, second series, Vol 28, 1915-16, pp. 56-63, London 1916.

Sandars, 1917: Sandars, Horace, «Joyas Ibero-romanas halladas en Mogón, cerca de Villacarrillo, en la provincia de Jaén (traducción española por Dª Carlota Remfry de Kidd)», Jaén, 1917. (nota: aunque en el original que se conserva en la BNE figura a lápiz la fecha de 1920, utilizamos el año que aporta M. Barril en esta cita bibliográfica. No puede ser de 1914 o 1915 como a veces se señala, pues en la portada viene indicado «Académico Honorario de la Real de la Historia de Madrid» y fue nombrado el 17/03/16).

TMPI: Villaronga, L. «Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi», nº 62. ANE y SCEN. 1993.

 

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Tesorillo de Tarazona

Bulbuente (foto Pablompop)

El 1 de julio de 1828 Andrés Tabuenca descubrió en Tarazona (Zaragoza) un tesorillo compuesto por 183 denarios ibéricos mientras se encontraba cavando en el camino a Bulbuente, cerca de la cueva del Judío. Informado de ello el administrador de Correos de Zaragoza, le envía un ejemplar al primer Secretario de Estado quien a su vez, por orden del rey Fernando VII, se lo remite a la Real Academia de la Historia (RAH) por si fuera de su interés. Ésta responde afirmativamente, comunicando que se le envíen el resto de las monedas halladas para poder examinarlas y adquirir las que no tenga en su monetario, según las reales disposiciones vigentes.

GN 1828-1830-1(02) (fuente: http://www.cervantesvirtual.com)

El 10 de junio de 1829 la RAH emite un oficio comunicando que ha recibido las 183 monedas de plata y para el 2 de octubre ya tiene elaborado un informe sobre ellas. Al mes siguiente solicita que queden depositadas en la Academia, lo que es concedido por el Rey, quien señala que si se encontrase alguna duplicada se envíe al monetario de su Biblioteca particular y a la Biblioteca Real.

Podéis encontrar toda esta información pormenorizada en el excelente artículo de Isabel Rodríguez Casanova titulado «Noticia de un tesorillo de denarios celtibéricos descubierto en Tarazona de Aragón (Zaragoza) en 1828«, que ha sido la autora que ha dado a conocer a la comunidad científica la existencia de este tesorillo gracias a su labor de investigación en los archivos de la RAH.

José Mussó y Valiente junto con José Sabau y Blanco fueron los encargados de elaborar el informe citado [GN-1828-1830-1(07)], que resulta muy interesante pues gracias a su descripción nos permite clasificar los ejemplares de este modo:

  • 125 SEKoBiRIKeS (dos de ellos partidos).
  • 41 TuRIAZU.
  • 8 ARSAOS
  • 6 AREKoRATa
  • 3 BaSKuNES

SEKoBiRIKeS (125): Nada dice del número de rizos del busto del anverso, ni de la presencia o no de clámide ni de si son visibles ambos pies o uno sólo en el jinete del reverso, por lo que no podemos discernir de qué tipos se trata. Por lo tanto, se trataría de cualquier ACIP entre números 1869 al 1875.

TuRIAZU (41): Todos son del grupo V  y/o VI de Gozalbes, pues llevan los signos Ka-S-Tu en el anverso. No especifica dónde apoyan las patas traseras del caballo, por lo que no podemos diferenciar entre ambos grupos.

ARSAOS (8): No podemos diferenciar los tipos, por lo que serán ACIP del 1655 al 1665.

AREKoRATa (6): Dice que en el anverso presenta el signo Ku y que la leyenda del reverso acaba con el signo Ta, luego ha de ser corta y en una sola fila. Puede ser ACIP 1771 (si tuviera un rizo frontal), de cierta rareza, o, con más probabilidad, 1773 o 1774 (según sean visibles uno o ambos pies del jinete, que no especifica), pues son más corrientes.

BaSKuNES (3): ACIP 1630 a 1633.

 

Armario monetario de la RAH

Es evidente que a día de hoy este tesorillo no se conserva en su totalidad entre los fondos del monetario de la RAH, puesto que en el libro «Monedas Hispánicas. Catálogo del Gabinete de Antigüedades. Real Academia de la Historia» (Ripollés y Abascal, 2000) sólo constan 118 ejemplares de denarios de Sekobirikes (de los que 3 son además de procedencia conocida) frente a los 125 del hallazgo. De todos modos, el rey Fernando VII ya indicó que las monedas que estuviesen duplicadas fuesen enviadas a su Biblioteca particular y a la Biblioteca Real, como ya hemos señalado.

Ninguno de los ejemplares conservados en la RAH figura con la indicación de origen de Tarazona ni de Bulbuente, por lo que no podemos identificar con seguridad a ningún denario como perteneciente a este hallazgo.

Este tesorillo no viene incluido en el repertorio de Villaronga (TMPI), pues lo dio a conocer en el 2006 Rodríguez Casanova en el artículo antes mencionado de la revista Numisma 250 (pp. 279-294), mucho después de su edición.

Dada su composición, la cronología apunta hacia el momento de las guerras sertorianas, aunque con las lógicas reservas. Llama la atención que la cantidad de ejemplares de Sekobirikes triplique a los de Turiazu a pesar de la localización del hallazgo en las inmediaciones de este taller.

 

 

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Tesorillo de Retortillo de Soria

Ermita de San Miguel, Retortillo de Soria

Se conocen poquísimos datos sobre este tesorillo encontrado al sur de la provincia de Soria, ya limítrofe con Guadalajara. Un labrador descubrió los restos de una taza de plata y muchos denarios ibéricos en muy buen estado de conservación en las inmediaciones de la ermita de San Miguel situada en el llamado «despoblado de Lérida», a 3 km al noroeste de Retortillo de Soria, a cuyo término municipal pertenece, y donde al parecer hay una necrópolis quizá de época romana.

 

Juan Cabré Aguiló (1882-1947)

El arqueólogo aragonés Juan Cabré fue el primero en mencionarlo en el «Catálogo Monumental de la provincia de Soria» en 1917, en su tomo III «Necrópolis celtibéricas». En su texto manuscrito dice así al enumerar «otras alhajas valiosas de la misma provincia de carácter ibero-romano»: «4ª- Restos de una taza de plata y muchas monedas de plata ibéricas autónomas muy bien conservadas en Retortillo. Algunas de esas monedas fueron compradas por el autor para el sr. Marqués de Cerralbo. Díjome el labrador que se las halló que procedían de las inmediaciones de la ermita románica de los condes de Lérida. En dicho paraje existen muchas sepulturas de cajas formadas de losas, en una de las cuales se extrajo un anillo de plata con inscripción. Dicho anillo fue a poder del Marqués de Cerralbo, así como de otro lugar de Retortillo una lámina de bronce de unos 5 centímetros representando un delfín el cual tenía grabado en uno de sus lados una inscripción con caracteres romanos.«

Fragmento del «Catálogo Monumental de la provincia de Soria»

Años después Blas Taracena, en la Carta Arqueológica de Soria, de 1941, repite, seguramente usando como fuente a Cabré: «En las inmediaciones de la ermita de San Miguel se halló una taza de plata que contenía denarios ibéricos y un delfín de bronce», aunque malinterpreta sus palabras, pues el turolense dijo que el delfín apareció en «otro lugar de Retortillo» y no con las monedas. También señala que había «una necrópolis de inhumación formada por sepulturas de laja de piedra hincadas en el suelo, ¿época romana?«.

Gracias a la información suministrada por Eduardo Valero, responsable de un estupendo blog, veo otra versión de la noticia del hallazgo: en el periódico Nueva Alcarria del 21/08/48 , don Justo Juberías, párroco de Membrillera, cuenta cómo de Retortillo de Soria tenía él «una colección de cerámica tipo Ciempozuelos, compré para el señor Marqués una colección de monedas de plata celtibéricas, encontradas en el despoblado sur, cerca de la ermita de la Solana. La iglesia está edificada sobre una necrópolis visigoda.» Fuese por medio de Cabré o de Juberías, los denarios acabaron en manos del Marqués de Cerralbo y procedían de ese paraje.

Gómez Moreno, en «Notas sobre Numismática Hispana» (1949), menciona este tesorillo cuando dice: «Al contrario de lo que se observa en los tesoros andaluces, donde lo romano predomina en cantidad de denarios, y en Portugal, donde lo ibérico falta, los denarios del norte de la Península suelen ofrecer estos últimos exclusivamente. Cuatro muy típicos provienen de Larrabezua (Vizcaya), Tricio (Logroño), Retortillo (Soria) y Borja (Zaragoza), integrados por piezas de Aregrada, Bolscan, Duriasu, Arsaos, Segobrices, Bascunes y Bentian; sólo en uno los había de Beligion, y estos mismos constituían un gran depósito descubierto en Béjar.» Es un texto un tanto ambiguo. Desde luego, ningún dato dejó escrito Juan Cabré que diese pie a aventurar la composición del tesorillo que nos ocupa.

Leandre Villaronga, en su TMPI, le asigna el número 110 de su repertorio, y lo encuadra entre los tesorillos ocultados en el transcurso de las guerras sertorianas (80-72 a.C.) y con denarios ibéricos exclusivamente. Respecto a su composición, señala, aunque entre interrogaciones, ¿Arekorata, Bolskan, Turiasu, Arsaos, Sekobirikes, Baskunes, Bentian?. Vemos que sigue a Gómez Moreno, aunque con cierta prevención.

XVII marqués de Cerralbo (1845-1922) (archivo gráfico del Museo Cerralbo)

De los restos de la taza de plata nada se sabe. Respecto a las monedas, tanto Cabré como Juberías dicen que adquirieron ejemplares para el Marqués de Cerralbo. Sabemos que a su fallecimiento éste, D. Enrique de Aguilera y Gamboa, legó todos sus hallazgos arqueológicos y paleontológicos al MAN y al Museo Nacional de Ciencias Naturales, y que además dispuso la creación del Museo Cerralbo  en lo que era su residencia madrileña de la calle Ventura Rodríguez, para albergar las colecciones artísticas que había reunido a lo largo de toda su vida. Es en este museo donde parece ser que acabó su colección numismática.

Esta colección de monedas no está expuesta, pero su estudio sería muy interesante y esperemos que pueda ser realizado y publicado  en fechas no muy lejanas.

 

Denario de TuRIAZU. Museo Cerralbo, Madrid.

Este ejemplar de denario ibérico de la ceca de leyenda TuRIAZU se encuentra entre los fondos numismáticos del Museo Cerralbo, de Madrid, con el nº de inventario VH 6032. No sabemos si pertenecía al tesorillo que nos ocupa o procede de cualquier otra adquisición del marqués. Se trata de un ejemplar del grupo V de Gozalbes, en concreto del tipo 227. Pesa 3,65 g y tiene el eje de cuños a la 1h.

Respecto a la fecha del hallazgo del tesorillo, Cabré no la indica. Ha de ser antes de 1917 que es la fecha de publicación de su «Catálogo Monumental de la provincia de Soria». Y posterior al año en que él y el Marqués de Cerralbo se conocieron, pues adquirió algunas de las monedas para el aristócrata. Parece ser que su relación pasó a ser estrecha a partir de 1908, con la elaboración del Catálogo Monumental de Teruel. Por tanto, podríamos aventurarnos a estimar la fecha del descubrimiento entre 1908 y 1917.

Es interesante recordar que Retortillo de Soria se encuentra en la vía romana que unía Segontia con Uxama Argaela pasando por Termes, en lo que fue territorio celtibérico de los arévacos. A unos 50 km se encuentra Quintana Redonda, donde igualmente fue hallado un conjunto de denarios y una taza de plata (además de un cuenco también de plata y un casco de bronce), como en el tesorillo que nos ocupa.

 

 

Aquí os dejo un vídeo de la comunicación de G. Polak «Juan Cabré y sus trabajos arqueológicos con el Marqués de Cerralbo en el legado de la familia Cabré de la U.A.M.», en el MAN.

 

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